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[C]: The Money of Soul and Possibility Control 4: Los ideales rotos

I'm sorry, partner

Con este episodio queda confirmado que el dinero negro del Banco Midas provoca grandes sufrimientos. Aunque su naturaleza parece misteriosa, nos damos cuenta de que ambos mundos se interfieren mutuamente: “es el infierno si ganas y el infierno si pierdes” por citar a Mikuni. Nada parece estar al alcance de sus protagonistas. En esta lucha por dinero se está dispuesto a conquistar el mercado o a perderlo todo. Una disyuntiva que no puede más que transformar la existencia de quienes están atrapados en el Distrito Financiero, la ciudad en la que se mueven la trama de la vida ordinaria y la realidad subyacente a la existencia.

Si pensamos el mundo en términos contemporáneos, algo que ha estado sucediendo, desde al menos doscientos años, es la desestructuración y reconstrucción de los modos de vida tradicionales. El mundo moderno se caracteriza por el desorden, y sin duda el capitalismo funciona a base de desorden, inyectando grandes dosis de entropía en su estructura de producción, causa guerras, quiebras financieras, desastres ambientales, construcción de ciudades gigantescas… reacomodación de todos los componentes del planeta. En la medida en que se extiende la globalización se extiende también el cambio, la incertidumbre. En realidad el capitalismo funciona como una aplanadora, barriendo con todo a su paso (ecosistemas, sociedades, vidas humanas), para luego empezar a darles un lugar en la cadena de producción, en la actualidad, en el sector financiero. En [C], las vidas de los personajes se encuentran subsumidas en todos estos avatares, haciendo que sea imposible para cualquiera permanecer indiferente a la forma en que gira el resto de la tierra. La revelación, de la que fuimos testigos en el cuarto episodio es muy evidente. En estos juegos no sólo se apuestan el dinero, sino que también se apuesta la vida, el futuro y la continuidad de la existencia presente. El profesor de Kimimaru, Ebara-sensei, quien pierde en contra de él en un trato, termina perdiendo su futuro (sus hijos) y su razón de lucha (permitir que su esposa cumpla su deseo de ser madre de muchos niños). Derrotado por su estudiante, el profesor conoce el significado detrás de las condiciones impuestas por Masakaki al entrar al Distrito Financiero. Lo que sucede en esa ciudad no es meramente una lucha por ganancias, es una lucha por los sueños de cada uno, atrapados en esa máquina gigante de producir dinero que puede llegar a aplastarlos. En el momento en que se pierde todo el dinero, en que se es derrotado, nos damos cuenta de que “todo lo sólido se desvanece en el aire” como escribía Marshall Berman. Pensemos en la transformación de la vida de Ebara-sensei como una transformación en el juego de posibilidades (tener hijos o no tenerlos), algo así como lo que sucedía en la película del Efecto Mariposa, donde unos cuantos cambios en la trama del pasado transformaban por completo la vida futura de los personajes. En este caso, el efecto seria el inverso, pues ya no va del presente hacia el futuro, sino que más bien va del presente al pasado; el futuro del sensei le es confiscado, siendo el único, junto con su estudiante, en recordar que alguna vez tuvo hijos.

They aren't a married couple yet

Algo que ha pasado por mi cabeza, especulando un poco, seria que el Banco Midas secuestra el futuro de las personas al quitarles sus hijos. Es solo una suposición basándome en el hecho de que cada vez que pasan las noticias en esta serie, siempre hablan de niños que han muerto de una forma horrible; tal vez el futuro de la sociedad es lo que de verdad está en juego en toda la serie. Leí un comentario de alguien esta semana acerca de que la desaparición de los hijos de Ebara-san es una metáfora acerca del endeudamiento en la sociedad actual: si los hijos pagan por los errores de sus padres, en el mundo contemporáneo de super-producción, consumo y destrucción de los recursos naturales estamos vendiendo el futuro de las generaciones posteriores en pro de la vida del presente, literalmente, devoramos a nuestros descendientes. Esto sin duda puede ir en consonancia con la premisa de la serie, pues los tratos de venta financiera y especulación se basan más en ganancias a corto plazo, en busca de dinero para el presente que en preocuparnos por el día de mañana. Siento que los efectos del Distrito Financiero son más profundos de lo que parecen a simple vista. Si tomamos en cuenta la leyenda que nos fue narrada en le episodio anterior, quizás sea toda la ciudad, incluso todo el mundo, el que corre peligro de desaparecer en estas apuestas con los demonios.

Dejando de lado eso, quisiera hacer un análisis de los personajes, el cual no había realizado porque la serie no estaba lo suficientemente desarrollada. En una reseña anterior señale que los personajes carecían de cualidades por la misma premisa de que el dinero es lo que importa: yo puedo no ser veloz, mas puedo comprar un auto que sea veloz por mí; puedo no ser fuerte, no obstante puedo pagarle a alguien que sea fuerte para que haga cosas para mi beneficio (protegerme, mover mis muebles, golpear a alguien). Eso hace que Kimimaru sea un hombre sin atributos: inseguro, con ideales limitados, él no posee ninguna cualidad rescatable. Se parece, en este sentido, a Shinji Ikari, de Evangelion, quien nunca tuvo un rumbo. Ahora bien, ninguno de los personajes parece poseer ideales profundos por los cuales arriesgarían sus vidas (Ebara-sensei realizaba tratos únicamente por su esposa, he incluso observa que alguien sin ideales puede ganarle). En el fondo, ninguno entiende que le depara el futuro y están lo más alejado posible de la heroicidad. De nuevo, Kimimaru termina negando incluso las oportunidades de llegar lejos en su vida al decidir que prefiere no hacer que todos a su alrededor, y él mismo, sufran por la derrota o la victoria, terminando en un duelo por perder lo más valioso para ellos. Antes que tener un deseo que lo impulsaría hacia adelante, prefiere carecer de ese deseo que lo haría padecer en el camino. De ahí la oferta de Mikuni a Kimimaru a que se una al Starling Guild, para de esa forma minimizar los efectos de las victorias y derrotas en el mundo real.

You will pay for this

El personaje que más se ha desarrollado es Mikuni, quien parece tener el plan de hacer que todo el Distrito siga sus premisas. Además de ser un luchador experto, se puede decir que tiene grandes planes. De todas formas él tampoco posee ideales trascendentes, pues simplemente se limita a contener las desgracias que causa el Distrito. Su conversación con Q es muy diciente. En ella, Q le revela que el Distrito Financiero chirrea, llegando a su límite. Mikuni le responde que hace lo que puede. Q: “Los edificios suenan en cualquier dirección que apunten. Así que, no hay respuesta correcta.” Él no espera cambiar la realidad, se restringe a hacerla soportable. En su pelea contra Kikuchi, Mikuni lunicamente lucha hasta el punto en que puede perder o ganar pequeñas cantidades de dinero, le permite a su oponente quitarle gran parte de sus finanzas para luego recuperarlas con un poco de beneficio. Según lo que dijo Mikuni, si hubiera derrotado a su oponente por completo eso causaría estragos en el mundo real, por lo que no se atrevió a destruirlo por completo. Dejó una impresión diferente a su batalla en el primer episodio, donde aniquiló totalmente a su adversario. Él sigue una lógica fría, donde calcula cuidadosamente a quiénes decide ayudar (Kimimaru), eliminar (el hombre anónimo del primer episodio) o mantener (Kikuchi) con tal de no desestabilizar el equilibrio que intenta construir o promocionar frente a sus seguidores.

Podemos cerrar la reseña diciendo que el título de “control” en la serie se refiere a la capacidad que deben tener las personas para controlar lo que ganan y pierden en las luchas en que se involucran. Si alguien me quita algo y yo se lo quito a él también, debo ser capaz de mantener un balance; si el mundo es una ruleta, entonces yo debería tomar ese caos primordial y ordenarlo, entonces el azar estaría a mí servicio y yo sería dueño del destino, al menos ese parece ser el deseo de Mikuni. Quien expuso su filosofía en este episodio.

Una respuesta

  1. Batou

    Buenisima reseña sigue prometiendo mucho esta serie

    9 mayo 2011 en 13:55

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