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Denpa Onna to Seishun Otoko 2: Gonna fly now

Por favor, sigue sorprendiéndome

Había esquivado este detalle en la pasada reseña porque no sabía cómo enfocarlo sin parecer irrespetuoso ni aventurarme a imputarle algún vínculo con un asunto cultural hispanoamericano a un producto massmediático japonés; sin embargo, Erio es la prima hermana de Makoto y este parentezco no puede ser caprichoso ni casual. Es gracioso (o quiza suene ofensivo, depende), pero ¿cuántos hemos escuchado en nuestros países variantes del refrán “A la prima se le arrima”? ¿Y cuántos lectores audaces confesarían que durante su niñez o adolescencia tuvieron algún roce menor o grave, o quizá solo fantasearon, coquetearon o devanearon con alguna prima (o primo)? ¿Para cuántos representó el primer amor, el primer beso e incluso la primera experiencia sexual? La tradición del anime contemporáneo manipula con soltura la temática del incesto y el fetiche imouto/onee-san/onii-chan. ¿Qué lugar le reservamos a los bienamados primos?

Puesto que las relaciones incestuosas constituyen una pieza argumental frecuente en varios anime de corte romántico, desde la love comedy hasta el melodrama (tanto Akane iro ni Somaru Saka como Yosuga no Sora conducen a finales wincest), en apariencia no sería complicado extender el esquema del amor entre hermanos al romance entre primos, pero las connotaciones son distintas. Aunque el anime sea permisivo e incluso travieso y provocativo con los amoríos entre hermanos, su poderoso atractivo proviene de su condición de amor prohibido que únicamente alcanza legitimidad y autoridad estética en la ficción y especialmente en anime, donde se relajan las exigencias de verosimilitud. En cambio, las relaciones entre primos son muchísimo más habituales en la Realidad, por tanto, no necesitan una válvula de escape vía la ficción y atraen menos el morbo; sin embargo, continúan siendo un tema inquietante porque se mueven en un terreno pantanoso entre el incesto y la plena aceptación social y legal. El encanto de las primas reside en su grado mixto de familiaridad y distancia: los primos forman parte de la misma familia en sentido amplio, pero pertenecen a “casas” diferentes, no comparten la misma crianza. Trasladado al terreno de las connotaciones eróticas, las primas serían figuras que encauzan circunstancias esenciales de la educación sentimental (jugueteos, flirteos, ilusiones, sexo) en un entorno de seguridad familiar, pero -como el yuri- estas relaciones están limitadas por el marco del aprendizaje (tomárselas muy en serio es visto como pernicioso). Obviemos por mientras este último aspecto y concentrémonos en el primero porque, según se nota, Meme parece poco represora en cuanto a asuntos carnales. Makoto protagoniza un relato de aprendizaje que describe su descubrimiento del mundo y su crecimiento personal y parte medular de este desarrollo es el reconocimiento del deseo. La terquedad del director por presentar a Erio como una muchacha anómala pero también por insistir en subrayar su hermosura con destellos y close-ups delata su función respecto de Makoto: como objeto de deseo y como fuente de curiosidad. No resulta accidental que Erio sea prima suya: debía serlo, pues el parentezco crea una obligación por cuidarla y congeniar con ella, favoreciendo al acercamiento romántico. Además, la convivencia da pábulo al morbo, en sentido positivo, por tratarse de una relación poco “convencional” pero también porque le permite vislumbrar su primera noción importante de belleza que trasciende la comprensión y altera su comportamiento normal. Makoto buscaba calma y acaba cenando en un parque o salvando de ahogarse a una chica enrollada dentro de un futón. Ese nivel de compromiso es menos verosímil si se tratara de una simple amiga. Erio ha absorbido al muchacho en su mundo, no necesariamente en su locura, sino inoculando en Makoto el germen de querer conocerla mejor, entender lo incomprensible.

Sin duda, estas observaciones serían injustificadas sin un dato provisto por la serie que respalde mi hipótesis, es decir, que sostenga que la relación de primos entre los protagonistas es significativa para la estructura de la serie. La prueba que requería la proporciona Erio durante este episodio, pues nunca se dirige a Makoto por su nombre o apellido, sino haciendo énfasis en su condición familiar (Primo), como si este fuera un título o sustituyera al nombre propio. Cierto, podemos suponer también que los autores pretenden crear un nuevo fetiche (como las imouto que, según Kirino Kousaka, son adorables porque “usan apelativos para llamarte”, tipo onii-chan, aniki, onii-sama y un largo etcétera, ¿alguien recuerda Sister Princess?); sin embargo, aunque el efecto es moestático, Erio no emplea el vocativo con intenciones cariñosas, sino con entera neutralidad para referirse al vínculo que comparten. Puede parecer simple, pero todo progreso sentimental a futuro partirá de esa base. Ella ya escogió a Makoto como su interlocutor preferencial, su cómplice y confidente, aunque todavía bajo la lógica de su discurso alucinado (declara al primo su “Watson”). En palabras de Erio, “I fail to comprehend why Cousin’s attitude is like that” (traducción de Doki): la misma Denpa Onna, acostumbrada a aislarse del mundo, constata que puede explayarse con confianza ante Makoto, aunque este se resista a creerle o reaccionar como ella aguarda. Erio opera según los criterios de Realidad que ella misma ha diseñado tomando retazos de diversos géneros de ficción, mezclándolo a su antojo con sus fuentes de divulgación científica: de repente, un lenguaje científico enunciado con monocordia deriva en fantasías como los zombis, como si todas las formas de narrativa massmedia se enhebraran sin entrar en contradicción porque, como el Quijote o Haruhi, es preferible un mundo que funcione según las reglas de la ficción, más excitante, ideal o divertida. Erio cree estar revelando información trascendental y espera que Makoto corresponda al juego: extendiendo la noción de homo ludens de Huizinga, Erio no necesitar ser consciente de estar jugando porque el juego ya estructura su vida. Vale la pena dejar en stand-by este concepto porque el diálogo con Makoto en el parque comienza con “In a way, they (los extraterrestres) treat that human much like a plaything”: ese humano sería el depositario circunstancial de la sabiduría alienígena, en este caso el primo de Erio. “The world reside in a cub-shaped box” sería el conocimiento que recibe, una frase que suena tan absurda que podría provenir de alguna teoría física moderna como de la imaginación desbocada de Erio. Para mejor apreciar la cualidad fabuladora de la prima misteriosa, este episodio sirve también para contrastarla con otras dos chicas que rondan a Makoto: Ryuushiko Mifune, la energética loli genki que parecería estar siempre en posición rampante; y Maekawa, la chica larguirucha que desafía el estereotipo de la tomboy siendo también la chica frágil del elenco. Ambas poseen un discurso “fuera de lo normal”, pero bastante entroncado con una cotidianeidad que no desafía el sentido común. Van a clases, estudian, almuerzan como gente corriente y regresan a casa en bicicleta. Aunque Ryuuko muestra un perfil más encantador, las ocurrencias de Maekawa la vuelven más simpática; no obstante, su cuota de excentricidad no resiste la comparación con Erio.

Curiosamente, conocer a estas muchachas le permite a Makoto recopilar más referencias útiles para armar el rompecabezas de Erio, porque, aunque esta serie relate la construcción de una identidad hacia la madurez, también consiste en la reconstrucción de eventos del pasado que expliquen el comportamiento de la enigmática prima con vocación de alien. Makoto emprende una pesquisa para tratar de dilucidar ese embrollo y hallarle una explicación (digamos) psicológica: ¿qué trauma provocó que Erio perdiera la razón y se creyera capaz de volar? La metáfora del vuelo es hermosa porque se cumple respecto de Erio, la única tan alocada y corajuda para intentar demostrar su naturaleza alienígena: el discurso le impide percibir la Realidad, pero en nombre del ideal que compone sus sueños está dispuesta a seguir corriendo riesgos totalmente desquiciados. El vuelo imaginativo se torna peligroso cuando se estampa de bruces contra un universo fríamente lógico. Porque el discurso de Erio, aunque guarde similitudes, no se corresponde con el discurso científico, sino con la ciencia-ficción. Esta distinción es medular para comprender qué falla en las expectativas de Erio respecto de un mundo renuente a la fantasía. Sin embargo, la estrafalaria chica del futón puede afectar a la Realidad mediante sus delirios: según Ryuuko, la gente empezó a llamarla Ryuushi porque una compañera de escuela muy extraña dijo que “Ryuushi sounds better. It’s more alien-like”. Gracias a su intervención, la enana hiperactiva se ganó un apodo que atormenta su existencia. La pretensión de imponerle una interpretación fantasiosa a cada elemento de su vida cotidiana puede devenir en sonoros fracasos, pero deja huella y podría considerarse un triunfo en plan de justicia poética para la fuerte individualidad de Erio. No obstante, todavía me resisto a declarar cerrado el asunto del paradigma de verosimilitud, es decir, ¿estamos ante una serie realista sobre una chica que alucina ser extraterrestre o existen indicios para seguir creyendo en una afiliación al sci-fi? Sigo inclinándome por la primera opción, sin embargo, la irresuelta desaparición de Erio el año anterior al relato me impide afirmarlo con convicción. Esto es SHAFT, amigos: el reino de lo impredecible.

5 comentarios

  1. davidvfx

    “A la prima se le arrima”.. . Realmente el conceto romantico entre primos(as) es lo mas cercano, en la cultura ocidental en especial latinoamericana, a la fantasia romantica entre Onichan ú Onesama con sú Imouto; porque a diferencia de oriente el romance entre la hermanda algo totalmente obseno, es gracias a la cultura y religion ancestrales, que nisiquiera podemos fantasearla en pensamiento y por eso ni en broma ningun medio de comunicación abierto como tv, radio, revistas ó libros sin ser crucificados tanto por la Iglesia ó asociacíones moralista… creó que ahi radica la diferencia entre oriente y estos lares.

    Con respecto a la “verdad” que esta envuelta y oculta por una sabana (ó tufon) de actitudes subrealistas de parte de los personajes, como lo ha hecho la misma Meme con su tufon, esta muy escondida a pesar de tenerla a simple vísta: los libros y gagets relacíonados a la ‘ufologia’ (palabra que desconosco si realmente exíste) evidencian sin duda que Meme tiene un problema sicologilo ó mental no podemos aceptarlo. SHAFT nos tíene en una íncrucíjada de caminos que a pesar de tener muchos señalamientos estamos atorados en nuestras propias especulaciones que no podemos tomar ninguna con la minima seguridad de que esto es la ‘verdad’ y preferimos ver mas como avanza la trama antes de proponer algo concreto.

    Esto me recuerdad a la sensacion que daba Level E al príncipio no sabiamos si estabamos ante una trama seria y oscura ó una comedia satira sobre alien’s… curioso el caso que ambas series tengan de transfondo el tema UFO pareciera mas facil asimilar otros temas como espiritismo, poderes mentales ó poderes de tecnicas marciales que al mas minima insinuasion lo damos por hecho, por mas vago indicio; pero en temas de vida alienigenas estamos estimatisados por series como Expedientes Secretos X, que abundan, donde el tema es manejado tanto como creyente y exectico al mismo tiempo….. y esto parece reflejarse en Denpa Onna to Seishun Otoko

    28 abril 2011 en 14:43

  2. adrianitiko

    coincido (casi como siempre) con varios de los puntos ke señalas, pero una cosa ke me llamó la atención en primer lugar (porke sale primero más ke nada), creo ke a todos, es el futón con el ke Erio se protege. Y digo ke se protege, porke como cuenta este segundo episodio, Erio tuvo un accidente cuando intentó probar ke volaba. Pienso ke ella se cree su propia historia pero una parte de ella no la termina de aceptar, y esa contradicción da lugar en su mente a una forma estrafalaria de resguardarse de ella misma, enrollándose en los futones. Es una pieza más del rompecabezas ke da lugar a la compleja personaldad de Erio, a caballo entre el pragmatismo y la ¿alucinación? ke vive.
    Pragmática al intentar dar cauce a sus planes como ¿intermediaria? utilizando a su primo, y fantasiosa (o no) en su concepción de sí mismay el mundo. El ke llame siempre “Itouko” (primo) a Makoto es una de las partes pragmáticas y racionales.
    El encanto de estas historias es desentramar, desde la perspectiva de la contraparte (veáse Nazo no Kanojo X, Haruhi, Strawberry panic!, etc) al personaje sobre el ke se teje el argumento de interrogantes. Lo ke empuje a esa contraparte a descubrir esos misterios suele ser o derivar en una relación romántica, pero al tratarse de primos nos encontramos con ese tema tabú pero común como es el semi-incesto…

    28 abril 2011 en 15:12

  3. mijogo

    Al ver a Erio da una sensacion que te dice , tengo que creerle , sin embargo la evidencia fisica te demuestra lo contrario, esta contradiccion te genera una confrontacion interna, creo que por eso misma situacion esta pasando el protagonista, ademas el topico que es la pubertad, esta muy presente en la serie, un chico de esa edad tiende a ser mas susceptible a una chica linda, es facil que te lleven a un camino desconocido, ahora lo unico que espero es que Shaft me sorprenda.

    28 abril 2011 en 20:28

  4. - Test Type -

    Tal parece que Erio cree ser (o tal vez ya sea) algo similar a Yuki Nagato.

    15 mayo 2011 en 23:11

  5. veobuenanime

    esa serie es la peor que eh visto, una puta mierda..la historia no es buena, es aburrida, los personajes parece que tuvieran retraso mental y el echi nisiquieraes lo suficiente erotico..

    17 marzo 2014 en 18:51

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