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Ano hi Mita Hana no Namae o Bokutachi wa Mada Shiranai 8: The Super Ghost Busters don’t fight

Por favor, inviertan el sentido de esta imagen...

…porque después de este episodio, todos aguardamos que Jintan se despercuda de su amabilidad y estampe un justo y merecido puñetazo sobre la cara de galancete fracasado de Yukiatsu. Y por favor, si acado pretenden redimir al insoportable estudiante aplicado, apúrense porque anda al trote, como haciendo jogging, directo a convertirse en el personaje más odioso de 2011, si valiese la pena premiar ese abuso de patanería y complejo de inferioridad escondido debajo de la alfombra. Al menos Kyuubey ostentaba una retórica solvente, un discurso atractivo y rico en argumentos a pesar de tantos engaños y atrocidades. Yukiatsu, en cambio, a pesar de aparentar madurez y esforzarse por asumir un oscuro liderazgo, carece de discurso, pierde la paciencia con demasiada facilidad, sus únicos recursos son, además del odio, las amenazas, el insulto y el afán de humillar al prójimo. Es cierto: merecería nuestra lástima porque las motivaciones profundas de ese comportamiento son desgarradoras. No cumple la función de villano, sino de objeto de misericordia moral, un chiquillo traumatizado y enfermo que reprime sus frustraciones y sufre de tendencias bipolares, un auténtico infeliz que erigió una fachada de buen ciudadano y alumno modelo, tan sencilla de derrumbar por sus vacíos emocionales. Sin embargo, aunque este trasfondo justifica su comportamiento y torne comprensible su tendencia a verter sobre otros la carga ominosa de sus traumas (como sucede incluso con Tsuruko), ningún antecedente puede librarlo de un juicio negativo, en especial cuando es confrontado con Jintan: mejor dicho, la serie, quizá por escasez de tiempo para la exposición, nunca se detiene a revisar la privacidad de Yukiatsu desde una perspectiva positiva e iluminadora como ocurre con el resto del elenco. La espontaneidad de Poppo queda de manifiesto en su estilo de vida disperso, sus ideales de trotamundos y su franqueza campechana. Anaru ha evolucionado desde los primeros episodios apartándose del molde vulgar de chica frívola y casquivana para expresar con soltura sus sentimientos gracias a que conocemos otras dimensiones de su personalidad donde se muestra amable, trabajadora y sentimental, muy distinto a las bitches fashion de sus amigas. Incluso Tsuruko ha dejado entrever su faceta más sensible (o menos frígida e impasible) mediante su afición al dibujo, que permite rescatar esa inocencia infantil latente en la profundidad de sus recuerdos. Pero Yukiatsu carece de escenas íntimas donde cierto resplandor de bondad, fragilidad o menos autocomplacencia nos autoricen a sospechar que quizá, quién sabe, ojalá, perviva un asomo de humanidad que salvara al muchacho de envilecerse por acomplejado. No vemos a Yukiatsu practicando música o escribiendo un poema, ni empeñándose en cumplir una meta propia (no superar a Jintan en una competencia inexistente). El condenado ni siquiera sonríe o muestra atisbos de alegría que no resulten espeluznantes, repulsivos o patéticos. Para empeorar, a diferencia de Anaru, Yadomi y Tsuruko, se resiste a evolucionar, a enmendar el camino después de la autocrítica. Lo descubrieron disfrazado de Menma en un intento lamentable por destruir la “ilusión” de Jintan, imponer su versión de la Realidad donde él, portador de la culpa, merecía ser quien contemplara a la Meiko fantasmal. Pese al descalabro delante de su rival, Yukiatsu no realiza ninguna penitencia, no hay dolor de corazón ni propósito de enmienda, se refuerza su egocentrismo, su altanería y su tosquedad barata, tratando de minar las iniciativas de otros, enceguecido por su rencor y encuentra en la perturbación de la señora Irene una excusa para insultar a Jintan y transferir sobre el protagonista sus propias penurias.

Después del apropiado rage contra Yukiatsu, la palabra clave del episodio octavo es “padres”, en todo sentido. Desde la madre de Menma, incapaz de superar la pérdida, al extremo de copar su hogar de una tensa amargura y olvidar que tiene otro hijo, hasta la nobleza sin igual del padre de Jintan, cara opuesta de la moneda, un hombre que consigue sobreponerse al desconsuelo más grande, la pérdida de su esposa, asumiendo la responsabilidad de cuidar en solitario a otra persona signada por la tragedia, y aunque no califique como el mejor de los padres porque quizá estuvo demasiado ausente debido a su propia personalidad, es humilde, trabajador, bondadoso, comprensivo, todas esas virtudes que pudo inculcarle a Jintan de manera inconsciente, volviéndolo mejor persona, aunque no acuda al colegio. El diálogo delante de la tumba familiar es un hito de ternura filial, de sincera fluidez de cariño entre padre e hijo, ese tipo de vínculo donde, debido a ciertos patrones de género, la afectividad es menos frecuente. Aquí tampoco hallamos un despliegue afectuoso: la complicidad es tácita. Contra el mandato social, que obligaría al padre a imponerle esquemas de conducta a su hijo, ese señor de aspecto desaliñado confía en la bondad inherente a Jintan. Lo conoce mejor que nadie porque Yadomi podrá hundirse en la vagancia, el desánimo, la anomia, pero saldrá adelante gracias a su enorme corazón. Suena ingenuo y hasta irresponsable si lo juzgamos desde la óptica de las vecinas chismosas del barrio, pero cuando el hombre alentaba a Jintan a portarse kawaii, trataba de darle confianza para que brotasen esos valores. Lo opuesto sucede durante el diálogo melancólico entre Yadomi y el hermano menor de Menma. No existe atmósfera alguna de sensibilidad en esa casa, en consecuencia, el muchacho ha perdido la esperanza en sus padres, no duda en criticarlos con dureza y, sospecho, habiendo alimentado un resentimiento contra su mamá por privarlo de suficiente atención o negarle una imagen de madre más positiva. No dudo que Irene quiera mucho al chiquillo, pero durente ciertas etapas vitales del crecimiento, el niño busca en la figura materna un sustento emocional, una fuente de afecto y protección que una mujer triste proporcionaría con dificultad. Para ahondar en esta reincidencia sobre la temática paterna, incluso Menma decide asumir el papel de mamá cuando recuerda a la fallecida madre de Jintan y pretende sustituirla con un gesto consolador, cual paño de lágrimas. No habíamos observado hasta ahora cómo las relaciones familiares de los personajes (a nivel real y simbólico) influyen sobre la identidad que adoptan después del evento luctuoso.

Después del acercamiento que experimentaron el episodio anterior, las posibilidades de romance entre Anaru y Jintan disminuyeron con notoriedad después del angustioso pico de tensión melodramática a mitad del capítulo (porque habría un segundo repunte al final, típico del esquema de cliffhangers). Las razones para creer que entramos en una cuesta abajo definitiva y desfavorable a Anjou son variadas: la actitud de Jintan después del incidente (le preocupa más quedar en buenos términos con Anaru que involucrarse en sus sentimientos, además, ella solo consigue conmocionarlo cuando le advierte que Menma desaparecerá si cumple su deseo); la máxima desesperación que abruma a Naruko durante su confesión (no puede traspasarse este punto, porque entonces nada podrá convencer a Jintan si las lágrimas, los ruegos y las manifestaciones de pasión no consiguen atraerlo hacia Anaru); y la sensación de ruptura que queda gravitando (no resuelven nada, él huye y ella lo insulta para aplacar su pena). Además, la susodicha confesión es accidentada porque ocurre durante ese contexto, es durante, una “confesión”, pero de otro tipo: Anjou necesitaba librarse de esa culpa atascada como una rémora en su conciencia, pero la expiación de ese sufrimiento implicaba sincerar también su interés por Yadomi. La expresión de amor acaba mezclándose con una experiencia de redención que supone revisitar circunstancias desoladoras. No tiene nada de romántico ni primaveral. Es frustrante porque pareciera que amar fuese un acto sucio, que mancha y divide a la gente. Muchos hubiésemos preferido otro escenario para que Naruko se explayara con honestidad sobre sus sentimientos, pero incluso la circunstancia jugaba en su contra: Jintan estaba empecinado en continuar buscando trabajos de medio tiempo y dedicarse en exclusivo y por entero a Menma, situación que eliminaba a Anaru del mapa, por tanto, remaba en dirección equivocada, fatídicamente, hacia una derrota anticipada. Admito que muchos lectores encontrarán desigual el trato que prodigo a Yukiatsu y Naruko, cuando ambos insisten en sus rivalidades aspiracionales, es decir, en perseguir un objeto de deseo a través de la frustración que produce la influencia de una tercera persona que obstaculiza esa consecución. Pero las diferencias entre ambos personajes son enormes, por encima del intento manipulador de Yukiatsu por plantear la equivalencia. Anaru es sencilla, consigue ser honesta y amable. No detesta a Menma, solamente la envidia y aprecia la manera como la pequeña le brindó su amistad. Además, administra su emotividad con mayor franqueza, va rompiendo barreras, se confiesa y expresa su sufrimiento como un auténtico dolor personal, no achacándoselo a otras personas. Incluso, si obviamos el emparejamiento canónico entre Meiko y Jintan, y asumimos que tarde o temprano la fantasma deberá elevarse a otro nivel de existencia, como corresponde, Anaru todavía mantiene intactas sus opciones.

Exageraría si calificase de inconsistencia la repentina desconfianza que Yukiatsu, Tsuruko e incluso Naruko (aunque con cierta tibieza) manifiestan contra el testimonio de Yadomi. Llevamos ocho capítulos y los chicos llevan reuniéndose para tratar el tema de Menma desde el tercer episodio con constantes variaciones e incluso en la primera ocasión, Yukiatsu es desenmascarado. El núcleo de Poppo, Jintan y Anaru se concentró con regularidad en buscar soluciones al asunto del deseo, tanto que también Tsuruko parecía haberse involucrado con menos incredulidad. Incluso están de acuerdo en lanzar el cohete y reunir dinero para contratar al encargado. ¿Qué rayos ocurre en la escena final? ¿Por qué casi todos, excepto el cándido Poppo, acosan a Yadomi como si pretendieran obligarlo a negar una afirmación que ellos mismos (en diferente medida) venían sustentando? ¿O acaso nunca creyeron que Menma vivía en casa de Jintan, se unieron a la causa por curiosidad o porque las pulsiones de deseo o los impulsos negativos que mediaban entre ellos encontraron una coartada ideal para filtrarse asolapadamente? ¿O fueron convencidos por la elocuencia tremendista de la madre de Menma y sus lágrimas enfermizas, acobardados de su interés inicial o simplemente hastiados porque nunca estuvieron convencidos y simplemente se dejaban arrastrar por otros motivos, más subalternos? Que Yukiatsu llegara a esos extremos significó el acabóse: allí se midió la magnanimidad y honestidad de Jintan contra la suprema idiotez del tipo duro del cuento que devela su impotencia. Yadomi no necesita realizar grandes proezas, no requiere ser eficiente, simplemente ser bueno. Pero la desconfianza que inducen sus declaraciones acerca de la presencia de Menma parecía disipada ahora que el equipo se reunía con frecuencia y planteaba soluciones al respecto. De pronto, todos se vuelven escépticos. Y quizá los comprendo porque resulta absurdo que, sabiendo cómo Menma podía manipular los objetos físicos, Jintan no solicitara a la fantasma que hiciera patente su existencia moviendo una taza o destapando una botella. Pero también es incomprensible, para la coherencia interna de la serie, que Yukiatsu continuase negando la presencia de Menma cuando, volviendo al episodio 5, Jintan actúa como intermediario del agradecimiento de Menma, quien menciona el gancho para cabello que le regaló antes de morir. La única manera de enterarse era consultando a una persona muerta. Esa maraña de malentendidos accidentales o intencionales, entre negaciones, arrepentimientos e inseguridades, termina cuando Menma interviene sobre la Realidad. Desde la perspectiva del resto se verá como poltergeist, aunque menos tremebundo, pero solamente esa contradicción a las leyes naturales faculta a creer lo increíble.

6 comentarios

  1. A ver, qué te digo… no estoy tan enganchado a AnoHana como a Hanairo o Denpa Onna; pero vi el 7 y me gustó. Hoy que leí tu reseña por la mañana vi el 8 y QUE FUERTE! Ver a la mamá llorando fue terrible, era demasiado heartbreaker como para quedar incólume. Para que no suene comentario de un profano, he leído las reseñas, y me tiro al suelo por no haberla seguido semanalmente, todavía me qeuda la costumbre de querer ver una serie de corrido; y siento que me pierdo la emoción de leer y comentar tus reseñas. Ya sé que a estas alturas ya están disponibles los episodios 9 y 10, pero esta voy a esperar tus reseñas para verlas.
    Concuerdo contigo en que Anaru escogió mal el momento para confesarse. Pero en su caso, creo que no había o habría otro momento. Ya se le veía venir, pero claro no mandarlo de zopetón porque cogió al chico mal parado; no había forma en que pudiera aceptar sus sentimientos. Me dolió ver a la niña llorar con tantas ganas, necesitaba desahogarse y sacar de adentro ese sentimiento que inevitablemente está mezclado con la culpa. Esta historia no parece que vaya a tener un final feliz.
    Y yendo por mis intereses básicos, el opening es muy bueno, en verdad. Yo pensé que era Ajikan, o quizás Pillows. Peeero… el ending es demasiado. Es demasiado! Duele en lo más profundo del corazón cada nota, cada palabra, me hizo recordar al “Dango Daikazoku” de Clannad porque cada vez que lo escuchas no puedes evitar sentirte triste. Osea, el tema no es deprimente, pero es muy triste. Ah, ojalá tuviera la oportunidad de explayarme en este tipo de música (solo una pizca, prueben Rainbow – Rainbow Eyes). Esta “Secret Base” es simplemente memorable, aun si son las seiyuu y no una banda dedicada a la música. Lo sentí sobrecogedor en este capítulo en especial

    18 junio 2011 en 23:03

  2. Es curioso pero a mi Yukiatsu no me parece que sea un mal tipo, sera porque yo tambien le guardo resentimientos solo a muy escogidas personas a las que de verdad detesto con el alma, que si esta mal y demuestra fragilidad de caracter pero al menos para mi es inevitable sentirme asi. Le corresponde a Tsuruko darle el pie para el cambio, pero no se le ha dado mucho chance aun para hacerlo.

    Es dificil ser padre o madre, la verdad yo aun no estoy en eso pero pienso estarlo. Creo que lograr establecer el limite entre lo que se necesita y lo que los demas necesitan es la clave. Igualmente a Irene la entiendo por como es su esposo, a su manera intenta que ella siga adelante pero lo que consigue es que ella solo se encierre mas en si misma y se aleje de la familia. Y es que el dolor puede torcer hasta el mas fuerte y si lo potencializamos con otro sentimiento fuerte como lo es el amor es imparable. Cuesta mucho curar una familia como esta pues todos han basado su supervivencia en salvarse a si mismos, se ha creado una zanja y llenarla generalmente solo cuesta mas dolor antes del tan ansiado proceso de curacion. Por eso nadie se anima a dar ese paso tan importante.

    Anaru me encanta como muchacha enamorada, tiene dolor con su respectiva mezcla de tragedia mezclada con sus encantos naturales que la hacen resaltar incluso en momentos tristes como este. Yo no veo que su corazon haya cambiado, si un chico te ha gustado durante años no es nada facil olvidarlo, que terrible es conocer el amor desde tan temprana edad, es poetico pero tan complicado. Yadomi no podra corresponderle sin haber salido de sus problemas primero y es que tiene logica, como vas a amar legitimamente a alguien cuando has perdido para contigo mismo el amor que te mereces como ser humano? Sin culpa no puede haber relacion, ademas es mas que obvio que el estaba sentimentalmente a Menma aunque a ella esto no le pese de la misma manera, tiene que terminar con esto antes de poder darle el espacio que otra relacion le demandaria, es asi de sencillo.

    Para mi (criterio muy personal) AnoHana es lo mejor de la temporada aunque recaiga en lo dramatico y posee una secuencia de hechos sencilla, resalta dentro de su propia sencillez permitiendonos estar lado a lado con sus personajes, pues todos poseen sentimientos con los que cualquiera puede idenficarse. Me gusta cuando algo no debe ser enredado para poder darse a entender con soltura, ademas que la animacion esta muy bien cuidad y esta lado a lado en este nivel con Hanasaku.

    19 junio 2011 en 17:09

  3. Yo tambien siento lo mismo del ending, que sentimiento de nostalgia, impotencia y aceptacion transmite, creo que es algo que solo los que ya pasamos por esta etapa captamos mejor o con mayor sensibilidad, a que si? Yo tenia un arbon de limones en el que me subia he imaginaba que era una casa, una especie de base tambien, a que tiempos aquellos….sniff

    19 junio 2011 en 17:11

  4. davidvfx

    Lo de la madre no es que fuera adivino pero ya notaba algo raro y creia que cargaba con algun trauma que era ligeramente persetible, por eso no me agarro por sorpresa la revelacion, pero no deja de ser una de las sitiaciones mas embarazasos y dificil de tratar por los protagonistas…

    Yukiatsu……… la verdad hasta le doy algo de razon al chaval para estar de esos animos y en ese plan con Jinta que si la piensa la tiene facil con su relacion con Menma, no seria nada creible que tipo lo felecitara y le hechara porras en su relacion “esperitual”, esta claro que no, es tipo es humano y todos somos egoistas caundo a felicidad se trata, el mismo Jintaa denotado cierto satisfacion de la monopolisacion de Menma lo hace sentirse especial, y claro esta es parte de su motivacion. como cuando tienes tu primera novia a la cual te quieres esforzar en todo… realmente menma funje como la primera novia de Jinta…. Se que no hay mediadas para lo intangible pero se nota que los sentimientos (amor) de Yukiatsu hacia Menma son mucho mas fuertes, en pocas la ama mas que cualquiera, aun que esto no sea reciproco… No esperes que tipo tome actitud, de que no sea la mejor es obio pero ¿cuando el amor esta de por medio quien es razonable?

    Sobre el resto de si deberian o no creer…. pues tuvieron; si creian era como una fé ciega ya que si ves a los personajes ninguno execto Popo sus acciones no eran motivados por creer que Menma estuera realmente ya que si el anime se manejara desde una perspectica “excetica” donde vieramos a Jinta hablando solo sin nada flotando en el aire… hasta nosotros pensariamos que la serie es dramatica y que jinta es personaje con un trauma emocional pero nos dejariamos llevar por el romantiismo de la “idea” solo para ver si al final sale el fantasma ó no…. la situacion para los amigos (execto popo) es igual, y debo decir que fueron muy abiertos a seguir a ciegas la idea.. ya queen la vida real si tubieramos alguien asi nos alejariamos o nos preocuparia no dejarle a ls mano cualquier herramienta punzo cortante a la mano.

    lo que si es de pensarse es lo interesante que sea puesto el circulo de Yukiatsu (lo siento seriusman pero el personaje tiene sus meritos) ya a pesar de que Jinta le tiene ventaja sobre Menma, Yukiatsu

    20 junio 2011 en 14:11

  5. cada vez que veo esta serie, realmente me pone melancolica. El cambio que lleva de la niñez a su respectiva adolescencia es muy fuerte. Yo en lo personal nunca tuve ningun enamoramiento prematuro, pero aun asi me identifico. Tambien veo a jin-tan y me veo reflejada. En mi niñez yo era la que hacia los planes, las pijamadas, las excursiones al arroyo cerca de mi casa, la base secreta , todo yo lera la lider pero crecimos (mis vecinos amigos y yo) y cambiamos ellos se hicieron algo pesados y muy adelantados (calenturientos nose) y yo muy tranquila y super rokera con el anime hasta el tope y al parecer no les agrade como casi no salia por tareas o por ver anime, me empezaron a repeler y yo a ellos por sus gustos extravagantes. Lo unico que logro esta serie conmigo es que recordara mi “feliz” infancia y todo lo que perdi despues de ella, ademas que el dolor de irene fue muy desgarrador para mi, no se que se siente perder a un hijo y no quisiera saberlo en un futuro, pero si e perdido seres queridos y lo unico que senti cuando se fueron fue culpa por no haberles dicho en su tiempo todo lo que necesitaba decirles en ese momento. Realmente opino que esta es una de las mejores series que e visto. Y sobre anaru pues… ami me paso me enamore y me rechazaron (hace poco) y si dure mucho con el dolor pero al final mi personalidad y nose que mas ayudo a que olvidara como me rechazo exactamente y no guarde reconres, es mas ahora es un buen amigo mio. Este capitulo estuvo muy cargado de sentimientos y frustraciones de parte de los personajes y los senti a cada uno de ellos.

    Como siempre muy buena la reseña y yo aqui confesandome hehe…

    saludos y muy buena enserio :D!

    20 junio 2011 en 15:32

  6. A que si? Yo tambien siento esas ganas de compartir algo mio cada vez que veo un capitulo de esta serie, realmente cumple con su papel nostalgico.

    21 junio 2011 en 01:08

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