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Denpa Onna to Seishun Otoko 6: La chica terremoto. Polifacético melodrama para una genki girl

It's all about Ryuushi

Un episodio dedicado a la fascinación estética que también concita nuestra despeinada, curvosa e infantil chica red-bull local, Ryuuko Mifune, rival de Erio en distintas facetas y ahora, de forma casi declarada, celosa pretendiente al corazón de Niwa-kun. Aunque este episodio nos traslada más visiblemente a la estructura habitual del triángulo amoroso (dos catetos de deseo y una hipotenusa de rechazo), además de profundizar en el carácter en apariencia carnavalesco de Ryuushi, ahonda con una discusión expresa en la temática menos grata de la exclusión social, al parecer, una constante esta temporada (desde diferentes ángulos en Ano Hana 6 y Kaminomi 5). Denpa Onna explora esa “peligrosa” vocación por la excentricidad de gente como Erio y sus secuelas sobre las personas allegadas (incluyendo sus seres queridos), pero también aborda la encrucijada que deberán superar y confrontar con valor quienes se atrevan a apoyar al “excéntrico” oponiéndose al caprichoso juicio colectivo.

Triángulo amoroso y deseo triangular

Aunque pareciera no suceder nada trascendental, este capítulo nos provee numerosos temas de análisis. Intentaré abreviarlos. Como aguardábamos, el arribo de Erio a la tienda de golosinas imprime un giro estructural, inicia una nueva etapa. Sin embargo, no sospechábamos que derivaría en la fórmula confrontacional más difundida de la love comedy: el diagrama tripartito es el procedimiento básico para introducir tensión romántica. Entre solamente dos personas, es complicado echar a andar el conflicto, pues los personajes no enfrentan una disyuntiva. La conjunción de opuestos o coincidentia oppositorum es, como el yin-yang, la suma elemental que constituye la “unidad” fundamental del happy ending, pues implican el establecimiento de un equilibrio conceptual. Sin embargo, cuando se inserta una tercera persona, este balance se quiebra, porque un personaje (que llamaremos central) debe decidir entre dos opciones teniendo conciencia del intenso compromiso emocional de ambos rivales. A diferencia del melodrama clásico, la comedia romántica en anime no suele aplicar un sesgo moral sobre el antagonismo entre los personajes “laterales”: no existe una lucha principista entre la chica buena y la mujer mala (ni siquiera en el shoujo). Las contendoras pueden ser amigas cercanas o pertenecer al mismo núcleo amical. Además, la declaratoria de guerra es tácita, mediante gestos y actos indirectos. En algunos casos, incluso el personaje central ignora o pretende no darse cuenta del combate de fieras que viene librándose alrededor (porque es distraído, estúpido o demasiado prudente). Como podemos notar, predomina la implicitud, los silencios, la sugestividad y la comunicación incompleta, fallida, que produce malentendidos, falsas suposiciones y equívocos. Este esqueleto básico se torna notorio cuando Ryuuko se erige como principal contrincante de Erio. Según mi teoría, todo harem o polígono siempre termina reduciéndose a triángulo y Denpa Onna parece comprobarlo: la chica del casco recibe, desde el inicio, una atención particular. Durante buena parte del episodio, el peso narrativo recae sobre su conciencia y escuchamos sus pensamientos. Su punto de vista es privilegiado hasta la escena con Meme bajo la lluvia e incluso cuando la perspectiva se traslada a Makoto, el capítulo sigue pendiente de Ryuushi y sus pudorosas muecas. No podemos considerar casual que, cuando la relación entre primos alcanza un punto de compenetración y estabilidad (familiar y de pareja), se enfatice la presencia del elemento desestabilizador. Ryuuko debía sacar a relucir toda su lindura para remecer, por partida doble, la tranquilidad de Mako-kun y Erio.

Como manda la norma, el disimulo es imprescindible. Todo debe parecer coincidencia aunque sea torpemente escondido, como la pantomima de espionaje-stalker ideada por Ryuuko para interferir con la interacción entre primos. Un plan tan inepto y ridículo que resulta adorable porque Ryuushi posee esa habilidad moestática de funcionar como catalizadora de ternura y porque toda chica con zettai ryouiki es incontestable (ley #384). Su determinación por inmiscuirse y desembarcar a Touwa provoca un remezón en Makoto. En sentido superficial y cómico, porque pronto nuestro joven saludable se encontrará liado en pleno campo de batalla, lidiando con los intentos de cada muchacha por ganar su atención y estas hostilidades incesantes pondrán de cabeza su vida pues para enfrentarse será indispensable su presencia (ellas luchan por la posesión o por monopolizar su interés). Pero Ryuuko también será desequilibrante en sentido dramático porque su conversación con Mako-kun, sin duda, con intención de alejarlo de Erio y movida en parte por los celos y cierto egoísmo, remueve las certezas emocionales del protagonista respecto de su relación con la prima misteriosa, infundiéndole la duda sobre cómo actuar correctamente: seguir sus intuiciones, obedecer a sus pasiones y pálpitos o calcular de manera calculadora el rechazo de la sociedad. Ambas son maneras de entrometerse en el núcleo formado por la pareja y gestar una crisis que reactiva la trama con un nuevo impulso. Makoto no parece tonto, solamente inexperto, como demuestra al no hallar solución al barullo que arman las combatientes en su recámara y aunque cualquier chico de dieciséis años se sentiría complacido de convertirse en vórtice del deseo de chicas tan dulces y cautivadoras, lo compadezco porque ambas hayan convertido su existencia en un calvario mental. La inexperiencia de Makoto le impide identificar por completo las razones de esta conflagración, o probablemente lo sospeche, pero prefiere no correr el riesgo de creerse un galán. Por mientras, rehuye a la responsabilidad de decantarse por alguna, aunque Erio centraliza sus preocupaciones. Esta tendencia obliga a Ryuuko a tornarse el motor argumental: crear desorden con sus incursiones y provocar a Touwa. Las hostilidades se declaran de forma sutil y la única en denunciarlo es la anciana que culpa al amor de provocar una interferencia de ondas. La escena es deliciosa gracias al diseño de personajes, pues ambas le dirigen a Makoto unas miradas demasiado manifiestas. En adelante, el enfrentamiento seguirá siendo gestual o subterráneo, pero ninguna parece desentenderse del desafío. Y Erio vaya que sabe responder, pues apela a sus irresistibles engreimientos para acaparar al primo. Incluso Ryuushi parecía impotente usando de recurso el libro de animales submarinos.

Keep rolling, rolling, rolling, rolling...

El desarrollo de la rivalidad romántica y sus escaramuzas revela la relación entre el triángulo amoroso y el modelo de deseo triangular que algunos lectores que siguen las reseñas de Ano Hana ya conocen hasta la saciedad. En efecto, aunque Ryuuko pinte de chica normal y ciertamente, nada indica que salga del margen estándar, su conducta juguetona y edulcorada la configuran como un sujeto sui generis. Se trata de una rareza aceptable, incluso valiosa, que no agrede ni avergüenza y mucho menos contradice la lógica o los parámetros de comportamiente socialmente considerados cuerdos. Ryuuko es loquita, en el sentido amigable del término: locuaz, espontánea, ocurrente al máximo. Pero comprensible en cuanto adolescente y limitada por los márgenes de acción aceptables de acuerdo a su edad (lo contrario de Meme). Esto significa que ambas contendoras son personalidades inusuales, pero Ryuuko representa la vertiente mejor “digerida” y Erio la más desprestigiada y extravagante. Como dice Maekawa, es complicado ubicar la función de Touwa en el mundo, aunque mientras más amplía su círculo de relaciones, esta condición de extrañeza le resulte menos dolorosa. Ryuuko no puede competir fuego contra fuego en cuanto a excentricidad, pues Erio sale ganando, pero le guarda cierto recelo a nuestra denpa onna por ciertos episodios del pasado. Quizá nunca le cayó bien y el apodo cimentó ese desagrado. Al competir en desigualdad de condiciones por el mismo objeto del deseo, Ryuuko comienza a mostrar los síntomas más notorios de la rivalidad mimética: para empezar, la mencionada obsesión por impedir que Makoto y Erio concreten algo. Actuar solamente a nivel “escolar” es insuficiente, ahora que ciertos rumores la vinculan con Niwa-kun. En segundo lugar, su intento por ocupar el lugar del modelo. Simbólicamente, Erio es una Ryuushi que debido al trauma de la pérdida de memoria, liberó hasta niveles insospechados su excentricidad. Ryuuko sería una Touwa imperfecta. Pero todavía puede vencerla, por ejemplo, si porfía por Makoto y logra arrebatarlo, como ocurrió en su habitación. Finalmente, la secuela por excelencia: el objeto de deseo pasa al segundo plano y solo importa la contienda, o mejor dicho, solo importa la oponente. Ryuushi comienza a mostrar ciertos signos de competir no solo contra Touwa, sino por ella.

Genki Girl

La variación sobre los arquetipos es otro tema interesante. Ryuuko encaja perfecto en el modelo más paradigmático de genki girl, ese tipo de chicas bulliciosas, hiperactivas, plenas de vigor infantil, cándidas (aunque en realidad, por momentos, dejen volar demasiado su imaginación más maliciosa), muy desinhibidas (salvo en asuntos amorosos), impulsivas, alegres y bromistas. Algunas son airhead, otras dojikko, otras un vendabal. Cuando ganan un papel más prominente, su carácter revela otros matices y deja de parecer tan aniñada. Dos ejemplos recientes de esta transición gracias al melodrama aparecieron en otoño 2010 (Kanade Yuuki en Fortune Arterial y Akira Amatsume en Yosuga no Sora): cuando su relación con el lead masculino se torna más cercana, la genki girl nos muestra una paleta de rostros más polifacética e incluso puede perder de manera transitoria su entusiasmo característico y sumirse en la depresión. Ryuuko todavía no extrema su seriedad, pero durante su conversación con Makoto, dejó entrever ciertas alteraciones a su carácter: no corrigió al muchacho cuando la llamó Ryuushi y por instantes su semblante se ensombrecía con ciertos aires melancólicos. Como nunca, sentimos que enunciaba sus frases con gravedad, incluso con pesadumbre (ayuda bastante que meses antes hayas interpretado a Kyuubey). El colmillo sobresaliente es sintomático para definirla como juguetona y astuta, pero no basta para abarcar su capacidad para fluctuar entre la comedia y chispazos de reflexión que, seguro, serán más frecuentes. Para terminar de quebrar el molde, aunque este tipo de personajes pueriles son consecuentemente lolitescos (baja estatura, poco desarrollados), Ryuuko parece chata en comparación con Maekawa, pero nadie la supera en medida de busto. Su disputa con Erio es también oppai vs delicious flat chest.

Puberty points

1. Un paraguas rosa es el arma defensiva y ofensiva perfecta, en especial cuando sales a practicar el stalking vestida para la ocasión. El único inconveniente es que jamás podrás derrotar a una prima con esa clase de trenzas. Sorry, Ryuuko.
2. La sonrisa de Erio puede provocar enternecimiento… pero también una pizca de miedo.
3. Las abuelas suelen dar grandes consejos de manera indirecta y poniendo cara de pocos amigos. Solo basta con saber descifrarlos. Los ermitaños, borrachos y misántropos son los mejores orientadores para un adolescente.
4. Maekawa enciende la pradera y se sienta a admirar el espectáculo. Quizá renunció a la contienda pero participa como incitadora y luego, como auditorio. Sabe tocar los puntos sensibles de Ryuuko, pero también importunar con su sarcasmo al Estudiante Transferido.
5. Makoto no sabe medir sus puberty points: cualquier visita de chicas lindas vale el triple.
6. ¡Erio tiene derecho a descansar “a su manera particular”!, pero al señor Plutón no lo toca NADIE. Curiosa forma de defender su territorio: Ryuushi había transgredido el límite permisible, pero Erio no atacó hasta contar con autorización del primo. Esta chica sí sabe de estrategia.

Aislamiento social

Hemos venido discutiendo esta temática desde OreImo. La sociedad define, transmite e impone a través de sus instituciones y medios de comunicación un paradigma de normalidad y sanidad que incluso la ciencia se encarga de refrendar (existen las patologías psicológicas). Es necesario para la supervivencia de una cultura, sin embargo, cuando una civilización alcanza cierto grado de desarrollo, la identidad individual suele entrar en conflicto con el discurso colectivo y entonces el “diferente” se confunde con el “loco”, el peligroso, el subversivo. Según como es descrito el fenómeno en Denpa Onna, el aislamiento es tácito y equivale a una virtual muerte social. El individuo no es expulsado ni recluido ni eliminado, sino simplemente ignorado, como si no existiera, o mejor dicho, casi negando su existencia y aplicándole esa sanción también a las cosas y personas vinculadas personalmente al sujeto. Por ello, la amiga de Ryuushi le propone dejar de frecuentar la tienda de dulces: Erio es una especie de intocable que maldice a quien entre en contacto con ella. Los adolescentes no cuestionan esta sanción colectiva contra un único individuo, no osan considerarla injusta, prefieren asimilarla por temor a correr la misma suerte en una etapa vital donde la aceptación y la popularidad son motivo de desvelo. La inquietud de Ryuuko es justificada (aunque incorrecta), pues teme, ante todo, que la opinión generalizada excluya a Makoto de la experiencia en comunidad, en otras palabras, que sufra el destierro comunicativo (la ley del hielo) o la degradación entre sus pares (convertido en víctima de insultos, bullying o indiferencia). Y ciertamente, luchar contracorriente a los dieciséis años involucra un agotamiento emocional y casi siempre resulta una empresa inútil. Sin embargo, la sugerencia de Ryuushi a Niwa-kun implica admitir que todas las ordenanzas emitidas por la sociedad son siempre justas e incontestables, una especie de claudicación moral.

Por ello, la conversación del joven saludable con la abuela, aunque no parece derivar en ninguna recomendación implícita, podría suponer un punto de inflexión para Makoto. Una persona puede vivir sin amigos. No son oxígeno ni agua. No aportan vitaminas. Será una vida triste, pero nada le impide seguir existiendo. En otras palabras, su existencia no depende de su afiliación colectiva, de su asimilación a la sociedad. El único que debe tener conciencia de su propia vida es él mismo. Esto no significa que debe excluir al resto de personas, sino que no debería supeditar sus acciones a la opinión ajena, sino seguir sus propios instintos, su conciencia, aquello que juzgue apropiado porque le nazca desde adentro, aunque ello contradiga los criterios de normalidad. En otras palabras, Makoto tendría que temerle menos a la sanción social por juntarse con Erio y abordar todos los riesgos que conlleva, como antes Meme se lo había advertido. Sin embargo, desde una perspectiva más crítica, siquiera someter a razonamiento la posibilidad de rendirse y abandonar a Erio es moralmente reprochable. Como explicamos en nuestra reseña del episodio anterior, Erio es objeto del prejuicio y desprecio del grueso de un cuerpo social hipócrita que se niega a cuestionar sus propias seguridades para vivir en falsa tranquilidad con su conciencia. Lo correcto de parte de Makoto sería denunciar esa exclusión tácita, rebelarse con fuerza de voluntad y argumentos solventes al abuso contra su prima y desnudar esa justicia de fariseos. Quizá sea demasiado para un adolescente, pero me imagino que tarde o temprano sacará a relucir algún discurso épico, pues parece haber advertido la crudeza de la gente anónima. Hasta entonces, tratará de sobrevivir al triángulo de las Bermudas.

10 comentarios

  1. Paola

    Preciosa reseña, muchas gracias por dar siempre tu opinión para los capítulos de esta serie tan buena.!

    29 mayo 2011 en 22:02

  2. Exclusión social, misterios cotidianos, delirio total de las chicas… me recuerda al día a día de cada persona, donde de vez en cuando surge la locura y donde pesan las extravagancias, lo fuera de lo ordinario, que crean repulsión o una cierta fascinación.

    30 mayo 2011 en 08:06

  3. Benjammmin

    Tan común pero tan cruel. Sabes qué sería bueno? Poder ver qué exactamente hay dentro de la mente de las mujeres. Me he esforzado por entender, aunque sea un poquito, su forma de pensar, pero no se puede. Ryuuko y sus impulsos, Erio y su excentricidad, son diferentes, pero son mujeres, algo en común tienen, pero que las hace actuar tan distinto?
    Y sobre el gif tan gracioso, se me vino a la mente el estribillo de “Proud Mary” (rolling, rolling, rolling down the river) o el de “Roadhouse Blues” (let it roll, baby, roll), para al final recién relacionarlo con Bizkit… haha

    30 mayo 2011 en 22:27

  4. Konopikyu

    Cambios hormonales y personalidad, estar atenta a los sentimientos mas que a la razon en algunas ocasiones, yo diria que eso hace que a veces para los hombres seamos tan dificiles de entender, pero a mi tambien se me hace dificil entender a los caballeros, dicen que son mas simples pero que cosas que en la simpleza tambien hay profundidad, y asi la paradoja se construye una y otra y otra vez. Solo disfruta de las diferencias y ahonda si es necesario o si te da curiosidad.

    Volviendo al tema, a mi no me gusta Ryuushi, me cae mal, es bastante egoista y eso de seguir a los demas para salvarme yo misma lo deteste en personas ficticias o reales. Ni siquiera se toma la molestia de pensar que no conoce a la persona que se esta juzgando sino que deja que el peso caiga sobre la persona en cuestion sin miramientos o responsabilidad. Lo siento pero por mas linda que se ve a veces, es demasiado inmadura y maliciosa (en el sentido de maldad) para que siquiera me de pena cualquier cosas que le pase. Si el protagonista la eligiera sin que muestre un punto de reflexion o de madurez me sentiria sumamente defraudada y odiaria a Makoto por superficial.

    1 junio 2011 en 13:44

    • Ryuushi es una adolescente desarmada para enfrentarse al mundo. Sería injusto juzgarla con nuestros parámetros adultos cuando en realidad, a esa edad el sujeto en crecimiento suele escapar de la crueldad que comienza a experimentar. Sin embargo, sí podemos reclamarle a los personajes más valentía en cuanto ellos representan la posibilidad, la mediana esperanza de oponerse al dictamen social. Ryuushi en ese sentido es cobarde y actúa de forma incorrecta. No pretendo defenderla, solo entender qué podría pasar por la cabeza de un chico o una chica de dieciséis años que no puede lidiar con la presión del grupo.

      En realidad, es difícil saber qué ocurre en la mente de nadie. Cada sujeto es un universo, sean hombres o mujeres. A la edad de Makoto, las chicas son un misterio. Y creo que ocurre lo mismo con las muchachas a esa edad, como dice Konopikyu. La serie reproduce esa curiosidad de manera poética con personajes sui generis. Sin embargo, esa mirada inquisitiva estaba en el protagonista desde el principio.

      2 junio 2011 en 01:09

  5. Konopikyu

    Pero yo ya pensaba asi desde esa edad, incluso antes…. es tan raro?.

    3 junio 2011 en 01:09

    • No creo que sea, raro, solo sería poco común. La variedad de personalidades hace que algunos sean más serios que otros, y cosas así. Lo único negativo de la variedad es que se nos hace difícil comprender a los que actúan de forma distinta a lo que nosotros personalmente consideramos “normal”… no sé si me he explicado bien.

      3 junio 2011 en 12:41

  6. Konopikyu

    Sip te explicaste bien y bueno la verdad espero que haya un giro interesante, aunque quiza este personaje no llegue a gustarme mucho de todos modos.

    5 junio 2011 en 02:48

  7. me e dado cuenta desde hace dos año hacia aca, que la presion es social es muy fuerte (tengo 16) y es demasiado riesgoso nadar contra corriente para imponer tu propia manera de actuar, puesto a que en todos lados hay reglas, normas y gente que te observa y juzga. yo tuve que tomar una desicion entre seguir con el grupito o solo juntarme ocn la rarita de la escuela…y la final decidi tomar a mi amiga rarita, por que pues prefiero tener una verdadera amiga a miles de falsos compañeros. como resultado me gane un apodo, burlas y bullying. en cierta manera entiendo a esta genki girl, pues el rechazo social a esta edad es algo dificil de sobrellevar, sobre todo en un mundo donde la poupularidad y la belleza son muy bien aceptados.pero aun asi no la defiendo creo que seria mejor que eligiera lo que realmente quiere no lo que los demas digan por que con el tiempo te das cuenta de las cosas verdaderamente buenas que te llevas.

    admiro mucho la manera en la que escribes. es muy reconfortante y se ve muy “culta” en ciertam manera. lo ame.

    saludos a todos ❤

    6 junio 2011 en 13:25

    • Gracias, Scarlett. Y disculpa por responder tan tarde. A veces es difícil tomar decisiones valientes y me alegra que tengas suficiente criterio para poder hacerlo. El rechazo no solo es un asunto que aqueja a la escuela. Esta es apenas un microcosmos donde se vuelve patente un fenómeno más extenso, aunque también más asolapado. En los colegios puede adquirir ribetes de violencia física y psicológica, pero afuera, aunque parezca imperceptible, los discursos limitantes también reprimen el libre desenvolvimiento del individuo. Contra el bullying todavía puede lucharse, pero cuando nadie se anima a darte trabajo porque eres el apestado del pueblo, entonces no solo mellan tu autoestima, sino que impiden que te integres de manera productiva a la sociedad. Sobrevivir al colegio con una actitud crítica es difícil, pero posible. Ojalá que esa amistad dure para siempre pues nada más divertido que tener un amigo muy, pero muy original.

      8 junio 2011 en 15:11

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