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Hanasaku Iroha 16-17: Cinema Paradiso

Now In Theaters

Drama, suspenso, flashbacks constantes, una boda, acción y balaceras, horror y gore, harta comedia y un poco de romance. Una apacible posada en una región rural, una rubia aprendiz de camarera, una hermosa camarera aficionada al bonsái, una joven cocinera tsundere, una frívola heredera… un productor ambicioso, un joven amo anclado a los recuerdos de su niñez, una bella y manipuladora asesora… un terrible engaño. Nunca nadie se atrevió a tanto en el cine. Los espectadores no podrán quedarse impávidos en sus asientos. Anticipándose a lo que los fans quisiéramos ver pasando el final de esta serie, la producción nos regala un extracto de lo que será (o hubiera sido) “Hanasaku Iroha, la película”.

Casi todos estábamos anticipando los episodios dedicados a Enishi, el menor de la familia Shijima; quien hasta antes de estos episodios, no había tenido mucha participación, pero que generaba cierta expectativa al estar a medio camino entre la estricta Sui y la liberal Satsuki. En lo que va de la serie, ya se nos dio la oportunidad de formarnos una idea de la clase de persona que es este muchacho, el cual, mal que bien, no goza del respeto general de los que lo rodean. Sus subordinados no lo consideran alguien serio, su hermana lo sigue viendo como un niño, y para su mamá es un saco de arena en el cual descargar su frustración. De todas las personas involucradas con el Kissuiso, Enishi es el que más ganas le pone a la promoción y reformación de la vieja posada, contribuyendo con una enrevesada idea tras otra gracias a la colaboración de su amiga y compañera Takako, con la que comparten una extraña sociedad a medio camino entre la admiración y el romance, y de la que él depende más de lo que aparenta. Es en esta ocasión en la que la verdadera naturaleza de Enishi se nos hace más evidente, dejando ver aspectos que cambian la perspectiva acerca de él, todo a causa del fallido intento de rodar una película en las locaciones de Yunosagi. Causa gracia la reacción de toda la camarilla con la noticia; en especial Nako, ante la posibilidad de salir en escena y dar a conocer sus dotes histriónicas para la interpretación de roles dispares a su personalidad. Pareciera que la única que se toma en serio el asunto es Minko, ya que todos los demás lo ven como un sueño, sin poder ocultar su emoción. Antes de pasar a otro tema, ¿alguien me puede explicar qué era lo que exactamente estaban haciendo Ohana y Nako saltando con las escobas?

Son muchas las cosas que se podría decir, y criticar, sobre el heredero de la posada. Cierto es que a los asuntos a los cuales decide dedicarse les pone mucho empeño, y cree firmemente que está haciendo algo provechoso, pero es como si le faltara algo de sentido común al aceptar los conceptos que Takako propone; y hasta el hecho de confiar a ojo cerrado en todo lo que la asesora diga, lo hace ver como un ser débil y dependiente. Pudiera darse el caso que actitudes así se pasen por alto si se tratara de una mujer, pero nos referimos a un hombre de treinta y dos años hecho y derecho, que sigue sin poder ganarse el respeto de su propia madre. Esta dependencia de la que estamos comentando se la podemos atribuir circunstancias que rodearon su niñez y juventud. De sobra ya conocemos a Sui y su férrea forma de mantener el orden tanto hogareño como laboral; y si a eso le sumamos tener a una rebelde y aprovechadora como hermana, se nos hace más sencillo entender porqué Enishi tiende a dejarse llevar por lo que digan las mujeres. Al contemplar desde su infancia los constantes choques entre madre e hija, el pobre niño solo expresaba su disconformidad llorando a mares. No sorprendería si de mayor hubiera optado por abandonar el hogar al igual que su hermana, pero eso hace ver que Enishi es más razonable que Satsuki al estar dispuesto a quedarse bajo el control de Sui, y se nota que no lo hace por ambición pensando solo en la herencia, ya que respeta sobremanera a su progenitora, hasta aceptar llamarla “gerente” en lugar de “madre”. Esto a su vez nos lleva a pensar que sin importar qué tristezas y vejámenes haya soportado desde pequeño, en lugar de abrigar rencor o ira él cultivó aprecio y admiración por ambas féminas, en especial por su hermana, con la que todavía sigue idealizando su concepto personal de lo que es feminidad. Los flashbacks relacionados con la piscina nos muestran un Enishi anclado a un verano inolvidable para él, ensimismado en la imagen de belleza de una hermosa joven saliendo del agua cual mítica sirena ofrendándose al sol. La mirada perdida del muchacho mientras rememora su pasado nos dice a las claras de cuan profunda es su fijación por Satsuki, pero más aún por lo que ella representa en su vida: la personificación de la exquisitez estética y la libertad de acción y pensamiento, todo aglutinado en una digna representante del mal llamado “sexo débil”, mucho más hábil e independiente que él.


Al estar consciente de sus limitaciones frente a sus familiares cercanos, Enishi intenta una y otra vez demostrar que es capaz de hacer las cosas igual o mejor que su madre en lo que respecta a la administración de la posada. Sin embargo, su complejo de inferioridad lo lleva a depender demasiado de Takako para la toma de decisiones y las situaciones de riesgo (tal como observamos en el episodio 13, en el que por osar mencionar el nombre de la susodicha se hizo acreedor a 25 hit combo de parte de Sui). Ya que en esta ocasión las cosas sí que salieron mal en sus planes, los resultados finales terminan por asombrar al espectador. Primero, notamos un gran cambio en la actitud de Sui hacia su hijo, al cual de a pocos le suelta la rienda y le permite por primera vez tomar decisiones sobre el Kissuiso, y cargar con la responsabilidad de ellas sin reprocharle nada. Es cierto, al final ella fue la que brindó explicaciones sobre lo ocurrido a la junta de Yunosagi, pero lo hizo pensando en cuánto ha madurado Enishi, lo que se lo hace notar, y que es la principal razón de su cambio de actitud. De los recuerdos de Enishi podemos discernir que desde niño estuvo pendiente de la atención de su madre, la que bien pudo haberlo descuidado por ocuparse de su conflictiva hija. El hecho de que por vez primera en 32 años de vida la madre reconozca los méritos del joven es sin duda un gran empuje para él, dado que todos necesitamos el reconocimiento de parte de nuestros progenitores. Este reconocimiento se hace aún más valioso ya que al ser en teoría el heredero de la posada, le urgía tener la seguridad de que podría administrar la posada en una virtual ausencia de la Ookami (lo cual ya sucedió, y puede volver a pasar antes del final de la serie); y además sentir que está siendo aprobado por su jefa, a la que respeta y admira, lo que significaría que tiene su confianza para continuar con el manejo del Kissuiso a la manera en que se han llevado las cosas por tanto tiempo.

Segundo, el mismo Enishi saca a relucir sus mejores cualidades en los momentos más difíciles.  Esta dependencia de la que hemos estado hablando puede también interpretarse como confianza, esa seguridad que siente que puede tener en las habilidades de su asesora, cualidad que es admirable; y adicionalmente, demuestra ser una persona detallista, siempre positiva con respecto a las personas. No le importaba si Takako intentaba deslindar responsabilidades, o si atacaba a su hermana (lo cual le hirió), Enishi seguía viendo cosas buenas en ella, fijándose en detalles mínimos de sus palabras y apreciando ese instinto guerrero y persistente de su personalidad. Es probable que ya sospecháramos que entre ellos hay cierta atracción mutua, camuflada entre las relaciones laborales que mantienen, la que bien pudo iniciarse en las aulas cuando eran estudiantes universitarios. Ahora las cosas se hacen más claras, y así Takako lo niegue, el wakadana ciertamente es capaz de mover las fibras de su corazón y hacerla sonrojar,  provocando el cambio de simples compañeros a algo más que amigos. Aunque la idea no se explotó al máximo, sí deja ver que hay futuro para esta relación, ya que entre los dos se genera el equilibrio entre personalidades, la que propone y el que apoya, el orgullo y la humildad, la acción y la pasividad, si ella se equivoca él la perdona, si él se acobarda ella lo fortalece, si ella es la dureza él es la bondad. Esta es una de las virtudes de Hanasaku Iroha: la forma eficaz en la que puede transformar los ambientes, pasando de escenas jocosas a románticas, insertándole vitalidad a circunstancias agridulces y dándole un sabor más real y ameno a las historias.

Sin importar que las cosas para Enishi hayan sido negativas por dejarse llevar por sugerencias arriesgadas, al final las consecuencias obraron a su favor, ganándose el respeto de su jefa y madre, provocar una reacción emocional de su (no lo neguemos) bella asesora, y sobre todo, dando un paso adelante hacia la madurez. Citando al General Douglas MacArthur, el grito de “I shall return!” resuena como una proclamación de libertad y deseo de superación, afrontando la adversidad y demostrando su fervoroso deseo de sacudirse de su adormecimiento de una vez por todas, expresando su determinación a no ser derrotado nunca más. A lo largo de esta serie asistimos a la evolución de todos los personajes (a excepción de Jiromaru, Renji y Denroku) lo que no en todos los casos está en relación a la presencia de nuestra protagonista, como lo fue en esta ocasión. En las diferentes personalidades vemos reflejos de nuestras propias debilidades y faltas, y en sus logros hallamos guiños a nuestra realidad, señalando cierta pauta que parece una posibilidad, aunque salga de una casi utópica serie. Al igual que Cinema Paradiso, lo dulce y lo amargo se juntan para recrear lo sentimental con la comedia, mezclando la indecisión y el paroxismo con el pragmatismo y la impetuosidad. Poco a poco, HanaIro se hace de un espacio entre series memorables, gracias a la dosis correcta de ficción y realidad.

6 comentarios

  1. Lo de las escobas es un referencia a la pelicula del estudio Ghibli “Kikis delivery service” (Majo no Takkyūbin) donde la protagonista Kiki se consentraba para influir poder magico que le permitiera volar con la escoba. Si no la has visto te la recomiendo, es muy buena.

    La verdad que me dio ternura Enishi aunque es atontado es bastante puro para su edad. Es justo que le dieran finalmente un reconocimiento, eso establece un correcto equilibrio entre la familia que finalmente va madurando junta y no en partes individuales. No he visto Cinema Paraiso pero se que tiene una excelente critica, a ver si la veo en un futuro.

    1 agosto 2011 en 03:37

  2. No se me habría ocurrido nunca que era una alusión a Kiki’s. Quizás porque no tenía nada que ver con lo de actuar.
    Es casi una constante en el anime ver estos proceso evolutivos en los personajes; pero en el caso de Hanairo, al tratarse de un “coming of age” el tema está implícito en la trama. Y lo lindo de Enishi es que no quedó como un idiota, sino que se supo reconocer sus buenas cualidades. Eso de reconocer cualidades en situaciones críticas es raro de ver en la vida real, pero en ocasiones los aficionados sacamos bonitas lecciones de series como esta, que resultan muy útiles cuando se ponen en práctica.
    Y debo reconocer que tampoco he visto “Cinema Paradiso”… en una acción muy similar a la tuya, he leído muy buenas críticas, y un super resumen el cual me ilustró sobre esta magnífica peli. Tal como en tu reseña sobre No6 y Macbeth, hacer una investigación previa es muy útil, y te provoca saber más. Lo que falta es… TIEMPO!!!

    1 agosto 2011 en 21:12

  3. rolo2k

    Había esperado con ansias tu reseña Benjammmin, pues luego de ver ambos episodios me había quedado con algunas dudas con respecto al enfoque y tú los aclaras perfectamente.
    Hay un dicho popular que dice “lo que no te mata, te hace más fuerte” y esto se aplica muy bien a Enishi pues a pesar del fracaso de la película, con las consiguientes pérdidas monetarias y demás, afrontó con entereza la situación, aún ante el berrinche de su flamante asesora, las críticas de su onee san y el riesgo de recibir una nueva vapuleada de su madre, lo cual indica un crecimiento hacia la plena madurez. La alusión al discurso de McArthur resulta muy elocuente.
    Una de las cosas que más me sorprendió fue la actitud de nuestra ookami “dama de hierro” Sui al dejar todo el negocio en manos de Enishi, aún después de las advertencias de Satsuki, y más aún al brindarle a su hijo un espacio de comprensión y respeto por encima de las dificultades (sin mencionar que ya lo vislumbra como el futuro heredero de la posada).
    Con respecto a la relación entre Enishi y Takako, si bien de alguna manera reproduce la dependencia de éste hacia su hermana (como ya lo había insinuado pícaramente Tomoe), también indica una actitud de admiración y respeto hacia su asesora y amiga; y al parecer para ella tampoco es indiferente pues no dejó de incomodarse al escuchar los elogios de Enishi hacia su hermana (¿celos?). Será interesante ver cómo se desarrolla esta relación.
    Debo agradecer también a Konopikyu la aclaración con respecto al juego de las escobas, pues yo también tenía la misma interrogante; muy bueno el guiño a la película de Kiki’s, espero tener el tiempo para verla pues soy un gran admirador de las producciones de Ghibli.
    A juzgar por el pequeño avance del próximo episodio, los admiradores de la exhuberante Nakochi tendrán la oportunidad de disfrutarla (al parecer no va tan mal en el saimoe).

    2 agosto 2011 en 01:00

  4. Si todavía no has visto el 18, te vas a caer al suelo, está espectacular; no sólo por Nakocchi y el disfuerzo por sacarle el jugo a su belleza física, sino por el ángulo desde el que se le enfoca. Este 18 me encantó, y después de comentar, me meto a escribirlo de inmediato.
    Sabes qué me encantó de Sui? Que a pesar de todo siga queriendo ver a su hija como su heredera. Fue solo un instante, pero para mi fue muy conmovedor.Me suelo fijar en cosas que pasan en segundos, como el momento en el que Enishi abría la llave del agua de la piscina, y mientras sonríe con ilusión, Takako le da una breve mirada que denota más que admiración o aprecio. (collage 5, captura 6), o el cartel detrás de Ohana que anuncia un hanabi matsuri (supongo que se trata del Bonbori). Otra cosa que me produjo curiosidad fue ver el poster de la película española “El espíritu de la colmena” en el cuarto de Enishi… curiosidades de la gente de PA Works…

    2 agosto 2011 en 17:58

  5. Ooh yo no habia visto esos detalles! Que cariño le pones Bejammin te admiro 🙂

    3 agosto 2011 en 03:52

  6. rolo2k

    Estoy de acuerdo, es admirable que te fijes en detalles que a menudo pasan desapercibidos, como el caso del poster y el del cartel del festival… muy buen punto.
    A propósito ¿te fijaste que al final de episodio 16 por primera vez la seria y austera Minchi toma la iniciativa en hacer algo divertido con sus compañeras y amigas?, el camino hacia la madurez va viento en popa para todos.
    Bueno parece que tenemos buenas reseñas a la vista tanto en Hanairo como en Usagui Drop.

    4 agosto 2011 en 22:22

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