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Ao no Exorcist 7-8: Más que una mala persona, una mala perdedora

Más peso que cargar

Por ahora, la serie atraviesa un periodo de desarrollo y caracterización de personajes tanto que la acción es utilizada para esta función: revelar debilidades y fortalezas, dudas y certezas, y acercar a los personajes. Este fue un episodio dedicado a Shiemi, y cómo concertar amistades formales, puesto que, desde su punto de vista, esto no ocurre exactamente en relación con Rin. A pesar de que el muchacho la cuida a distancia, ella quiere alcanzar sus propios logros, sin embargo, deberá antes aprender lo que diferencia a un amigo de un sirviente, y aunque se puede ser ambos debe haber una relación recíproca.

Al parecer, el círculo social de Shiemi se reducía a su familia principalmente a su abuela. Sus hábitos permanecen visibles en su vestimenta que luce demasiado pesada para permitirle moverse. Su primer objetivo para avanzar en la sociedad es ampliar su entorno social. Este proyecto comenzó en rojo, pues Rin negó frente a otros alguna relación. Claro que el muchacho lo hizo por insensible, pero Shiemi lo resintió de verdad, por lo que su próximo paso fue tratar de relacionarse con gente del mismo género porque, se supone, sería mas simple; sin embargo, como vemos, solo hay dos estudiantes femeninas aparte de ella. Pero la principal, la cejona de Izumi, irradia desprecio a casi todo individuo con excepción de su única amiga, Paku, quienes componen la típica combinación de personalidades opuestas. Como otros personajes, Izumi fue rechazada en su infancia. Pero a diferencia de muchos, su compenetración con Paku es tan grande que consigue revelarle su lado amable y gentil. Que Izumi no tenga otras amistades demuestra lo antisocial que es, la arrogancia de sus poderes contribuyó a tener esta actitud, incluso para aprovecharse finalmente de las buenas intenciones de Shiemi. Es curioso, ya que, aunque Rin también tuvo un pasado tormentoso, se integra fácilmente por medio de su faceta cómica al grupo de Bon (quien, según mi opinión, quizá sea algo tsundere por más raro que suene en un chico). Rin interviene por disgustarse con el tratamiento de Izumi, aunque la llame sirvienta en el sentido negativo de que Shiemi estaba siendo usada: hay que recordar que, aunque la mayor parte de los sirvientes no son amigos de sus amos, ya que son apenas empleados con los que mantienen una relación distante, en varias ocasiones estos términos sí se cruzan, por lo que algunos sirvientes sí pueden ser amigos de las personas para quienes trabajan, incluso alcanzaba extremos positivos como en la serie Kimi ga Aruji de Shitsuji ga Ore de donde, a pesar del título, se consideraba a los mayordomos y sus amos como partes de una familia y todos se sentaban a comer juntos como gesto que comprobaba esa unión. Pero en Ao no Exorcist se trata de un significado más sencillo. Arriesgándome a usar un término muy hiriente, Shiemi casi era tratada como una esclava, ya que no recibía ninguna reciprocidad. Por lo menos, los sirvientes reciben el beneficio de su salario, aunque parcialmente sea responsabilidad de Shiemi portarse con tanta ingenuidad. Pero la actitud de Izumi es excusable pues a final de cuentas es una chica en crecimiento y durante esos años, sus defectos son castigados con más fuerza. Izumi se morderá la lengua por haberle mentido a Shiemi. Invocar demonios para lucirse es fácil, pero frente a un enemigo real y cuando ha herido a alguien preciado, fue Shiemi quien no dudó en ningún momento para mantener su valentía.

Aunque la función heroica principal siempre le corresponde a Rin, que mantiene sus poderes controlados para no revelar su identidad demoníaca. Pero esta situación no podrá mantenerse para siempre si las circunstancias continúan exigiéndole que actúe, a pesar de que Ghould, el demonio esta ocasión, no mostró ser tan peligroso y además acabó disculpándose con su joven amo. Un detalle menor es que Rin no se avergonzó al ver Izumi en ropa interior. Sucedió en un momento de tensión, pero en otras series hubieran incurrido en algún cliché torpe que solo serviría para estupidizar el protagonista. Sorprende que mantengan una buena centralización en Rin: incluso en capítulos mayoritariamente dedicados a otros le permitan avanzar tanto en la historia como socialmente. Igual sucede con Izumi, por medio de su tsunderismo, que en ese aspecto se asemeja con su relación con Bon, principalmente cuando Rin mantiene su actitud cómica, incluso en los momentos casi románticos, convertidos en gags, por ejemplo, ese cabezazo contra Shiemi. La socialización tiene una importancia mayor cuando Yukio más tarde explica que los exorcistas deben trabajar juntos: todos sus estilos deben combinarse. El trabajo grupal es trascendental en la mayoría de los shounen, principalmente cuando su título no especifica exactamente un personaje central, aunque lo tenga, y podemos citar casos como Fairy Tail donde Natsu es el mago principal, pero las batallas son divididas por todo el gremio, tanto que el cierre de arcos argumentales son repartidos entre varios personajes. Sin embargo, nuestra serie se llama Blue Exorcist que indirectamente se refiere a Rin cuando invoca sus llamas azules, por lo que esto le exige que sea el encargado de cerrar los combates más significativos, lo que no reduce la magnitud del equipo, pero los miembros del elenco acaban siendo responsables de “limpiar el camino” por así decirlo. Anteriormente había dicho que la intención de Ao no exorcist sería hacer de los exorcismos combates preponderantemente físicos, pero sin dejar lo básico que son las oraciones. Estas no se diferencian mucho de conjuros mágicos con excepción de que deben ser más precisos para cada adversario, mientras los conjuros permiten más generalidades.

Volviendo a Izumi, su faceta despectiva se acentuó cuando su amiga le confirma que dejaría el instituto: perdería a la única persona en quien podría apoyarse. Esto la llevó a tener un actitud más agresiva frente a otros. Tiene suerte que Rin se entrometiera a su manera en su discusión con Bon, aunque con la popularidad que Touma Kamijou adquirió por ser uno de los pocos protagonistas que golpean mujeres en el rostro, una escena así hubiera tenido un efecto fanservicero, por más raro que parezca. Al final, Izumi terminó pareciendo la más débil a pesar de tener un gran potencial, pues fue la ultima a reaccionar frente al Ghould después de escuchar las palabras de Shiemi que la despertaron. Tal vez su motivación no será la más pura, pero no pedimos heroes ejemplares, además el “te odio” a Shiemi no suena cruel sino apenas un rasgo de su ocasional tsunderismo. No debemos esperar que Rin sea un apaciguador, esa función la tiene la su hermano. Que el maestro Igor Negaus conozca la naturaleza de Rin es un asunto a tratarse la proxima ocasión, pues es un detalle más argumental.

Una respuesta

  1. davidvfx

    Realmente es una lastima que Paku no se quede en el escenario ya que Rinhacia bonita pareja y es que la Tsundare nesecita la inspiracion para luchar y Paku es “la persona a quien proteger” y no me gustaria ver a Rin es una posicon de motivarse por lucirse por algunos de los gemelos protagonsta por quedar bien con ellos, me agrada mas la idea de que ella luche por el bien de alguien.

    lo que me llama la atencion es cuales fueron los meritos de Paku para poder entrar a la academia o que idea de futuro tenia ella, no creo que sea solo por seguir a Rin o que Rin la forzara moralmente a seguirla (que no es imposible).

    8 junio 2011 en 20:23

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