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Puella Magi Madoka Magica 12 (Parte I): No tengas miedo

Muerte y florecimiento

Existe una “épica religiosa” que consiste en relatar la Historia divina empleando los moldes y tópicos de la epopeya para elaborar una teología. Puella Magi Madoka Magica puede interpretarse como la historia de un sacrificio conducente a la suma santidad, pero también como la narración de cómo el amor humano, un amor puro y agradecido, termina por producir a una Diosa. El vocablo apoteosis describe la elevación de una persona al estatus divino, común en las religiones politeístas que garantizaban el acceso a la gloria eterna a través del heroísmo, como lo lograría Madoka al cargar sobre sus hombros un peso de infortunio equivalente al compromiso político o social de reinas, guerreras, sacerdotisas. Sin embargo, Kaname Madoka no se “divinizó” integrándose a un panteón (una comunidad de dioses), sino reconstruyendo un Universo según su medida donde ella asume la función de demiurgo y espíritu omnipresente.

La desarticulación del sistema “mahou shoujo”

A nivel estructural, el último episodio puede desglosarse en dos mitades. La primera desarrolla el proceso de concreción del deseo de Madoka (borrar a todas las brujas del pasado, presente y futuro); la segunda discurre alrededor de la reconstitución del mundo y las nuevas reglas que rigen esa dimensión de la Realidad gobernada o amadrinada por el impulso creador u ordenador de Madoka. A ningún espectador occidental le costará encontrar un paralelo con el esquema narrativo de un género documentado desde la antigüedad: el apocalipsis. Se trata de testimonios enunciados por videntes que acceden a una revelación divina sobre los últimos días y la redención de los justos. Existen puntos de contacto formales y de contenido entre estos tipos de relato y los sucesos de este capítulo. En varias secuencias se emplea un lenguaje visual metafórico y como sabemos, la alegoría es el modo de expresión preferido del relato apocalíptico (porque solo los iniciados pueden descifrar su simbología). Algunas escenas como la conversación con Sayaka o la interpelación de Mami y Kyouko ocurren en espacios ambiguos, pues aunque su presencia real resulte imposible estos aparentan una realidad consistente. Se trata de lugares intermedios que solamente Madoka puede percibir porque existen para cumplir esa finalidad específica. El departamento de Tomoe-san es reproducido para la ocasión, las reglas de congruencia se transgreden (Kyouko aparece de repente y Mami tiene en su poder el cuaderno de apuntes de Madoka). Esta “incertidumbre” asemeja estos escenarios al espacio donde suelen acontecer las visiones y podría englobarse bajo el manto de lo onírico. En términos de composición de la trama, los apocalipsis refieren varios rituales. En resumen, su propia secuencialidad califica como ritual. Son pasos consagratorios que preceden al evento central (la aniquilación del mundo). Por ejemplo, en el Apocalipsis de Juan 4:1 – 5: 14, se describe el adoratorio de los santos a la corte celestial, una especie de misa. Esta escena preliminar que reactualiza la decisión heroica de Madoka sucede ante sus difuntas amigas que la interrogan sobre su determinación (Mami) o la alientan a continuar (Kyouko). Ambos espíritus encarnan a la prudencia y el arrojo y nuestra heroína pelirrosada debe recibir de ellas el encargo definitivo, pues, a pesar de sus personalidades antagónicas y posiciones contrapuestas, ellas representan el anhelo de las puellae magae. Esta encomienda es ratificada por otro gesto simbólico. Madoka recibe de manos de Mami, como si certificara su “graduación”, el cuaderno donde había dibujado su traje mágico. Pero además, la refinada senpai pone de manifiesto las consecuencias ontológicas del deseo que está próximo a cumplirse: Madoka no será mensajera de una esperanza particular, ella será la Esperanza, obviamente, diluyendo su identidad y proyectándose al plano espiritual, de forma que pierde su humanidad y adquiere otra naturaleza, otro ser.

Otro punto de contacto entre el desenlace de Madoka y lo apocalíptico sería la antes mencionada apoteosis, es decir, la manifestación regia, imponente, del héroe religioso (Dios) en todo su poder como figura guerrera en actitud triunfante. En el Apocalipsis de Juan, Cristo es descrito como un jinete sobre un caballo blanco que encabeza los ejércitos angélicos (Ap. 19:11-16). Es diferente al Jesús compasivo y generoso de los evangelios, sino un Señor de los Ejércitos que parte a enfrentarse a la Bestia. La diosa Madoka, recién ungida por el deseo concedido solo realiza dos gestos con actitud bélica: su primera flecha, para limpiar los cielos del Walpurgisnacht (porque luego cura el infortunio de la bruja con los brazos abiertos) y la última, cuando alcanza su máxima transformación y declara “I have no reason to feel despair” y muestra un rostro hasta entonces inédito, audaz, muy determinado, con ojos corajudos (incluso cambia su diseño). El solo hecho de transformarse implicaba la asunción a cierto grado de sublimidad, porque la pelirrosada recién adquiere estos atributos después de una larga espera de doce episodios. Si el primer traje es rosado (color de la femineidad, pero también del cerezo, asociado a la primavera japonesa, y de la rosa, imagen tradicional de la belleza más prístina en Occidente), el segundo es blanco, adecuado para la instancia de pureza espiritual que representa. No obstante, esta conjunción de significantes asociados a nociones positivas como la integridad, la bondad o la juventud corre paralela a un proceso de desintegración del universo. Como diosa en batalla, Madoka no lidera una hueste ni interviene en una guerra. Tampoco se opone a un enemigo específico porque el gran combate que entabla adquiere la forma de redención o sanación. Si expone por breves momentos un semblante duro es porque, como heroína, participa en una conflagración cósmica que, en cualquier texto apocalíptico, enfrenta a los principios del Bien y del Mal, pero según esta reescritura en versión mahou shoujo, confronta a una espiritualidad positiva y creativa (la esperanza) contra otra, negativa y destructiva (la desesperación, la angustia). Como muchos dioses, Madoka recibe un “atributo”, un objeto que porta como distintivo de su patrocinio sobre ciertas actividades o facetas de la naturaleza. El arco de Kaname-san es también una rosa con tallos y capullos, un elemento natural que adopta una utilidad artificial al expandirse, pero esta coincidencia esconde una paradójica coexistencia entre un objeto concebido para herir y matar y una flor que simboliza la regeneración del ciclo vital, la juventud, el renacimiento, pero también la femineidad, la fertilidad y la sublimidad. Además, por analogía entre sus formas (la vara), puede fungir como báculo, bastón de mando que connota autoridad y poder. Nadie sospecharía su conjunción con una figura vinculada a la delicadeza, como si resumiera la sorpresiva elevación de Madoka al rango de divinidad y las características de su gobernación espiritual: el amor, la misericordia y la tibieza de corazón.

Respecto de la estructura narrativa, las afinidades son mayores, pero ello permite observar mejor las variables y diferencias. En principio, el Armaggedón, la guerra decisiva entre Dios y las fuerzas malignas que, como indicamos, no aparecen personificadas ante Madoka, pues la bruja del Walpurgisnacht no cuenta como la verdadera enemiga. Tampoco los incubadores, que cumplían los roles de oposición y obstáculo en la épica de Homura-chan, serán comprendidos como antagonistas. Madoka libra una lucha contra principios espirituales, contra la energía proveniente de los seres capaces de sentir y emocionarse. Su papel como diosa es demiúrgico, consiste en recomponer el balance, reconducir esas fuerzas y rehacer los fundamentos del mundo. En consecuencia, no emprende una guerra contra la Maldad absoluta, pero sí contra la negatividad y asume las consecuencias de actuar como una guerrera. La temerosa y dubitativa adolescente que carecía de ambiciones logra desprenderse de sus inseguridades y realizando el salto más extremo, adopta la determinación sin fisuras de una heroína. Si acaso hubiera un rival con forma definida, su combate parecería menos generoso. Madoka se sacrifica por todos, incluso por Kyuubey: cambia las reglas del juego para salvar a chicas como Mami y Kyouko, pero también para ofrecerle a Sayaka la oportunidad de alcanzar la plenitud en paz, heroica y dignamente e incluso para ayudar a los incubadores a salvaguardar el equilibrio de la entropía proveyéndoles de otras fuentes de energía en colaboración real con los seres humanos. Madoka derrota a las fuerzas negativas o, mejor dicho, consigue imponer un nuevo equilibrio que reconstituye el mundo. La referencia equivalente en el Nuevo Testamento sería la victoria de Cristo sobre el Demonio, pues a partir de este suceso, los hombres resucitan, son juzgados y puede construirse una nueva tierra y un nuevo cielo, como menciona el texto de Juan. Sin embargo, Madoka no crea para sus amigas un Paraíso Terrenal. La vida continúa, sigue su ritmo cotidiano, con buenas y malas noticias e incluso una amenaza se cierne sobre los seres humanos: unos demonios, de cuyo exterminio proviene la energía que Kyuubey recolecta para cumplir sus labores. Por qué nuestra pelirrosada predilecta se abstiene de erradicar por completo estas forma de nocividad será un tema crucial para nuestro siguiente artículo, pero debe considerarse, mientras tanto, la experiencia vital como un proceso de aprendizaje entre el placer y el sufrimiento y que, concediendo a los incubadores su carta de ciudadanía en ese universo reformado, Madoka les demuestra cuán moralmente superiores son los sentimientos humanos. Recordemos que, constantemente, durante los capítulos previos, Kyuubey ha interpelado retóricamente a la protagonista con la intención de imponer, mediante la aceptación de sus premisas, los corolarios de su razonamiento. En respuesta, la pequeña solo pudo oponer su terca resistencia y la negación frente a las pruebas. El plano discursivo es terreno perdido, pero Madoka puede transformar el mundo basándose en esos mismos principios que enunciaba QB. Por ello, cuando revela su deseo, este queda sorprendido por su contundente ilogicidad, tanto que resulta poderosa, pues como advierte, el deseo “si es cumplido, sobrepasará la interferencia espacio-tiempo! ¡Es una traición al deseo mismo!” Madoka termina ganándole la última pulseada al extraterrestre al desafiarlo a cumplir su deseo.

Una segunda etapa del relato apocalíptico, quizá la fase de mayor repercusión para este episodio, es la desintegración o destrucción del mundo en decadencia, que involucra la desarticulación del sistema controlado por los incubadores. Al recrear el universo, Madoka lo humaniza, no porque lo vuelva más cálido, acogedor o decente, sino porque lo estructura a la medida del ser humano. El Apocalipsis de Juan relata un curso largo de devastación que incluye hecatombes, guerras, prodigios y plagas, además de apariciones monstruosas. Muchos relatos medievales derivados, por ejemplo, del Apocalipsis de Tomás, hacen referencia a una tradición de quince signos que antecederán al fin del mundo. Los denominadores comunes son lo cataclísmico y la inversión: la bruja del Walpurgisnacht vuela de cabeza y perpetra incalculables destrozos en lugar de consumir la energía vital de las personas. Mientras tanto, la pelirrosada se pasea por la Historia eliminando brujas y brindando consuelo a anónimas jovencitas que fueron derrotadas por la desesperación, premiándolas con reposo para su alma: la destrucción del mundo en Puella Magi Madoka Magica es también un largo evento simultáneo al otro gran tópico del género apocalíptico, el Juicio de las Naciones. Comienza cuando la heroína lanza su primera flecha y termina al borrar a la bruja mayor, la suya propia. Así queda cancelado el modelo puella magi, pues Madoka arranca la desesperanza de todas las Soul Gem y adquiere el control de fuerzas capaces de transformar el universo, pero -como veremos- aunque puede saltearse las leyes físicas, no puede eliminarlas y ello implica que continúe existiendo la entropía. Al reformular los principios del sistema, Madoka libera en cierta forma al alma humana sin restarle valor a su responsabilidad: los demonios provienen del “desequilibrio” emocional que tanto comentaba Kyuubey, pero no serían manifestaciones degeneradas de la propia persona, como eran las brujas, sino emanaciones de los sentimientos conflictivos. Al encomendársele a las puella magi la tarea de controlar estas entidades malignas, Madoka superpone, curiosamente, el modelo de la mahou shoujo tradicional, aquella que colmaba de idealismo las proezas de Mami y Sayaka, pues serán escuadrones de chicas buenas, trabajando en grupo, las encargadas de salvaguardar a los habitantes de la ciudad combatiendo al bando del Mal. Después de deconstruir el núcleo del género, SHAFT lo reimplanta en un lugar protagónico, aunque todavía sobre un escenario oscuro, subterráneo y trágico, pero plenamente heroico. Aunque suene contradictorio, podría afirmarse que la deconstrucción fue también un homenaje, o quizá el canto del cisne. Esta recomposición de la naturaleza y funciones de las chicas mágicas puede equipararse al juicio de los justos que resucitan en la bienaventuranza.

5 comentarios

  1. Creo que la rosa en el arco de Madoka es un simbolismo que nos remite a Goethe. Al final del Fausto, los ángeles que salvan el alma del doctor plantan un campo de rosas por todo el mundo para de esa forma expulsar a los demonios que se congregan a su alrededor. Madoka llena el cielo de flechas que tiene rosas en su cola, y estas rosas trascienden el tiempo y el espacio llegando a todas partes, a todos los lugares. En cuanto a los espacios intermedios de los que hablas, sin duda tienen una connotación artística y sagrada muy fuerte, pues se trata de esos lugares que los niños, los locos y los iluminados pueden acceder; esos lugares que habitan los dioses, en que los seres humanos pasan a otro plano y en que todo se convierte en algo diferente. Allí el tiempo y el espacio no existen, por lo tanto todo lo que fue, es y será esta reunido, ese es el significado de las palabras de Madoka cuando le manifiesta a Homura su existencia divina, ella lo puede ver todo.

    16 mayo 2011 en 13:34

  2. lnn

    « ¿No sentiste nada por esas chicas?¿no trataste de entender lo difícil que debió haber sido para ellas? ». La pregunta de Madoka no tiene respuesta satisfactoria por parte de Kyuubey. Al igual que la pregunta del crucificado «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» y la cuestión « ¿por qué si Dios es bueno permite que pasen cosas malas? », es una interrogación acerca del sentido del universo, y sólo puede ser contestada por su creador. En PMMM, ningún dios creador sale a dar la cara y justificar ante Madoka los padecimientos de las chicas mágicas ahogadas en la desesperación.

    Si el origen y la formación del Universo original de PMMM se realizó en forma espontánea, sin la necesidad de recurrir a un principio creador para existir, (como actualmente propone la ciencia para el nuestro) significa entonces que el universo carece de propósito trascendente, y las únicas realidades válidas son las expuestas por el incubador: las realidades físicas de la muerte térmica del universo, que hay que evitar, y las realidades biológicas de la evolución de las especies por la selección natural, que con el tiempo hará que los humanos dejen atrás las emociones, y se integren en la comunidad de seres “superiores” (con una ayudita de los incubadores). Nada más importa.
    Pero Madoka no puede cerrar los ojos ante la angustia de sus semejantes. Gracias a Homura y Kyuubey Madoka puede ponerle remedio a esta situación intolerable, transformándose ella misma en la diosa creadora de un nuevo universo donde las chicas mágicas ya no deben caer en la desesperación.
    Además de la restauración del sistema convencional de chicas mágicas que luchan contra el mal asistidas por ayudantes mágicos, la deificación de Madoka tiene una consecuencia muy importante: le brinda al universo un propósito ético, según la visión dualista del bien y el mal como absolutos, diferenciados tajantemente y con fronteras bien delimitadas. Se crean dos principios opuestos e irreductibles: el bien encarnado en la diosa Madoka y sus chicas mágicas, y el mal encarnado en los Demonios, a los que hay que destruir. Estos son elementos de los que carecía la serie originalmente, y por lo que fue muy celebrada. Recordemos que no había personajes que derrotar a los que llamar “los malos”, las brujas resultaron ser víctimas y los mismos incubadores, aunque odiosos, no son malvados en sentido estricto, ya que su fin es evitar la muerte del universo.

    En nuestro universo, la visión dualista del bien contra el mal sólo les sirve a entes perversos para crear sistemas artificiales como herramientas de control social. Ver si no el llamado “eje del mal”, la oposición entre “civilización o barbarie”, las disputas religiosas y otros por el estilo. El objetivo es obtener poder político y económico generando odio, discriminación y confusión, según un patrón que se puede ver claramente en las diferentes culturas a lo largo de la historia humana. Ojalá en el universo Madoka haya más suerte. Por lo pronto, Madoka es diferente. Una diosa creadora que no necesita templos, sacrificios ni culto, y que, con alguna excepción, sus criaturas hasta ignoran su existencia, es una mejora sobre las divinidades corrientemente usadas para generar odio religioso.

    18 mayo 2011 en 14:50

  3. mijogo

    Si seguimos el correlato bíblico para compararlo con Madoka , puedo ver dos partes, la transformación de Madoka en Diosa y la reconstrucción del mundo.

    Lo último que realiza Jesús en la tierra es ascender al cielo, regresando a su divinidad después de haber sido humano, como testigo de este hecho son sus más cercanos, Madoka siendo Humana a través de su deseo se transforma en diosa con Homura como testigo de esta transformación, cuando se cumple sus deseos , Madoka es capaz de comprender la existencia humana, ya que fue capaz de ver muchos mundos, muchas chicas, todas estas visiones , mas la decisión a fuego que tiene, alcanza no solo que el proceso que se estaba gestando se completara, sino que además Madoka obtuviera la mentalidad de diosa, porque si Madoka hubiese enfrentado esta tarea con el estado mental que se encontraba antes de conversar con su madre , quizás no hubiera resultado ese proceso y se hubiera consumido por la tristeza.

    Como mencionaste el relato apocalíptico tiene que ver con la reconstrucción del mundo, como Juan fue el testigo guiado por un ángel de este proceso, Homura es guiada por Kyubei como única testigo de esta gesta mítica, desde un asiento en primera fila , observando como simple mortal el origen del universo, a través del Big Bang Madoka, que sucede cuando Madoka destruye a su propia bruja obteniendo la energía necesaria para su tarea, Madoka ya omnisciente se da cuenta que necesita este mundo y lo recrea con las modificaciones que necesita.

    18 mayo 2011 en 19:05

  4. Mucha gente ve en el final de Madoka una especie de reseteo de las series de Magical Girl, pues al final la protoganista termina dando su vida para reconstruir el mundo, convirtiendose en la esperanza misma. Sin embargo, tal vez por una herencia muy cristiana, tendemos a ver la esperanza como un valor positivo. En la caja de Pandora se encontraban encerrados los grandes males que azotarian a la humanidad, entre ellos la esperanza; la esperanza era un mal que Zeus había creado para causar dolor y sufrimiento a los seres humanos, como deposita su fe en el futuro, es inseguro y no puede sino decepcionar a quienes se apoyan en ella para vivir. Siendo un tanto budistas diria que el sentimiento de desesperanza nace de la esperanza, pero como a los humanos nos es imposible vivir sin esperanza, entonces no podemos sino vivir llenos de desesperanza. Después de todo, Madoka no “soluciono nada,” puede que ahora las puellae magae ya no se conviertan en brujas, que los incubadores sean compañeros de las chicas (lo cual me resulta un tanto raro), pero ni la entropía, ni la desesperación han camibado, el mundo no fue salvado, simplemente reconstruido. Homura misma admite que este mundo que no puede ser salvado.

    Otra cosa que también me llama la atención es el hecho de que los deseos de las chicas realmente fueron inutiles, ninguna cumplió su deseo: Homura no salvó a Madoka, Kyoko perdió a su familia, Sayaka perdió al amor de su vida en todas las líneas temporales… sus deseos, que les daban esperanza fueron inútiles. Creo que hay radica la verdadera amargura de la serie. Madoka, quien se convierte en diosa, cumple su deseo, la única que parece de verdad haber tenido éxito, no obstante, al mismo tiempo, pierde todo por lo que una vez vivió y luchó. Los deseos de las chicas fueron torcidos de formas inimaginables. A pesar de todo lo que se hizo en la serie las cosas no mejoraron mucho, incluso la recolección de energía por parte de los inubadores disminuyo su eficiencia. No se que piensen los demás, pero para mí todo esto no es sino sinónimo de que el mundo de Madoka es un mundo sombrío. Para nada pienso que el final fuera optimista ni nada, simplemente significa seguir viviendo en el mundo. Como mis deseos no han sido cumplidos, entonces continuo con mí vida, no tengo otra cosa que hacer.

    En cuanto ha pensar en la polarización de las chicas mágicas- Maju sigo teniendo mis dudas, no sabemos suficiente de ellos, y tal vez nunca lo sepamos, que se llegue a una polarización me parece un tanto trillado para la serie.Los Maju nacen de las maldiciones de la gente, por lo tanto nacen en grandes cantidades; antes nacía una bruja de una chica mágica o de uno de los familiares que se separaba, ahora nacen demonios producto de los sentimientos negativos de toda la humanidad, no sorprendería que en algún momento una puella magi se volviera loca y empezara a matar a todos a su alrededor (le paso a Mami).

    El gran problema del cristianismo es preguntarse por qué existe el mal (algo que el libro de Job plantea de una manera magistral). El mal sigue existiendo, el mundo sigue girando, la tristeza habita el corazón de las puellae magae.

    Por cierto, ¿alguno de ustedes ha leído Oriko Magica? El manga es realmente oscura, tanto o más que la serie.

    18 mayo 2011 en 22:15

  5. Como es normal en las obras de Shaft, este anime tiene unas referencias constantes a distintos hechos, haciendo que los fans buscarán hasta el significado del gato del OP, que tuvieron que “inventarse” para contentarlos!!

    19 mayo 2011 en 06:51

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