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The World God Only Knows II 9: Yo también quiero tener a Aki Toyosaki de maestra

Onegai Teacher

Porque sería tan alucinante y delicioso como asistir a clases dictadas por Kanetsugu, Uiharu o Yui-senpai (o, dependiendo de sus gustos: Lisa, Bonbori, Otohime Ryuuguu o Nako Oshimizu). Podio fijo en cualquier top-10 de seiyuus y quizá, junto a Kana Hanazawa y Kanae Itou, la voice actress más versátil de la generación reinante, Toyosaki posee un talento superlativo para dotar de una vitalidad peculiar a cada personaje que toca, en particular, aquellos caracterizados por una alta dosis de entusiasmo, idealismo y cierto aire de ingenuidad, el perfil preciso que describe a Jun Nagase, la nueva chica target de Kaminomi. El casting es perfecto porque el personaje parecía reclamarla a gritos. Aki emplea el registro dojikko y arrebatado que la lanzara al estrellato apaciguándolo con tonos más maduros para componer con éxito la identidad mixta de Nagase-sensei: una profe joven, a medio camino entre la docente y la hermana mayor, entre la educadora y la muchacha inexperta, una figura en tránsito, que enseña, pero también vive su propio aprendizaje, crudo por cierto.

La conquista de Jun implica para Keima abocarse, por enésima ocasión, a un patrón tradicional de captura que reconoce de inmediato (teacher’s route, la ruta de la profesora), habitual en ciertos bishoujo games, donde encarna varios fetiches, entre ellos, la inversión de la jerarquía (recordemos que la enorme mayoría de juegos objetiviza lo femenino planteando el romance como una subordinación desinteresada), el sometimiento de una mujer mayor (un mérito para la lógica patriarcal, pero también una derivación de lo edípico) y la sumisión de la “mujer-institución”, la uniformada, la ataviada de poder. Enamorar a una bella maestra es pretexto para la vanidad adolescente, supone un gran esfuerzo o un grandioso potencial de playboy: no existe pierde, porque siempre habrá razones para pavonearse. Todo este conjunto de connotaciones c0nforma el atractivo que rodea a la ruta profesoral y muchos jugadores, guiados por sus preferencias arquetípicas, optarían por seguir este camino, casi siempre secundario. Katsuragi, más ducho en esos menesteres, defiende una opinión radicalmente contraria. Antes que perseguir fetiches, el conquistador virtual debe privilegiar la eficacia y las rutas de maestras adolecen del grave defecto de avanzar lento y tomar muchas decisiones cruciales porque debe vencerse la actitud por default entre las profesoras jóvenes de, por razones pedagógicas, mostrarse amigables con los alumnos pero al mismo tiempo mantener el orden jerárquico anulando cualquier tránsito sentimental o de deseo. Para proceder a su conquista, Keima necesita bloquear esa ruta y aproximarse a Jun desde propiciando eventos de contacto fuera del colegio, de manera que neutraliza el arquetipo inicial sustituyéndolo por otro escenario. No obstante, Katsuragi yerra al evaluar la Realidad donde ocurrirían esos acontecimientos, pues incluso en la calle, Jun seguirá siendo su maestra (al menos, durante quince días) y una chica mayor, pues aunque la diferencia sea escasa, esos cortos cinco años, en la situación de ambos, representa una distancia significativa (entre un mocoso de dieciséis y una estudiante universitaria a punto de acabar su carrera, y entre un menor y una mayor de edad). No se trata de cantidad de años, sino de niveles: Keima siempre tendrá que planear su ofensiva desde un escalón abajo.

Como indicábamos, el éxito de Toyosaki a cargo de Jun Nagase se debería al acierto de encomendarle el tipo de personaje que explota mejor sus habilidades, aunque esta ocasión la chica voluntariosa y precipitada deja su rincón meramente humorístico para introducirse en el drama psicológico light. En efecto, hasta el momento, todas las heroínas de Kaminomi tenían un denominador común: sus flancos débiles se evidenciaban con rapidez (el caso de Ayumi es particular porque su “arco” dura un único capítulo, pero luego Mio, Kanon y Chihiro manifiestan sus carencias con relativa inmediatez, lo mismo que Kusunoki y Chihiro); sin embargo, la profesora Nagase parece menos propensa a la melancolía y desde el principio, el seguimiento de sus acciones se concentra en describir una personalidad reluciente, alegre, vigorosa. Una vivacidad disparada hasta los linderos de la comedia cuando exhibe su apasionamiento por la lucha libre, de donde extrae sus valores e inspiración. Nadie creería que una mujer entregada a su trabajo con un ímpetu sincero y excesiva candidez de principiante, casi como una profesora de educación inicial transplantada a una preparatoria, podría albergar un vacío espiritual, una pena, una pesadumbre tan honda que permitiría colarse cómodamente a una loose soul. Durante la escena bajo el árbol, cuando Nagase-sensei se propone encaminar a Keima como desafío profesional, comprobamos dos situaciones perturbadores que quebraron la imagen de júbilo y amenidad que rodeaba a Jun. La primera, el susto que expresa cuando mira a Katsuragi directo a los ojos. Ninguno de los otros profesores consultados había declarado una sensación similar entre el horror y la preocupación; en cambio, casi todos se referían a Keima con rencor porque no encajaba en sus parámetros de estudiante y actuaba por cuenta propia contra las reglas del colegio. Nadie se interesaba por el alumno, sino por sus propios pequeños orgullos, en especial el esperpéntico maestro de inglés que contribuye a crear una contraparte cómica a ciertos momentos de angustia, por ejemplo, cuando la alarma doro-doro~ de Elsie detecta la presencia demoníaca en Jun. Nagase-sensei es perceptiva, sensible y sin saberlo ha logrado captar algo tremebundo en Keima que quizá ni siquiera él sospecha (en recientes episodios, Katsuragi ha cuestionado sin demasiado desarrollo su oposición al mundo real y le sorprende la actitud idealista de Jun, que identifica con su rechazo militante a la Realidad); no obstante, ese “descubrimiento” indeterminado causa en Jun un derrumbe moral, una incertidumbre conceptual: ignora qué rayos provoca esa perturbación y lo identifica con la soledad. He aquí el segundo punto: cuando Nagase-sensei asume la decisión de “rescatar” a Keima, lo enuncia como un reto, una tarea que debe cumplir en comparación con otra, en el pasado, que dejó inconclusa o donde fracasó. Esa deuda con un pasado doloroso que viene postergando fue reactivada al conocer al dios del galge y facilitó la acometida del alma maligna. Entonces, la conquista de Jun adquiere otro matiz, pues no alcanza solamente con persuadirla para fisurar la barrera de la “amabilidad”, sino también procurarle una sanación a modo de terapeuta, como sucedía con las anteriores target-pacientes. Sin embargo, a diferencia de otras, Keima deberá abocarse a una tarea de investigación contra reloj y bastante compleja porque implica hurgar la vida de una profesora.

Aunque hablemos de anime con una importante cuota de contenido fantástico y un alto nivel de idealización (incluso cuando Keima desdeña de la Realidad 3D porque todos poseen el mismo color de cabello, las chicas a quienes señala cumplen con el estándar moe), la mención o ambientación en referentes cercanos a la realidad japonesa dejan entrever una convicción crítica hacia su sociedad y su sistema educativa. De hecho, considero inverosímil (aunque funcional para el relato) que Katsuragi no fuese echado del aula por jugar en clase en lugar de permitírsele continuar tecleando; sin embargo, resulta simbólico que empleen esta situación atípica para resaltar el aislamiento social de mutuo acuerdo entre Keima y su comunidad estudiantil: a nadie le importa recriminarle ni azuzarle ni amenazarle porque Keima se encapricha en humillarlos o ignorarlos con frialdad lógica, pero además de haber admitido su derrota, de haberse rendido, los profesores estaban de antemano desmotivados para continuar encarándolo y admitieron que Keima prolongase su rutina de gamer en el salón porque sus propios compañeros no lo consideraban una distracción (pues también se habían acostumbrado a rechazarlo y desestimar su presencia, haciendo “como si nadie estuviese allí”) y porque entre todos los implicados circulaba una tácita aceptación del ostracismo. Katsuragi había perdido, durante horas de clase, su estatus de sujeto. Su existencia es obviada y cuando trasciende los linderos de su comportamiento solipsista, por ejemplo, cuando habla a gritos con Elsie o cuando emprende contra Chihiro, su manifestación de individualidad se torna aberrante para quienes la presencian. En consecuencia, también para Keima es conveniente, en nombre de cierta “paz tensa” mantenerse al margen: no molesta a nadie y tampoco es incomodado. Sin embargo, esa situación de reciprocidad, en apariencia justa, solo envía la suciedad debajo de la alfombra, pues evita afrontar el problema de integración y aceptación, pero también la dificultad de comprender el discurso ajeno. Al menos, Keima parece tomar conciencia, pero sus profesores solo recurren a sus vanos intentos de reafirmar su autoridad cuando ellos deberían propiciar el aprendizaje acercándose a la manera de pensar, las modas y los hobbies estrafalarios de sus estudiantes. En cambio, se contentan con funcionar como meros intermediarios en la transferencia de información, dejando de lado su papel como formadores de personas (y/o buenos ciudadanos). Ignoro si en Japón la situación haya alcanzado dimensiones tan caricaturescas, pero en algunos países latinoamericanos abundan colegios que operan según este esquema de “eficiencia” descuidando los aspectos valóricos. Jun representaría un aire fresco, renovador, frente a la absoluta inoperancia de sujetos desmotivados para la educación.

Toda chica target a partir de Shiori parece influir sobre el estado anímico o la personalidad de Keima, incidiendo sobre sus recientes señales de autocrítica al discurso aislacionista que prodigaba con insistencia. Contra sus propias palabras, las chicas 3D parecen afectar bastante su resistencia. Nadie nunca se ha preguntado por la sexualidad del protagonista gracias, justamente, a la enunciación férreamente lógica que adquiere su argumentación sobre la dicotomía entre Realidad e idealidad. La psicopatología moderna podría catalogarlo de misógino, como suele etiquetarse a muchos otakus o NEETs que destilan en internet su resentimiento contra las mujeres reales (a veces, apelando a razones contundentes, otras a meros estereotipos). Pero ello no implica que Katsuragi deteste lo femenino, como tampoco podríamos concluir que sus deseos se orienten hacia la homosexualidad. Todo lo contrario: si Keima no sintiera un interés particular por la femineidad como objeto de deseo, no se entregaría con semejante devoción al eroge. Para catalogarlo, necesitamos introducir otra variante: la mujer ficcional, en concreto, el universo 2D. No obstante, de nuevo con Nagase-sensei retornan algunos gestos significativos como el sonrojo durante la escena del girl-over-boy, o cuando se pregunta si Jun también se debate entre la polaridad real-ideal, una pregunta que jamás adquiere respuesta porque la profesora no anda en plan de filosofar, sino de tender puentes con un alumno problemático. Pareciera que Keima busca un “prójimo”, un igual, alguien que comprenda sus principios. Jun, sin embargo, no podría acompañar a Keima a empaquetarse en su idealismo, porque siendo una mujer trabajadora, cuyo empleo consiste justamente en propiciar el diálogo, la amistad, el contacto en el universo 3D, se vería a forzar la esencia de sus propios ideales.

4 comentarios

  1. Batou

    Muy bueno me gusto el capi y mas todabia Jun sensei por razones obias jajajajaj

    21 junio 2011 en 20:05

  2. Quiquedt

    He estado leyendo este blog de un tiempo, encuentro interesantes sus opiniones.

    En cuanto a esta entrada solo me remitire al titulo comentando: yo también quisiera tener a Aki Toyosaki de maestra n_n

    Sigan con sus interesantes opiniones

    22 junio 2011 en 16:33

  3. nogizaka hakura

    como se yama el anime ¿¿¿¿¿ plis dime ^^

    1 diciembre 2012 en 05:26

    • gosh_2308

      “The World God Only Knows” (Kami Nomi Zo Shiru Sekai) ..En el titulo del articulo figura!… tiene dos temporadas mas una ova creo.
      Espero que te sirva la información!

      1 diciembre 2012 en 20:22

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