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Maria†Holic Alive 1: God ex machina

Modernismo lésbico ftw

Kanako Miyamae, la lesbiana adolescente de romanticismo hardcore y poéticos sueños de perversidad sáfica, regresa de la mano de SHAFT, maestros de la comedia absurda y los retorcimientos vanguardistas. Ambas características encuentran en Maria†Holic una historia propicia para desplegarse de manera amena y desproporcionada, convirtiendo la exageración y lo grotesco en una propuesta estética, además de un sello cómico inconfundible. La clave humorística de Maria†Holic también es barroca, juega con nociones como lo híbrido, lo “anormal”, lo “extra-ordinario”: la sexualidad alternativa de sus protagonistas, un desafío al concepto de “normalidad” y los discursos socialmente aceptados sobre la identidad de género. Sin embargo, tampoco se burla de las preferencias sexuales de Kanako ni ridiculiza la homosexualidad. El objeto que propicia su humor demoledor pertenece al plano del discurso.

El crossdressing como tópico narrativo, la bisexualidad, la homosexualidad o las instancias de “excepcionalidad” sexual (transformación, body swap, fetiches) son frecuentes en anime y cuentan con una larga y nutrida tradición (La Rosa de Versalles, Ranma ½); sin embargo, la paulatina liberalización de la sociedad y la apertura desprejuiciada hacia la sexualidad de las nuevas generaciones ha propiciado un significativo incremento en la aparición de personajes o temáticas no sólo LGBT (fuera del terreno yuri o yaoi), sino también en sentido amplio de sexualidad alternativa y ello incluye desde inusitadas parafilias hasta la absoluta ambigüedad. Basta darle un vistazo al chart de estrenos en las últimas temporadas. No obstante, sería en vano un cambio cuantitativo sin percibir otro cualitativo: en lugar de describirlos o juzgarlos por adelantado como anormales, amorales, figuras monstruosas o perversas o como simples payasos, estos personajes han comenzado a recibir un tratamiento natural, positivo e incluso a tratárseles desde su interioridad (véase el interesante caso de Hourou Musuko). Me detengo en esta introducción porque el tema principal de Maria†Holic no sería el lesbianismo de Kanako y el travestismo de Mariya, sino justamente esa atmósfera de sexualidad excepcional, festejada de forma carnavalesca. El arquetipo del trap posee un estatuto particular que le permite amoldarse a la comedia. Desde su mismo nombre, “trap” hace referencia a un engaño perceptivo: el sujeto masculino proyecta su deseo sobre una imagen de apariencia femenina para luego descubrir lo contrario. Si entre las temáticas frecuentes de todo arte barroco se encuentra el desengaño y los espejismos, el trap aporta un estatus de ambigüedad que permite jugar con situaciones límite, contradicciones o paradojas. Para explicarlo mejor: el trap provoca una discordancia entre las imágenes y las categorías usuales para comprender el mundo porque lo “masculino” adquiere apariencia “femenina”. No confundamos esta tipología propia del manganime (y asociados) con el mero trasvestimiento. En efecto, un trap realiza crossdressing, pero vestirse de mujer no basta: el debe generar confusión, debe seducir y atrapar al espectador antes de revelarse la verdad e incluso después. Su apariencia habrá roto todo nexo con la masculinidad: el trap es bell@. Sin embargo, tampoco podemos cometer el error de trazar la equivalencia entre trap-ism y homosexualidad: ambos fenómenos suelen solaparse, pero no implicarse. El variopinto universo de la sexualidad alternativa en anime nos brinda casos de heterosexuales como Mariya que disfrutan no solo disfrazarse sino actuar como mujeres. Esta particularidad favorece al humor de Maria†Holic, pues la convivencia de Kanako con su abusivo compañero de habitación es posible solamente gracias a la delicada apariencia de Mariya, mientras que el maltrato masculino hacia una mujer es permisible y risible gracias al disfraz.

Además, la interacción entre una lesbiana militante y orgullosa de su opción y un trap engreído y despótico es favorecida por el carácter ambiguo de Mariya como objeto de deseo. A Kanako le encantaría tenerl@ como pareja, pero es consciente de su masculinidad y para colmo la rubia? es propens@ a infligirle torturas psicológicas y físicas, algunas con tinte provocador. Mariya es el objeto perturbador que quebranta la estructura conceptual que manejaba Kanako para organizar su mundo y resulta siendo un sujeto anómalo incluso para ella. Recordemos, entonces, los propósitos que condujeron a nuestra protagonista al colegio Ame no Kisaki. Miyamae-san llegaba en búsqueda de una imagen romántica, fuertemente sublimada de afectividad y, como tal, rígidamente regulada por un discurso idealizante que pretende sustituir la Realidad por categorías novelescas, en este caso, provenientes del yuri, de donde Kanako se retroalimenta para deformar su visión del mundo. Sin embargo, estos discursos se estrellan irremediablemente contra realidades hirientes (como Mariya) y producen desencanto. El humor negro que caracteriza a esta serie nos autoriza a burlarnos de la frustración de Kanako porque se trata de criticar las falsas ilusiones que vende la ficción y el ridículo de confrontarlas con un mundo adverso, privado de estilizada belleza, de primorosas y pulcras estudiantes de colegio católico de corazón prístino y pudoroso romanticismo. Los deseos de Kanako están mediatizados por estos formulismos y suelen adquirir formas estilizadas, exquisitas, como sus alucinaciones al estilo de los posters de Alfons Mucha. Pero la serie no satiriza su sexualidad, sino la manera como Kanako subordina su conducta a discursos irreales, sumergiéndose en su propia ilusión, aun cuando ella es consciente de dónde provienen esos estereotipos: por ejemplo, esa mañana decide imitar un tópico del manga shoujo (salir de casa corriendo con una tostada en la boca) creyendo que al transplantar ese código de la ficción a la Realidad obtendrá el mismo efecto. Más adelante, cita un recurso del hentai (los tentáculos) para alucinar una situación terrorífica pero excitante que será desarticulada cuando descubra que los retos del misterioso primer dormitorio se asemejan a juegos de programa-concurso.

Nota aparte, Matsurika Shinouji, la maid personal de Mariya merece una mención y ovación de pie porque no ha perdido su habitual awesomeness, esa personalidad sarcástica, cruda, muy aguda para percibir los disparates y extravíos de Kanako y reírse de las circunstancias dramáticas. Matsurika es el joker de esta serie, la carta excepcional de la baraja, puede ejecutar cualquier función intermediaria y su humor es infalible, aunque pueda parecernos demasiado ácido. Desafía al arquetipo de la maid, cuando menos de acuerdo a ciertos referentes populares en años recientes, como Maria, en Hayate no Gotoku! Matsurika es también, para la estructura de personajes, un dispositivo del absurdo: una figura cuya actuación casi siempre es acompañada por situaciones fuera de foco, descabelladas o sin explicación aparente. Además, forma parte del “muro de Realidad” que pone freno al romanticismo de Kanako y esta ocasión incluso logró sacarle provecho quitándole dinero y fichas del juego. Ayuda bastante su perfil indiferente para tornar más punzantes sus comentarios. La mención al deus ex machina podría aludir también al arquetipo de las maids como personajes polivalentes con habilidades y conocimientos que sobrepasan al promedio de mortales. Aún cuando Matsurika cumpla ese papel, supera una prueba de forma tan simple y tonta que parece incorrecta.

Complementan la parodia otros temas que apelan a la inversión del orden común y natural, como la misma existencia de un personaje como la anónima Manager del Dormitorio, cuya infantil apariencia y actitudes traviesas también podría confundir al espectador que solamente podría atinar a colocarla en un punto intermedio, pues como God, la Diosa del lugar, puede darse el gusto de disfrutar con cierta crueldad del sufrimiento de Kanako. Esas pantallas gigantes en un entorno oscuro le otorgan un aire de villana badass si no fuera porque aparece degustando sus habituales dulces. Lo grotesco, la estética del carnaval, se caracteriza justamente por esta conjunción de elementos contradictorios en una sola figura. God sería la reina de ese mundo lúdico.

También podríamos nombrar en este conjunto de desengaños cómicos al harem no consumado, en realidad, un grupo de amigas cualquiera que reúne los más selectos fetiches lésbicos de Kanako, pero nunca traspasa la barrera amical. El deseo solo existe en la acelerada mente de nuestra heroína, pues el melodrama no empalma nunca con el espíritu carnavalesco: se repelen. La solemnidad y sublimidad que manifiesta Miyamae-san en sus ilusas elaboraciones deriva de las novelas o manga que consume, como una Madame Bovary yuri que cifra sus esperanzas en Ame no Kisaki no porque su madre hubiese estudiado allí, sino porque además del antecedente casi legendario del romance escolar de sus padres, se trata de un colegio católico all girls, el entorno estereotípico donde ocurre la acción lésbica. Esta idealidad contrasta con lo grotesco y la deformidad, pero también con una realidad que tampoco funciona según los caprichos de un individuo. Por momentos, un instante de tensión dramática parece instaurar un orden novelesco, como cuando Sachi cachetea a Kanako para recordarle sus motivaciones originales, pero de inmediato ese intervalo poético se desvanece cuando se entera que podía haberse ahorrado la molestia de superar las pruebas y entrar por la puerta de emergencia. La terquedad romántica de Kanako le permite extraer una moraleja de esta experiencia, pero conociendo a SHAFT, incluso ese aprendizaje está teñido de cierto humor descarnado. Para finalizar, aunque Mariya aparece poco en este capítulo o tiene una participación secundaria, el tema paródico por excelencia de Maria†Holic es la identidad entre objeto de deseo y objeto de repulsión, que revela la fragilidad de las categorías que definen el placer, terreno donde los límites siempre serán difusos.

2 comentarios

  1. Batou

    Me gusto mantine el nivel de la tempora anterior y una de las mejores series de esta nueva temporada
    Buena reseña

    15 abril 2011 en 17:52

  2. - Test Type -

    Al igual que las acciones de Kuroko para con Mikoto, no tienen precio los momentos de hilaridad que la libidinosa imaginación de Kanako nos brinda.

    28 abril 2011 en 04:17

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