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[C] : The Money of Soul and Possibility Control 3: ¿Coincidencia o conspiración?

Now, give me money...

En el tercer episodio de [C], hemos profundizado mucho más en la trama de la historia y en el significado que tienen el juego y el dinero para la serie. Este último será convertido en el verdadero interrogante detrás de todo lo que ocurre en el mundo cotidiano y virtual de los personajes centrales. El dinero negro, emitido por el Banco Midas, tiene terribles efectos en el mundo real, causando que las personas sufran grandes transformaciones. También lo tiene el hecho de que el azar afecta  las vidas de los personajes, atrapados en este universo de probabilidades. Todo gira alrededor de una ruleta en que es imposible para cualquiera conocer su suerte, su futuro.

En esta cadena de consecución de dinero, los personajes viven en un mundo financiero especulativo, donde la producción en sentido material no posee valor, sino que más bien son las apuestas, inversiones, flujo de capital, las que permiten llevar a cabo los tratos significativos. Así, el sector de la economía que es mostrado con mayor insistencia en la serie es el de las finanzas, dejando de lado el mundo de las fábricas, de los productos materiales, de los objetos en sentido material; hoy en día el capital se ha vuelto cada vez más inmaterial, y en vez de apoyarse sobre un “sólido”, se apoya sobre un “líquido”, sobre la solvencia. De hecho, la misma terminología de la serie esta basada en la economía financiera: assets (activos), stocks (existencias), etc… pero en lugar de aburrirnos con explicaciones complicadas nos las representan en duelos entretenidos. Ahora bien, esta ruleta impredecible de inversiones a corto plazo con el propósito de ganar dinero rápidamente es propia del capital especulativo. Cuando veo esta serie siento que revivo mis clases de economía. Pero eso explica muchas cosas, como por ejemplo porque Msyu o Q, y en general todos los activos, son seres inmateriales que aparecen y desaparecen al ser llamados por sus “entre”, requieren de sumas de dinero para realizar sus ataques y la razón de que cada uno de sus golpes cause pérdida o ganancia a sus competidores. En cada trato (deal) hay una perdida y una ganancia en la compra de las acciones del competidor, se espera que la cantidad de dinero gastado sea menor que la ganancia que va obtenerse en la consecución del dinero ajeno, es decir que hay acumulación (el termino técnico seria inversión).

Por otro lado, algo que me ha llamado mucho la atención, es el uso de la palabra coincidencia a lo largo de los diálogos y que parece que subyace al tema mismo de la serie .  Cuando Kimimaru le pregunta a Masakaki si lo había elegido porque su padre participo en el Distrito Financiero antes de suicidarse, este le responde que es simplemente una casualidad, ratificando lo que le dijo en el primer episodio, que su selección como participante fue algo aleatorio. La agente gubernamental, Jennifer Sato, también llega a preguntarse por la razón por la que fue escogida, sin embargo en esta gran lotería, no parece haber un orden o un plan definido. Todo parece ser efecto del azar. Si elegimos esta vía de análisis, entonces los personajes no aspiran a misiones transcendentales, sino que simplemente hacen parte de una tragedia presidida por la indiferencia. Pero en el otro caso, en que todo sea parte de una mente maestra o que subyace a todo algo más, como se pregunta la agente Sato, estaríamos siguiendo una vía conspiratoria de análisis, por lo tanto una vía paranoica de pensamiento, que intenta desenmascarar a los culpables responsables de la situación actual, del presente, viendo detrás de cada acontecimiento una intensión de alguien por perjudicar. En muchos sentidos, sigamos el camino que sigamos, nos enfrentamos a pensar en las dos formas en que actúa el destino: por azar y necesidad (fatum et fortuna). En el primer caso (que parece ser el de [C]) el mundo no tiene un orden, y todo orden nace de una incesante repetición del caos que termina produciendo algo que tiene forma; como la cantidad de posibilidades, de combinatoria de los elementos es, aunque sea enorme, finita, las cosas terminan por adquirir un contorno definido. En el segundo, nos enfrentamos a la ineludible mirada de las Moira (las tres divinidades del destino griegas), quienes determinan la vida de los hombres, imposibilitándoles todo posible cambio o desafío de la existencia que les ha sido impuesta – en Madoka Magica se hace más acento en este punto, pues un personaje como Homura, quien repite una y otra vez su vida, termina por encontrarse frente a una barrera insalvable, luego las acciones humanas por cambiar la existencia son inútiles (el mito de Sísifo o el de Prometeo, son excelentes ejemplos de eso). Cualquiera que sea la respuesta, lo único que vemos es al destino operando, triturando por completo los planes y estrategias que los humanos creamos.

En esta  vía de análisis, se hace muy diciente como Kimimaru se va sumergiendo cada vez más en la desesperación, entregándose al dolor de buscar a su padre perdido, a quien a penas conoció. Por esa razón intenta apoyarse sobre las memorias de sus parientes – su tía Kyoko – con la intención de encontrar las razones de su desaparición. Al descubrir que participó en el Distrito Financiero, encuentra la ayuda de Mikuni, quien lo lleva con Takatezaki, el vendedor de información del distrito, diciéndole que su padre fue un gran “entre” obsesionado con los tratos, siendo famoso por ser avaro – el Tacaño era su sobrenombre. Al saber esto, Kimimaru termina por confrontarse con una visión de la historia de su familia que no había confrontado, sino que más bien había reprimido, olvidado y negado con la intensión de no convertirse en un hombre como su padre; el mismo es una negación de las características del padre. Apoyándonos en el psicoanálisis, el personaje central es profundamente edípico, en el sentido de querer deshacerse de las memorias, recuerdos y sentimientos que pueda sentir por un hombre que lo abandonó y luego se suicidó. Mikuni le explica que tal vez su padre hacía esto por él, y que el verdadero tacaño no era su padre sino Kimimaru, quien únicamente piensa en sí mismo y no es capaz de usar el dinero para el beneficio de alguien más.

Este segundo punto expuesto por Mikuni resulta interesante, pues nos remite a una estructura antropológica: el don. Muchas teorías económicas liberales parten de que el intercambio, el trueque, es el origen de la economía, pues al cambiarse objetos con valores equivalentes se soluciona una necesidad, una carencia, en la que busco el objeto que posee un posible amigo. Por otro lado, en muchas observaciones antropológicas hechas durante finales del siglo XIX y XX, se descubre que en las sociedades humanas no importa tanto la equivalencia de los objetos como su entrega en la forma de regalos, de dones, que tienen como objetivo la destrucción de las ganancias (la acumulación) en nombre del desperdicio y el gasto para el disfrute de los otros. Mikuni le dice a Kimimaru que use su dinero para hacer feliz a alguien más y no para permanecer tranquilo y llevar una vida feliz, en pocas palabras, le dice que comparta. Si el puede hacer algo que los demás no pueden, entonces aprovechándose de ese don, debe repartir regalos para todos los otros, para que ellos no vivan en la pobreza. Esto termina haciendo que Kimimaru rompa en un llanto cuando se da cuenta que los principios sobre los que basaba su vida no son tan nobles como él se los imaginó.

Es interesante señalar que al parecer esta ciudad, el Distrito Financiero, como espejo de la economía del mundo real, parezca remontarse al Medioevo; la leyenda de un hombre quien apuesta con los demonios para obtener dinero no es algo tan poco común, pues culturalmente esta muy extendida la idea de que hay ciertos individuos que son capaces de lidiar con demonios para conseguir lo que ellos desean – son chamanes, negociantes que se encuentran en las fronteras entre dos mundos, capaces de obtener grandes ganancias o terribles maldiciones de los espíritus, indiferentes a la suerte de los hombres.. Tal vez el origen de la cultura es en realidad el juego, y el mundo, con todas sus dichas y crueldades, no es otra cosa que un teatro. Al final, quizás [C] nos pone en contacto con lo que significa ser humano en medio de la incertidumbre.

Una respuesta

  1. José

    Muchas gracias por todos estos artículos, ya leí el de los primeros 2 capítulos ,el del vocabulario y el del misticismo del dinero, la verdad está muy interesante, ahora entiendo más cosas de la serie, gracias por escribirlos 😀

    24 abril 2014 en 20:39

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