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Puella Magi Madoka Magica 11 (Parte II): La doble epopeya de Homura-chan

Tomodachi... ¿yuri?

Aunque Puella Magi Madoka Magica deconstruye los tópicos del mahou shoujo, no prescinde del carácter épico de esta especie narrativa, aunque somete a juicio el idealismo y el candor muchas veces unidimensional atribuido a las chicas mágicas. Cuando conocemos el plan de los Incubadores, la lucha de Mami o Sayaka parece deslucirse bajo la sombra de la frustración. Ellas fueron heroínas a su manera, signadas por la desgracia que acarrea su misión, pero no pelearon contra los principios infames del sistema que provocaba esa calamidad. La única en oponerse es Homura: su habilidad para manipular el tiempo y el espacio le permitía replantear los planos de la Realidad y violar las leyes físicas. La gesta de Akemi-san estaba inspirada por un deseo ardiente de salvar a una persona amada, pero como todas las puellae magae que la precedieron, ese anhelo íntimo deriva en desequilibrio y mientras más intenso, más desastroso.

Homura en el esquema actancial

Entre las críticas “de media temporada” que solía recibir la serie, se cuestionaba la nula actividad heroica de Madoka, la heroína epónima cuyo nombre figuraba en el título. La pelirrosada ni siquiera se transformaba y hasta el episodio 11, cuando recién asume el reto trascendental de convertirse en mahou shoujo, el relato podía describirse como la gesta de Homura Akemi para evitar que Madoka cediera a los ofrecimientos de Kyuubey y, en sentido amplio, la lucha desigual de una joven humana por desafiar el poder ejercido durante milenios por los alienígenas y frustrar su proyecto de emplear a muchachas ingenuas como catalizadoras de energía. Como siempre, la proeza tiene su origen en una pasión que desborda al sujeto: Homura había sido una chiquilla retraída y solitaria hasta que Madoka le extendió la mano. La actitud de Akemi-san evoluciona a medida que conoce mejor la dolorosa trama tendida por Kyuubey y su raza. El desengaño se convierte en un amargo compromiso por demoler el sistema que le proporcionó los poderes para regresar en el tiempo. Es probable que pierda, pero cuenta con ese dispositivo infalible para resetear la Realidad evitando que pierda la esperanza, pues mientras preserve este sentimiento, su Soul Gem estará a salvo de convertirse en Grief Seed. La posibilidad de reiniciar su mundo, de recuperar la ilusión, sería el mejor arma para sobrevivir, pues le permite imponer su voluntad contra las intenciones de Kyuubey. Pero como toda chica mágica, Homura es humana y sería imposible que aguantara incontables usos de su deus ex machina termodinámico, en otras palabras, aunque pudiese retornar y revisar la Historia a su antojo, tarde o temprano, la frustración, la desesperación, el cansancio, el transtorno, el desconsuelo, todo se acumularía en un pozo de impaciencia y la tarea empezaría a parecerle inalcanzable. El poder de Homura es limitado porque continúa dependiendo de la psicología humana. Incluso bajo estas condiciones donde pueden perder momentáneamente, los incubadores terminan ganando. A grandes rasgos, estas características describirían la labor heroica de Homura Akemi: un impulso sentimental (cuya definición como afecto lésbico o mera amistad dejo pendiente), un progresivo decantamiento por la soledad y por concentrarse en un objetivo único (renuncia a ocuparse de Mami, Sayaka y Kyouko), la consecuente adopción de un perfil enigmático y arrogante que reduzca el involucramiento comunicativo, y un desenlace persistentemente trágico. El presente de Puella Magi Madoka Magica sería la enésima encarnación de esa batalla sin final: por simple deducción, se prevé un fracaso de Homura. Su heroicidad solo conduce a la derrota.

Pero dado el desenlace agridulce, el sacrificio de Madoka reubica a la pelirrosada como la principal heroína en una gesta mayor que abarcaría toda la serie y relataría su camino desde la introversión y la carencia de ambiciones hasta la divinidad, y cuyo objetivo ulterior sería la redención de las chicas mágicas y la reconversión de las leyes del Universo. Entonces, ahora que contemplamos el relato de manera global, ¿qué lugar ocupa la gesta de Homura? Para determinarlo, primero debemos describir esta “epopeya particular” en los términos que proporciona el esquema actancial de A.J. Greimas. Seguro muchos lo conocen de la Universidad o del bachillerato: me parece el método más sencillo para analizar el esqueleto funcional de un relato épico/legendario y, bien aplicado, aporta datos muy interesantes hacia su interpretación. La pauta es sencilla: el héroe o sujeto persigue un objeto u objetivo, misión encomendada por un destinador y cuya consecución beneficiará a un destinatario. Contará con el apoyo de ayudantes (o coadyuvantes) y deberá enfrentar oponentes. Como resulta evidente, el caso de Homura no puede restringirse a esta plantilla, pero son esas excepciones las verdaderamente significativas. Siendo Akemi-san el sujeto (S) y salvar a Madoka su objeto (O), ocurre una alteración particular, pues Homura también sería D1, porque el mandato de rescatar a su amiga proviene de ella misma. Además, ambas serían D2, pues el propósito de la heroína es crear un plano donde puedan vivir juntas en paz y evadir el destino aciago de la Walpurgisnacht. Homura-chan carece de ayudantes pues decide actuar en solitario y su gran oponente sería siempre Kyuubey. Hablamos, entonces, de una epopeya individualista, inspirada por un deseo personal, aún cuando una variante sea sacrificar la vida, obviarse ella misma de D2 y solo conseguir la salvación de Madoka. Sin embargo, existe otra lectura posible: Homura busca realizar el encargo de su mejor amiga, quien no sugiere ser salvada sola, sino impedir que Kyuubey continúe embaucando a chicas inocentes. Aunque luego Akemi-san se concentrara específicamente en Madoka, la orden es específica: D2 debían ser, en teoría, todas las puellae magae.

Durante el cumplimiento de esta encomienda, Homura fue perdiendo su confianza en otros y redujo también el ámbito de D2 contraviniendo el expreso deseo de Madoka. Sus intenciones continuaban siendo honestas, heroicas y elogiables, pero se había alejado del quid del asunto, del valor que tanto privilegiaba su amiga: la generosidad. Homura busca acabar con Walpurgisnacht y contener a los incubadores ella sola en nombre de Madoka, pero olvida al resto e incluso las abandona a su suerte o planea pactar con ellas circunstancialmente (como había pensado con Kyouko). Al negarles su importancia o instrumentalizarlas en su propósito de salvar a Madoka, Homura se aparta del espíritu que animaba la promesa. En términos de justicia poética, estaba condenada al fracaso, porque su derrota debía conducir a la aparición redentora de Madoka, la única capaz de cumplir el objetivo para los destinatarios precisos. El grado de desprendimiento de la Madoka del presente continúa siendo idéntico, pero ahora consigue elaborar esa aspiración en una fórmula que deje sin piso a Kyuubey: antes, la pelirrosada había intentado eliminar a la bruja del Walpurgisnacht; sin embargo, la interacción con QB le permite comprender que eliminar a una witch particular no soluciona sino que agrava el problema. La única salida es desmontar el sistema “mahou shoujo” desde sus cimientos. Allí donde Homura luchaba por una salvación a corto plazo, Madoka halla una respuesta cósmica. Resulta obvio que la gesta de Akemi-san debía quedar subordinada a la epopeya de Madoka: cuando esto ocurra, Homura abandonará su posición como sujeto épico y quedará impotente, fuera de la acción que realizará su amiga, y pasará a convertirse en destinataria propiciando el gran giro que cierra el episodio 11, dejándolo en suspenso. Como observaremos al analizar el capítulo siguiente, el oponente será también absorbido por D2, pero el único testigo del proceso, la única en recordarlo, será Homura, adquiriendo un privilegio especial. El desprendimiento absoluto, la inconmensurable bondad y el reconocimiento de su responsabilidad por parte de Madoka, modifican el rumbo inicial del esquema épico: la pelirrosada se excluye del conjunto de destinatarios, las chicas mágicas del pasado, presente y futuro, en quienes reconoce la motivación (D1) de su gesta.

Si pretendemos buscar un paralelo estructural y prolongar las analogías crísticas, podemos pensar en dos figuras como Juan el Bautista o san Pedro respecto de Jesús. Homura “precede” al sacrificio de Madoka, aunque sin sospechar que esta se inmolará para reformar el mundo. Por otra parte, del análisis del esquema actancial, podemos equipararla con el discípulo que siendo débil, niega al maestro pero continúa luchando: para Homura, las primeras Madokas eran además de amigas, ídolos o líderes. Las admiraba y respetaba, tanto que obedece su orden de matarla para evitar que se convierta en bruja y accede a cumplir su promesa de luchar contra la estafa de los incubadores. Pero arrebatada por sus propias pasiones, empieza el paradójico camino de apartarse de los valores que profesaba la heroica Madoka. Esta terquedad solo acaba por involucrar más a la chica rosada, quien asume la senda del sacrificio ritual y corrige la postura errónea de Homura: el camino de liberación supone la entrega del sujeto al máximo y, aunque suene tan utilitarista como Kyuubey, la prioridad no estriba en salvar a una muchacha, sino en ofrendarse por todos, una interesante síntesis con el idealismo de Sayaka y el heroísmo de Mami-san. Homura no preserva sus recuerdos porque poseyese poderes que afectaran al tiempo, sino porque ella crea por partida doble el fenómeno Madoka: primero, acumulando sobre sus hombros una responsabilidad con nombre propio (esa desesperanza que carga sobre Kaname-san es el infortunio de Homura); y segundo, inspirando con su lucha a la Madoka del presente. Aunque luego la Diosa recolecte la desdicha de todas las chicas mágicas, el dolor de Akemi-san tiene un lugar especial pues se encuentra en el origen. Homura sobrevive como la profeta de un pasado inexistente. Un signo evidente de la “corrección” de Madoka puede observarse en este episodio, durante la espectacular escena del duelo contra la bruja, quizá la escena de combates más alucinante desde la muerte de Mami-san y donde Homura emplea su celebrado Unlimited Heavy Military Weapon Works. Con frialdad y desapego, Akemi-san dispara contra la destructora con la intención de eliminarla, desatendiendo al hecho que combate a la desolación, a los sentimientos negativos, con más violencia. Cuando Madoka toma su arco, se dirige a ella de forma misericordiosa (“You don’t have to hate anyone anymore”) como buscando sanarla. Esta sería la diferencia más notable entre ambas concepciones del ideal, entre dos maneras (nobles, sin duda) de ejercer el heroísmo.

Finalmente, cabe definir un último rasgo de la lucha de Homura-chan. Al examinar la afectividad de Kyouko hacia Sayaka, recordábamos que el yuri (homoerotismo femenino sublimado y estéticamente normativizado) era un elemento que venía ganando preeminencia en el mahou shoujo a medida que el heroísmo con rostro de mujer iba asentándose entre el público masculino. La chispa que enciende el anhelo de Homura es pasional: la muerte de Madoka, la primera en acogerla con cariño y comprensión, desbarata el único sustento emocional que había cultivado durante su temprana adolescencia. Akemi-san era solitaria, tímida y miedosa, carecía de ambiciones y fuerza de voluntad. Madoka-1 se convierte en un paradigma, pero también en su fuente de fortaleza para no sumirse en la depresión. Si acaso Homura persigue a esa amiga porque la desea en sentido erótico, es dudoso. Al emplear el término “eros” y sus derivados, me refiero al sentimiento que conduce a una relación amorosa, no necesariamente corporal, aunque se infiere que deba existir atracción. SHAFT juega de nuevo a deslizar sugerencias en el episodio final, pero ninguna declaración de Homura revela un deseo romántico. Pero tampoco una simple amistad. Prefiero trasladarme a un terreno menos explorado: la dependencia emotiva. Hasta que decide cambiar “las posibilidades del pasado” (como dice Kyuubey) no tenía muchas motivaciones para actuar. La oportunidad de empezar de nuevo con Madoka va tornándose una obsesión porque solo ella le había permitido salvarse de la desesperación. Ella constituye su razón para pelear, para vivir. Sin importar el grado de interés sentimental, sí existe un fuerte nivel de subordinación emocional. Considero errada la dicotomía entre amistad y yuri, no porque crea que ninguna opción es verosímil, sino porque discutirlo no resuelve nada acerca del proceso interior de Homura.

(Ahora, consultado sobre una opinión personal, me decantaría por el yuri: el director se detiene con especial énfasis durante el abrazo en casa de Homura-chan y subraya la sorpresa en los ojos de Madoka mientras Akemi-san acaricia con su rostro las mejillas de su amiga. Insisto: la situación es incierta, pero la fijación en el momento de contacto puede interpretarse como sintomática).

13 comentarios

  1. Es bastante obvio que el camino de Homura es el camino de la desesperación. Una y otra vez repitiendo el mismo error de formas diferentes, incapaz de salvar a su amiga, Akemi-san es Sísifo; las acciones humanas no cambian el destino que le ha sido impuesto a los individuos, pues ellos no eligen su destino, más bien el destino los elige a ellos. Cuando Homura lucha contra Walpurgis, lucha como humana con armas humanas. Por eso, sólo el sacrificio de Madoka, convertida en diosa puede romper el círculo vicioso en el que su amiga (o ¡¿amante?!) a caído. Madoka es Gretchen quíen reza para redimir el alma de Homura/Fausto.

    De todas formas, la historia de Madoka sigue la narración de Goethe a su manera. En los primeros episodios (sobretodo en el primero) nos muestran la vida de Madoka en la escuela, en la casa, en sus relaciones sentimentales, nos enseñan su microcosmo, de la misma manera en que la primera parte del Fausto nos habla sobre la vida de este personaje en sus ambiciones, deseos y relaciones personales. En la medida en que la trama se va desarrollando, Madoka se va adentrando en el mundo de las puellae magae y descubre que este mundo es mucho más vasto de lo que pensó. En su sacrificio final, en donde reza por preservar los deseos de todas las mahou shoujo, ella accede al infinito, al universo, se convierte en diosa y trasciende al macrocosmo, precisamente, la segunda parte del Fausto trata de la apertura del personaje a todo lo demás que existe en el mundo, hasta el punto en que el se pierde en la inmensidad, paganda con su alma la apuesta que había hecho.

    El esquema simbólico de Madoka Magica sigue las antiguas pautas de los alquimistas en busca de la perfección y la correspondencia entre el microcosmo y el macrocosmo. Sólo en un proceso de purificación, de transformación y redensión las puellae magae pueden pasar a una segunda etapa de su existencia fuera del mundo como lo conocemos; en sí seria la esperanza de Madoka, que esta encerrada dentro de ella, en su microcosmo, se abra y expanda por todas partes, que pase a ser parte del macrocosmo.

    7 mayo 2011 en 21:43

    • La lectura “goethiana” de Madoka Magica siempre abrirá nuevas perspectivas. Me parece interesante el paralelo con los alquimistas: el Fausto de la leyenda era un hombre versado en ciencias, incluso las ocultas y su compañero Wagner consigue crear en su laboratorio a un homúnculo (en la versión de Goethe). De hecho, tu paralelo camina por otra parte, pero me hizo recordar este detalle que valdría considerar. Esto demuestra que interpretar un producto oriental no siempre implica acceder a una perspectiva cultural específica, sino también a aquel sustrato, justamente propuesto por Goethe, de una literatura universal, de un conjunto de categorías universales donde cualquier ser humano puede identificarse. Es un concepto polémico pero digno de discutirse.

      8 mayo 2011 en 20:14

      • Ese sustrato del que hablas es un concepto muy atacado, pues hoy en día no se busca lo universal, sino lo particular. Lo interesante de los medios de masas es que operan sobre arquetipos en la mayoría de los casos; en algunas ocasiones estos se reducen a esquemas vacíos sin ningun valor, pero en otras se convierten en verdaderas estructuras de hiper-significación. En el caso de Madoka Magica no dejo de pensar que esta serie utiliza toda clase de mitos y simbolismos extendidos que provocan reacciones a nivel mundial. Quizas por eso, para quienes se dejan cautivar por la historia, sea como una especie de comunión, de unión con redes de sentido que se encuentran en todas partes.

        8 mayo 2011 en 20:56

  2. lnn

    Interesante, no conocía el esquema Greimas, a ver qué tal me va jugando este juego nuevo…

    Lo que le pasó a a Homura es que la Madoka en la iteración en la que hizo la promesa, es diferente de la Madoka de la última, que ya no se conforma con una salvación personal (objetivo original) porque su conciencia ahora abarca el sufrimiento de todas las chicas que hicieron contrato con Kyuubey. Sin que lo advirtiera la pobre de Homura, con sus continuos reinicios temporales su destinador cambió y el objetivo se hizo mucho más ambicioso: ahora Madoka no se conforma con nada menos que salvar a todas las chicas mágicas del sufrimiento, un objetivo que sólo una divinidad puede alcanzar…
    Como alternativa al esquema presentado para la “epopeya particular” de Homura planteo éste:
    S=Homura
    O=impedir que Madoka haga contrato (objetivo original)
    D1=la Madoka en la iteración donde Homura hace la promesa
    D2=la última Madoka, en la iteración número que sea necesaria
    OP=Walpurgis
    A=no hay
    Propongo a Walpurgis como oponente y no a Kyuubey, porque el factor decisivo para que Madoka haga contrato no es la presencia de Kyuubey, es la incapacidad de Homura para derrotar a la bruja más poderosa. Careciendo de ayudantes el sujeto falla en alcanzar el objetivo original porque la oposición es demasiado fuerte. Walpurgis nunca es derrotada y el mandato original del destinador no se cumple.

    Y para el esquema “global”, con el nuevo objetivo de la última Madoka, que sólo puede ser alcanzado por una divinidad, sería:
    S=la diosa Madoka
    O= evitar la caída en la desesperación de las chicas mágicas
    D1=la última Madoka
    D2=todas las chicas mágicas del pasado, presente y futuro
    OP=no hay (¿¿¿quién se puede oponer a una diosa???)
    A=principalmente Homura y Kyuubey, pero también todos los otros personajes de la serie contribuyen
    Queda claro el rol de ayudantes de Homura y Kyuubey, fueron ellos en especial los que lograron que la última Madoka se convirtiera en diosa, aunque tal vez nunca se lo imaginaron estaban para eso. No en vano terminan trabajando juntos ¿no? , como dicen en Casablanca “presiento que este es el principio de una gran amistad”
    Una vez divinizada, la diosa Madoka no tiene oposición para alcanzar su objetivo reemplazando el sistema deseo-chica mágica-bruja, el mandato de la última Madoka de evitar la caída en la desesperación de las chicas mágicas es alcanzado sin problemas.

    7 mayo 2011 en 22:36

  3. Interesante análisis lnn. Sin duda el personaje de Kyuubey es muy ambivalente, es Mefistófeles despues de tod. Es verdad que el garantiza el deseo de Madoka, pero su posición siempre es fluctuante. El es un ser que esta más allá del bien y del mal, es un “Trickster”, un tramposo, que siempre esta jugando con los deseos de todos. En este sentido, Kyuubey siempre cambia de posición, siendo antagonista unas veces, siendo ayudante en otras ocasiones. En realidad el quiebra las leyes del mundo al conceder los deseos de las chicas que firman un contrato con él, pues seria imposible para ellas conseguir cumplir sus deseos en su plazo de vida; realmente Kyuube hace los sueños realidad para luego retorcerlos y obtener un resultado positivo (disminuir la entropía del mundo, cumplir el sueño de Madoka) o negativo (condenar a la desesperación a sus pactantes) Algunos ejemplos mitologicos son Prometeo, Hermes, Loki, etc… Yo por mí parte creo que es un personaje que es imposible de encasillar y estoy seguro que saboteara a los ayudantes mágicos por mucho tiempo.

    8 mayo 2011 en 09:27

  4. Pues serious has dado en el clavo sobre cómo desglosaste el papel de Homura en la historia. Homura no sólo tiene el deber de salvar a Madoka sino a sí misma, ya que está condenada a repetir el mismo intervalo de tiempo en diferentes esquemas, pero que progresivamente están teniendo un desenlace más negro. Es decir, que a largo plazo Homura sería víctima de su propia justicia, y es análogo al destino de Mami y Sayaka, quienes lucharon en vano contra las brujas por el mismo propósito.

    El detalle clave y que pudo cambiar el balance del desenlace es propiamente Kyuubey, ya que bajo su posición de que Madoka debía ser maho shoujo ” por la razón o por la fuerza” al mostrar su verdadera naturaleza a través del tiempo, pues es lo que hace a Madoka acudir al encuentro de Homura en la batalla final.

    8 mayo 2011 en 14:29

  5. Nyani

    No estaba mal tu análisis pero es una lástima que lo hayas contaminado con tus fantasías yuri, ellas solo se abrazaron, es algo normal entre amigos. Decir que homura tiene tendencias yuri por un abrazo es como decir que vegeta tiene tendencias homosexuales e incestuosas por trunks solo porque en uno de los capítulos se abrazaron.

    8 mayo 2011 en 18:06

    • Me parece que no comprendiste bien la parte donde afirmo que “Si acaso Homura persigue a esa amiga porque la desea en sentido erótico, es dudoso.” Lo que llamas “fantasías yuri” fueron separadas a propósito del cuerpo del análisis y van en cursivas porque son una declaración a título personal, como espectador y no en sentido académico. Pero aún así, tampoco las consideraría “fantasías”. No puedo afirmar que haya yuri “real”, pero puedo defender la posibilidad de un subtexto yuri dentro de un género con alta incidencia en esta temática (por eso tu paralelo con Dragon Ball no funciona). Espero que esta respuesta haya aclarado tus dudas.

      8 mayo 2011 en 20:06

      • De hecho no es lo mismo “erótico” que “pornográfico”, en la literatura erótica no se necesita de lo explícito para mostrar una relación. La relación de Homura hacia Madoka había trascendido en varios puntos, sobre todo en cómo Homura estaba dispuesta a repetir la historia infinitas veces con el propósito de mantener a Madoka con vida y adicionalmente, que no se convirtiera en mahou shoujo (por deseo expreso de Madoka en una de las realidades anteriores). A partir de ese punto la amistad obtiene matices de romanticismo y heroísmo, recuerden las palabras de Homura, ella deseaba proteger a Madoka y no a la inversa.

        8 mayo 2011 en 22:03

  6. mijogo

    Yo creo que Homura estaba lista para morir en el intento, a ella le interesaba el bien de Madoka a cualquier precio y ese precio era su vida, entonces lo pagaria, Homura vivia con esa resignacion, sabia sus limitaciones , por eso mismo que intenta tener el minimo contacto con Madoka, porque entre menos la conociera, menos apego tendria hacia ella, por lo cual Madoka no sufriria tanto su desaparicion.

    Homura no podia pensar en otra solucion, cuando alguien se enfrenta a un problema , tiende a solucionarlo a su forma, pero si persiste , no se intentara una solucion muy diferente a las ya probadas anteriormente, quedando un loop de errores , para salir de este loop, vendria un segundo actor, que desligado al contexto , realiza una segunda lectura y puede encontrar una solucion, que el primero no imagino, Madoka que recien estaba aprendiendo la real naturaleza del problema y hallo una solucion que la competia a ella, Homura ni siquiera queria pensar en esa solucion , aunque se cumplio el deseo de la Madoka que le pidio ayuda.

    Sigo pensando en la semejanza de Homura y Misaka en el arco de las sister, que estaba lista para morir y sigo esperando Railgun 2 para verlo.

    8 mayo 2011 en 23:31

  7. cataliz

    Buen analisis, aunque también decanto en la tematica yuri (en mi opinión personal), pero por otra parte también considero NEUTRO en las relaciones sentimentales de los personajes pues parece que el director deja esa doble perspectiva (sin llegar al fanservice) para que la serie llegue a dos tipos de clientes (Que les gusta el yuri y los que NO) para que compren sus productos.
    PD: ¿También harás reseña del Manga de Oriko?

    9 mayo 2011 en 02:31

  8. lnn

    En la cuestión yuri o no yuri, coincido con Nyani. No me parece que se pueda defender la probabilidad de yuri en PMMM basándose en el hecho de que el yuri es un cliché de los animes de chicas mágicas, tratándose de la serie que justamente se caracteriza por despegarse de lo clásico del género, y este cliché no tendría por qué ser la excepción. Desde el punto de vista de las relaciones sentimentales, chica con chica es igual a yuri, pero en PMMM chica con chica mágica es igual a nada: las chicas mágicas carecen de cuerpo con qué expresar los deseos físicos, que es lo que se supone que distingue al yuri de la pura amistad. La coherencia absoluta es un gran mérito de la serie, contra el sentido común que indicaría que hay que darnos el gusto a los fans. Por más que uno quiera ver indicios yuri en diálogos o imágenes, o el hecho de que Homura se parezca al papá de Madoka por el pelo oscuro, usar anteojos y exhibir una actitud dulce y sumisa lo que sugiere un complejo de Electra, los hechos son otros. Durante el transcurrir de tantas iteraciones, Homura y Madoka nunca se encontraron como chica con chica, siempre una o las dos eran chicas mágicas y por lo tanto una relación yuri era imposible desde el inicio. En el abrazo del que estamos hablando, lo que estrecha ente sus brazos a Madoka y acaricia su cara es una envoltura vacía sin alma, y la desafortunada Homura es bien consiente de eso, ¿puede haber yuri ahí?…

    De todos modos, es posible que Madoka y Homura se encuentren como chica con chica en el prometido slice of life. Habrá que ver.

    9 mayo 2011 en 13:49

  9. Konopikyu

    Es doble funcionabilidad, de tal forma que quede a la interpretacion del que lo mira si es yuri o no, creo que el portillo es mas que todo una estrategia de mercado, referente a vender la historia al mayor publico posible y nada mas que eso. Igual las mujeres formamos relaciones de amistad de forma muy diferente a los caballeros. Nosotras somos emocionalmente mas compenetradas, por lo tanto cuando una mujer ve algo asi, ni le pasa por la cabeza el yuri, pues siempre a las mejores amigas las vemos como hermanas con las cuales tambien compartimos intimidad y afecto sin que haya nada sexual de por medio.
    Igual un analisis debe en mi opinion compartir todas las variables posibles, desde lo que se se ve a simple vista hasta lo que puede quedar implicito. No hay que tomarselo como algo personal, mas bien como una oportunidad de observar posibilidades.

    12 mayo 2011 en 15:28

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