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Hanasaku Iroha 6: Vientos De Cambio

Llévame a la magia del momento de la gloria...

“Lo bueno vuelve”, frase emblema de cierta cadena televisiva especializada en animación de años pasados, alude muy bien a la actual tendencia a revalorizar aquellas cosas antiguas que ya pasaron de moda, pero que aún conservan su valor original y hasta lo han aumentado. Se ha adoptado del inglés el término “vintage” para describir este tipo de objetos, los cuales hoy se consideran “clásicos”.  Sumándose a esta tendencia, Hanairo nos deleita una vez más con una pequeña lección de honestidad, al mostrarnos que, aunque antiguas, las cosas buenas nunca pierden su valor real aún en estos tiempos modernos.

Todos en algún momento nos hemos tenido que enfrentar a la necesidad u obligación de hacer cambios, ya sea en nuestra personalidad o preferencias. Cuando se trata de asuntos que son poco relevantes, los cambios pueden brindar nuevos aires a nuestro vivir diario, como cuando uno decide cambiar el orden de las cosas en su habitación. Cuando se trata de cosas importantes, los cambios pueden ser tediosos, o hasta frustrantes. Aceptar la urgencia o verdadera necesidad de tomar serias decisiones sobre el nuevo rumbo a seguir es sólo el primer paso. Ante una variedad de opciones por las que optar, las posibilidades de equivocarse aumentan. En el Kissuiso, el único que cree que es necesario un gran cambio es Enishi. En su papel de hijo de la gerente, se siente en el deber de repotenciar de alguna forma la vieja posada, la cual ha bajado en su clientela. En lo que va de esta serie, no hemos visto muchos huéspedes transitar por los pasillos o ser atendidos por las camareras, aunque se podía sobreentender que había huéspedes por la continua actividad en la cocina. Cualquiera sea la razón para ello, para Enishi no hay mejor ayuda que los sabios consejos de su amiga Takako, la cual por lo visto sabe de asesoría empresarial lo que un niño de tres años sabe del matrimonio. Nos preguntamos en qué universidad habrá estudiado para plantear la revolucionaria idea de transformar el Kissuiso en una suerte de Harajuku, o algo peor (¿se fijaron que en la maleta había desde un seirafuku hasta un traje de baño?). La audiencia masculina de seguro ovacionaría sus consejos, tal como pudimos apreciar en el caso del “desafortunado” cliente que tuvo la “desdicha” de encontrarse con la belleza de Nako enfundada en un traje digno de una cena de gala, para luego tropezar con una Chinese Ohana. En el caso de la audiencia femenina, estamos seguros que comparten opiniones con la esposa e hija del desafortunado, o con la misma Nako.  Cosa distinta para Ohana, la cual disfrutó de esta suerte de cosplay. Debemos añadir “desinhibida” a su lista de cualidades, justo en medio de “inocente” e “ingenua”. La pequeña rubia estaría dispuesta a cualquier cosa con tal de ser de ayuda, y al mismo tiempo “brillar”. Esperemos que no lleguemos a lo de “cualquier cosa” en verdad. Para no desmerecer demasiado el aporte de Takako, debemos mencionar, aparte de su supuesto posgrado en la materia, la natural avidez de la audiencia por el exhibicionismo, o dicho simplemente, por el que las chicas muestren “algo más”. Aunque esta tendencia no es de mi agrado, en realidad resulta efectiva como “gancho comercial” (Los Prisioneros dixit) para vender cualquier producto. Ejemplos de esto los tenemos en abundancia a nuestro alrededor. Si este es el caso, debió funcionar aunque sea un poco en el Kissuiso.

Aun cuando el título de este capítulo pareciera aludir al intento de apostar por la modernidad, del cual hemos estado hablando en el párrafo anterior, a mi parecer más aludía a lo presenciado en la segunda mitad.  Menos popular que muchas modas actuales es la moda retro o vintage, como ya comentamos al principio. Puede ser un verdadero riesgo apostar por lo antiguo y lo convencional en un mundo obsesionado con la imagen y la modernidad, pero al ceder lugar a la innovación y la vanguardia, se pierde un poco la autenticidad y la identidad propia, más si nos referimos a un producto con historia. No es solo cuestión de vestirse con ropa vieja, o escuchar discos lo-fi de vinilo. La palabra vintage originalmente era usada para aludir a los vinos de mejor calidad debido a su antigüedad o añejamiento; de ahí que el término actualmente designe a todo producto de calidad sobresaliente debido a su origen. Esta nostálgica necesidad de recurrir al pasado para revitalizar el presente es mostrada de bella forma en Hanairo, al revelarse por medio de Mameji el gran surtido de kimonos y yukatas que la abuela Sui solía usar en sus tiempos mozos. De por sí a todos los que somos amantes de la cultura japonesa semejante despliegue de colores y diseños nos mueve profundamente, y el mismo efecto se nota en la clientela del Kissuiso al observar a las hermosas camareras ataviadas con esta preciosa vestimenta. No importa si los colores son opacos o si la tela es vieja, lo clásico siempre será del agrado del público. Los que ya hemos pasado de nuestra juventud y aún nos aferramos a ella, podemos dar fe de lo agradable que es evocar las viejas glorias y “los buenos tiempos”, los “días felices”, de la mano de algún objeto, canción, o persona, que nos recuerde, como dice el dicho, que “todo tiempo pasado fue mejor”. O si queremos ir más atrás, concluir simple y llanamente que nacimos muy tarde. En ocasiones no es necesario un gran cambio, sino solo reconocer el valor de nuestro legado. Citando a un buen amigo, se puede decir que ‘somos nuestro presente gracias a nuestro pasado’. Para el Kissuiso, no valdría la pena renunciar a su estilo en aras del progreso. En esto radica la verdadera originalidad.

Para concluir, además de deleitar nuestra vista, esta semana también nos dejó un nuevo ending, Tsukikage to Buranko, interpretado por nano.RIPE. Además, nos quedan dos incógnitas. Por un lado no tan sospechoso, es probable que volvamos a ver en escena a Takako; y por otro lado, en dos ocasiones vemos a Tohru quedarse semi-embobado viendo, supuestamente, a Ohana; y luego soñar despierto, lo que sorprende a Renji-san . Ya especulamos antes sobre la posibilidad de un interés romántico de Tohru hacia Ohana, y de ser esto cierto, se avecina, más que un viento, todo un vendaval.

3 comentarios

  1. Paola

    Me encantan tus reseñas- comentarios. Desde que ví el trailer de la serie me enganché a ella…sin duda una de las mejores opciones dentro de la temporada de anime. También opino que va a correr sangre en lo que a Tohru se refiere…se ven miraditas muy sospechosas hacia Ohana…ojalá Minchi no se estrese más de lo que ya está, jaja.

    12 mayo 2011 en 16:59

    • Muchas gracias por tus palabras. El género de drama no se había mostrado tan atractivo en el anime hasta esta serie, o por lo menos así es para mi. La cosa entre Tohru y Ohana augura mucho jaleo en el Kissuiso, pero fijo que al final todo resulta bien para Minchi. Aunque ya sabemos el final, lo mejor es ver cómo se llega a él. Dado que Minchi guarda como tesoro el cuchillo que el susodicho le regaló, esperemos que no haga uso del objeto cual si fuera Kotonoha de School Days 😛

      13 mayo 2011 en 22:40

      • Paola

        Jjaja!!, sí tienes razón…sin duda mi pareja favorita es Tohru x Minchi, desearía que haya un poco más de tensión sexual entre ellos (aunque con Minko ahí…parece suficiente). De todas formas muchísimas gracias por tus aportes, me tienes bien ganada como lectora asidua de tus reseñas ^-^v.

        14 mayo 2011 en 18:50

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