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Denpa Onna to Seishun Otoko 3: El increíble y maravilloso mundo real

Un aterrizaje forzoso

La sociedad norma nuestros legítimos anhelos de fantasía concediéndole límites: en lugar de reprimir la propensión del hombre hacia la ficción, la relega al terreno artístico, de donde, se supone, no debería salir. De lo contrario, el sujeto estaría loco. Por desgracia, la relación espinosa entre nuestra percepción de la Realidad y nuestro irreprimible deseo por concebir un ideal es muchísimo más compleja. Cuando experimentamos una carencia interior insalvable, ¿no sirve la ficción como el sucedáneo perfecto para sustituir una Realidad incompleta o frustrada? ¿Por qué debería preferir los dictámenes de la racionalidad moderna al ensueño de E.T. o las novelas de Assimov? Mientras Erio inicia su lento camino de renuncia al dominio de la plena ilusión, estas preguntas continúan pendientes, porque, como sugiere Ryuuko, la ciencia no termina de explicar el fenómeno del asombro. Y porque todos continuamos alimentándonos de discursos.

Prepárense para el ending más adorable de la temporada. No debe llamarnos la atención que Denpa Onna ganara por consenso entre los opinólogos de ciertas páginas la “reputación” de “cutest anime this season”. El secreto radica en emplear con milimetrada precisión una dosis elevada de sacarosa, preciosismo visual y arquetipos, desviándolos de la norma sin alterar su belleza: el videoclip del ending es un clímax de deleite moestático para la figura de Erio Touwa al concentrarse sobre su cuerpo una fijación sensual pero no perversa, como se comprueba cuando el close-up se traslada con fijación gozosa sobre su rostro. La sección clave es la secuencia alegórica que acompaña la parte lenta de la canción, cuando una diminuta Erio aparece flotando en un océano atravesado por molinetes y sobrevolado por ovnis y cohetes. El personaje principal aparece empequeñecido en su soledad, casi imperceptible, como si la dimensión de sus sueños pareciese también inabarcable. Antes que celebrar los deliciosos shots sobre su anatomía o recalcar las brillantes pero equilibradas explosiones del colorido, debemos reconocer estos segmentos donde se revela la interioridad de Erio, una tristeza que dista de ser poética, que sugiere un aburrimiento, un hartazgo que conduce a la búsqueda de un utopía fabricada con retazos de ficción. Cuando aparece un resplandor que simboliza un “encuentro” (no necesariamente del tercer tipo), su expresión cambia. Quienes aguardaban una sobrecarga de lindura no saldrán decepcionados tras este tercer episodio, pues además de Erio y su futón de Líneas de Nazca, cada chica del elenco tiene la oportunidad de sacar a relucir sus mejores armas de seducción moe, como la torpeza en cosplay de Maekawa, la candidez atolondrada de Ryuuko fabricando jugos insalubres y la frescura MILF de Meme en actitud de peligrosa engatusadora chupando el cuello a un jovencito en crecimiento. Sin embargo, Denpa Onna trasciende sus propios méritos formales y sus aciertos en la composición de personaje, pues en su trasfondo se discute el lugar que ocupa la ficción en nuestra capacidad de generar discursos sobre el mundo y su relación con el deslumbramiento, la inclinación natural por admirar lo incomprensible. Al intentar comprender cómo funciona la Realidad, podemos optar por aceptarla y procesarla según las circunstancias que impone o podemos rebelarnos, exigirle que compagine con nuestras demandas. Como la Tierra no dejará de rotar al antojo de ningún individuo, el sujeto se disocia de la Realidad y decide construirla a partir de su propio discurso, menos imperfecto, más divertido, más esperanzador o más enigmático y excitante. Makoto supone que Erio se distancia de la realidad sensata y prefiere alucinarse un extraterrestre solamente como mecanismo defensa ante la incertidumbre de haber perdido sus memorias. Se equivoca porque no basta un trauma. Este deseo debía habitarla desde antes del incidente.

En principio, la teoría de Ryuuko merece mayor atención. Quizá muchos la pasen por alto porque la enuncia una genki girl con intrepidez de dojikko, pero ese carácter de niña perpetua la autoriza para describir mejor una postura semejante. Al comienzo, Makoto le había comentado que le fascinaba la vida submarina, los secretos subacuáticos y cómo seres de apariencia repulsiva podrían tornarse paradójicamente atractivos. Esta preferencia es significativa pues establece -junto a su prima misteriosa- una oposición complementaria o coincidencia de opuestos, quizá la forma más frecuente y propicia para un relato romántico. Mientras Erio es embelesada por las maravillas del cosmos (las alturas, arriba), Makoto mantiene bajo los linderos de la cordura su afición por la fauna suboceánica (el fondo, abajo). Aunque esta última sea casi tan ardua de estudiar y desentrañar como los quásares y los agujeros negros, el muchacho, como la Denpa Onna, dedica su biblioteca a acumular referencias que retroalimenten sus ilusiones. Sin embargo, Erio filtra esa curiosidad a través del tamiz discursivo de la ciencia-ficción, un código cuyo estatuto pertenece al terreno de la invención, mientras que Makoto encauza su pasatiempo por la ruta “segura” del razonamiento científico, que todas las sociedades modernas reconocen como el lenguaje que describe y sanciona la Realidad. Pero entre ambas posiciones extremas existe una tercera opción: el sentido común cotidiano. Aún cuando siempre estemos influenciados por los discursos prestigiosos de la escuela o los medios de comunicación, muchas cosas simples continúan asombrándonos a pesar de las explicaciones racionales. La vida misma puede parecernos una gran maravilla aunque muchos de sus misterios fuesen desentrañados por la biología. Sin embargo, para expresar este pensamiento (mejor dicho, este pálpito) se requiere un personaje diáfano, espontáneo, poco intelectual, y Ryuuko cumple esos requisitos. Las genki girls son la encarnación del instinto más inmediato, pero también, gracias al privilegio de ser nada reflexivas, suelen ser más sinceras y auténticas. Pedirle que reflexionara sobre “el misterio” quizá fuese excesivo (a diferencia de Maekawa, que consultada sobre los ovnis, prefiere una explicación de corte más “sociológico”), no obstante, su tentativa de responder con honestidad ilustrará mejor la decisión de Makoto al final del episodio:

I find it fascinating how we can see something with our eyes, hear with our ears or speak from our mouths. Although science tells us how they work, I just really can’t grasp it. I don’t know how everyday items like phones work. I can’t even really explain why a bicycle is fast. When I think like this, I wonder how many things I really understand. Yet I can still live on. Because all these mysteries have joined together to keep me alive. Sometimes I admire that before I go to bed.”

Ryuuko apela a la simplicidad como argumento: la principal fuente de sorpresa y fascinación se encuentra bastante cerca, dentro de nosotros mismos, en nuestras actividades cotidianas. Estamos tan acostumbrados a ellas que apenas nos detenemos a pensar cómo las realizamos y qué milagros ocurren para poder vivir. Como añade, el asunto no termina con obtener una respuesta mediante las ciencias, porque ellas no esclarecen lo esencial: por qué resulta tan magnífico. La mecánica del aparato fonador nos explica cómo llegamos a hablar, pero no disminuye la magia inherente a nuestra capacidad de comunicarnos. Ryuuko se sitúa a medio camino entre el pensamiento mítico (hacia donde tienden las fantasías de Erio) y el pensamiento moderno: reconoce la “oficialidad” de este último como versión autorizada sobre el funcionamiento de la Realidad, pero recubre esas verdades de una belleza milagrosa o maravillosa, como si el fenómeno fuese comprensible, pero sus causas primarias siguieran siendo misteriosas. Allí donde Makoto y Erio recurren a la estratósfera o las profundidades, Ryuuko mira la superficie terrestre.

Makoto acierta cuando, a pesar de valorar el consejo de Meme, lo descarta para seguir sus corazonadas. La tía sexy nos brindó la escena más traviesa y calenturienta de la semana, pero el fanservice con seducción de menores no sería su única función en el relato. Meme es un elemento de quiebre todavía en silencio, pero que podría desencadenar un giro en la trama si abandona su perfil de comedia. Muchos aspectos de su pasado y presente son confusos: Makoto parece haber atinado al describirla como una mujer solitaria, por tanto, sería una paradoja que encubriera esa carencia sentimental con un disfraz de mujer desinhibida y alegre, como si ambas, madre e hija, huyeran de la Realidad mediante algún libreto extravagante. Pero Meme califica como joker narrativo (o carta comodín que podría alterar el curso del relato) por dos motivos: no recuerda las circunstancias de su propio embarazo y le cuesta poco pasar sin transición de la payasada al drama. Sobre lo primero, llama la atención que bromee con facilidad acerca de haber sido abducida por extraterrestres. Si acaso Meme ignora la identidad del padre de Erio, se sugeriría que tuvo un pasado promiscuo (ergo, entre tantos amantes, ¿a quién le chantamos la niña?) y su maternidad soltera podría resultar vergonzosa para la familia, además de someter a Erio a varias humillaciones. Pero su afirmación certera de “no tener conciencia” de cuándo salió embarazada induce a la sospecha. La ausencia del padre es notoria: solo la llegada de Makoto recupera la noción de familia en esa casa, aunque el muchacho no pueda concentrar sobre sí al referente paterno, solo una suerte de hermano mayor. Si Meme pretende bloquear algún recuerdo doloroso, entonces incluso su alejamiento de Erio antes y después del accidente tendría una lógica. Las “lagunas” de información faltante que Meme no revela podrían cambiar el panorama. Recordemos que un tema medular de Denpa Onna son las memorias perdidas. Sobre la advertencia a Makoto, cabe subrayar que nuestra MILF de primavera cumple el papel de obstructora: la mujer que interfiere en el camino del héroe tentándolo no solo en plan jocoso, sino también tratando de ahuyentarlo en serio “hablándole como adulto”. Que emplee los arrumacos y los abrazos para susurrarle al oído las cosas graves debe provocar cierto recelo: el vínculo con la seducción es obvio.

Pero Makoto la desobedece y, repito, hace lo correcto. El primo provinciano está decidido a “curar” a Erio, dando por entendido que el rollo alienígena es producto de sus “delirios” (delusions). En una genial escena que describe en acción su razonamiento deductivo, Makoto concluye que la solución inmediata al problema (recobrar las memorias de Erio) se encuentra fuera de sus capacidades. ¿Debería, entonces, escuchar el consejo de una persona mayor, como mandan las reglas de obediencia del adolescente modelo?… No, porque ante todo, su prima se convirtió en una obsesión y echarse atrás sería la negación del esfuerzo mental que está realizando. El problema inmediato son los aliens y la única manera de “exorcisarlos” es demostrar no su inexistencia, sino que Erio es humana. El resultado es una secuencia genial que mezcla referentes del cine hollywoodense (el juego del gallina se identifica con Rebelde sin Causa) para derrumbar una ilusión fundada en la ficción, en particular, la persecusión en bicicletas de E.T., la célebre película de Steven Spielberg. El fracaso (madre de todos los éxitos) le permite a Makoto iniciar una nueva etapa en su relación con Erio, aunque en el camino ha removido todos los sustentos que apoyaban su simulacro de identidad alienígena. El vuelo nunca ocurre, solo la constatación de las leyes físicas: sin embargo, durante un momento, muy breve, Makoto experimenta esa magia que mencionaba Ryuuko, se deja envolver por la mítica ilusión de poder volar.

4 comentarios

  1. Excelente. Sin duda le Realidad, lo Real, es un espacio discursivo construido a partir de lo simbólico, lo imaginario. Nunca observamos el mundo compuesto por acontecimientos, por hechos en el sentido lato, porque cultural y socialmente comprendemos el mundo desde los ritmos y valores (es decir las pautas que se nos enseñan) que nuestra comunidad interpretativa nos da; también nosotros modificamos esas interpretaciones, viendo el mundo desde nuestras propias perspectivas. Debemos hacer que la naturaleza, la realidad, vaya tan lejos como nuestro espíritu, supongo que eso hace tan hermoso este anime. La heroina principal me parece tan linda…

    5 mayo 2011 en 07:03

  2. moe + buena trama + ¿fanservice? = dilema
    mmmm…

    5 mayo 2011 en 23:55

  3. mijogo

    No existe un Kamijou Touma para destruir las ilusiones con solo tocarlo y nuestro protagonista se da cuenta de este dilema, por lo cual debe encontrar una respuesta mas compleja, el shock puede alterar el estado emocional de una persona, dejandola desnuda por un instante, descubre todos sus miedos y este se apodera de si, pero no es eterno, este suele disminuir con el tiempo, pero te deja con la sensacion de descubrirlo y el como te afecte depende de la propia persona.

    Que hogar mas dificil para un adolecente, una tia sexy que juega contigo bromas de indole sexual de grueso calibre, dejandolo con su propia debilidad y luchando con su imaginacion , ademas por otro lado a una prima que puede suscitar sentimientos de cualquier tipo , con los cuales tendra que luchar, ademas de las aristas que el protagonista se haya luchando, tambien tendra que luchar contra su libido , quien ganara?, sera interesante saber esto.

    6 mayo 2011 en 21:13

  4. Zacatuche Coneujoh

    Excelente análisis.

    Me gustaría agregar una observación sobre Meme y su inusual aspecto juvenil, a pesar que lo primero que conocemos de ella es que tiene 39 años y juega con la idea que fue “abducida” por extaterrestres.

    El campo de la ufología nos habla de historias de abducción donde el espacio-tiempo es deformado notablemente. Existe un confuso incidente ocurrido en el desierto de Chile, donde un cabo del ejército desapareció ante la atónita mirada de su pelotón, luego de caminar hacia una supuesta “nave alienígena” que descendió en las cercanías de su puesto de guardia.

    El hecho más desconcertante de esta historia, es que el capitán desapareció por un lapso de unos 15 minutos, luego del cual “apareció totalmente barbudo como si hubieran pasado semanas, y su reloj de pulsera marcaba una fecha diferente”.

    Es posible que el autor conociera alguna de estas “leyendas” de la ufología y las agregara a la historia.

    7 mayo 2011 en 03:46

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