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Blood-C 1: La religión de un vampiro

Saya's come back

Una vez más Saya regresa a la pantalla chica con una nueva serie, producto de la colaboración entre Production I.G. y Clamp. Si alguna vez vieron Blood: the last vampire o Blood +, sin duda sentirán una cierta nostalgia por los personajes del pasado que han sido siempre renovados (ninguna de las series de la franquicia mantiene alguna continuidad, ni en la trama ni en el diseño de los personajes), con alteraciones y transformaciones sustanciales. Esta vez Saya, además de ser más moe (traducción: meganeko – gafas y trenzas) y una sacerdotisa, parece estar dividida en dos personalidades completamente incompatibles a simple vista. Esta nueva inclinación de Saya hacia el sintoísmo (y en realidad de todo el ambiente expuesto en el primer episodio) sin duda será uno de los principales argumentos de la serie. Por ahora, es demasiado pronto para especular mucho, sin embargo pienso que tal vez tenga algo que ver con todo lo que sucederá.

¿Qué es lo que llamamos “interior”, “naturaleza”? ¿Las personas nacen o llegan a ser? ¿Qué es la esencia o la existencia? ¿Qué es el ser humano? Al principio, flotando en un recipiente de vidrio, unos frascos cónicos llenos de sangre flotan en dirección vertical, una voz profunda nos hace preguntas sacadas de un proyecto de antropología filosófica y de repente nos encontramos sumergidos en un ambiente de violencia, donde un vampiro es cortado a la mitad con una katana después de ser testigos de diferentes escenarios y lugares, propios de una ciudad lúgubre y marcada por el sintoísmo (estatuillas de Buda, templos en la montaña, santuario en una isla, puertas shinto; númenes tutelares en las casas, las rocas, los rios). Pareciera que los habituales diseños largos y delgados de Clamp –que tienden a ser repetitivos – han sido convocados una vez más para prestar su apoyo en una nueva historia de intriga.

Toya's clon

Historia que se desarrolla alrededor de Kisaragi Saya, sacerdotisa del templo, una chica torpe, que es buena en los deportes y amigable con todos, demasiado buena, demasiado amable – llega tarde a la escuela por recoger la basura regada en la calle, ayudar a los ancianos y a los niños. Por alguna razón, y dudo que sea coincidencia, esta nueva Saya me recuerda a Kinomoto Sakura, no por la apariencia sino por su actitud, empezando por el amor que siente por su padre. Personalidad solar que es bastante despistada e ingenua (no reconoce los sentimientos de amor dirigidos hacia ella por parte del presidente estudiantil). Por otro lado, las similitudes entre los personajes y previos trabajos de Clamp son obvias: Tokizane Shinichirō es un clon de Kinomoto Toya, lo mismo que Tomofusa Itsuki no deja de ser parecido a Kinomoto Fujitaka (el padre de Sakura). Esta característica, tan común en los trabajos de Clamp, tiende a crear una especie de efecto déjà vu que experimenté cuando aparecieron series como xxxHolic o Tsubasa Recervoir Chronicles. Ver a los mismos personajes viviendo vidas paralelas e inconexas no me causa repulsión, solamente me hace sentir alegría de que sean tan reciclables, poniéndolos a hacer cosas diferentes en mundos diferentes.

Warrior and priestess

Aun así, a pesar de que la primera mitad del episodio transcurrió en un ambiente muy alegre e inocente, donde Saya le canta a la naturaleza, a la belleza del día, a la luz del sol, al jamón y los huevos fritos (propio de todo slice-of –life), en la segunda parte entramos en un ambiente nocturno y aterrador, que se había insinuado al principio, en la introducción, y que apareció por un momento en una especie de flashback cuando Saya estaba en el salón de clase; aquí, este miedo y oscuridad entraban en la conciencia como pequeños momentos, como islotes aislados en medio de la felicidad del día. En cambio, cuando su padre, Kisaragi Tadayoshi, guardián de la Goshintou (espada divina), la convoca al templo y le entrega su arma, Saya entra en una especie de trance y su personalidad cambia totalmente. Ya no es una chica dulce, se convierte en una asesina. En todas sus versiones, Saya siempre ha sido una máquina de guerra: nómada, carga una katana con la cual persigue por todo el mundo familiares y vampiros, capaz de una crueldad atroz (en Blood + mata a su hermana, intenta eliminar a sus sobrinas, despedaza enemigos cortando uno a uno sus miembros) y por eso mismo de una piedad incomprensible (intentar salvar a Diva una vez que esta se parte en pedazos). Personalidad nocturna. Saya es una guerrera que se diferencia profundamente del esquema del superhéroe clásico norteamericano.

Estos últimos son por lo general policías y carceleros que atrapan criminales que nunca aprenden que el “crimen no paga”. Jamás me gusto mucho esta clase de series, pues expresan la ideología de una sociedad de control que captura a sus miembros para mantener el orden, encerrando en prisiones y manicomios a sus elementos indeseables. No obstante, Saya realmente sí es una combatiente despiadada, que destruía todo a su paso y aniquilaba hasta el último de sus adversarios. Y realmente esta pelea entre ella y el Furukimono (ancestro) fue una de las mejores que he visto en mucho tiempo, con una fluidez de la acción que, al no involucrar gritos o elementos distractores, permitió seguir con calma toda la secuencia y concentrarnos en la música, los cortes y la sangre que salía del cuerpo del Furukimono bañando el cuerpo de su persecutora. Sin misericordia, sin palabras, sin sentido, todo se reduce a la acción. Calmada y hábil, esta Saya es muy diferente a la anterior, explotando las debilidades de su enemigo y moviéndose con sigilo, fingiendo su muerte y atacando con velocidad las partes expuestas de sus oponentes, demuestra una capacidad de lucha que pocas veces se ve en el anime. Es una cazadora que juega con su presa. Su lucha está en las sombras, en lo profundo de la montaña y del espíritu: sus dos largas coletas se extienden como si fueran dos alas negras, un ángel que trae la muerte y la purificación.

El elemento sintoísta en la serie resuena con fuerza. Si alguna vez vieron Bakemonogatari, recordaran que los “rarezas” o “extravagancias” eran seres sobrenaturales que reunían en su carácter elementos contradictorios (la gata Tsubasa lo expuso magistralmente), los cuales iban desde el respeto y la creencia hasta el odio y el alejamiento. En cierta forma, todos esos seres eran dioses (kami) que de acuerdo con las creencias japonesas están dotados de una fuerza que puede ser buena y serena como ruda y violenta. Como el sintoísmo no divide a los dioses, la naturaleza y los seres humanos en mundos distintos, sino, antes bien, todos existen en unos espacios delimitados por fronteras difusas, estas diversas existencias conviven e interactúan constantemente, por lo tanto interfieren los unos con los otros, llevando al desastre a quienes no son precavidos. En la religión japonesa los “ancestros” son espíritus guardianes de la prosperidad y felicidad de una familia, pero sólo a partir de una purificación ritual y una serie de fiestas celebradas en su memoria pueden entrar a convertirse en divinidades tutelares. Ahora bien, la religión sintoísta plantea que la presencia de lo divino puede ser percibida por las personas, no por medio de la razón, sino por medio de la intuición y la emoción (la luz de la que Saya desea aprender), se manifiesta en momentos de meditación y contemplación de lo absoluto por medio de la pureza, la concentración, el silencio y la sinceridad entendida como una perfecta correspondencia entre el pensamiento y las posibilidades de la acción.

Así, la vía artística y poética marcan el camino de encuentro con lo sagrado. Los kami se aparecen frente a las personas en los sueños, bajo apariencia de seres misteriosos o en forma de monstruos encontrados en el bosque. En algunos casos, los espíritus de “antepasados” que no han sido sepultados, que han muerto de forma violenta o que no encontraron la paz en vida terminan por convertirse en almas vengativas quienes llevan la muerte y la enfermedad. Para exorcizar a estos espíritus, algunas miko (sacerdotisas japonesas), se encargan de manejar este mundo de muerte. Su labor es marginal y se enfrentan al lado más oscuro del imaginario de la muerte: junto a las almas pacificas y benévolas de los “ancestros” se agolpan las almas de los seres violentos, que deben encontrar la paz o ser destruidas. Las itako japonesas son perseguidas por las jerarquías religiosas y desempeñan el papel de brujas que se encuentran en lo profundo de los bosques. Cuando veo a Saya luchar contra estos “ancestros” en forma de estatuillas y pronunciar algo parecido a una oración antes de pelear, pienso que todos los elementos sintoístas que aparecen visualmente se juntan con la trama que parece orientada al exorcismo de fantasmas.

Si bien estas suposiciones necesitan confirmación, creo que este primer episodio dejó en claro que toda la acción de Saya es llevada a cabo como una especie de ritual (la referencia a la ceremonia en el templo, el hecho de que viva en uno, su padre, la forma de su enemigo, el título de este episodio – viento celestial- , etc.) son elementos que me permiten suponer connotaciones religiosas fuertes que han aparecido al principio de esta serie. Por ahora es mejor continuar observando. Al parecer esta no será la típica historia de vampiros…

9 comentarios

  1. Esta es la primera vez que veo una serie asi, la verdad no tuve la opurtunidad de ver las series anteriores, pero debo decir que la trama y todo lo demas no me parecio muy interesante, ni siquiera la batalla, nose porque :/ pero en fin, continuare viendo la serie pues lei que las anteriores sagas eran bastante buenas, asi que esperare a ver como se desarrolla la serie.

    Gracias por el post, me gusto mucho ^^
    Un Saludo!!

    11 julio 2011 en 23:15

    • Yo también espero mucho de la serie. Me gustaron mucho sus anteriores entregas, entonces seria bueno que continuaran con la calidad. Clamp es un estudio reconocido y en esta entrega de Blood se nota mucho su influencia, tanto en la trama como en el diseño de los ambientes y los personajes, bastante mística…. bueno, ya que la historia esta a cargo de los directores originales y de Production I.G. se mantendrá el mismo espíritu que le dio fama a la franquicia. ¿En serio no te gusto la pelea? A mí me pareció muy bien hecha…

      12 julio 2011 en 09:34

  2. Paola

    A mí sí que me gustó la pelea. Tuve la oportunidad de ver Blood: The last vampire, impecable en el contenido visual de de sus escenas, lamentablemente su brevedad y falta de de una historia profunda conjuntamente con su poco desarrollo de personajes no permiten que esta película sea la joya de anime que pude llegar a ser. Tengo que admitir que casi me sacaba de quicio la personalidad de Saya cuando esta “normal”, demasiado irreal…espero que con las vivencias que experimente durante la trama su personalidad se forje de tal forma que su dualidad se haga menos extrema. Gracias por el aporte, excelente!

    12 julio 2011 en 13:44

    • Sí, su cambio de personalidad es bastante extremo, esperemos que con el avance de la trama vaya transformándose su forma de ser, por ahora, podría decir que siento, una vez más, una influencia muy grande de Clamp, porque en sus anteriores entregas tiende a mostrar mundos muy idealizados en muchos aspectos, sobre todo los humanitarios…

      12 julio 2011 en 15:39

  3. Ramsés K. Mishima

    Esta es una de las series de la que espero mucho en la temporada. No sólo la historia se ve muy buena e interesante, sino que el diseño de personajes y los colores les da, en efecto, un aura de misterio como dices. La combinación de color rojo con negro, en los uniformes, por ejemplo, dota a los personajes de mucha sensualidad. Se trata de una serie que promete mucho y muy característica de CLAMP. Ojalá continúe así. ¡Ya quiero ver el episodio 2!

    Saludos!

    ¡Di NO a la idea retrasada de que el anime es sólo para niños!

    http://orientallife.wordpress.com/

    15 julio 2011 en 12:54

    • Estoy de acuerdo contigo, el anime puede muy fácilmente expresar temas serios como lo hace cualquier novela literaria o una película. En Occidente pesa el prejuicio de que la caricatura es una manifestación más bien infantil y poco madura debido al impacto tan extraordinario que ha tenido la cultura disney, este prejuicio a llevado a que incluso las novelas visuales, coma las de Frank Miller (Sin City, 300) sean despreciadas… sin embargo, en sus orígenes, la caricatura del siglo XVII, era considerada una forma de arte perversa, relacionada con lo demoníaco. Por mí parte considero que toda expresión cultural es importante en cuanto al contenido que lleva consigo.

      Por cierto, revise tu blog, yo también soy un fanático de las novelas de Murakami, me encanta su forma de escribir, como todo el mundo alrededor de los personajes se convierte en un escenario de misterio que raya con lo policial, lo fantástico y aterrador, lo sublime y lo artístico en la música… sus personajes crecen en la medida en que la historia se desarrolla. Sigue escribiendo cosas interesantes…

      15 julio 2011 en 13:12

  4. Batou

    Puede estar buena.
    Sin saberlo bien podes decir que Clamp esta metido en esta serie por que los personajes tienen el estilo caracteristico de Clamp

    17 julio 2011 en 12:44

  5. davidvfx

    la serie seria perfecta si no fuera que he visto muchas obras de clamp y es que el cuarteto no se a salido de los clonicos (no en fisico) de sus personajes, no se si sera fijacion por estos tipos de personas.

    Lo malo: si ya te has chutado: X, Sakura, XXXholic entre otras sentiras un DejaVu un poco mas de media capitulo
    Lo Bueno: No se si veremos vampiros en esta serie, por que mas me parecio una Yokai Hunter y es que el mismo OP no hace olocuencia a murcielagos y menos algun personaje colmilludo, haciendo muy fresca la propuesta por parte de los enemigos que despues de ver Blade y Itsuka Tenma no Kuro-Usagi donde los vampiros son los que conocemos a la vuelta de la esquina… Clamp nos regala un Yokai ó Oni ó Vamp ó lo que sea que invita seguir biendo que otra sorpresa nos daran

    18 julio 2011 en 16:13

    • Sí hay alusión a vampiros en esta serie, en OP hay unas criaturas (quirópteros) contra las que Saya pela, lo mismo en la introducción, donde aparece una criatura que da saltos de equilibrista y luego muestra sus alas y colmillos. En cuanto a esto, aun no hemos visto señales de vampiros, lo que no significa que no las haya después.

      25 julio 2011 en 09:31

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