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Softenni 1: Sl-ace of life

Sería más divertido si fuesen rusas

Poco habría que comentar sobre el reciente lanzamiento de XEBEC y quizá este dato sirva, para muchos, como suficiente alegato para prever el descalabro. Quizá Softenni tuvo la mala suerte de caer en manos equivocadas o quizá el estudio está empecinándose en desperdiciar cuanto toca (aunque su trabajo anterior con MM! pudo reinvindicarlos), sin embargo, queda en evidencia, además de la propensión de XEBEC por el fanservice masivo, cierta pobreza de recursos que, cuando se muestran demasiado baratos, terminan siendo ofensivos. Quizá alguien debería explicarles que intentar apelar al minimalismo geométrico de puntos, líneas y motivos es coherente con un planteamiento conscientemente artístico como en Hidamari Sketch, pero cuando se simplifica en extremo cada escena, delata el ahorro de presupuesto o el apresuramiento de los animadores. El problema es gravísimo porque Softenni pretende venderse como una serie moe y mientras no exponga una cara atractiva, con animación decente y menos primariosa, este propósito está condenado al fracaso. Con mayor razón si plantea una suerte de slice-of-life deportivo pues no podrá compensar sus insuficiencias visuales con un argumento de tensión constante. Su único punto de apoyo sería ganarse al espectador mediante la comedia, pero valgan verdades, aunque las lascivas malinterpretaciones de Asuna, el hambre inconmensurablemente sexy de Chitose y las técnicas ineficaces de Kotone, prodiguen algunas sonrisas, y puesto que XEBEC reafirma su dudoso talento para el pantyshot en ingentes dotaciones, la comicidad se subordina demasiado al ecchi, falta una cuota de enternecimiento que funcione como contrapeso y, por desgracia, los sketches tampoco son demoledores o agudos. Esta indefinición entre fanservice y cotidianeidad juega en contra de Softenni, pues le impide asentarse sobre terreno seguro.

Me fascina el tennis y cuando supe que estaba pautada para debutar en primavera una serie que moeificaba el deporte blanco, aguardé sus primeros trailers. Fue decepcionante comprobar que XEBEC insistiese con el diseño de personajes de Motto ToLOVEru. Las series deportivas (mejor dicho, de competencia) no suelen emocionarme, ni siquiera concitar mi curiosidad, pues la mayoría son shounen inacabables y/o reactualizan la estructura y temáticas del relato de artes marciales. Sin embargo, el crecimiento de la burbuja del moe-ness también facilitó el ingreso de las simpáticas y tiernas adolescentes a un territorio dominado por los sudores masculinos. Puede concebirse como otra dimensión del fenómeno de expansión del heroísmo femenino. Ejemplos paradigmáticos en los últimos años serían Bamboo Blade, Taishou Yakyuu Musume, -Saki-, el manga Beach Stars. Como resulta obvio, la feminización introduce cambios en la forma de conceptualizar la “deportividad”. La belleza, ingenuidad y cierto grado de torpeza son características comunes de las integrantes de estos dream teams, a diferencia del poco sexualizado (a veces, mentalmente asexuado) y habilidoso héroe deportista masculino. Existen excepciones, chicas bendecidas por un talento sobrehumano, como la mayoría de jugadoras de mahjong en -Saki- o Tamaki en Bamboo Blade, pero su excepcionalidad es compensada con rasgos de marcada femineidad (según los estereotipos que maneja el público objetivo): timidez, candor, infantilidad. Si bien se introducen variantes formales, se conservan muchos elementos clásicos de la narratividad deportiva: las dificultades para reunir a los miembros necesarios, el desafío de una escuela contraria o la aparición de una rival de peso, aprender a sobrellevar el fracaso, el camino de recuperación moral y la preparación para el gran evento. Competir es crecer, sería la premisa. No obstante, esta observación sería válida por Softenni si acaso durante su primer episodio, las muchachas hubiesen manifestado alguna ambición, una meta, su rivalidad contra otro equipo. Guarda similitudes con Bamboo Blade en la manera de distribuir los arquetipos en el elenco: la atolondrada y algo airhead chica de portada (Asuna – Kirino), la mejor amiga genki de fuerte voluntad (Kotone – Sayako), la meganekko torpe (Chitose – Satori) y la pequeña silenciosa pero muy habilidosa (Kurusu – Tamaki). Solo falta una Miya-Miya, pues incluso el cuarteto está acompañado por un profesor flojo y, digamos, poco virtuoso.

Allí radican las virtudes de Softenni, pues debemos mencionar también sus particularidades y sus aciertos: es rescatable la intención de crear un slice-of-life deportivo, aunque este primer saque no acabara en ace, sino en fault. Se percibe la huella de K-ON! como referente del género, pues antes que el deporte mismo, Softenni trata del equipo, de las relaciones entre sus integrantes, de sus excentricidades, sus rarezas y sus excesos, de su pasión por el deporte y su aprendizaje en conjunto. Como el club de música ligera, las chicas del tennis adoran su disciplina, pero sus capacidades son desiguales (Kurusu supera de sobra al resto), Chitose y Asuna parecen bastante inexpertas, y Kotone es víctima de su propia emoción. Recuerda el estado inicial del Keion-bu y quizá Softenni se embarque en ciertos aspectos evolutivos. Sin embargo, la elección del escenario donde ocurren los hechos limita esa posibilidad. Esta caricatura de la vida provinciana, entre vacas y heno, sugiere la plácida lejanía de los pequeños poblados, un ritmo de vida más solazado y prístino, por ello, más inocente y natural. Aunque esto contraste con las divertidas pero impúdicas ensoñaciones de nuestra pelirrosada protagonista, se transmite la sensación de apartamiento del mundanal ruido de las grandes urbes donde pocas chicas estarían dispuestas a levantarse a las cinco de la madrugada para alimentar rumiantes. Pero esa distancia podría condicionar su amplitud de acción: pareciera que salir a competir no fuese el principal foco de atención que organizará el relato, pues la práctica del juego solo es una excusa humorística, y salvo una mención a los movimientos en dobles, siempre que se habla de tecnicismos deportivos, termina desembocando en un chiste, como cuando Kotone intenta plagiar el estilo del vóleibol. Una característica del anime de competencia es la reflexión en serio acerca de los secretos, estrategias, tácticas, superpoderes, etc. que emplea cada jugador. Un indicio de que Softenni no seguirá ese camino es la ausencia total de discusión sobre este “serious business”. Por el contrario, el deporte es cómico, fuente de bloopers y solo sirve para exhibir (en varios sentidos) los perfiles de cada personaje. Oh, vamos, déjemonos de pacaterías: faldas diminutas es sinónimo de pantaletas destellantes, aún cuando se esfuercen en bloquearlas con el zoológico entero.

3 comentarios

  1. y yo que le tenía esperanza a esta serie… snif

    15 abril 2011 en 22:37

  2. Batou

    Si no fue nada buena nada destacable sobre ella en mi opiñon incluso muy por debajo de la media(calidad) que actualmente es muy baja tambien

    16 abril 2011 en 18:33

  3. davidvfx

    Sofutenis 01
    benjammmmin…. Pues yo diria que la vieras si le tenes ganas… Seriosman tiene razon con respecto a las “ganas” que le pusieron en la animacion y la direcion; y estoy seguro que si lo hubieran hecho los mismos que hicieron Bambo blade ó K-ON, Sofutenis seria de las comentadas.

    Pero haciendo de “abogado del diablo”, y habiendo visto 2 episodios, puedo decir que es una serie que a un en el peor dia laboral Sofutenis te levantara la sonrisa, y lo digo por experiencía propia, lo que puedo es que la serie se apoya en lo simpaticos y carismaticos personajes, sin un transfondo ú odjetivo argumental las chicas se desviven su apasionante juventu; y a pesar de su ligero ecchi podras encontrar algo similar a Bambo Blade ó ligera similitu a K-ON. Como punto a su favor pensaba que esta seria una serie Harem, ya que casi siempre ecchi=harem, pero estaba totalmente equivocado a lo maximo un amor plátonico (ni correspondido ni notificado) por el sensei que esta alejado del tipico prota de ese genero y mas cercano a Sawako-sensei ó el sensei de bambo blade.

    El endíng es muy buena rola dentro del rock-moe que estara en mi reproductor de musica.

    17 abril 2011 en 16:48

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