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Hanasaku Iroha 1: Working!! en serio

P.A. really Works

¿Slice-of-life?, ¿melodrama familiar?, ¿relato de maduración?, ¿soap opera? Las especificaciones genéricas pasan a segundo plano cuando un episodio debut enamora los ojos con semejante alarde de preciosismo visual al detalle, una escrupulosa y fluida animación para construir un simulacro poético de la vida real. P.A. Works regresa a sus raíces, su bastión más celebrado: el drama de soterrados conflictos y rencores silenciados alrededor de un personaje carismático y soñador, una fórmula que replica muchos elementos de true tears, su trabajo más emblemático. En lugar de romances prohibidos y tensiones incestuosas, la historia de la inexperta y malaventurada Ohana Matsumae nos confronta de nuevo con sensaciones extremas que discurren en un clima de tibieza e hiriente discreción, tan crudo como ese extraño régimen laboral donde la patrona es una madre que disciplina a sus empleadas.

Como Kou-chan, también el espectador sucumbe al encanto de Ohana: imposible no enamorarse de una jovencita tan inquieta, imaginativa, deseosa de quebrar el anodino círculo de la rutina, de comer los frejoles que se pegan al fondo de la lata, de vivir un “drama”, una aventura. Amable, espontánea e idealista, posee los tres atributos básicos de una heroína de melodrama y quizá, como otros comentaristas vienen aventurándolo, Hanasaku Iroha guarda una similitud estructural con el género conocido en Hispanoamérica como telenovela. Si true tears tenía su punto fuerte en el excéntrico carácter de Noe Isurugi, este nueva producción aprovecha el imán de identificación en Ohana para focalizar desde su perspectiva y convertirla en el punto de vista privilegiado por donde se canaliza la observación del mundo. La muchacha es valiente y autónoma, al menos si comparamos su caso con el resto de adolescentes citadinas, supeditadas a la tutela paterna. En cambio, Ohana ha madurado por necesidad para sobrevivir al lado de una madre tan frívola e insensata (como la mayoría de escritores que conozco) y cuya propensión a la ridiculez delata su dispersión mental, una cualidad útil para un creador de ficciones (permite pensar en miles de cosas locas hasta hallar una genialidad), pero nada recomendable para la maternidad. La irresponsabilidad de Satsuki es clave para el resto del episodio: ella y su pintoresco novio son las únicas cuotas de comedia pura, su huida desencadena el acontecimiento principal (la llegada de Ohana a la posada) y su beligerante relación con la abuela Sui predisponen a la anciana contra su nieta y la convierten en víctima del sarcasmo del tío Enishi. En parte, recuerda a los padres de Hayate Ayasaki, aunque Satsuki no llega al extremo de abandonarla a merced de la yakuza heredándole sus deudas. La historia suena similar, pero ambos casos derivan en modelos distintos de narración: la irresponsabilidad paterna, sin embargo, siempre sirve para hacer resplandecer al protagonista, sea en comedia o drama lacrimógeno. Muchos personajes de anime, en especial, allí donde arrecia el fanservice, son hijos de padres ausentes. Los adultos son objeto de cuestionamiento como orientadores. Gracias a ello, Ohana se permitía soñar y ambicionar con romanticismo un tipo de vida más excitante. No obstante, la impronta de la madre nunca se borra: la desobediencia de Satsuki provocó que fuera desheredada, por tanto, la situación que sufrirá al enrolarse como empleada de la posada Kissuisou es secuela de este desencuentro entre madre e hija que, si tratáramos con gente razonable, no debería involucrar a Ohana, inocente de los numerosos errores que podría imputársele a su descuidada progenitora. Por tanto, aunque la figura materna desaparezca pronto, su huella se cierne sobre nuestra heroína, dejándola a merced del resentimiento de su abuela. Este es el gérmen fundamental de una telenovela: el ensañamiento sobre el indefenso que lucha por cambiar su suerte con su honestidad y buenas intenciones como principal recurso. Ohana pasa de vivir una rutina poco exitante teniendo que tolerar las inconsecuencias de su madre a cumplir su aspiración de protagonizar su propia “soap opera”, su “dorama”, aunque todo termina trastocado, invertido, menos idílico.

El primer parlamento de este capítulo es bastante sintomático porque parece aludir, por adelantado a varios temas recurrentes en los siguientes minutos: “Mom, I’m not actually your child. Your friend, an ailing jazz singer, had a child with an American soldier who arrived at port.” Si existe algo difícil de negar son los vínculos maternales, por tanto, Ohana parecería inventarse en broma un origen ficticio para declararse distinta a Satsuki, sin advertir que esto ocurrió en realidad entre Sui y su madre, es decir, una ruptura real. Nuestra protagonista persigue una vida novelesca y ejercita su imaginación para proveerse de esas imágenes placenteras que parecen hacerse realidad mientras va llegando a Kissuisou: la anciana que regala caramelos, el poblado frente al mar, la simplicidad de la vida provinciana, la imponencia de una posada estilo tradicional, son todos tópicos de ficción. Sin embargo, a cada paso, sus suposiciones son erróneas como si la Realidad desmintiera sus ilusiones: Kissuisou es un entorno placentero, pero solo para sus clientes, porque los empleados están sometidos a un duro régimen de obediencia y eficiencia y muchos preferirían no darla por bienvenida, pues su generosidad y amabilidad deriva en equivocaciones o suele ser malinterpretada. Ohana llega al establecimiento cuando cunde una atmósfera de violencia psicológica, estructural, jerárquica, que afecta las relaciones entre casi todos los personajes, alienándolos. Algunos, como Minko, han asimilado ese discurso sobre la disciplina que los subordina como si fuera natural y correcto, y están dispuestos a amoldarse a sus preceptos porque no conocen otra forma distinta de trabajar. Esa represión constante la lleva a esconder sus sentimientos o endurecerse como mecanismo de defensa. Nako, en cambio, es doblegada debido a su timidez: sería incapaz de oponerse al talante opresivo de Sui. Esta actúa como cacique o gamonal, a la manera feudal. Y cuando empleo esta palabra, pienso en la feudalidad como un sistema de dependencia, de favores y obligaciones entre señor y vasallo considerados justos de antemano pero que envolvían una gran desigualdad. Japón es un país harto tradicional y probablemente muchas estructuras pasatistas sobreviven, se heredan y reproducen bajo la coartada del respeto a las costumbres en contraste con el acelerado ritmo de innovación tecnológica que experimentan las grandes urbes. Una chica de ciudad como Ohana lo encontrará degradante porque está acostumbrada a escuchar sobre derechos laborales o concebir otros mecanismos de negociación entre patrones y trabajadores. Para comenzar, aunque su madre esté condicionada por las fechas de entrega de la editorial, una escritora continúa siendo una freelancer que trabaja por obra y comparada con Nako y Minko goza de mayor independencia. No cuesta mucho especular las razones que desembocaron en la ruptura con Sui.

Sin embargo, la característica más sorprendente de ciertas estructuras feudales que sobreviven en medio de la modernidad sea que adquieran la forma de relaciones paternalistas o maternalistas, es decir, que los vínculos de sometimiento entre señor y vasallo sean análogos a la obediencia y dependencia debida al padre o la madre. Ohana no tarda mucho en comprenderlo, pero no está dispuesta a justificarlo. A pesar de su optimismo, sigue los mandatos de su abuela porque no tiene dónde dormir ni dinero para alimentarse. Estas formas ancestrales permiten al patrón (que ocuparía el lugar del señor) disciplinar a sus empleados mediante cualquier método que considere pertinente, incluso la violencia física, amparándose en una legitimidad moral, pues entre ambos existiría un convenio tácito que, de nuevo, se remonta a la feudalidad: el señor provee de seguridad (en este caso, de techo y comida) a cambio de leal obediencia. Pero Sui ofrece también, como “madre”, otro “servicio”: se arroga el derecho de educar, no solo como dueña, sino como mujer mayor. Bajo este supuesto, los empleados le profesan respeto y fidelidad absolutos a Sui porque esta les proporciona un conocimiento, una formación, les permite aprender un oficio. Minko vive supeditada a esta lógica que puede parecernos nefasta y abusiva, pero dentro de Kissuisou es la ley. La función de Ohana como heroína telenovelesca (o melodramática si queremos) sería transformar ese ambiente de continua tensión donde solo se respira miedo y reverencia mediante su amabilidad y tesón. La joven protagonista cuenta con los atributos para conseguirlo, pero la cuesta será muy empinada.

Ha comenzado la nueva temporada y estaré revisando varias series antes de decidirme cuáles reseñar con regularidad. El desajuste en las fechas de emisión provocó que el período intermedio entre invierno y primavera se acortase. Para agravar la situación, o mejorarla, esta ocasión se estrenará un gran número de series (el mayor desde que inauguramos este blog), muchas dentro de la órbita moe, slice-of-life, comedia o melodrama, que suelen llamar mi atención, por tanto, la determinación de abandonar algunas será mucho más dolorosa. Para poder cubrir mejor estos primeros capítulos, algunos artículos serán más cortos que lo habitual. Espero sus recomendaciones, consejos, pedidos, etc. para medir mejor los intereses de mis lectores.

5 comentarios

  1. Juan Mario

    Rayos mi tiempo es demasiado escaso, ya habia escogido 8 series a seguir de la temporada actual (y de paso seguir con Beelzebub y Gosick), pero con tu reseña me haz convencido le hare un espacio mas a esta serie.

    6 abril 2011 en 20:49

  2. davidvfx

    te doy la razon que el tiempo es oro y lo esprimimos como un limon con nuestras propia manos…. consejo es no hagas una rezeña del capitulo si no centrar en el analis al mas estilo literario que tienes que por esa razon es que leo este blog para profundisar mas el guion é historia viendo mas haya del celuloide que vemos en nuestras pantallas digitales.

    7 abril 2011 en 12:03

  3. Konopikyu

    Yo ya he visto varias pero me falta, he visto hasta el momento: Hana-Saku Iroha (duh por algo estoy leyendo), Nichijou (demasiado japonesa, no le entiendo los chistes :/), Steins: Gate (creo que no esta bien dirijida, la historia enreda pero no desenreda lo suficiente y el protagonista se me hace demasiado molesto) y la adaptación de los X-men ( buena ecepto por el guion se nota tan gringo, y el diseño de los personajes y la animación no encaja muy bien con el publico meta al que quieren dirijir la serie, por lo tanto se nota algo tenso y disimil). De esos 4 por el momento me quedo con Iroha.

    A mi Ohana me recuerda mi yo cuando entre a la Universidad, despues de escapar por fin de unos tortuosos años de colegio, porque si, para mi como para mucha gente el colegio fue una agonia solitaria. Aunque bueno igual cuando comienzas a trabajar la fantasia unida de igual forma a ciertos conflictos familiares pues te va decepcionando poco a poco. La realidad es algo que debes aprende a aceptar y a cambiar por igual, la soledad es la unica que puede modelarte y las personas a tu alrededor no siempre van a ayudarte o protegerte. Ah que tristeza la de aquellos dias, pero que bien se siente cuando por cuenta propia logras salir de la telaraña, decides y remontas justo en quien sabes que debes ser.

    El detalle de la animacion verdaderamente soberbio (no es exagerar es hermoso), me encanta la particularidad de que aunque ya es bastante fluido el movimiento, logran entremesclar tan bien los personajes con los fondos que son una maravilla, detallados, bastos, delicadamente adornados con pinceladas y con colores calidos que te hacen querer estar justo con la protagonista. Pocos animes logran encajar tan bien el escenario como un individuo mas, lo que te hace sentir por ratos que estas viendo una pelicula. Ademas estan los enfoques detallados, sobretodo recuerdo la parte en que Ohana es reprendida por su abuela, y en vez de mostrar el plano mas directo que seria su rostro, nos enfocan justo a los pies, donde se puede ver el equilibrio del cuerpo quebrado, el dolor en la tension que demuestran los dedos, el retroceso que finalmente evita caer ante el violento arrebato del atacante. Ese tipo de cosas hacen de una animacion no solo una forma de entretenimiento, sino un arte delicado, pensado y bien trabajado.

    Otra cosa que me gustaria comentar son los dialogos, me encantan, como con algo delicado, fragil, cotidiano y sutil se pueden construir cosas tan hermosas, es como el mismo personaje principal, se entrelaza tan bien con sus dialogos, con sus pensamientos sacando pinceladas de un lienzo en blanco. Realmente la protagonista tambien tiene madera de escritora aunque dada su naturaleza observadora y reflexiba, diria que es mas hacia la poesia que hacia la novela.

    Espero disfrutar mucho esta serie, que como ven me emociono muchooooo.

    7 abril 2011 en 12:07

  4. Eduard

    Supe que esta serie será de 24 capitulos, haber como se desarrolla la historia con la abuela y la otra

    7 abril 2011 en 22:39

  5. Benjammmin

    Wow!!!!! que extraordinario!!! no visito tu blog en unos pocos dias y ya entraron 3 nuevas (y extraordinarias!) series. Me alegro que hayas decidido incluir en tu blog Nichijou, A Channel y Hanasaku Iroha. Estuve pensando sobre “ayudar” a reseñar alguna serie, pero como ya sabes no soy muy bueno pra explicarme. Que pena que A Channel ya esta siendo reseñado por Kitsu, y definitivamente tu has hecho un trabajo espectacular, como es usual, con Hanasaku. Quiero colaborar, pero no se si estare a la altura de tus “standards”. Snif.

    10 abril 2011 en 08:43

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