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Kami-sama no Memo-chou 1 (Parte I): Alicia en el país de los NEETs

¡Oh, hada cibernética!

Divertida, inteligente, frágil, tierna, valiente, sarcástica y grandilocuente, algo soberbia y loca, pero infundida de esa tentadora extrañeza que circunda y caracteriza a la genialidad: Alice será un personaje memorable si Kami-sama no Memo-chou mantiene el nivel de este primer episodio doble (cuya reseña prefiero particionar), si continúa combinando con acierto la sazón del moe-ness con tramas truculentas y escabrosas del submundo criminal, la apología del otaku desproporcionado y del holgazán por vocación, y despliegue magistral de agudeza prematura. Alice es el resultado de trasladar al siglo XXI a Victorique de Blois (y teñirle el cabello), añadiéndole una pizca de Touko Amano (la Chica Literaria), el resplandor epifánico de Erio Touwa y unas líneas de manifiesto exclamadas con enardecimiento mesiánico. Cuando la policía, los serenos, las pandillas, la mafia local, no pueden resolver el caos que ensombrece las grises calles de esta selva de cemento, nada mejor que contratar a un equipo de idiotas, marginales o nerds liderados por una loli hikkikomori.

La comparación con GOSICK sirve para identificar la probable estructura narrativa básica a desarrollarse en próximos episodios, marcando las dinámicas usuales del relato. En ambas series, el núcleo del sistema de personajes está constituido por una pareja holmesiana pero adaptada al melodrama romántico. Explico estos conceptos: debido a su superioridad intelectual, tanto Victorique como Alice (ambos nombres vinculados a la Inglaterra victoriana), capitanean los eventos trascendentales en cada arco o episodio: la resolución de misterios que involucran actos delictivos. Son agentes del orden, pero al margen de la institucionalidad pues no pertenecen a la policía, al estilo de monsieur Dupin, el célebre personaje de Edgar Allan Poe: Alice incluso trabaja con elementos cercanos al pandillaje callejero, con quienes ha tendido redes de colaboración gracias a su talento detectivesco o porque es adorable y cautivadora, una NEET orgullosa de su encierro eremítico que recita en pijama y zettai ryouiki una honda reflexión sobre la fatalidad de la muerte con soberbia grandiosidad de niña vieja, de puella senecta. Ocurría de manera similar con Victorique, aunque el hada rubia se caracterizaba por un estilo más corrosivo, más ácido para despreciar la simpleza del mundo. Su encierro no era voluntario ni ejercía desde esa reclusión forzosa un oficio destinado a mejorar el mundo o, cuando menos, a “resucitar” a los muertos para “hacerlos hablar”. Alice, en cambio, enaltece y celebra su condición de bicho raro, se enorgullece con una seguridad y engreimiento demoledores del camino que eligió al apartarse de la sociedad para acercarse mejor a la humanidad desde su bunker informático. Aunque podemos establecer una analogía entre la cima de la biblioteca donde para Victorique y la habitación saturada de pantallas, cables y peluches donde opera la desafiante Alice, las similitudes superficiales solo ocultan una diferencia esencial: ambas series difieren en sus ideas sobre la manipulación del conocimiento y la libertad para emplearlo. Las circunstancias de Victorique son trágicas, muy dolorosas (la chica resuelve acertijos criminales para edulcorar su encarcelamiento), mientras que Alice ha desarrollado un discurso alrededor de su estilo de vida, que defiende con exaltación, desplazando el interés hacia su épica habilidad para resolver misterios. En GOSICK, a medida que avanzaban los capítulos, los casos iban implicando a la protagonista, apartando al relato del esquema detectivesco. Aunque es temprano para especular, la libertad que dispone y festeja Alice implican, por necesidad, otra clase de desarrollo, centrado en la colaboración con Narumi Fujishima, su elemental y querido Watson, cuya perspectiva es privilegiada para entrar en contacto con la torpe pero autoritaria heroína. Victorique estaba subordinada a la familia de Blois, su serie relata su camino de liberación. Sabiendo que Alice actúa de motu proprio al escoger ese trabajo movida por su conciencia de la maldad que abunda en la Tierra, la historia prestará más atención a los delitos que solucionar y las estrategias empleadas, además del acercamiento entre polos en el dueto protagónico.

Pareja épica. Mediante esta categoría los estudios literarios denominan a un tópico frecuente en la épica, en especial durante el medioevo -aunque existen casos notables en la Antigüedad-: el héroe del cantar de gesta no cabalga nunca solo. Suele acompañarlo otro paladín (no necesariamente su escudero) con quien ha establecido una profunda relación de hermandad o lealtad. La pareja épica se caracteriza por su doble dimensión bélica y sentimental. Sus integrantes se vinculan por una fuerte afectividad o una mutua comprensión. Durante el siglo XX, este patrón realiza una transición natural hacia los medios masivos, pues en ellos se afincará y desarrollará mejor el género épico, un tipo de ficción de arraigo más popular que culto. El anime reciente aporta una variante, pues agrega un componente amoroso que permite mezclar en ciertas ocasiones el compañerismo guerrero con el romance. La pareja épica por excelencia la componen un diamante en bruto renuente a explotar su talento y una tsundere o adolescente con ínfulas de mandamás que conviven o comparten una cotidianeidad y forjarán un vínculo de confianza, de compenetramiento, que deberá sondear con cierta intermitencia los terrenos de la tensión erótica. Revisemos los componentes de esta dupla épica-sentimental. En principio, un everyman clasemediero con vocación de marginal (no en sentido económico, sino respecto de su entorno), o empujado hacia esa condición mediocre porque su propia desgana o desilusión lo vencieron hasta despojar su existencia de todo propósito ulterior. Su comportamiento es regular, huye de la espectacularidad, por ello, se asemeja al público y mediante sus ojos nos introducimos a este mundo demencial, desproporcionado, que sorprende, incomoda o extraña. Siendo el narrador, la normalidad de Narumi influye sobre el juicio que transmite el personaje sobre los NEETs que conoce acaba de conocer. Esa atmósfera asombra, incita su curiosidad hasta encontrarse entrampado sea conversando con el pintoresco equipo de desempleados, como inmiscuyéndose en el caso investigado. Como muchos “héroes” de esta época, se caracteriza por una contradicción: renuncia a la heroicidad tradicional (como también parece importarle un bledo su vida social y su estancia en el colegio), pero le cuesta rechazar a su propia conciencia y suele estar imbuido de grandes sentimientos, en especial, una fuerte noción de justicia. En estos aspectos, Narumi es similar a Kujo. Ambos destacan por su reflexividad, aunque Fujishima-kun se muestre más afectado por la molicie y el desafecto de la vida urbana, las incertidumbres juveniles o el pesimismo frente a sus semejantes y, durante su propia introducción kyonesca, al inicio del episodio, parecería declarar con cierta satisfacción, que aspira a llevar una vida gris, imperceptible, menos que ordinaria.

En algunas series, el cuadro se completa con alguna tercera integrante, de manera que constituya un trípode con potencial simbólico asimilable al triángulo amoroso (pues no siempre se convierte en uno). Esa segunda chica suele representar, respecto de la protagonista, una especie de cara opuesta de la moneda, su anti-materia: de preferencia una girly girl si hablamos de una tsundere ultraviolenta pero, si tratamos con una intelectual anti-social, deberá oponérsele una genki girl o tomboy, como Ayaka Shinozaki, la única capaz de mover a Narumi a actuar fuera de su rutinario holgazaneo sin sentido poniéndolo a cargo de cuidar las plantas del club de Jardinería. Si volvemos al esquema GOSICK, encontraremos a la aventurera Avril Bradley. De nuevo, el modelo no implica un calco porque la relación entre ambas chicas no plantea ningún tipo de competencia de manera explícita y parece que todo circuito de afectos transitará por cauces figurados, implícitos, silenciosos, pues aunque ellos formen el centro de la estructura de personajes, alrededor gravitan otros que cambian la orientación de la serie ampliando sus espacios más allá de la fascinación moestática e internándola en terrenos de violencia callejera, prostitución juvenil, sordidez, obsesión, tragedias anónimas que nadie se detiene a impedir. Ese segundo círculo alrededor de Alice lo conforman sus colegas (¿o subordinados?) de la agencia de detectives, que pertenecen a ambientes y quehaceres diversos. Podemos imaginar los entornos por donde se mueven cuales peces en el agua estos sujetos: seducción, apuestas, otakus militares, agencias de la oficina de desempleo, pequeños yakuzas de barrio con matones ineptos. Algunos muy felices de su incapacidad de integrarse a la sociedad por métodos convencionales (educación, entrenamiento o trabajo), sino por vías subterráneas. Sus motivos difieren y encuentro poco probable que compartan los ideales de Alice por acceder al bloc de notas de Dios, pero su acción redunda en beneficio de individuos específicos que podrán asumir tranquilos la etapa del duelo. La marginalidad de estos personajes acompasa con el apartamiento voluntario de Alice: frente al perfil impuesto por la sociedad, todos son excluidos por el sistema. Kami-sama no Memo-chou es original al plantear ese setting: una chiquilla adorable y frágil cual donna angelicata resuelve casos desde un cuarto atiborrado de aparatos informáticos, digno de un seboso otaku parido en las peores pesadillas de 2ch, si no fuera porque está sumido en un maremagnum de peluches y almohadas en lugar de dakimakura. Pero quizá la mayor originalidad, además de moeficar (y obviamente embellecer) la imagen del NEET radical, consiste en transformar el discurso del marginal disociado y recluido en actos no solo benéficos, sino justos. Alice no actúa en función al provecho económico, sino a imperativos categóricos. Hacer bien por el Bien mismo.

La primera parte del episodio de estreno tiene como finalidad relatar el encuentro entre los protagonistas. En función a ese evento fundamental (pues implica el inicio de una sociedad heroica entre ambos), se siembra en la trama una feliz coincidencia (o infeliz, dependiendo de nuestra perspectiva acerca del crimen a investigarse): que Narumi sea un testigo de lujo, de excepción, e incluso estratégico, para resolver el caso que Alice está estudiando, mientras que Ayaka esté vinculada por motivos laborales al restaurante de ramen en cuyo patio trasero se reúne el grupo de peones o, siendo más exquisitos, la unidad operativa de la agencia que lidera Alice. Por necesidad argumental, la chiquilla es temperamental y el muchacho es dócil, fácil de arrastrar, como la mayoría de personajes kyonescos. Todos se rehúsan, en su mente, a participar en sucesos arriesgados, porque los consideran irracionales, alocados, o porque se consideran buenos cobardes que aman demasiado su vida o su prestigio para andar cometiendo barbaridades. Sin embargo, luego se involucran porque sus ideales o su curiosidad superan su represión. Narumi acaba enredándose desde el comienzo, al permitir que lo convirtieran en repartidor de comida para Alice, aunque al final del capítulo, cuando halle en su labor de “asistente personal” de la pequeña un insólito impulso a su vida, salga en bicicleta contento a entregar pedidos de comida tradicional, sin importarle que la dueña del local lo haya incorporado sin preguntarle. Quizá esta clase de personajes acceden a comprometerse a pesar de sus discursos conscientes debido justamente a su carácter de hombres simples, es decir, porque no tienen nada que perder. Como sus compañeras de fórmula suelen opacarlos, poco se comenta sobre estos jóvenes a menos que se desempeñen como eficientes guerreros, pero Narumi realiza por ahora labores menores, actúa como observador privilegiado que permite al espectador incursionar en esa esfera con códigos propios de la marginalidad juvenil, un lugar donde no pertenece, y probablemente esa disparidad le atrae porque le otorga sentido a una existencia carente hasta entonces de otro ritmo aparte de la escuela, donde era apenas una anónima cifra. Por ahora, el discurso de Alice le suena incomprensible, como a cualquier persona que asiste a una epifanía, la revelación destellante de una verdad: lo único que puede captar es la belleza y basta por ahora, hasta la segunda parte de esta reseña.

5 comentarios

  1. Primero que nada, gracias SERIOUSMAN, disfrute mucho la lectura…… por otra parte la serie esta bastante entretenida, la verdad!!!….. ademas es la primera vez que veo este tipo de genero, asi que veremos como se desarrolla a traves de la temporada.

    Un saludo!!
    y en espera de la segunda parte ^^

    21 julio 2011 en 08:27

  2. Como siempre tu reseña impecable Serious Man!

    Sin embargo esta serie en realidad no me gusto, la direccion no posee la habilidad suficiente para sacarle grandeza a todo el monton de mensajes entre sociales, filosificos y poeticos, apenas si se sostiene enredandonos un poco con todo el argumento. Insisto no me es que no me guste desenredar nudos es que no me gustan las marañas.

    Ademas de Gosick yo tambien le siento un aire a Durarara, dada la cantidad de personajes que difieren unos de otros pero que me temo no poseen el suficiente encanto aun como para poder sentir interes por ellos, como si lo hicieron los chicos y chicas de Durarara.

    No se que tanto sea bueno enaltecer un defecto aunque eso ya es un dialogo mas moral que otra cosa.

    21 julio 2011 en 13:53

  3. Batou

    Me gusto la propuesta de esta serie aunque si es un poco entreverado el tema de como funciona la cosa pero hasta ahora creo que seguramente estaria en el top 5 de nuevas series.
    Buena reseña SERIOUSMAN

    21 julio 2011 en 21:29

  4. A ver, qué te digo que no suene ofensivo…
    La verdad, me encantó este primer capítulo. La trama y las relaciones entre los personajes hacen de esta serie un must en esta temporada. Pero después de leer tu reseña, saltaron a mi vista algunos detalles que no me había parado a ver, pero que sí tienen validez. Por ejemplo NI CUENTA ME DI del zettai ryouiki de Alice. De hecho, ni me importó verla desde ese ángulo, total, es una niña (o parece una niña, o se comporta como niña, igual da). No he visto ni Gosick ni Durarara, así que en comparaciones por mí está bien la serie, pero lo que sí es imperdonable, es cómo se está llevando al extremo el mismo cliché de siempre en cuanto al protagónico masculino. Todos son un calco de Kyon, o digamos que Kyon fue el primero de tantos, al grado que este Narumi para mí es un remedo de personaje. Su actuar es tan inverosímil, que si dejara de aparecer en escena, no lo echaría de menos. Es cierto que él está sacando el discurso de Alice para nosotros, pero ¿tanto cuesta dotar de personalidad al protagonista? Es como poner a Makoto Niwa o el tipo de Ookami-san y los siete enanos (ya no me acuerdo cómo se llamaba) en otra serie: ya sabemos qué va a hacer, sin necesidad de ver toda la serie. Es cierto, si los ponen, es porque a los espectadores les agrada (por eso también seguimos viendo tsunderes hasta el hartazgo), pero si el lead masculino de KamiMemo hubiera sido distinto, esta serie estaría inpecable.

    21 julio 2011 en 23:07

  5. Sakura Shouko

    Hola mi estimado escrit@r debo decirle que tiene un vocabulario demasiado amplio y abundante que eso es de apreciarse ciertamente pero ala vez la demasiada aplicación de este hace que el lector al cual usted busca entretener con su articulo de opinión llegue a la misera aburrición recomendaría tratar de hacer un poco mas amenos este tipo de textos ya que si conoce las ciertas recomendaciones o reglas para hacer un articulo de opinión se pide que sea interesante para el publico; al decir verdad debo decir que su articulo es exquisitamente agradable leerlo lo disfruté y la verdad me sorprendió que aun existan personas tan ricas en vocabulario y expresión literaria eso nunca debe perderlo como escritor y sobre todo muchas gracias por tan tremendo articulo
    PD. perdona mi falta de signos de puntuacion
    PD2. La verdad esque solo queria darte una opinion cercana a tu tipo de vocabulario(el cual lo amé pero llego a desesperarme)
    PD3: Me gusto mucho tu opinion ^.^

    15 julio 2013 en 01:05

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