Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Ore-tachi ni Tsubasa wa Nai 1: “He wants to put that monster in my kitty”

Loli extranjera con pantsu de encajes: enciendan la alarma

Adelantando la conclusión al análisis, entre los estrenos de esta primera semana, Ore-tachi me parece el más desconcertante, quizá debido a los motivos erróneos: la desarticulación de sus tres secciones, la insinuación de un trasfondo fantástico después de veinte minutos de comedia ecchi o love-comedy harem, y esa inevitable incomodidad de no comprender hacia dónde encamina la serie a pesar de sus banales situaciones. En resumen, que siendo conscientes del contenido light, aturde la ausencia de centro, de núcleo temático. El capítulo inaugural es estratégico porque sirve para introducir no necesariamente el conflicto, sino el tema, el orden estructural que permite identificar al protagonista, el contexto donde actuará y sus motivaciones u obstáculos. Aquí no queda claro absolutamente nada: solo una mera acumulación de personajes sin aparente conexión y sin propósito claro. Incluso sospecho del opening-ending, ambientado al estilo de los cuentos de hadas o juegos de fantasía feérica, que debido al carácter urbano y melodramático de estas primeras vinetas, suena además de engañador, contradictorio. Si pretenden despistarnos con promesas de espadachines, lanceros y princesas, o si imprimirán un giro mágico o fabuloso a juzgar por las palabras del protagonista (si acaso Takashi Haneda es el lead masculino que centralizará estos distintos vórtices presentados por separado), es difícil de predecir mientras no conozcas el juego de Navel. Como en Serious Moe Business privilegiamos el punto de vista del espectador menos informado de los antecedentes en otras plataformas narrativas, este blogger prefiere abordar la serie desde su ignorancia. Además de la fragmentación y la incertidumbre que conlleva respecto de nuestras expectativas, este episodio destaca por otros aspectos menos santos: aunque según Wikipedia, el título original carecía de escenas de sexo, la carga de menciones explícitas, exhibicionismo y recurso a la perversión como fuente de humor es reveladoramente alta, aunque poco frecuente, en consecuencia, las pocas veces que ocurre, los cintillos amarillos de “Keep Out” resultan absurdos e inútiles.

Una primera sección consiste en la presentación genérica del entorno donde se desplegaría el abanico de opciones amorosas que determina la estructura del harem: de preferencia, un escenario escolar, cuatro chicas (aunque la cifra más usual es cinco) que representan diversos arquetipos establecidos con claridad y distinción, y al centro, un héroe romántico cuyo defectos estratégicos son la amabilidad (porque le resulta imposible negarse a la voluntad femenina) y la indecisión (porque, conociendo el interés de esa pluralidad de muchachas, teme herir los sentimientos de varias si escoge a alguna). Sin embargo, si existe una típica forma narrativa para las series harem, esta conduciría hacia un punto específico: la toma de decisiones, es decir, que dadas ciertas circunstancias, el protagonista deberá despercudirse de la duda y portarse como hombre, con sinceridad. A veces, es trascendental la debilidad de carácter del codiciado joven y sospecho que Takeshi no difiere de este modelo. Durante su trayecto al colegio, todas excepto su prima Kobato “Poppo” Haneda se abalanzaron sin pudor ni reparos para ganar terreno y aunque a ningún hombre podría incomodarle este placentero acoso, pareciera que Asuka, Naru y Hiyoko juegan con Takeshi casi usándolo como un muñeco, avasallándolo y reclamando su posesión por encima de su voluntad. Para un discurso sexista, aunque la sumisión es un fetiche, un hombre sin capacidad de control sobre su harén es depreciable y recriminable. Otro elemento infaltable y de fácil identificación, incluso para los neófitos, es la jerarquía de personajes. Aunque en teoría todas las chicas del juego tienen finales propios y el jugador puede optar por emparejarse con su preferida “siguiendo la ruta de…”, en realidad, siempre se privilegia a una haremette oficial, una heroína principal por encima del resto. Las adaptaciones al anime aprovechan este esquema y facilitan la distinción inmediata de la “chica elegida”. Asuka es quien lleva la delantera y detrás se colocan Naru y Hiyoko, debido a su nivel de agresividad: la primera reúne ciertas coordenadas de la genki girl (alegre, de aspecto deportivo, espontánea) mientras la segunda encarna a la acaparadora, algo antipática y belicosa, aunque esta última característica pareciera general. Amar es batallar: Asuka humilla a Poppo, la prima le responde negándose a rendirse, Naru las aparta con su bicicleta, Hiyoko también insulta. Las relaciones entre personajes son ofensivas, pero frívolas, como corresponde al género. La “imouto incompleta”, quien ocupa el escalafón inferior de esta jerarquía del harén Haneda cuenta con menores posibilidades: sus rasgos connotan cierta candidez infantil, lolitesca, y siendo marcada como niña, sus expectativas románticas en un juego de madurez son bastante bajas. Esta infantilidad no evita que Nomad convierta su candorosa declaración de guerra en una apología del pantyshot.

La mayoría de harem depositan sus fortalezas en el carisma o dulzura que logren transmitir sus personajes femeninos o, siendo más precisos, cuán memorables sean sus chicas lindas. Además del cuarteto “escolar”, la escena del restaurante introduce a la animosa ronin Kinako Mochizuki y la arisca y burlona Eriko Hino. Las personalidades de ambas maids contrastan equilibrando la balanza complementaria entre la amabilidad y la tosquedad. Sin embargo, aunque esta secuencia ocupa la mayor cantidad del episodio y en particular algunas humoradas son graciosas, el balance general es bastante aburrido, en parte porque quienes toman el control del diálogo son tres personajes masculinos cuya interacción es dispersa e incompleta. Se tratan varios temas, casi la mayoría acerca de mujeres, pero no existe una conversación real porque los tres hablan por separado sin llegar a ninguna conclusión. Chitose resulta más eficiente que Kakeru para la comedia porque juega con corrección el papel de bufón sin humillarse demasiado. Su repelencia con Eriko reitera la clásica dualidad antagónica entre payasos carnavalescos sin suerte en el amor y tomboys malhabladas con arrebatos violentos, similar, aunque inferior al dueto Sunohara-Kyou Fujibayashi. La sensación de haber perdido unos valiosos diez minutos de mi juventud se agrava cuando, a pesar de haberse delineado a los personajes, no puede establecerse una relación entre esta escena y las otras ni evaluar su importancia respecto del argumento. Por ahora, son meros actores circunstanciales, alejados del protagonista y su entorno colegial. Tampoco permiten adivinar un desarrollo, tensión o conflicto. Si fuesen las estrellas de un slice-of-life que cuenta los pormenores de la rutina laboral en un restaurante, al estilo de WORKING!!, tendríamos una aceptable discusión humorística en torno a cuestiones intrascendentes; sin embargo, incluso en este género que antes he dedicado ciertos esfuerzos en describir y defender, sus mejores exponentes se distinguen porque sus viñetas conducen hacia un tema particular. Aunque suene extraño, concluyen en algo. La acumulación de comentarios entre Chitose, Kakeru, el Master y sus meseras es risueña por instantes, pero deja absolutamente todo en suspenso. El remate donde un chiquillo anónimo entra a escena para mirarle las pantaletas a Kinako y decepcionado porque no es shimapan, termina por bajárselos, parece tan gratuito, deshilvanado, inconsistente, que podría haberse obviado sin cambiar el efecto humorístico de esa burlesca conjunción de idiotas hablando tonterías.

Tampoco pretendo cuestionar la presencia de eventos ecchi o fanserviceros en una serie harem, porque cuando existen estos polígonos amorosos con muchas variantes y el emparejamiento es conceptualizado como una confrontación, la convivencia cercana con el sexo opuesto es frecuente dando lugar a situaciones de enredo y contacto corporal. Ningún harem estaría completo sin picaresca, sin calzones ni episodio de playa o aguas termales. Lo normal y casi obligatorio (lo coherente, me animaría a decir) es que abunden estas manifestaciones de mañosería light. No critico el pantsu-service, sino su inconsecuente inclusión en cualquier circunstancia como para terminar redondeando una secuencia que dice mucho pero aporta poco. Muy distinto, aunque más atrevido, el diálogo subido de tono entre Alice y Hayato Narita, una discusión loliconácea casi colindante con la alarma pedófila que termina con la rubia chiquilla exponiendo su audaz lencería de encajes tras una provocación algo imprudente de parte de Hayato. El duelo verbal entre la pequeña extranjera y el miloficios con actitud de bacán está dominado por la tensión inherente al tabú de la insinuación sexual infantil: el héroe nocturno no puede plantarle pelea a la muchachita aún cuando ella lance una incitación que cierto sector del público amante de las lolis habrá disfrutado. A diferencia del service de Kinako, el exhibicionismo de Alice tiene mucha utilidad: como condimento risqué para una escena donde se delínea el carácter de los interlocutores: Hayato como un hombre curtido en la calle, sereno y sarcástico; y Alice como una niña nada inocente ni cándida, sino bastante procaz y deslenguada, que llega incluso a deslizar una invitación sexual. Por desgracia, el resto de esta sección naufragó en el mismo error de la anterior. De vuelta al colegio, las tribulaciones del joven Takeshi dejan entrever la posibilidad de una derivación fantástica que podría resolver algunas interrogantes que solo esta primera línea argumental parece plantear: ¿de verdad el protagonista proviene de otra dimensión donde es candidato para convertirse en rey de su patria?, ¿qué alegoría o clave esconden esos enigmáticos televisores?, ¿qué significan las plumas? Ojalá, mientras nos ofrezca respuestas, Ore-tachi no olvide su componente love-comedy, sabrosona y peligrosamente indecente para transformarse en una serie de fantasía caballeresca de magos, monstruos y hadas.

6 comentarios

  1. ¡Hola! Este blog me parece muy interesante, quisiera saber si existe la posibilidad de que podamos intercambiar links, que mi blog aparezca en tu blogroll y que el tuyo aparezca en el mio ^^

    Claro, si no es mucha molestia.

    12 abril 2011 en 21:36

  2. Konopikyu

    Me impresiona tu nivel de analisis, es decir, es facil analizar algo mas profundo, bueno dentro de su misma profundidad, pero analizar algo tan trivial como esto y que parezca interesante ahi si se ve el talento.
    Igual esta es otra serie que dejare tirada, no me gusto sencillamente.

    14 abril 2011 en 12:23

  3. davidvfx

    Realmente es desconcertante este anime y es que este primer episodio, no le tenia mucha fe, y es que el harem no a sido “santo de mi devocion” por gustos personales, pero es que ya no es seguro si estamos en un anime harem de lo mas tipico, o ante un drama urbano, o una comedia romantica masculina, o una serie de fantasia medieval… pero algo inegable ese televisor y grabadira me recuerdan a un video hecho por otaku gringo llamado AMV FROM HELL facil encontrarlo en youtube, cuando lo vean veran la referencia.

    Empezando por la 1ra parte era como el intro de un Ero-Game, con todo de la ausencia facial del prota masculino junto al cotoneo de las hembras brama sin importarles lo desvergonzado que se víera a la sociedad (bueno en el mundo real por que en mundo del 2D esto debe ser de lo mas comun) hace pensar que veremos un anime harem de lo mas comun y corriente (comun por el prota y corriente por las hembras tan demigradas en su imagen) pero no derrepente “nos cambian de canal” (literalmente).

    2da parte. Esta fue otra cosa díferente que me da el salto a un anime mas ”boy’s love” donde se centro en la perspectiva emocional del genero masculino, donde la indiferente son las mujeres,…. ‘ debo decir que se me hiso mejor que la primera parte, pero a un asi no me llega engancha la propuesta.

    3ra parte. esta fue lo mejorcito donde vemos un esquema mucho mejor a la “Durarara” con personajes urbanos de todos los colores, y donde el próta de este marco nos lo presentan como un especie de ”Ronin” (samurai que sigue su propio codigo) que a pesar de ser un desempleado no es menospreciado por la gente de la comunidad, y hasta parece reconocerle “capacidades” y ganarse su simpatia. Sin salirse de la perspectiva masculina de la historia; pero regresamos a los toques de un Ero Game, pero mil veces mas agradable que el mostrado en la primera parte. Aqui apreciamos a la chica responsable y madura que conjenea casualmente hasta la pícara loli que tienta a nuestro prota al lado PedoBear de la fuerza.

    4to. Bloque que mata lo que se gano en el 2do y mas en el 3er bloque dandonos un guiño a lo mas ”AngelDNA” Rebelando que el chaval de la primera parte (estoy mas que seguro que es él) es un ser tipo de ser angelical y de pasada nos dice que el tiene un amor ya elegido… . A lo que me lleva ¿Si ya tienes tu para que dejas sobar por las demas hembras en brama? La explicacíon (e\/cusa) ya la se; pero igual culpa tiene el que lo hace como el que se deja. … . Ya no dire no dire del ED medieval que de alásno le ví nada mas que el casco que me mecordo a la armadura de pegaso de SaintSeiya.

    por cierto seriousman ¿Vas a analisar Sengoku Otome – Momoiro Paradox? No destaca en una gran calidad pero es muy simpatíca la prota; y una historia con toques (tal vez) yurisdescos, pero si denotan mucho la amista entre las chicas de la serie.

    14 abril 2011 en 12:54

  4. Batou

    al ver el primer capitulo de esta serie no entendi nada no deja nada en claro esperemos que el capitulo se mas claro porque sino esta serie va a ser espantosa

    14 abril 2011 en 18:47

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s