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Karigurashi no Arriety: La vida en ocurre con frecuencia en un lugar del corazón

No existen lazos pequeños...

Las partes de mi corazón han quedado fragmentadas: un limpio paisaje de cuidad te introduce a lo cotidiano, edificios altos, colores grises, todo cuanto despliega la modernidad. Pero de alguna forma la ocurrencia de la vida nos conduce a pasajes estrechos llenos de frondosos árboles, jardines extensos, verdes brillantes que nos permiten por un instante percibir detalles encerrados en viejas narraciones de gente que conocemos. La verdad queda pegada en estos pequeños trozos de sentimientos que si nuestros ojos atisban con cuidado pueden llevarnos a ver cosas tan pequeñas como grandiosas. Algo de apariencia muy normal se torna en cuestión de instantes en una aventura, que profundiza en su misma simplicidad para volverse tan entretenida como aleccionadora.

Quien se encarga de llevar todos estos elementos a feliz término es un ser tan pequeño como encantador. Ghibli nos muestra a Arriety como una jovencita muy independiente y valiente al igual que fuerte sin perder en ningún momento su coquetería, belleza y femineidad. Algo intrépida como lo dictan sus casi 14 años de edad pero al mismo tiempo consiente de sus límites, los cuales rebaza en determinados momentos de la historia para culminar con su madurez, su iniciación a una etapa adulta. Admira su legado como “incursora” pero al mismo tiempo está dispuesta a indagar en sus raíces para fortalecer su determinación; algo que le da un carácter muy particular diferenciándola de su familia y permitiéndole un acercamiento directo al mundo de los seres humanos. Cabe señalar el gran papel que juegan sus padres dentro de su crecimiento personal, Pod y Homily, quienes más que ser desmesuradamente protectores dada la fragilidad en la que viven, se convierten en verdaderos guías, que con la correcta medida de sabiduría, comprensión y corrección estimulan a su hija a tomar sus propias decisiones, a observar y luego decidir.

 Del otro lado del mundo de los pequeños incursores se encuentran los seres humanos. Sin embargo solo uno de ellos cuenta con el suficiente protagonismo para irrumpir en el balance del mundo de Arriety, un joven de 12 años llamado Sho. En su rostro preadolescente vemos reflejado uno de los tantos niños de esta realidad contemporánea.  Solitario, triste, con un contacto familiar casi inexistente y poseedor de sueños transformados en fríos pensamientos de pesimismo excusados en la lógica. Sobre él se carga todo el discurso de la crítica social que se contrapone de manera polar a la realidad que vive Arriety, quien muy a pesar de experimentar buena cuota de soledad tiene el apoyo incondicional de sus seres más allegados. Aunque sería injusto no reconocer como su tía abuela Sadako se convierte en una especie de ente amortiguador para la realidad del muchacho, pues no solo comparte su fascinación ante la posibilidad de que exista la gente diminuta, sino que además cuestiona la forma en que sus progenitores han actuado, dejándolo a la deriva a las vísperas de una operación de corazón bastante delicada. Sus palabras no son severas, más bien subrayan esa nostalgia por los antiguos valores en los que ella creció, algo que se aleja y aleja con cada paso de modernidad. Haru por otra parte, escapa de su papel secundario de sirvienta para mostrar el lado menos agraciado de la humanidad. Egoísta y tosca, compromete la integridad de los incursores rebajándolos al papel de “bichos” con el propósito de lograr algo de fama o credibilidad, maliciosa pero sin llegar al crudo papel de villana.

Hablando de recursos promulgadores de lo humano, la casa de muñecas viene a ser una metáfora sumamente reflexiva. A pesar de ser un regalo de parte del bisabuelo de Sho para los incursores con la buena intención de encontrar su simpatía tanto como de ayudarles con su rudimentaria existencia, produce irónicamente un contundente rechazo en ellos, más específicamente en el padre de Arriety. Como a su hija, puede sonarnos exagerado el hecho de no aprovecharse de las comodidades de la lujosa miniatura, sin embargo el aceptar entrar en un modo más “materialista” condenaría los valores que con tanto ahínco son defendidos a la vez que preservados por su especie, como la independencia, la confianza mutua en sus congéneres y sobretodo su enlace con la naturaleza, que bien podría ser tanto la “humana” como la “ecológica”. Algo que actualmente carece cada vez de menos importancia en nuestro mundo de gigantes, donde, en contraposición, lo material prevalece sobre cualquier valor que resalte esa nobleza de espíritu. El discurso permanece abierto y recurrente a lo largo de toda la trama simbolizado en este objeto que es además toda una belleza visual.

La relación lograda entre Arriety y Sho no llega a ser del todo romántica, es más como una conexión de espíritu, donde a pesar de las evidentes diferencias logran un complemento que les permite sobrellevar las cargas, compartirlas y finalmente superarlas. El anhelo de Sho por protegerla es lo que necesita para sentirse alguien útil, aunque más allá lo que realmente busca es su deseo de vivir limitado y casi aniquilado por su enfermedad. Para Arriety  el proceso de esta transculturación es un poco más complejo, se fuerza a tensar sus propias reglas pero no por rebeldía, sino porque su compasión le hace entender el aislamiento del joven, conocer a este ser humano se vuelve una necesidad para ella, desea entender para poder comprender con un juicio justo y propio lo que sucede a su alrededor, sin dejar de lado las palabras de su padre pero tampoco su corazón. Madurez que genera un gran sacrificio para ella y los suyos, pero a su vez le otorga un conocimiento valioso e irremplazable, apreciar a cada ser por la naturaleza de sus acciones.

La aventura de Arrietty es el acercamiento de lo que hemos ignorado, lo que reposa en los cimientos de nuestras casas, los detalles que dan sentido a nuestro vivir aun si este es trabajoso y difícil. Más que una película te da la impresión de ser una fábula, en donde la moraleja es lograr una reconciliación con nosotros mismos mediante el inigualable aprecio por la vida que se forma no de cosas grandes sino de pequeños detalles. En términos técnicos se encuentra muy bien lograda como ya es predecible, los fondos son extraordinarios y crean la correcta ambientación basada en el mundo tal como lo percibe la pequeña protagonista. Se da un gran énfasis a la minuciosidad dando ese nivel de realidad lo suficientemente convincente para adentrarnos como espectadores al día a día de un incursor: el movimiento del follaje al caminar, los espacios enormes llenos de silencio, los caminos llenos de clavos detrás de las paredes o los insectos que interactúan de manera habitual como si de animales de granja se tratase.  Los sonidos de fondo realmente complementan todos estos entornos, se tomaron el trabajo de comunicar cómo sonaría una gota de lluvia, las pisadas, el viento moviendo las plantas y la caída de los objetos. La música es muy sutil, tanto que casi caería dentro de un sonido de ambiente, una prueba del buen trabajo realizado por la compositora Cécile Corbel. Lo único que me pesa sobresaltar es que a diferencia de otras películas esta es quizá un poco plana, no hay un momento que podamos considerar épico o sentimentalmente poderoso, sino que todo transcurre con la misma sincronía de principio a fin. Queda clara la evidente intencionalidad de advertir que lo maravilloso es parte de lo cotidiano, pero aun así lamento no haber tenido un clímax más definido.

6 comentarios

  1. Esta es la primera vez que haces una reseña aquí, ¿no? Felicidades escribes muy bien, me gusto mucho el principio, muy poético. No he visto la película, pero parece interesante… así como la describes, me parece, en un sentido amplio, un viaje psicodélico y ecológico a los fundamentos de nuestros valores. Interesante, por favor has reseñas como estas de cualquier cosa interesante que te encuentres, ¿si?

    12 julio 2011 en 10:39

  2. Si es mi primera vez y gracias en realidad llevo rato de no escribir ustedes son muy buenos, espero ir aprendiendo y mejorando. Siempre que pueda me gustaria hacer el primer párrafo con esa línea aunque me lleve un poco mas de rato pensarla.

    Ok tratare de ahora en adelante si veo una buena pelicula hacer una reseña, y sientase en confianza de correjirme en lo que sea.

    12 julio 2011 en 13:50

  3. rolo2k

    Excelente reseña, no parece que sea tu primera vez pues está muy bien, y escogiste debutar nada más y nada menos que con una obra del estudio Ghibli. ¡Felicidades!

    15 julio 2011 en 14:14

  4. Ya, esta sí es tu primera reseña (al menos aquí), aspi que en esta sí puedo decir: Bienvenida!!!!! Te esperábamos desde hace mucho.
    Créeme que leer tus prefacios es darse un tiro por la boca: mi cerebro queda hecho añicos. Ya habia comprobado la calidad de tus palabras por los comentarios que hacías en mis reseñas (por los que estaré eternamente agradecido), pero leer tus artículos es una densa experiencia, como escuchar el “Dark side of the moon” (de hecho, Fortuna me adelantó la palabra “psicodélica”). Y la verdad que me da mucha envidia, sana por cierto, debido a que el nivel de pulcritud de las reseñas aquí con tu presencia se vuelve casi inalcanzable para mí. sniiif
    Sobre la película, lamentablemente podría opinar nada dado que tampoco la he visto; hace mucho que me desconecté de Ghibli. Pero después de tus apreciaciones, te prometo que le daré una oportunidad. Por cierto, como que muchos de los animes de este año están abordando la misma temática: el encasillamiento dentro de la “normalidad” y el conformismo contra la liberación y la excentricidad de vivir los sueños. Hasta parece confabulado, y a veces tiendo a creer que mientras más se propugna por la idea de vivir sin barreras, esa mismísima idea más se vuelve la “norma”, y los papeles se invierten… increíble, no? Hablando de la realidad, todos quieren ser soñadores y viven a su manera, entonces ser conformista es ser excéntrico. A veces se trastoca esta idea, y sólo se podría concluír que las reglas sobre lo que es normal y lo que es excéntrico están en uno mismo, y no hay 2 personas que piensen igual o a las que se pueda imponer el mismo punto de vista. Si por voluntad propia uno decide vivir una vida aletargada y rígida, no habría razón para criticársele; y creo que el punto importante se encuentra allí: el rumbo que cada quien escoja para vivir es lo de menos, siempre en cuando se viva con respeto hacia los demás y sus diferencias de opinión.
    Creí necesario dar mi opinión, ya que mientras me actualizo con el blog, encuentro muchas similitudes entre Denpa Onna, N°6 y Karigurashi. Una vez más, si mi opinión es ofensiva, pido disculpas

    15 julio 2011 en 14:47

  5. Naa ninguna opinion es ofensiva, solo los juicios discriminatorios lo son y estas muy lejos de eso. Que curioso yo la verdad los admiro a ustedes por el nivel de analisis que tienen y yo quiero ser asi jejeje. Benjammin tu estilo es buenisimo a mi me encanta!
    Muchas gracias por la bienvenida de verdad que dare lo mejor!

    15 julio 2011 en 21:07

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