Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Ao no exorcist 12: Juegos entre hermanos

Mírame a los ojos

Es momento de conocer más a la familia. El primer encuentro con otro hermano mayor, Amainon, a pesar de que lo veíamos como un muchacho relajado y con una cierta personalidad otaku (por lo menos en florecimiento), revela su extraordinaria fuerza, puesto que es el Rey de la Tierra y tiene el poder de manipurlala a su antojo pero incluso en estas circunstancias, aunque sea indiferente a la destrucción que provoca no es precisamente un ente maligno. No en sentido estricto: su intención es entretenerse sin importarle a qué precio y lo irresponsable que resulte. Poniéndose bajo órdenes de Mephisto debe estar limitado por alguna especie de freno y poseer alguna excusa parcialmente valida para provocar una pelea con Rin, desde el punto de vista antiheroico. Pero el episodio no trata únicamente sobre destrucción de propiedades, sino acerca de cumplir deseos (el caso de Shiemi) e integrar a nuevos personajes extravagantes.

Era cuestión de tiempo para que Shiemi usara su uniforme en alguna ocasión, ya que su kimonio, aunque le quedaba guapo, era inapropiado incluso en sentido estético. Al usarlo constantemente, daba la falsa impresión de robustez. En cambio, con el uniforme colegial ofrece una sensación más ligera. El aspecto fanservicero sería más cuestionable debido a los distintos gustos por ciertos vestuarios que tenga cada espectador, pero, si hablamos de dulce para los ojos, Shura Kirigakure gana de lejos en esta competencia con su vestimenta atrevida y pelo de colores brillantes, todo para resaltar su individualidad. Este aspecto produce mayor impacto cuando descubrimos que andaba como mera observadora con una apariencia miserable y un perfil retraído que oculta de forma total su personalidad: con pocas palabras destaca bastante, la combinación de colores empleados en ella cumplen esta función de aumentar su resalte.

El asunto principal fue el encuentro de Rin con Amainon. En otras series sería habitual que tuvieran peleas inclusive por diversión, sin importar sus desastrosas y exageradas consecuencias, hecho que Amainon trató de conseguir con su hermano, pero Rin no disfruta exactamente de pelear. Tal vez los créditos y aplausos posteriores sí lo satisfagan y agraden su ego, pero en el calor del momento no muestra que lo disfruta, sino que lo hace de forma tan impulsiva que Amainon no mostraba esforzarse en buena parte del combate hasta que la bendita ira de Rin lo hiciera golpear con seriedad. Que Rin quisiera mantener sus poderes de una u otra forma lo entorpece. En los planes de Mephisto puede estar incluido que descubran la identidad de su hermana o quizá no se compromete realmente dejando que el hecho ocurra de manera azarosa. Muchas cosas eran posibles estando en su propio parque de diversiones, lo que además proporciona información de cuán exitoso es económicamente. De todos modos, Rin tuvo mucha suerte de que ninguno de sus compañeros lo viera, principalmente Bon que acompañaba en ese momento a la desconocida Shura. Es probable que Yukio deberá dar las correspondientes explicaciones para cubrir los hechos porque a estas alturas es probable que mantengan los poderes de Rin escondidos hasta al final, con el objetivo de intensificar las relaciones.

Hablando de relaciones, que Izumi y Shima estuvieran juntos en la búsqueda del fantasma del niño puede entenderse como indicio de pareja canónica, aunque se utilice apenas para generar humor, muy contrario al tono de romance juvenil entre Rin y Shiemi, al conjeturar que volverían juntos al parque de diversiones en otra ocasión porque, aunque estrictamente no estaban en una cita (la intención primaria no era pasar un tiempo juntos, sino encontrar al pícaro fantasma), se mantuvo una cierta armonía, bien que tranquila, pero tensa por parte de Shiemi. Sin embargo, la veta romántica de la serie sigue siendo débil y deberá seguir siéndola pues la trama se concentra alrededor de la familia de Rin. El episodio intercala los momentos de Shiemi y de Rin distribuyendo mejor la tensión y los tiempos: agradezcamos que Shiemi mantuvo una actitud bastante calmada frente a las travesuras del espectro, porque, a grandes rasgos no es más problemático que sus compañeros y los desafíos que recientemente enfrentó. A pesar de que, personalmente, fuera más irritante, Shiemi sabía que la solución era fácil: apenas bastaba con cumplir su deseo infantil de jugar en el parque y, de pasada, cumplir también el suyo propio creando los típicos paralelos que la serie presenta. Pese a sus risas chillantes, el niño mostró su agradecimiento y aprecio al llamarla onee-chan. Viéndolo de ese modo, el niñato no representaba un problema muy arduo, pero todo forma parte del plan de Mephisto para provocar encuentros calculados.

Recientemente vimos en Index que la(s) Iglesia(s) constantemente se sirve(n) de mujeres atractivas y atrevidas. De alguna forma sirve de contraste a la sexualidad reprimida que propugna la religión misma con sus numerosos casos de escándalos sexuales, sin hablar de las connotaciones fetichistas alrededor de las monjas. Ao no exorcist nos proporciona a Shura como respuesta a este arquetipo y cumpliendo esa misma función, aunque, quienes conocen el material original pueden respirar tranquilos si acaso les desagradan las estructuras haremescas. Será divertido conocerla mejor. Como dato adicional, la actitud otaku de Amainon me recuerda al protagonista vampiro del manga de Blood Lad (próximamente en anime) que aprecia a los seres humanos por la creación de esta cultura.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s