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Ano hi Mita Hana no Namae o Bokutachi wa Mada Shiranai 11 (FINAL): Todavía ignoramos el nombre de aquella flor

Hacia adelante, gracias al pasado

La desgarradora confesión mutua de egoísmo que precede a la redención del grupo mediante el reconocimiento de sus culpas era previsible a juzgar por cómo venían desarrollándose los hechos que condujeron al fallido intento de mandar a Menma al Cielo, sin embargo, Ano Hana se despidió con un capítulo final meritorio, espectacular en términos de melodrama, palpitante pero melancólico hasta su clímax de desenlace. Meiko Honma aseguró un lugar privilegiado entre las heroínas más simpáticas y conmovedoras de la presente temporada ayudando a sus viejos amigos a rescatarse ellos mismos del trauma que condenaba su existencia a la parálisis, el enmascaramiento, la anomia, el placebo o la evasión. Sin sospecharlo, el deseo cuya finalidad original era salvar a Jintan, se convierte en camino de reconciliación a través de una terapia escabrosa, pero eficaz, de sinceramiento, obligando a los chicos a desahogar el remordimiento feroz que ensombreció sus vidas una década. Era necesaria la lucha antes de amansarse.

Aunque el episodio es impecable desde una perspectiva global y como desenlace consecuente con los picos de suspenso de los capítulos previos, la escena clave de confrontación terapéutica donde los personajes someten a evaluación su errado comportamiento ante el intento fallido de enviar a Menma al Nirvana puede parecer presuroso, demasiado vertiginoso, como si los resentimientos y heridas de tantos años se subsanaran en pocos minutos de discusión y una observación hilarante sobre la distiquiasis (doble pestaña) de Anaru. Por ejemplo, Tsukiatsu pasa del amargo rencor contra Yadomi a la incertidumbre emocional y luego, a reconocerlo como líder en pocas horas. Lo mismo ocurre con Poppo: viene de sorprender al espectador y sus amigos confesando una verdad espeluznante que incubaba en silencio reprimiendo y falseando sus sentimientos y termina despedazado, una antítesis de la personalidad jubilosa e ingenua que exponía ante el mundo. El anti-Poppo escalofriante que sorprende al revelar el estremecedor motivo de su desesperación desaparece en cuestión de minutos por la graciosada de Jintan y, por arte de magia, todos son redimidos por un sacudón de amistad. No suena verosímil y quizá hubiesen necesitado un duodécimo episodio para consolidar el proceso de autocrítica que atraviesan después del fiasco del cohete. Sin embargo, ello hubiese implicado que Menma permaneciese más tiempo sin explicación: los chicos debían reaccionar cuanto antes, arrepentirse a tiempo, contra el reloj. Además, valdría ponderar los rasgos comunicativos de estos eventos de desahogo colectivo. Un grupo se reúne para desfogar sus culpas, sus defectos, sus maldades, sus tinieblas. Como Anaru, se humillan en plan de captatio benevolentiae, se gravan ellos mismos de un peso o responsabilidad ominosa, pretendiendo pagar penitencia por sus pecados ofreciendo en prenda su propia degradación. Los reproches individuales se proyectan sobre el prójimo como salvaguarda, para no sentirse solitarios en su vileza. Estos careos son violentos, pues afloran con fluidez y sin inhibiciones los instintos y pasiones que el sujeto, cuando se consideraba civilizado, solía acallar. Por tanto, las emociones brotan a una velocidad inusitada, superando la capacidad de comprensión de los protagonistas. En ocasiones, al suspenderse el comportamiento razonado y premeditado, el sujeto se entrega a la inmediatez de sus impulsos y el lenguaje es incapaz de elaborar, de imponer un orden, de normalizar ese sentimiento de frustración o cólera y aflora la violencia física: Anaru y Tsuruko en engarzan en un intercambio de insultos y un match de lucha grecorromana mezclada con catfight, que únicamente culmina cuando la chica “tranquila” admite su envidia por Naruko y mediante flashbacks reconstruye los últimos detalles que explican la confluencia de situaciones trágicas que originaron la tragedia “aquel día”. La expresión agresiva de esas pulsiones, incluso cuando pareciera que los propios personajes se cargan de acusaciones casi flagelándose, los libera de un desolador lastre pues deja de incubarse en secreto para convertirse en tema de exorcismo.

A riesgo de abusar de referentes católicos, así como planteé un paralelo con la concepción clásica y medieval de Infierno, el proceso que atraviesan los personajes durante este episodio puede equipararse con las etapas y fórmulas de la penitencia, lo cual tampoco debe sorprendernos porque la terapia psicológica y las sesiones de psicoanálisis son derivaciones científicas de la confesión y operan bajo conceptos análogos: los psicólogos ofrecen al paciente procurar una sanación a sus traumas (reconciliación del pecador y perdón de sus culpas), pero requieren, además de determinación para superar el aprieto (propósito de enmienda), su aceptación del problema que aqueja a su conducta y estabilidad emocional (acto de contrición) y sus confidencias sinceras (confesión). Al sacerdote lo apoya la autoridad religiosa y el creyente abandona el confesionario con la confianza de haber sido eximido de mayores remordimientos. Al psicólogo o psicoanalista lo sostiene el discurso científico y médico, y quienes recurren a sus variados métodos también buscan y consiguen un alivio a sus desasosiegos causados por una experiencia dolorosa que el sujeto desvirtúa en forma de culpa, como también es concebido el pecado. Todas estas etapas son enunciadas durante el encuentro nocturno en las escaleras del templo (un espacio no connotativo, sino denotativamente religioso): se comienza por el examen de conciencia, cuando Anaru y Yukiatsu intentan buscar explicaciones a la permanencia de Menma y Naruko declara que quizá Meiko no logró elevarse porque no colaboraron con honestidad, sino, tomando como ejemplo su caso, solo obró de forma egoísta siguiendo sus falsas convicciones, sin pretender en ningún momento hacerle un bien a Menma, sino alejarla de Yadomi. Examinar implica juzgar y cuando se trata de analizarse en colectivo, tarde o temprano se desata una controversia, se enciende una chispa. El acto de contrición supone admitir su responsabilidad en el “estancamiento” de Menma. Tsuruko cae arrodillada dándole la razón a Anaru y Poppo clama por indulgencia para poder liberarse de aquella imagen que persigue su conciencia. Sin embargo, no existe confesión posible que culmine en perdón si como parte de la penitencia, el sujeto no pide perdón, en este caso, busca obtener las disculpas, la reconciliación con el grupo en su totalidad, a través de la figura de Menma, pues los Super Peace Busters son seis y mientras falte algún integrante, se sentirán truncados. El acto de satisfacción que permitirá recobrar la tranquilidad, mitigando la conciencia, requiere una reparación, un gesto de arrepentimiento ante aquella persona que fue dañada, en este caso, por el egoísmo sistemático e hipócrita de quienes nunca se detuvieron a ponerse en los zapatos de Menma (aunque andase descalza). La angustia del desenlace, el nudo en la garganta, es la carrera contra el tiempo que libran Jintan para gestar ese reposo espiritual para los seis, incluida su fantasmática amiga. Como dirá más adelante, ella tampoco puede despedirse mientras no haya escuchado al resto y mostrado su rostro: en paralelo con el juego del kakurenbo (escondidas), no puede haber reconciliación definitiva sin reencuentro, sin finalizar esa persecución. Incluso cuando Menma intente con todas sus fuerzas decir adiós con cariño, ella sabe que tampoco podrá marcharse en paz si desapareciese sin reunir en camaradería a los viejos amigos. Por ello, antes de desaparecer, los chicos asumen de manera metafórica, a ojos de Meiko, la imagen de cuando tenían siete años: ha restituido esa pureza primordial que parecía perdida.

La secuencia del abrumador juego de las escondidas es un bombazo lacrimógeno notable como no recordaba desde Angel Beats! o CLANNAD ~AFTER STORY~. Es agridulce, no amargo. Tampoco es trágico, al menos en sentido estricto, aunque la despedida de Menma estaba sentenciada por necesidad desde el primer episodio. Si culminaba de otra manera, la impostura del final feliz hubiera agraviado cualquier intento decente de formular una reflexión sobre la pérdida de la inocencia, la posibilidad de recobrarla, la esperanza de reencontrar esa pureza atesorada en los recuerdos y la búsqueda del perdón, todos temas que atañen a nuestra noción contemporánea de humanidad. Menma debía desaparecer porque existen, como indicábamos con anterioridad, leyes naturales, de vida, de equilibrio del cosmos, de racionalidad espiritual, que ordenan el ciclo de la existencia. La pequeña reencarnará o accederá a la elevación. No importa cuál fuera su destino, porque, como en Angel Beats!, cuanto ocurra después de pasar por la transición implica haber superado una deuda pendiente, incumplida, que impedía liberarse del mundo. Pero tampoco tenemos un final trágico porque aunque haya hybris por parte de personajes como Yukiatsu, Naruko o Tsuruko, esta no es castigada, pues se concede la redención mediante la declaración masiva de amor amical. A pesar del llanto, Menma les ofrece una sonrisa en respuesta a sus expresiones de cariño, cerrando el juego, poniéndole fin al laberinto sin salida que atormentaba a sus compañeros de infancia. El melodrama permite desplegar el potencial reflexivo del sentimentalismo, deslizando bajo esa capa de aparente manipulación emotiva una interpelación aguda sobre la capacidad del hombre para reflotar su futuro salvando su pasado. Jintan regresa a clases después de comprender que quedarse en casa perdiendo el tiempo en juegos y siestas, aislándose de la sociedad, era una excusa nefasta, improvisada para protegerse de sus fragilidades, su risa, sus lágrimas, su cólera, la expresión de esa sensibilidad que Menma esperaba rehabilitar cumpliendo la palabra empeñada a la señora Yadomi. Jintan arregla las cuentas con su pasado, no decide darle la espalda y hacer borrón y cuenta nueva, sino comenzar a construir sobre ese otro pasado que nunca debió abandonar. Como su viejo líder, los muchachos no redimen su porvenir porque es apenas una posibilidad, se encuentra en potencial: en cambio, salvan de naufragar en la tenebrosidad su pasado al amparo simbólico de aquella mensajera que retornó de la muerte para recordarles quiénes eran, son y podrán ser.

Comentario final

Volvamos sobre el extenso título de la serie: “Aun ignoramos el nombre de esa flor que vimos aquel día”. Aunque ningún capítulo ofrece una explicación pormenorizada, es probable que, durante sus palabras finales, Jintan haga referencia a la posibilidad de que Menma reencarnara en una flor, como pudo haber asumido cualquier otra forma o haber renacido como ser humano o accedido a un plano superior. Pero los tópicos estructurales del melodrama nos facultan a creer en las declaraciones de un enamorado que percibe la presencia de la amada en silenciosos elementos que fascinan sus sentidos. Ano Hana se reservó esta revelación hasta el final, aunque la reencarnación no fuese propiamente su temática central, sino solo un paliativo esperanzador que torna más llevadera y aceptable la separación, que enmarca la despedida definitiva en una secuencialidad cósmica, justificada y validada por leyes que garantizan un ordenamiento del mundo espiritual. Sin embargo, la serie no pretende convertirse en un foco de discusión teológica y perderíamos en vano el tiempo en polémicas bizantinas tratando de precisar qué sucederá con Menma después de desaparecer. Como indica Jintan, para quienes se quedaron en el aquí y ahora del mundo de los vivos, con altibajos e injusticias, pero también con oportunidades e ilusiones, solo queda seguir adelante. Chiriko busca esa fuerza en Meiko y probablemente Anaru tenga enormes probabilidades con Jintan si acaso sus sonrojos vergonzosos al devolverle el pañuelo contienen algún indicador tsunderesco. Pero Ano Hana nos exige detenernos un instante y repensar el camino que atravesaron nuestros personajes para alcanzar ese primer atisbo de plenitud que parece aflorar desde que experimentaron esa sesión de consuelo solidario. Habiendo provisto a dos personajes femeninos notables como Meiko y Naruko (por preferencias personales, decantaría por la segunda, pero los últimos capítulos fueron un rush de esplendor para Menma) y un héroe sin rasgos de paladín ni virtudes sobresalientes, salvo su bondad, sencillez y laboriosidad, Ano Hana merece sino el primer lugar de cualquier ranking de series de primavera, un digno espacio en el podio.

10 comentarios

  1. La tan esperada reseña final de AnoHana! Me encanta tu forma de sacar a relucir las fortalezas del anime sin desde luego dejar de lado sus debilidades. Me encanto!

    Y si yo pienso igual, muy a pesar de los encantos de Anaru Menma sobresalio con creces al final, y es que no se siente como algo creado sencillamente para representar el lado puro de la vida, sino que es tan autentica y tangible que es una lastima que se haya converitdo en fantasma, mas madura de lo que me imaginaba. No es una mascara sino un rostro dejado al sol tal como es, otra forma de espejo que refleja algo dificil de encontrar, una flor con alma de humano.

    Lo que me gusta de la trama es presisamente el camino hacia la redencion, un sufrimiento que al final tiene su recompensa dada por mera voluntad, por solo el deseo de cambiar y seguir adelante. Se nos enseña que en esta vida tendremos muchas espinas que nos sangraran, que nos haran cicatrices… pero no nos enseñan a sanar, a que podemos confiar en el apoyo de otros para hacerlo, que a pesar de todo la gente aun quiere conservar esas campos floridos de valores que son tan humanos como alcanzables, porque nadie nos enseña a que es parte de nosotros? Creo que solo con el calor que historias reales o no nos dejan al mostrarnos esta que tambien es la realidad, es que sentimos de nuevo que podemos ser parte de algo puro y hermoso.

    Definitivamente quedara en el tope del rating para mi la mejor de la temporada (que si, que que necia que ya lo he dicho varias veces :P) que si bien tubo sus partes apresuradas eso no le quita fuerza a su mensaje. Vivan los animes con valores humanos!

    29 junio 2011 en 01:39

  2. Creo que esta clase de series nos enfrentan con la finitud.

    29 junio 2011 en 09:17

  3. La verdad, estuve a punto de llorar, se me quedó un nudo en la garganta. Podría achacárselo al hecho de no estar muy enganchado desde el very beginning, y además estaba comiendo (plop) pero vaya que también me recordó a Clannad. Fue un final espectacular, para la mejor serie de la temporada.
    Es cierto que visto desde afuera el desenlace fue algo precipitado, y el cambio de actitud de la gente fue abrupto, pero personalmente lo sentí muy fluído, debido al hecho de que ví los tres últimos capítulos a la vez (lo siento Serious, no pude esperar). Era más coherente verlos reaccionar, ya que desde el epi 9 Yukiatsu ya aceptaba el hecho de la existencia de Menma y la relación que tenía con Jintan, y poco a poco cambiaba su actitud hacia él; Tsuruko hacía más claras sus intenciones, y Anaru ya no podía reprimir todo lo que llevaba dentro, no sólo sus sentimientos hacia Jintan. Viéndolo en conjunto, todo ocurrió la misma noche después del fallido intento con el cohete, así qeu sus emociones estaban más que exaltadas. Ya se notaba que todos creían firmemente en las palabras de Jintan, así que si algo había fallado, tenían que ser ellos el problema. Menma les había hecho recordar lo que todos ya habían olvidado: la profunda amistad que los unía y que los mantenía puros e inocentes. Tanto tiempo estancados en el pasado, y habían olvidado la parte más importante de ese pasado. Regresar a esa armonía que los caracterizó era la clave para enviar a Menma en su viaje; y parece que todos lo entendieron al final (para nosotros era obvio). Quizás por ello, Yukiatsu aceptó el liderazgo de Jintan, pero con cierta reticencia ya que su rostro no reflejaba total entrega o aprecio. Ver que todos sin excepción tenían la conciencia afectada fue sobrecogedor, en el sentido de que una experiencia así puede marcar profundamente a cualquier persona, no importa qué personalidad tenga, y más aún a esa tierna edad. Tan solo con observarlos sin mucho análisis, ver el comportamiento de cada uno y sus luchas con los problemas de su edad, era triste y conmovedor, como ver pedazos de la realidad nunca relatada de cualquier persona. Facil sería criticar al vecino huraño y antisocial, o a la presumida niña que se viste a la moda, o marginar al amigo que se comportara matonescamente (eso sí que sería un shock). Pero esta serie nos dió la oportunidad de ver más allá de las apariencias públicas, cosa que por más que nos esforcemos, siempre se hace complicado, para todos.
    Me hago eco de las palabras de Konopikyu, los animes con valores humanos son extraodinarios. Una vez más, la mejor de la temporada

    1 julio 2011 en 22:12

  4. Lamento el refloat, pero me parece increíble que sólo haya 3 comentarios para la reseña final de AnoHana. En estos momentos estoy escuchando el ending, y aunque estoy reseñando otra serie, el sólo hecho de escucharlo y pensar en la letra evoca un sentimiento de tristeza infinita… esta historia es difícil de olvidar. Aunque al principio me resistí a verla, al final barrió con todo lo que he visto hasta ahora, conviertiéndose en uno de mis animes favoritos. Esta serie merece ser mucho más valorada

    8 julio 2011 en 00:06

  5. Lloyd91

    pues me parece genial esta serie es mas me encantaria que hicieran una segunda temporada en la que los amigos son los que buscan a menma una vez que esta se ha reencarnado. la serie me hizo llorar como ninguna otra y es lo mejor que he visto en mi vida sin ninguna duda….nunca pense que un anime asi que nunca me han llamado la atencion fuese tan espectacular….es que no tengo palabras para expresar lo que esta serie me hizo reflexionar, incluso me hizo recordar momentos de mi infancia que habia olvidado, y llore mucho. GRACIS ANO HANA Y SOBRE TODO A MENMA!!!!! TT_TT

    9 julio 2011 en 07:21

  6. loveydovey

    Es genial la manera en la que redactas este anime, la verdad este anime desde el principio se sabia que iba a tener un final parecido al que tuvo, y que Menma tendria que partir, aun asi no estabamos preparados a separarnos de nuestra querida menma y algunos lloramos demasiado. Definitivamente gran reseña, gracias a AnoHana por ser un anime tan magnifico.

    Lo unico que me quedaria en duda es que paso al final con Yukiatsu y Tsuruko… Querria que termianaran juntos ya que tsuruko conoce mejor a yukiatsu mas que a otra cosa…
    Mejor anime, no pasa a la tipica historia que desde el principio se sabe que sera una historia rosa e irreal, ya que aqui si se tiene que luchar por lo que se tiene en cambio de muchos animes shojo o shonen que he visto.

    Realmente lo recomiendo, aparte de que su calidad en los dibujos y la animacion son realmente sorprendentes

    14 julio 2011 en 01:03

  7. La serie fue muy emotiva y buena, son de esas pocas series que te quedan como lo fue Shigofumi, Hanbu, Shimigami no ballad entre otras, lo que es el ending sin duda uno de los mejores del año como el de Kimi no Todoke season 2 y el efecto que acurre cuando caen las hojas y luego suben fue de lo mejor, lo unico que no estoy de acuerdo con la serie hubiera sido mejor si Menma se hubiera manifestado menos veces yo creo que con que se hubiera manifestado como lo fue en el Cap 8 y en el final hubiera sido suficiente y mas emotivo, pero bueno esa es mi opinion.

    14 julio 2011 en 16:35

  8. fdddddddd

    que final tan aburrido

    19 enero 2014 en 03:27

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