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Denpa Onna to Seishun Otoko 8: Loli auntie moe

Antes y después

Hace unos días, Konopikyu comentaba, con motivos suficientes que Denpa Onna estaba “en un punto crítico en donde o remonta o se hunde” y aunque compartiera su inquietud porque el relato avanzara con morosidad o descarriándose por las sendas turbulentas de la comedia romántica, los indicios de un probable plan maestro coordinado por Meme y su stalker galáctico mantenían vivas mis esperanzas en un desenlace notable. SHAFT no defraudó: ofreció un cierre de lujo, un episodio redondo que conectaba con sutileza, alrededor del nostálgico propósito de Meme, a todos los personajes implicados y todos los componentes de la trama subrayando como nunca su necesidad. En retrospectiva, todo evento narrado desde el episodio 5 confluye, adquiere sentido y alcanza un cénit emotivo cuando Meme cumple ese cometido cándido que surgiera del angelical temor infantil por perder a su abuelita: las casualidades se armonizarán para integrar a Erio y Makoto en una conspiración espontánea para combatir a los alienígenas y devolverle la esperanza a una anciana cascarrabias.

La progresión de episodios muestran una estructura engañosa: solo podemos percatarnos de la perfección del entramado apenas lo apreciemos de manera global y, para ello, el monólogo de Meme funciona como hilo conductor que recopila y somete a una nueva lectura los eventos en apariencia dispersos y superficiales que caracterizaron a los recientes capítulos, haciéndolos encajar en una narración coherente apoyada con minuciosidad sobre una sorpresiva viga maestra. En concreto, podemos reconocer tres etapas: 1. la búsqueda de empleo de Erio, narrada desde el punto de vista de Makoto; 2. la brevísima comedia de enredos románticos, relatada por Ryuushi y Maekawa; y 3. el lanzamiento de cohetes, incluido en la revisión general del arco desde la perspectiva de Meme. Como deriva del análisis, existen dos temas guía: la discusión en torno al ostracismo social y la recuperación de la alegría mediante un ritual profano, simbólico y paródico. También podemos constatar que durante este proceso, Makoto es relevado en su función inicial de conciencia narrativa. Hasta ahora, había monopolizado la focalización (episodios 1-5) o cedido parcialmente (6-7) su labor de mediación entre los eventos y el receptor. Este proceso implicaba la glosa, el comentario, la ironía como fuentes enriquecedoras de la historia a contarse. Los sucesos importaban menos por ocurrir que por originar una disquisión, dando pie al personaje para revelar o reforzar aspectos de su personalidad. El capítulo octavo imprime un giro porque el muchacho saludable abandona el protagonismo y termina por concederle su espacio a otra voz, muy diferente: femenina y adulta. Esta cesión de funciones había sido preludiada por las intervenciones de Ryuuko y Maekawa, en sentido progresivo: la primera habla menos y medita acerca de temas sentimentales, ligeros, en onda de enamoramiento juvenil. La larguirucha, en cambio, torna más complejo el cuadro al añadir su pizca de inquisitiva y pícara curiosidad, guiada por el interés de conocer ese ininteligible lenguaje de las flores y atisbar (si no llegara a descubrirlo) el lugar de Erio Touwa en el universo. Como corresponde, se alcanza un pico de profundidad cuando Meme adquiere el control absoluto del relato y ello supone: 1. revisitar (o revisar) los hechos y explicarlos de nuevo; 2. situar a cada personaje en nuevas ubicaciones, de manera que configura una estructura congruente, donde además de despejarse los misterios, todos cumplen un rol importante (sí, incluso Ryuushi); 3. el gran giro que conlleva pasar de puntos de enunciación tan distintos, es decir, que saltamos de Makoto (un quinceañero con urgencias hormonales y sentido de la responsabilidad) a Meme (una madre soltera que acaba de cumplir cuarenta y “administra” una tienda de golosinas). El resultado es impresionante, tanto que obliga a olvidar y perdonar los desatinos garrafales en cuanto a animación: la relajada e imprudente Meme exhibe su mejor rostro, expone sus miedos, sus ambiciones, su enorme capacidad de amar, convierte una actividad lúdica en una ceremonia emocionante de gratitud y una manera explosiva de exorcisar su pasado.

Meme es un personaje maravilloso, una digna chica SHAFT. No importa si semanas atrás me atreví a poner en entredicho su buena voluntad, me arrepiento, soy un idiota. Cualquier mujer que veintiocho años después de casi acabar su infancia mantenga viva su intención de defender a su abuela y mantenga un vínculo emocional tan intenso con las personas que admira y adora, se merece mi respeto y mientras se preserve radiante en su espíritu, no envejecerá ni será acosada por ningún extraterrestre para someterla a cattle mutilation. Gracias a sus recuerdos, señal de una constante deuda pendiente con ese episodio crucial (primer deslumbramiento amoroso al iniciar su pubertad y primer presentimiento angustioso sobre la proximidad -y realidad- de la muerte), gracias a esas imágenes borrosas por los destellos de idealidad en medio de una rústica y oscura tiendecita, pudimos disfrutar de una adorable Meme con coletas, pero también pudimos rastrear hasta su raíz varios referentes y tendencias de otros personajes, así como encontrar una justificación a los ideales y la retórica que perseguirá la cuarentona Meme bastante a su manera, después de varios golpes y aplicándole una interpretación distinta, incluso a modo de revancha contra quien inspiró esas ideas. Es elocuente el grito de revancha (pero quizá también de amor duradero) contra Eliott cuando los cohetes de agua no alcanzan una gran altura (y para colmo, la hija de ambos fabricó el misil más defectuoso), pues arrastraba una avalancha de sensaciones (probablemente contradictorias) desde que convergieran ese día tantas cosas extrañas: el amor, la ancianidad como sinónimo de despedida, la pérdida de la inocencia sobre un mundo que cambia contra nuestra voluntad y encima los aliens y métodos para exterminarlos. La propuesta, tan poética y propia de un puer senex (niño viejo), del casi extranjero, casi alienígena Eliott, es ilusa, etérea, solo tiene asidero en la sensibilidad. Ese mismo ensueño parece haber sido la materia prima de la relación que sostuvieron los padres de Erio. A casi tres décadas, Meme parece haber comprendido esa situación, pero el entendimiento no supone la aceptación incondicional. En otras palabras, nuestra sensual y alocada tía es consciente de la fragilidad de los sueños, pero se niega a desilusionarse, prefiere preservar la ilusión y renovar su contenido. No renunciar a la candorosidad de sus sentimientos infantiles, sino utilizar esa imaginería fantástica de su niñez para infundirles un mensaje maduro. La Meme adulta ha aceptado la fatalidad de la muerte, que llega para todos, pero prefiere ofrecer a su abuela un canto de vitalidad y fortaleza antes que abandonarse a la resignación. Aunque Eliott es una sombra sin rostro cerniéndose sobre Meme en gran parte del episodio, el clímax de enternecimiento y los momentos de mayor hondura afectiva proceden de su interacción con la anciana. La muerte, esa palabra eludida y solo sugerida mediante perífrasis (la mutilación de ganado), representaba para una niña la alteración radical de su tranquilo universo, donde todo siempre parecería perpetuo (papá, mamá y tu familia están siempre contigo), por ello la urgencia de negarla y plantearse el anhelo de impedirla. Aunque la mayoría de coetáneos de Meme lo considerasen ridículo e imposible, y aunque ella también lo supiese fútil, nadie le escatimará que mediante ese espectáculo simbólico, manifestaba la dignidad inherente a luchar contra la corriente, el otro tema ancla del arco.

La complejidad temática del episodio compagina con su densidad en cuanto estructura narrativa. Se plantea un racconto desde el punto de inicio del arco reconstruyendo los hechos para urdirlos en una cronología y otorgarles una finalidad. Como si este capítulo estuviese destinado a recoger con un lazo todos los elementos que parecían quedar sueltos o flotando como meras apariciones incidentales, de manera que algunas situaciones se develan como felices casualidades que, aprovechadas por Meme, parecen andar sobre los rieles de un inevitable keikaku doori. Desde el principio, el hilo de Fortuna empieza a zurcir con puntada fina: Meme es la dueña del local donde trabaja Maekawa, por tanto, podríamos trazar un circuito rápido que parta de Erio y retorne a Makoto. Para este círculo, Ryuushi sale sobrando hasta que Meme la conoce de casualidad, pero incluso entonces era apenas una desconocida que practicaba una suerte de stalking en paralelo con Yamamoto-kun (hasta en esos detalles Shinbo es un fanático de la simetría). Sin embargo, para el círculo de voces reconocibles de la abuela, Ryuuko es una clienta frecuente con quien guarda cierta familiaridad pues la visita en su lecho, mientras que Maekawa quiebra esa imagen de comprensibilidad. Meme justifica esa intervención devolviéndole la armonía a esa pequeña estructura pues ella es consciente de cómo diversas formas de azar fueron juntando a esos personajes. Pero también cuando nos proyectamos sobre información derivada de los diálogos, la sensación de equilibrio matemático, de proporcionalidad constante como principio estético, es abrumadora. La abuela y Meme se dedican ambas al mismo rubro, aunque la tía bulliciosa solamente suele hacer acto de presencia para, me imagino, chequear las cuentas. La anciana menciona que cuando fallezca, le heredará la tienda a Erio, insinuando que quizá ese oficio se convierta en tradición familiar. Otras alusiones de capítulos anteriores se cohesionan a la trama, por ejemplo, cuando Maekawa compara a la administradora suplente con la verdadera dueña del local, a quien todavía desconocíamos. Muchos habrán pasado por alto este dato porque lo consideraron secundario, ceñido exclusivamente a la descripción, cuando tenía un alcance más amplio. La búsqueda de trabajo para Erio también forma parte del tinglado porque Meme puede conectar esa relación madre-hija, regenerada gracias a Makoto, con su plan inicial, cuyo único detalle sin resolver serían esos robos de animales cuya autoría ella se adjudica: según parece, Meme intentaba crear un setting, un contexto para su lanzamiento de cohetes y llamar la atención de su abuela haciendo correr un rumor sobre misteriosas desapariciones. De cualquier forma, incluso a este nivel, se manifiesta la pretensión de simetría, pues el “ataque” contra los extraterrestres tendría que respaldarse en algún motivo afín al imaginario de su abuela… y también de Eliott. Aunque la denpa onna y su primo saludable participaran poco en este episodio, el mayor efecto de este diseño paralelístico, que habíamos advertido con anterioridad entre Meme y Erio, sería descubrir que nuestra chica electromagnética se encuentra en el vórtice de un conjunto de circunstancias ajenas a su control, pero que configuraron esa personalidad tan peculiar. Eliott, para comenzar, no parece un muchacho cualquiera y quizá le apasionara la astronomía, la ufología o simplemente lo oculto, como parecía divertirle a la abuela. El Destino es ineludible, según se entiende de manera risueña y amable en esta serie, por tanto, Erio debía heredar esa rareza que caracterizaba a su padre inclusive en su apariencia.

Finalmente, valdría comentar el acontecimiento culminante del episodio, pues otra serie esta temporada, Ano Hana, también recurre a la imagen del cohete como medio simbólico para intervenir sobre la espiritualidad. Sin duda, el deseo de Meiko Honma ha sido desarrollado con mayor amplitud y connota una enorme gravedad, pues implica su pase al nirvana, además de enmarcarse en la dinámica del melodrama lacrimógeno. En Denpa Onna, sin embargo, encuentro más efectividad y una condensación de sentido que rivaliza en complejidad, pues sin abandonar el género de origen, la comedia, construye un relato, una historia, una ficción (los aliens invaden la tierra y debemos enfrentarlos) sobre la misma base paródica que alimentaba las ensoñaciones de ciencia-ficción de Erio, y genera un consenso para tomarla en serio y como juego en simultáneo y aprovechar su riqueza de significado, en especial, el poder catártico y liberador de la explosión (basta con observar los rostros de expectación y las reacciones de Meme y su abuela). La definición de “ceremonia” que utiliza la tía bullamguera es bastante flexible, pero también correcta: el ritual se sostiene sobre una simbología que mediante la simplicidad haga alusión a un fenómeno más intricado de explicar. El rito es dramático, tiene un argumento aunque no parezca contar algo. Aunque Ano Hana parezca (o, dependiendo del lector, lo sea) psicológicamente más denso, mi experiencia como espectador inclina la balanza en favor de Denpa Onna en cuanto a sus cohetes para dialogar con el alma, más simbólicos, menos desoladores, menos dolientes.

5 comentarios

  1. (First!)
    Me parece que aún no terminas tu reseña (aunque falta el “se actualiza en breve”); pero de todas formas, te diré que la verdad había entendido la mitad del episodio, quizás mal guiado por mi prejuicio hacia Meme. Lo bueno fue que al final no quedó nada mal, y como dijiste, demostró tener buena voluntad. Suena estúpido, pero esa característica aniñada a sus 40 se me hacía tan repulsiva, hasta que reconocí que, a mis 30, muchos de los que me rodean opinan de mí que soy muy aniñado. Como dijo Charly García “no entiendo a los que hacen lo mismo que yo hice ayer”. Aun sin poder digerir del todo las acciones de la tia, fue interesante ver que ella había urdido todos los sucesos casi milimétricamente. Es como si no hubieran personajes secundarios! Entiendo que todos hayan sido “manejados” para confluir alrededor de Erio, o de Meme diríamos; pero todavía no me cuadra qué lugar ocupa Ryuushi. A ella más la veo como una mujer enamorada que sólo cayó de sorpresa en el asunto, pero siguiendo su propia agenda.

    14 junio 2011 en 20:04

  2. Konopikyu

    Pues en verdad este episodio salva al resto que parecian no tener un orden coherente, sin embargo aunque dentro de su genero este bien realizado, yo inclino mi balanza sobre AnoHana pues en mi opinion no es solo cuestion de densidad sino de continuidad y de un buen manejo de recursos, incluyendo claro esta el nivel visual. Lamentablemente la animacion se fue de pique y eso le resta meritos al anime que depende bastante de la animacion para lograr transmitir en forma global el transforndo de la historia, asi que lamentandolo mucho no puedo darle muchos puntos.

    Meme es para mi el personaje mas interesante, sencillamente porque esta mas completo, ha crecido, es un arbol con altura, con ojas ramas y hasta pajaros cantores. Como pasa con los adultos (que a pena ya soy uno lo quiera o no) hemos aprendido a elegir y controlar tanto como podamos, incluso nuestro caracter. Si no hubiera sido cosa de eleccion el comportarse un poco adolescente sin duda diria que esta algo loca, pero para ser loco no hay que saber que se esta loco. Su forma de vida se convierte en algo admirable y no en algo irresponsable sin duda se ha reivindicado por completo al personaje.

    Por cierto que me encanto la frase que le hechizo a Meme: “creer es la forma de tocar lo invisible”, solo por esa frase de Elliot (¿que de verdad era un niño? con semejante comentario me dejo sorprendida) para mi el capitulo valia la pena, enserio que buenos dialogos, diria que es el fuerte de la serie.

    Otra cosa que observe es que a Erio la dibujaron sin el trazo oscuro o casi negro que define a los demas personajes, de hecho se ve tan suave que da la impresion de que fuera un fantasma, me pregunto si habra sido con intension o sencillamente un error mas de la animacion que ciertamente no le hace justicia al capitulo.

    15 junio 2011 en 02:12

  3. Pues yo coincido completamente con tu análisis y me inclino por denpa onna (si hablamos del recurso de los cohetes). Mi preferencia viene a base de que siempre, por más que ocupen bien sus recursos y el desarrollo de personajes sea bueno, ano hana va a terminar por ser un producto dramático, donde el uso de una estructura siempre va a conllevar desde el primer instante a un final donde reine la desgracia o donde un hecho (que está más que previsto) marque de por vida a los personajes y sea el culminante de la historia que veremos. En cambio, denpa onna ocupó una estructura narrativa dinámica, que al parecer irregular hizo que el impacto del producto final fuera aún mayor, y con impacto me refiero a algo alegre, donde el simbolismo no está en querer herir al personaje emocionalmente, sino en mostrar una unión de lo que concentra a todos los personajes en este proyecto: Los aliens.
    Si no fuera por su sutil desarrollo en la historia y porque tenía fe en que algo así sucedería, haría dejado de ver denpa onna desde el cuarto capitulo, demostrándome lo prejuicioso que soy.
    Muy buen análisis, exprimes 20 minutos de belleza audiovisual en un texto que es digno de aplaudir. Muchos saludos.

    15 junio 2011 en 20:20

    • Pueda deberse a las preferencias: algunos les gusta el drama, otros la comedia, y otros ambas. Algunos finales son predecibles; pero el de AnoHana no parece que vaya a ser precisamente dramático. Denpa Onna si es irregular porque cada capitulo te deja con más dudas que el anterior, y vaya que se desvía del argumento previo en cada nueva entrega. En lo personal, el siguiente episodio me encantó (ya que se ha puesto de moda en este blog eso de provocar con los spoilers, juajua). No me había percatado de la similitud entre AnoHana y Denpa Onna; pero vaya que lo de Denpa Onna es complejo, dificil de digerir, o entender a cabalidad… a mi me sigue pareciendo un mero capricho, pero releyendo la reseña, tiene un poco mas de sentido

      15 junio 2011 en 22:07

  4. Konopikyu

    Pues si puede ser cuestion de gustos, pero a mi parecer y de forma globan Dennpa Ona tiene sus defectos, en ocasiones se vuelve innecesariemente dificil de leer, sin embargo hay varios chistes faciles de entender, esa mezcla me resulta rara. Yo igual estoy viendo ambas series, pero si tuviera que inclinarme por una seria AnoHana. Igual seria bonito hacer un debate, algo titulado como: La lucha de los cohetes o el despegar de los cohetes, eso si solo cuando ambas series terminen para tener el panorama completo.

    El analisis me gusta, solo no coinsido en que sea mejor que AnoHana.

    17 junio 2011 en 13:05

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