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Puella Magi Madoka Magica 11 (Parte I): El Eterno Femenino

Una luminosidad que atraviesa los siglos

“Todo lo perecedero no es más que figura. Aquí lo Inaccesible es hecho, aquí se realiza lo inefable. Lo Eterno femenino nos atrae hacia lo alto” (Johann Wolfgang von Goethe, Fausto).

Después de la cancelación a mediados de marzo, los episodios finales de Puella Magi Madoka Magica se estrenaron la madrugada del 22 de abril culminando con una larga expectativa que ambos capítulos supieron satisfacer con un desenlace redondo, épico, de soberana sublimidad que plantea más interrogantes interpretativas. Asumiré que la mayoría de lectores ha visto y revisado estos episodios e incluso han moldeado una opinión al respecto. Por tanto, les propongo un análisis en perspectiva global, asumiendo que todos conocemos el desarrollo definitivo del relato y hacia dónde conducen los acontecimientos: la gloriosa re-Creación del mundo en manos de la nueva diosa Madoka.

El mito de la Diosa Madre

Volvamos a la cita inicial de Goethe, que concluye el libro de donde proviene la mayor cantidad de alusiones literarias desperdigadas a manera de inscripciones en varios episodios. Para la mayoría de críticos, aunque ese “eterno femenino” es aludido en sentido estético, sus implicaciones son filosóficas y cósmicas. Para resumirlo en términos (no tan) sencillos: la belleza -encarnada en la mujer, la poesía, la filosofía- encamina a quienes la contemplan con admiración hacia la Verdad más excelsa: el Bien, lo divino. Quienes persiguen los grandes ideales son inspirados por esa Belleza en femenino como si las mujeres fueran el motor del Universo. Siempre manteniéndonos en el plano simbólico, podemos vincular esta noción con el arquetipo mítico -presente en varias culturas- de la Diosa Madre, fuente de todo cuanto existe y origen de la Humanidad, representación de la maternidad como fertilidad universal. A estas alturas, nadie duda que Puella Magi Madoka Magica es una serie “fáustica”: luego de enfrentar la Walpurgisnacht, Homura/Fausto se encuentra a punto de perder su alma (objeto del contrato) al convertirse en Grief Seed, que producirá la energía que  Kyuubey/Mefistófeles recogería en cumplimiento con su demoníaca misión; sin embargo, la intervención sorpresiva de Madoka/Gretchen (la causa noble que dirigía las acciones de Homu-chan) la salva/redime de su desesperanzador destino (en efecto, Akemi-san será la única puella magi que atestiguará el proceso completo de reconstrucción del mundo). Pero a diferencia del drama goethiano, aquí Dios es el Eterno Femenino, personificado en Madoka, fuente de donde provendrá la Creación en un gigantesco acto de desprendimiento maternal. Como Madre, una chispa suya habita en todos los hombres. La inocente y tímida pelirrosada sin ambiciones ni sueños pierde su Humanidad concreta para convertirse en la forma inmaterial de la plena Bondad. Esta será la hipótesis que enhebre nuestra interpretación de Puella Magi Madoka Magica  y sobre ella se sostiene el análisis de los pormenores de estos capítulos.

En efecto, la estructura de personajes de la serie plantea una primacía femenina: tanto las “heroínas” que luego se transformarán en “villanas” son mujeres (Kyuubey es asexuado). El sustrato mítico explica por qué los incubadores hallan sus mejores instrumentos de generación energética entre humanas púberes y adolescentes “de sexo femenino”: esta certidumbre se erige no solo en observaciones psicológicas de carácter racional (las chicas en crecimiento no aprenden aún a dominar sus emociones), sino también en principios casi teológicos, pues toda mujer abriga -en potencia- la capacidad procreadora, el poder de generación. También ilustra mejor un fenómeno particular de la serie: la ausencia de personajes masculinos relevantes o, mejor dicho, notables en su masculinidad. Kamijou-kun, el interés amoroso de Sayaka y Hitomi, funge como dispositivo narrativo que precipita la acción: es la excusa para desatar el drama de Miki-san, pero además, el muchacho actúa de manera deplorable, con poca gratitud y bastante desatino al olvidarse demasiado rápido de su única verdadera amiga. Ni siquiera su interpretación del violín lo salva de proyectar una imagen anodina. Dentro de esta perspectiva, resulta coherente y sintomático el matriarcado en casa de Madoka. Junko es quien sale a trabajar, quien cosecha éxitos, quien se embriaga con los colegas, quien conversa con su hija para enseñarle como valerse allá afuera y será la persona que otorgue el impulso final a Madoka para cumplir su labor de mesías trágica. Ella acapara todas la funciones asociadas con la figura paterna, que resulta ostensiblemente opacada. Desde una perspectiva tradicional, aunque el hogar de los Kaname sea un dichoso ejemplo de modernidad, en el plano del significado podría considerarse un “mundo al revés”. La reflexión adulta que sigue al impacto anímico suscitado por la muerte de Sayaka se convierte en un diálogo acerca de la frustración y sensación de fracaso que experimentan Junko y Kazuko desde sus posiciones, casi equivalentes, de madre y maestra. Todos los procesos son feminizados. Shinbo parece deslizar una clave cuando decora la escena con una réplica del fresco de La Creación de Adán en la Capilla Sixtina, obra de Miguel Ángel. La alusión, a primera vista rebuscada, se resuelve si interpretamos ese desencanto, esa aprensión, esa derrota que acusan las señoras, a pesar de tanta resignación, como un indicador de que ambas presagian o presienten el “Final” de algo.

Puesto que propuse una discusión alrededor de conceptos próximos a la religiosidad o la espiritualidad, permítaseme realizar un breve excurso. Un seguidor del blog en Facebook (Juan Mario) deslizó la siguiente pregunta: «creen que a pesar que en Japon el cristianismo es una religion minoritaria, no lo ven como sospechoso que la emision de los ultimos episodios se diera en plena semana santa, dadas las claras reminiscencias entre el sacrificio de Cristo y la decision de Madoka?». Aunque no concuerdo con quienes rastrean un simbolismo intencional en la fecha del lanzamiento (el Viernes Santo para la tradición cristiana), esa feliz casualidad nos recuerda la validez de una lectura en clave crística, pues el sacrificio redentor que asume Madoka consiste en congregar sobre ella, cual cordero de sacrificio, los pecados del mundo liberando de esa carga a innumerables chicas mágicas. Pero antes de ofrendarse, la pelirrosada protagoniza su propia escena de la Tentación. Como el Diablo a Cristo, Kyuubey también le muestra, no todos los reinos, pero sí todos los tiempos. Como Satanás, los incubadores se declaran casi dueños de la civilización humana (sin su intervención, la gente continuaría habitando en cuevas) y sus dominadores desde fechas inmemoriales en su evolución. Más adelante, Madoka intenta abandonar en silencio el refugio contra desastres, pero es detenida por Junko propiciando una escena que podría asimilarse a la oración en el huerto de Getsemaní, aunque invertida, pues Madoka no sugiere a su madre que “aparte de ella ese cáliz”. Añadamos la evidente referencia a la crucifixión al inicio del episodio (aunque luego se aplica sobre Homura) para certificar la analogía con el relato evangélico, sin embargo, preferiría remitirme a arquetipos, en este caso, al sacrificio cruento (cuando una doncella era presentada como ofrenda, se divinizaba). Madoka no resucita: adquiere otra forma de vida. Los paralelos crísticos culminan cuando nuestra protagonista asume la responsabilidad de reconstruir el mundo.

La Historia según Kyuubey

“It was a plethora of tears from the past years that laid foundation to your current easy life”.

Como muchas series de SHAFT, como Bakemonogatari o ef -a tale of memories, los momentos claves del relato consisten en duelos verbales, en intercambios retóricos, diálogos donde se explica, replica, interroga y razona sobre motivos trascendentales, sea para tensar el nudo dramático o para resolverlo. La exposición de las grandes verdades que generan sorpresa o consternación pueden imprimir giros definitorios a la trama, aunque no involucren otra acción que el habla misma. Estas revelaciones suelen estar acompañadas por música de fondo y un despliegue de animación con alta densidad metafórica, sello de identidad del estudio. Esto ocurre con gran notoriedad durante el último intento de Kyuubey de convencer a nuestra heroína, cuando regresa del funeral de Sayaka. La intención de Shinbo es transmitir el desbalance entre dos argumentadores: una (Madoka) inexperta, débil, esforzándose por mantenerse fiel a sus valores e ideales; el otro (QB) libre de emociones, pragmático, afianzado en su conocimiento y los recursos que maneja para reforzar sus premisas. Ante esa desigualdad de condiciones, Madoka es visualmente absorbida por el avasallador razonamiento del Incubator: es mentalmente transportada a una serie de visiones, un collage de múltiples instantes emblemáticos, una pesadilla sin escape controlada por la palabra de Kyuubey. Esta percepción omniabarcante del presente y del pasado apela a la emotividad de la inerme pelirrosada quien intenta defenderse repitiendo sus únicas acusaciones: los incubadores traicionaron a las chicas humanas, no consideran sus sentimientos y no valoran sus sacrificios. QB cancela el diálogo porque no conducirá a ninguna conclusión: ambos hablan desde principios inconciliables. El animalejo había intentado persuadirla mediante una estrategia de intimidación, estableciendo una autoridad, un poder que trasciende y supera las circunstancias de Madoka porque se expande a lo largo de una Historia “compartida” por incubadores y homo sapiens: QB no logra imponer su jerarquía moral, pero consigue demostrarle que los deseos humanos, su ansia de superación, son el combustible que condujo a la civilización, pero también el origen de sus desgracias. La pelirrosa es derrotada por la aplastante superioridad de Kyuubey, como intenta reflejarse al prolongar su sombra sobre una cabizbaja y arrodillada Madoka. Pero la gran victoria del extraterrestre es antes que persuasiva, expositiva. Al contarle cómo las puellae magae influyeron en la Historia, Kyuubey intentaba defender a los incubadores como promotores de un intercambio justo de favores y adscribir a las mahou shoujo la responsabilidad de los transtornos que provocaban sus súplicas. Los aliens actuarían en justicia por el bienestar del Universo. Sin embargo, como comprobaremos al conocer el deseo de Madoka, ella solo retiene una enseñanza de las lecciones de QB: el papel trascendental de las chicas mágicas como depositarias del infortunio y la desesperanza.

Ante Homura, Kyuubey admite que ignoraba por qué Madoka había sido bendecida con un poder semejante cuando tenía una vida ordinaria y feliz, cuando carecía de grandes aspiraciones y tampoco estaba obligada a cargar con pesadas responsabilidades. No era reina ni líder religiosa: no debía hacerse cargo del sufrimiento de nadie y menos del dolor o la esperanza de una nación entera. Los incontables saltos entre dimensiones temporales de Homura terminaron por concentrarse en la Madoka del presente (ello no ocurría con Madoka-1) y solamente la esperanza de Akemi-san se acumuló como un karma nutriendo en potencia a la bruja más poderosa. Sin embargo, Madoka rebasaría en importancia a Cleopatra, la princesa Himiko o Juana de Arco, todas puella magi que durante su época obtuvieron mediante contrato con los incubadores el poder para cambiar la Historia, porque no influiría sobre el destino de la Humanidad como figura terrenal, sino que reformaría en silencio las leyes del Universo. Bajo su premisa inicial que afirmaba que los aliens no tratan a los humanos como estos tratan al ganado, Kyuubey había intentado desarrollar un repaso histórico que demostrara que incluso esas jóvenes (una licencia histórica en algunos casos) fueron arrastradas por su propia desmesura. Como advirtiera en reseñas anteriores, el alegato es improcedente porque al concertarse un contrato, todos los términos deben esclarecerse: el trueque es engañoso, pero no miente Kyuubey cuando atribuye al poder en manos humanas consecuencias fatales. La Historia habría sido resultado de un diálogo de sordos entre seres demasiado poderosos que, como demuestra la solución de Madoka, nunca previeron que sus propias reglas juego podrían revertirse, y una Humanidad movida por sus pasiones. En todos esos grandes momentos históricos, el zeitgeist (el espíritu de la época) estuvo encarnado en una mujer: la shamanesa Himiko, vinculada al germen de la nación japonesa; Cleopatra, una mujer extranjera influyendo sobre la política de Roma; y Juana de Arco, la heroína que encabezó al ejército francés durante la Guerra de los Cien Años. Todas tienen un final trágico pero fueron recordadas como emblemas de una identidad colectiva, como si su muerte simbolizara el padecimiento de las personas a quienes amaban y concentraran sobre ellas la angustia de sus pueblos. Sin embargo, el zeitgeist también se manifestaría mediante el Eterno Femenino en otras chicas mágicas anónimas que, movidas por sus deseos, activaron la maquinaria de la Historia. El deseo de Madoka buscará derrumbar el dominio retórico de Kyuubey demostrándole que estaba equivocado: que Jeanne, Cleopatra y Himiko no se equivocaron al intentar cumplir sus anhelos. Y lo probará salvando como su única testigo a Homura.

9 comentarios

  1. sayabros

    Que análisis más interesante, esperado su continuación.

    30 abril 2011 en 01:23

  2. Hola serious, me alegra bastante que ya estés comenzando a dar molde al análisis del desenlace de Madoka, y has dado en el clavo sobre la influencia de Fausto en el anime, ahora bien sí parece que la mitografía cristiana parece estar decodificado de igual manera, aunque el asunto de la fecha de su emisión es coincidental ya que fue cosa del staff en mejorar el episodio.

    Ahora bien, hay un detalle clave y es que el episodio fue censurado una parte, y eso se comprobó viendo la versión de NicoNico Douga.

    Esperaré ver tu análisis completo. En mi caso quiero hacerlo, pero luego que termine con mis labores a fin de mes.

    30 abril 2011 en 02:20

  3. Angelus

    Pienso que tú análisis sobre Madoka Magica es uno de los más serios que he leído. Me he pasado la última semana leyendo en muchos sitios en la red acerca de las interpretaciones posibles del final: algunas muy buenas, otras muy críticas, algunos odian el final, otros lo consideran como una obra maestra. Ya sea que se vea en Madoka una alegoría del budismo o el cristianismo, de la teoría de los sistemas o del teorema de la incompletud de Gödel, creo que toda la serie esta marcada por una enorme cantidad de simbolismo que desde los primeros capitulos era evidente y que en el transcurso de la serie se fue haciendo más pronunciado;considero que todas las interpretaciones de Madoka hasta la fecha demuestran precisamente el uso de arquetipos que se ha hecho: el mito de Orión, de Melusine, de Fausto, de Artemisa… el uso incluso de los terminos científicos en sentido simbólico – la entropía, por ejemplo, tiene un significado referente a la muerte, al desorden y al caos que debe ser combatida por las puellae magae para restaurar el orden del universo y sus sacrificios, el hecho de que destruya a las brujas, un enemigo que causa desorden y que luego se conviertan en ellas para alimentar de energía el universo, no es otra cosa que una continuación de esta lucha.

    De verdad Madoka Magica es un verdadero agujero negro que ha subsionado hacia su interior toda clase de interpretaciones, creo que el hecho de que se la compare con Cristo y Buda, San Miguel y Gretchen, la Gran Madre y la Muerte, esta en consonancia con las redes de sentido de las cuales esta serie se apodera. Si en el Japón el sacrificio de Madoka puede estar más realcionado con la iluminación de Buda y su trascendencia hacia la nada, más allá de los dioses, de los hombres y los seres terrestres, en el mundo occidental ha sido decodificado en sentido cristiano. Creo que la transmisión en esa fecha fue una coincidencia, sin embargo ha despertado una serie de polémicas bastante interesantes. La recepción de este producto parece haber sido el objetivo primario de los productores, por eso han jugado con el público no sólo al usar símbolos desconcertantes (las runas, los pasajes de Fausto…), sino que también nos tomaron el pelo con el diseño de los personajes, las explicaciones y las transformaciones del material – recuerdo que Gen Urobuchi se había buralado en una entrevista de las significaciones que todo mundo le había dado al gato del opening, después leí en Madoka wiki una reseña acerca de que en la version de DVD agregaron un CD revelando el deseo de Madoka 1, relacionado con salvar el gato negro del opening y que ese gato era Homura…

    En fin, considero que todo esto se ha convertido en un fenómeno desbordante, y ¿no son eso los arquetipos?

    30 abril 2011 en 08:54

  4. Konopikyu

    Que cierto es eso del gato… sera por lo misteriosos que son?

    Buen analisis, yo la verdad considero que nos hemos separa ya tanto de un concepto de Altruismo que solo nos parece podemos encontrarlo en una figura divinisada, no mas dentro de cualquiera. Yo si creo que aun quedan muchas personas bien intensionadas en el mundo, lo que pasa es que el anonimato es un requisito, por eso parece que a veces no existan. No es solo cosa de dioses, es cosa de humanos, pero que olvidadizos nos estamos volviendo…

    30 abril 2011 en 15:41

  5. Recordemos que debemos ver esta historia como un multiverso, el gato tal vez tuvo un valor en alguna de las diferentes realidades de Madoka como mahou shoujo, pero en esta realidad no tuvo valor. Más bien creo que sólo hizo fuente de especulaciones.

    30 abril 2011 en 18:16

  6. Batou

    Muy buen buena reseña

    1 mayo 2011 en 08:53

  7. mijogo

    El final de Madoka queda condicionado a esta revelacion, aunque las desgracias son atribuibles a los incubator, el destino de la humanidad, tambien esta vinculada a ellos, cualquier desvio que tomara que no contara con los incubator, provocaria la desaparicion de la civilizacion humana, eso disminuye considerablemente las opciones.

    Para reforzar la teoria del aumento de karma de Madoka, por cada iteracion que Homura veia, Madoka se volvia mas fuerte, ya que se compara miles de veces con Walpurgis, cada vez vence con mayor facilidad a esta bruja.

    1 mayo 2011 en 10:57

  8. anonimo

    Este anime es bastante original y creativo, es atemporal por plantear que se desarrolla en años futuros (¿el próximo siglo?), ademas tiene un gran trabajo en investigación, diseño de la ciudad basado en estructuras reales de diversos países; pero asegurar que revoluciona el genero es pretencioso; animes SHAFT, sólo influencian a otros animes SHAFT ¿tan monótono se han vuelto la industria anime, para que venga SHAFT a renovar todo?

    Por cierto ocultar un pie aplastado(escana mostrada en Nico) no es censura de ningún tipo

    1 mayo 2011 en 14:50

  9. lnn

    En el cap 11 terminé afirmando mi convicción original (que se había visto seriamente comprometida con el asunto de la entropía, no recuerdo el cap) de ver en Kyuubey a un ente trascendente encarnado en los peluches recolectores de energía emocional. El principio budista que el deseo engendra el sufrimiento, y por eso no hay que desear nada, es superado aquí por el planteo de que el sufrimiento humano no es estéril, y poder compartirlo o entenderlo es lo que nos define como humanos, y no podemos renunciar a eso sin desnaturalizarnos: esto es lo que para mí en esta serie representa Kyuubey. Lo inquietante es que esto no se contradice con ver a Kyuubey como Mefistófeles.

    El argumento de PMMM me parece inagotable, me gusta leer los comentarios y también hacer algún aporte, pero esta es una serie de animé, apenas empieza con el argumento. Es interesante que muchas cosas importantes de la historia no se mencionen explícitamente en la serie y fueron “descubiertas” (en algunos casos inventadas) por los fans y los comentaristas, extraídas de referencias pintadas en las paredes o camufladas entre el diseño de las escenas, diálogos y personajes. De esta forma no se hizo pesada o literata. No es necesario reconocer las citas culturales para disfrutar la serie. Tuve la fortuna de comprobar esto porque la demora me permitió ver los caps 11 y 12 en simultáneo con su estreno (primera experiencia para mí, gentileza de un conocido foro de animé donde me proporcionaron el link). Obvio que sin entender nada de las argumentaciones, igualmente me resultó inmensamente atractivo y emocionante gracias a las dramáticas imágenes: Madoka y sobre todo Homura encadenadas a un reloj (el simbolismo es brutal), personajes históricos, algunos perfectamente reconocibles y otros oscuros, las vacas y los chanchos en el matadero, son argumentos suficientemente potentes por sí mismos. Preguntas: ¿cuántos estarían comentado esta serie, aquí y a lo ancho de la web, si PMMM no estuviera salpicada estratégicamente de imágenes como la de Homura lanzándose contra Walpurgis, trepada en un camión cisterna a toda velocidad?¿cuántas veces nos diremos en el futuro, viendo alguna serie: esto es como el gato negro en el opening de Madoka?

    2 mayo 2011 en 13:41

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