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Ao no Exorcist 15-16: Abrazo salvador

Más o menos como lo planeado

Y los poderes de Rin, más que revelados ante sus amigos, fueron liberados en toda su magnitud de una forma que ni Mephisto había previsto. En algún momento, sus insistentes embestidas causarían efecto, pero para haberlo sorprendido, tuvo que la visión de un Rin desenfrenado debió ser demasiado intensa, en un estado berserk (cuando el individuo está fuera de sí), un paso mas allá de la ira, alcanzando un comportamiento primitivo, desligado de los pensamientos racionales o emocionales. Curioso, ya que la única diferencia respecto de las otras ocasiones en que Rin sacó su espada es que esta vez no tenía la intención de esconder sus poderes, sino utilizarlos para un bien mayor. Esa decisión implicaba ignorar las consecuencias posteriores, más explicaciones y hostilidad de lo que siempre había experimentado. Solo falta esperar que cuando la tormenta se aquiete, sus compañeros se muestren todavía a su lado, a pesar de todos los problemas.

Entre los hechos menores pero interesantes destaca la rabia de Bon hacia Rin. Es muy raro que en plena batalla un supuesto aliado revele estar más furioso por su compañero que contra el verdadero rival, que desprecia ser ignorado y provoca un verdadero desastre. Sin embargo, es una frustración resultante de todo lo anterior y nunca bien resuelta. Bon siente envidia de Rin y no es por menos, ya que él, puramente humano, lleva su vocación dedicadamente y carece del mismo protagonismo. En las batallas, ni siquiera llega a ser tan fuerte como se muestra el ocioso Rin. No obstante, la envidia sería el menor de los problemas, ya que persiguen el mismo objetivo y Bon dejó en claro su competencia. Pero cuando Rin ignoró lo que le dijeron (que no estaba solo), todo se desbordó en ira, pues más que contar con favoritismos, estaba siendo irrespetuoso a las intenciones de sus compañeros. Siempre con la excusa de protegerlos, aunque falto de cautela y practicidad para mejorar sus relaciones. Es algo típico de muchachos de su edad: no entablar conversaciones de esta clase y dejar rienda suelta a la espontaneidad, sentando la base de muchos malentendidos. Bon también es fácil de enojar, ya que, mientras los demás no cuestionaron las órdenes de Shima, el muchacho fue el único en interponer un “¿por qué?” No significa que los demás sean conformistas: simplemente no querían empeorar la situación. Sin embargo, al final, son empujados al evento y participan en el combate. Mientras tanto, Amainon mantiene su habitual indiferencia y su comportamiento juguetón. Además de manipular a Shiemi como una muñeca (la muchacha no tiene tanto poder para oponerse), hace los votos de matrimonio de forma unilateral pues la joven estaba imposibilitada de concordar. Estaba a punto de sacarle un ojo para regalárselo a uno de sus hermanos con fetichismos sádicos. Aunque es capaz de mostrar ese nivel de violencia, no llega a ser odioso, pues no transmite ninguna especie de presencia sombría: es un tipo de psicopatía que, en condiciones ordinarias, no se percibe, quizá para destacar su parte más juvenil, pero por eso mismo, es más peligrosa, ya que nadie esperaría que realizase esos actos. Tal vez Yukio y Shura tendrían juntos suficiente fuerza para detenerlo. La ocasión pasada, la chica del pelo de fuego logró ahuyentar al joven rey.  Entonces era necesario darles unos retardatorios para que, argumentalmente, fuera válida su ausencia en la batalla principal. De ahí los demonios con apariencia de circo gótico. (Este tipo de estética viene siendo muy común durante la serie y además se manifiesta en la vestimenta y la arquitectura de la academia. Su propósito no es dar un tono fúnebre al ambiente, sino más un modo carnavalesco en la exuberancia de formas y en las paletas de colores.) No contaban con que los demás alumnos se unieran al combate sabiendo que sus maestros no lo permitirían. También era una batalla entre grandes, por lo cual, su intervención sería considerada mínima y bélicamente así fue: se sumaron para aumentar la tensión a Rin y empujarlo a su descontrol.

El reloj cucú gigante que debía servir para rescatar a Amainon resultó una inesperada dosis caricaturesca al lío, volviéndose una pieza más del ambiente carnavalesco que ganó la batalla al final como si fuera una escena donde La Máscara saca utensilios de la nada. Berserk Rin, como podemos llamarlo, sería el estado natural del muchacho en caso no fuera humanizado por la convivencia familiar. Su fuerza brotaría con facilidad al estar en estado primitivo, como un león de coliseo que únicamente sigue atacando sin controlarse. Es un tópico que los shounen siempre han empleado: sus protagonistas obtienen grandes poderes que solo surgen cuando se enfadan. En otros casos, también comunes, tienen un utensilio que les sirve de sello y freno. Que sea una espada es simbólico porque mientras no es extraída y su filo permanece oculto, mantiene las garras de su dueño bajo control. Pero el otro lado de la moneda de este arquetipo situacional radica en cómo detenerlo. Aparentemente es imposible, pero un recuerdo, una palabra, una persona, entre otros, puede acabar con el frenesí a pesar de que llega ser una situación criticable cuando lo hacen de una forma muy simple o muy cursi, y lo que detuvo a Rin de atacar sus compañeros fue el abrazo de Shiemi en un momento donde su propio hermano le apuntaba un arma. El abrazo salvador acaba siendo uno de los gestos apaciguadores menos apreciados por recurrir a sentimentalismo infantil, pero pueden funcionar cuando son románticos. En la realidad, los abrazos resultan gestos cada vez menos usados por las personas, principalmente si viven en metrópolis donde el contacto físico llega a ser escaso, exceptuando, obviamente, los momentos de morbo. La famosa campaña Free Hugs en varios casos obtenía resultados inesperados que consistían en que las personas abrazadas acababan llorando porque liberaban de una forma repentina sus emociones reprimidas. En sentido argumental, a favor de la historia, el abrazo de Shiemi pudo recordarle a Rin el abrazo que le diera Shirou en su rabieta, por lo cual debería tener el mismo resultado si lo hiciera Yukio. Pero para establecer los lazos románticos, Shiemi fue elegida en esta ocasión, así como el enojo de Bon representa los lazos de compañerismo y amistad.

Y como es habitual en los grandes momentos de tensión de un relato, deben aparecer más personajes. De preferencia, uno poderoso, que ocupa de nuevo un ranking más alto que el anterior. Entonces, se nos presenta al paladín Arthur Auguste Angel, que como otros grandes peces del Vaticano, no parece un sujeto que trabajara al estilo cristiano conservador que conocemos, sino con buen humor, jovial y bromista. El propio guión no menciona muchas prácticas religiosas, los personajes no rezan -fuera de Bon- en los combates, ni alaban al Señor o mantienen un estilo de vida cercano a las buenas costumbres. Sería una evolución de las Cruzadas de la era medieval, como representar simbólicamente el lado más agresivo de las iglesias, discretamente sugiriendo que sus libros sagrados no son tan precisos como aparentan, ya que valiéndose estrictamente de ellos, apenas unos exorcismos simples deberían servir para cualquier combate en contra de las armas, hechizos y otros demonios. Sin embargo, es una variación influenciada por la mitología japonesa y las exigencias personales del creador donde no es necesario que las Escrituras sean totalmente precisas, sino confiables ya que debe haber mucho más acción. Mephisto no teme a la corte, ya que en todos los puntos estaba -de una forma- a salvo, ya sea porque lo necesitan o porque es poderoso y le temen. Estaba en sus planes actuar con su típico humor y sarcasmo frente a las autoridades eclesiásticas escondidos en sus vestimentas, dando la impresión de que son otras criaturas y no personas que exigen respecto por sus cargos. Respecto de la trama, también era necesario dar una función a los demás personajes, no quedándose apenas en una reflexión sobre Rin después de que Yukio dijera la verdad sobre los sucesos, a pesar de que creo que podían esconderlo por mas tiempo pues conocían directamente el significado de las llamas azules. Su tarea entonces fue reconstruir la espada de Rin, Kirikara, que -como se esperaría- es de una fabricación especial y en un proceso en extinción porque estas armas se habían vuelto innecesarias dado que nuevas tecnologías la sustituyen. Puesto que el pasado de Bon está relacionado con la forja de esta espada, se aprovechó la situación para mostrar algunos aspectos extra de la vida del rival de Rin. Así conocimos a Yoshikuni, una amiga de la infancia, con quien tienen bastante cercanía (tanta para llamarlo por el apodo de Ryu-chan y avergonzarlo con recuerdos de años atrás, cuando el gruñón era más cursi). Los inoportunos se basaron en los mismos discursos que otros proclamaron acerca de por qué salvar a un individuo demoníaco como Rin si sus propios amigos y familiares le tienen miedo y están furiosos con él por romper su confianza. Pero son sentimientos que ya experimentaron y posiblemente superaron o superarán, además del deseo de permitirle a Rin redimirse por sus irresponsabilidades principalmente por parte de Bon. ¿Por qué escuchar a criaturas que obviamente quieren su mal? Es algo que varias series debían pasar por alto cuando el enemigo trata de estropearlos emocionalmente cuando su intención es obvia: causar malestar.

Por más habilidosa que sea la simpática herrera, recuperar el Kirakara tomará más tiempo que el nuevo round contra el furioso Amainon, quien tiene el orgullo herido y niega que haya perdido, porque fue Mephisto quien lo sacó del ring, y ahora vuelve con una forma más reptiliana y su desfile de mascotas grotescas. El juicio no sirvió más que para ganar tiempo y hacer que su hermano causara destrucción en la academia y desestabilizar más a su otro hermano. Es difícil saber de qué lado está o si apenas sigue un propósito egocéntrico, tal vez convertirse en el principal amo de los mundos de los dioses dejando que sus hermanos se autodestruyan. Seguro habría métodos más simples, pero tiene un gusto por lo dramático. El final original es probablemente inevitable, a pesar de que no hayan fijado realmente el final boss y será difícil derrotar Satán con el tiempo que le resta. En fin, el mayor mérito de Blue Exorcist es su consistencia cualitativa.

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