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Denpa Onna to Seishun Otoko 5: Pedaleando cuesta arriba

Pero hacia adelante

Según André Bréton en Nadja (1928), “La belleza será CONVULSIVA o no será”. Sin embargo, esa pasión surrealista por la extrañeza y la experiencia subversiva que procura son sensaciones reservadas para pocos, los únicos capaces de percibir sin prejuicios ni distorsiones su grandeza y sublimidad. En otras palabras, exclusivo para aquellos espíritus sensibles que observan la Realidad con otros ojos, o como dicta el opening de Denpa Onna, “quienes pueden conectar”. Aunque las canciones de entrada suelen parecernos genéricas, en las series de SHAFT forman parte del entramado semántico y aportan significado. En “Os-Uchuujin” abundan términos relacionados a las telecomunicaciones electromagnéticas como conectar, onda, recepción, e incluso telepatía. El “yo” lírico se dirigiría a Makoto (“Mientras todos los demás me están evitando, tú estabas allí mirando y parapadeando sorprendido”), descrito como un “perceptor” privilegiado.

Por tanto, el primo sería, como el poeta, un sujeto excepcional, con una sensibilidad superior que le permite sondear mejor en las profundidades de lo enigmático, a diferencia de otras personas, del grueso de la sociedad, cuya visión y apreciación de la vida ha sido atrofiada hasta los límites del conformismo y el aburguesamiento. Tanto Erio como Makoto (este último sin siquiera sospecharlo) son figuras singulares, los raros del pueblo, los excéntricos. No puedes aventarte al mar en bicicleta y creer que mañana volverán a considerarte un ciudadano común y corriente. Cuando te atreves a salirte del recuadro, a pensar distinto en voz alta sin importarte el ridículo y desafiar los criterios de Realidad del mundo que te rodea pretendiendo vivir bajo tus propios parámetros, debes atenerte a las consecuencias. Quizá Makoto perdiera parte de su mínimo prestigio como everyman cotidiano al dejarse absorber por las locuras de Erio hasta el punto de arriesgar su integridad, pero mientras no se convierte en costumbre, será tildado solamente como una chiquillada perdonable. En cambio, el caso de nuestra adorable denpa onna es diferente: ha sembrado una fama negativa entre sus vecinos y aunque haga votos por reintegrarse a la sociedad, esta opondrá resistencia ante un elemento que perturba su tranquilidad y preferirán aislarla. Su búsqueda inicial de trabajo es un fracaso aunque haya accedido a someterse en parte a las reglas que exigía desempeñarse en ese entorno: quitarse el futón, arreglarse el cabello, usar zapatos. Hasta ahora habíamos obviado este último detalle, pero Erio siempre andaba descalza, incluso por la calle, signo de desinterés por el mundo ajeno a sus fantasías, una mezcla de libertad y despreocupación. Debe sacrificar un fragmento importante de esta autonomía al aceptar una vida en comunidad, sin embargo, la sociedad es poco clemente cuando se trata de readmitir a las “ovejas perdidas”. Un signo de hipocresía y miedo, que enerva cuando la víctima de ese rechazo es una muchachita inocente que intenta sobrellevar la pérdida de su memoria. Por suerte, cuenta con Makoto para ayudarla a levantarse después de tantas decepciones. El mundo adulto es crudo y muchas personas que le niegan un puesto a Erio resultan no solo despectivos, sino insultantes. Aunque el primo la apoya, ella sabe recuperarse rápido demostrando una enorme fuerza de voluntad. Makoto no corre un riesgo semejante porque su grado de compromiso en las ocurrencias de Erio tenía como finalidad su curación, pero camina sobre zona fronteriza, como una suerte de mediador. Esta función redunda en sus características como narrador o punto de perspectiva del relato: Makoto comenta, describe, critica, practica la ironía. Su voz interior califica los hechos y plantea una interpretación, de manera que tenemos un correlato subjetivo a la historia que transmiten las imágenes.

Sin embargo, también esa secuencia visual podría calificarse de subjetiva. Salvo una escena (la coda del episodio 4, cuando Maekawa comienza a trabajar como mascota de un establecimiento), casi la totalidad de situaciones a las cuales el espectador accede (=puede acceder) son atestiguadas por Makoto, y en varios casos, son vistas desde la mirada del jovenzuelo. Como expliqué anteriormente, esto genera limitaciones y condicionamientos que contribuyen a darle su tono idiosincrático a esta serie y guardan similitud con las características del narrador-personaje en la literatura. Si los eventos se observan desde el punto de vista de un único personaje, compartimos su mirada, por consiguiente, también su incapacidad de presenciar algunas cosas y como resulta obvio, su imposibilidad de penetrar en los pensamientos de otros. Si Erio continúa preservando su aura misteriosa es gracias a este mecanismo: ignoramos qué ocurre en su mente y Makoto nos conduce a verla y valorarla a través de sus comentarios. Solo pocas personas, aparte de nosotros el público, pueden contemplar la belleza inherente a Erio, que trasciende o, mejor aún, acompaña su pasión por los misterios del cielo. Ella busca elevarse mientras Makoto intenta profundizar (su afición por la vida submarina es sintomática). Sin embargo, se desarrolla otra clase de relación: el muchacho encuentra y observa en su prima esa belleza conmocionante que pregonaban los surrealistas, la persigue con devoción, pero es el único que parece reaccionar con semejante apasionamiento. A diferencia de Erio, la experiencia estética de Makoto es bastante crítica, en el sentido de someter los estímulos a una interpretación, repensándolos, procesándolos y juzgándolos. Esta conducta, recordemos, acercaba a nuestro protagonista a los héroes grises del bildungsroman, la novela de crecimiento o aprendizaje. Aunque la adolescencia es el período donde se conoce el desencanto, es también una edad de idealismo e ilusión y muchos relatos vinculan estas nociones a la intimidad entre el joven inexperto y una mujer que encarna “aquello” que ejerce una fascinación casi artística. Existen muchos puntos en común con Makoto, en especial, porque Erio desafía sus habilidades y lo impulsa a actuar y contraer responsabilidades jamás imaginadas si comparamos el proyecto de vida que anhelaba durante su viaje en tren. Aunque no todas las bildungroman relatan las juventudes de un artista en ciernes, es común entre sus protagonistas un nivel superior de sensibilidad en muchos sentidos (social, ética, inventiva, poética), pero también cierto arrebato y propensión hacia lo novedoso y excitante. Es común que otros personajes le confieran lecciones de vida, pero no teóricas, sino sobre la cancha. No obstante, también aprende equivocándose, cuando se involucra como consejero en algún plan alocado y Makoto asume las vicisitudes de Erio como propias, solidarizándose contra la injusticia. Aunque la beneficiaria principal sea su prima, al colaborar con tanto ahínco, el muchacho descubre cómo funciona ese mundo que pretendía encarar con ligereza al comienzo. Ahora pedalea cuesta arriba llevando como carga los sentimientos de una chiquilla que le suscita admiración y preocupación. Ambos emprenden un camino común, en pareja, pero sus caminos de crecimiento, paralelos, tienen cariz diferente.

Cada nuevo episodio, se torna más complicado restringirme con los snapshots porque el moe-ness solo admite un cálculo en megatones. No podría afirmar con propiedad que Denpa Onna sea la serie más deslumbrante y preciosista de esta temporada de primavera, porque compite con Hanasaku Iroha, pero respecto del potencial de los personajes para concitar efectos de placidez y emoción estética, presiento que Erio ocupa la primera posición y no debería sorprendernos si consigue posicionarse en lugares expectantes en torneos que sirvan de barómetro para medir su popularidad, como Saimoe. Meme también cuenta, por encima del disparate admirable de tener cuarenta y continuar comportándose como una adolescente de manga que llama onii-chan a su hermano mayor, y porque convirtió el rasgo distintivo de ternura de Erio en una estampa erótica al meterse desnuda al futón. Meme es indispensable para el humor pero sus procacidades y audacias concupiscentes van tornándose más riesgosas para Makoto, pues el margen entre la broma y la voluptuosidad más provocativa es indiferenciable y mide los pocos milímetros que faltaron por recorrer a su lengua antes de entrar en campo de terror absoluto. Ello si obviamos los rumores que anda esparciendo entre sus amigas para pintarlo como un pervertido y el desfachatado ofrecimiento de Erio a Mako-kun que colindaba con el proxenistismo incestuoso. Ambas son humoradas, pero rondan con tanta peligrosidad lo serio, o mejor dicho, se satisfacen en la ambigüedad. Y acaso si somos exquisitos y desconfiamos del informante en primera persona, ¿no tendría sentido creer que Meme transmite a otros su propia versión de los hechos, que desde la posición de Makoto es percibida como perversión pura? Aunque esta opción es remota, su lascivia de cuarentona incansable merece una inspección menos cómica: desde que admitió tácitamente cuánto le afectaba la soledad, presiento que Meme oculta su tristeza tratando de mantenerse siempre joven y evitando esa maternidad que antes parecía importarle menos. El regalo que Erio le ofrece ahonda en esa reconciliación progresiva que veníamos notando desde el episodio anterior, pero sigo suponiendo que Meme tiene otros vacíos pendientes por llenar y suple esa necesidad con sus simulacros de erotismo.

Otra característica del bildungsroman es el descubrimiento del amor y del sexo, o mejor dicho, el reconocimiento del deseo como fuerza motriz que impele la acción humana, pero también la comprensión de cuán complejo resulta el acercamiento al otro sexo y la multiplicidad de formas que asume dependiendo del objetivo. Las chicas del harén continúan reforzando sus posiciones simbólicas al interior de la estructura de personajes, aunque esta ocasión su participación fuese mínima, relegadas por la magnificencia de Erio. Los celos de Ryuushi continúan en escalada mientras que Maekawa introduce el primer signo de giro argumental: en efecto, si mis sospechas son ciertas, hemos alcanzado el final de una etapa en la relación de Erio y Makoto, este episodio sirvió como intermedio o bisagra para la introducción de una segunda ola de temática alienígena, pues despojar a la denpa onna del rasgo que mejor la caracteriza sería entibiar el relato. Mako-kun tuvo éxito al sacarla del futón, sin embargo, si pretende liberar a Erio del discurso que dota de vida a sus sueños de ficción, quizá debiéramos advertirle que lucha contra molinos de viento. La ilusión se alimenta de argumentos que permitan creer en la posibilidad de torcer el funcionamiento corriente de la Realidad y transmutar las certezas en falsedades o cambiar los parámetros que describen el mundo. Todos, hasta cierto punto, poseemos anhelos e ideales y mientras esas premisas sean válidas, podemos darnos el lujo de soñar. Incluso quienes, como Makoto, creen actuar guiados por principios lógicos y atenerse a las reglas del razonamiento científico, pues incluso esas normas son una “verdad” discursiva que cambia cuando otro paradigma demuestra ser más eficiente. El primer trabajo de Erio en la tienda de dulces de la anciana será un punto de inflexión importante porque la prima misteriosa X encuentra finalmente alguien que habla su mismo lenguaje y otorga validez a sus creencias dándole pábulo a sus esperanzas. Nada sorprendente en una ciudad donde abundan los estímulos relacionados con la parafernalia extraterrestre. Dudo que Erio retroceda al punto cero, pues es consciente de su naturaleza humana, pero pervive la fantasía de un encuentro cercano del tercer tipo que dote de realidad su quimera y otorgue justificación a la pérdida de su memoria.

6 comentarios

  1. Konopikyu

    Vieras que aunque sigo tambien Hanasaku Iroha, y aunque debo admitir que la animacion no ha bajado su calidad grafica, su historia no me parece trascendente o diferente a otras ya vistas. Su personaje principal es demasiado simplon, lindo, carismatico pero demasiado simple, ademas de contar con cierta despreocupacion injustificada hacia ciertas acciones de la vida, cosa que no me trago no es convincente (si alguien te lleva a su cuarto para amarrarte y te tiene como fetiche erotico en un texto, estar tan tranquila para mi es inconsistente…desde ese episodio la protagonista perdio fuerza para mi). En mi opinion si hablamos de argumentos, Denpa Onna es mucho superior pues su diseño no se va hacia la sadisfaccion sino al analisis, aunque bueno, cuestion de gustos quiza.

    En verdad yo tambien creo que este ultimo capitulo es la transicion, de lo que fue a lo que sera, todavia espero con ansias ese giro impactante que suele darle Shaft a sus animes, ese que te toca o te deja con la boca abierta.

    20 mayo 2011 en 12:35

    • Benjammmin

      Con mucha tristeza tengo que admitir que tienes razon. Para mi, los de PA Works mataron a Ohana al ponerla extremadamente sumisa en el cap. 3. Lástima que todavía hay algo que me retiene de ver Denpa Onna, y es que no puedo con las alusiones eróticas; simplemente las evito al máximo. Cuetión de gustos

      21 mayo 2011 en 12:36

  2. Konopikyu

    Yo no es que sea fan de las alusiones de las que hablas, que si que hay, pero es que dentro de todo ese cascaron se desdibujan cosas tan profundas y bien trabajadas que al observar el cuadro completo me hacen centrarme en ellas. Creo que el anime esta abarcando un publico como el del protagonista, que sin duda es mas inquieto con este tipo de cosas y le llaman poderosamente la atencion. El anime es y sera un producto de consumo, si no se vendiera yo no lo veria aunque tampoco voy a tolerar todo, digamos que aun no sobrepasa mi limite. Y bueno hay alusiones muchisimo peores, aunque si, el personaje de Meme ha veces me hace querer extrangularla, sino fuera porque en el fondo se ve que guarda muchas cosas tristes.
    Si en algun momento te animas trata de centrarte en la construccion de los personajes, que va tomando profundidad con cada episodio. Los dialogos internos de Makoto son muy buenos, no suena ni muy adulto, ni infantil pero eso si con un toque de sabiduria existencial, el esta muy bien logrado. Erio para mi tambien es demasiado linda, aunque los angulos visuales insistan en sacar su lado seductor, ya viendola en conjunto es una persona que trata desesperadamente de crecer, de ser alguien (la que era o la que podria ser) aunque le de por volver a su huevo-futon cuando se le presenta algo dificil.
    Yo aun espero que Iroha levante un poco, aunque no espero nada espectacular. Me gustaria que volviera a su sentido poetico del inicio con una Ohana que lanze sus pensamientos al aire de forma tan sublime y hermosa.

    21 mayo 2011 en 18:21

    • Konopikyu estaba interesada en colaborar y aún espero que se anime. Me gustó mucho el detalle del futón como un huevo. Había pensado en ello como una crisálida, por la imágen del primer capítulo, pero pensándolo mejor, prefiero el símil del huevo porque lo que sale todavía está en crecimiento. Trataré de enfocarme en los monólogos en el sétimo episodio, pues el sexto parece más concentrado en Ryuuko y la relación de Erio con la sociedad que la rodea. Inspeccionar los pensamientos de los personajes a través de su voz interior es un recurso entroncado con la literatura y las historias de aprendizaje (siempre en sentido retrospectivo, no solo en anime sino también en tv live-action, todos conocemos The Wonder Years o los españoles recordarán Cuéntame cómo pasó): debemos repensar las implicancias de ese diálogo con la propia conciencia que genera justamente la ironía y la autocrítica.

      22 mayo 2011 en 13:45

  3. W O W
    Comentariazo! Gracias por tu buena opinión. Sería excelente si te animaras a colaborar con Serious Moe Business, lo harías de maravilla.

    21 mayo 2011 en 22:50

  4. Konopikyu

    Bueno es facil hablar de lo que te gusta, gracias, la verdad que disfruto tanto comentando como leyendo. Y sip aun quiero participar si no pude meterme en esta temporada me gustaria intentarlo para la proxima, me encanta compartir con ustedes.
    A mi me llaman poderosamente la atencion los buenos dialogos, solo que los internos tienen un iman especial para mi, asi que estare esperando ese analisis.

    23 mayo 2011 en 15:04

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