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FORTUNE ARTERIAL Akai Yakusoku OVA: La princesa del tennis

Tomándoselo a pecho

Aunque el desenlace de FORTUNE ARTERIAL en diciembre no satisfaciera nuestras expectativas respecto del melodrama (demasiada candidez cuando gran parte de la tensión que agitaba su trama provenía de la represión carnal), la serie mantuvo un parejo equilibrio entre comedia, acción y romance, proveyéndonos además de un hecho infrecuente para las adaptaciones haremescas: una simpática pareja protagónica formada por un lead masculino confiable, seguro e inteligente, y una heroína nada tsunderesca, sino vigorosa y valiente; ambos trabajando en tándem para llevar alegría a los estudiantes. Será una historia estereotípica, pero gracias al correlato vampiresco y el proceso psicológico de Erika, escapó al tedio en que derivan la mayoría de visual novels trasladadas al anime. Este episodio extra ayuda a concretar de forma más “explícita” (aunque todavía bastante pudorosa) el emparejamiento Kouhei+Erika; sin embargo, se decanta por el filón cómico y amical, algo fanservicero, y sin arrancarnos ninguna risotada, consigue entretener y cerrar asuntos pendientes aún cuando rehuya a liquidar las esperanzas del resto del harén. Al menos, sabemos que Shiro corresponde con lolitesco candor al exagerado celo de su onii-sama. Y puesto que, además de conejos apareándose en el bosque, el capítulo podría resumirse como un combate no declarado entre las chicas del elenco por apropiarse de Hasekura, antes que reseñarlo, comentemos la performance de cada contendora y cómo las rivalidades femeninas por (digamos) dirimir quién es la bomba sexy del grupo pueden resolverse en una cancha de tennis. Entre tanto, Kouhei, a pesar de hacer méritos como galán, recibe su dosis de punch a prueba de ecchi.

Sin embargo, hubo una veta de “seriedad” que valdría destacarse porque pretende puntualizar y darle sentido al rollo moral de FORTUNE ARTERIAL, típico de la love comedy de anime, acerca de la amistad, la lealtad y el desprendimiento. No interesa mucho este discurso, sino el lugar que ocupa funcionalmente en la serie y acierta este capítulo en calcar, paródicamente pero en parte en serio, o hacer alusión directa a circunstancias del primer episodio: Kouhei vuelve a emprender un viaje en tren y vuelve a reflexionar mientras observa a las aves migratorias, pero antes de acabar sus meditaciones es interrumpido por Kanade y la Vicepresidenta, quienes le exigen dejarse de melancolías y unirse al juego de cartas. Hasekura no necesita continuar con esos pensamientos porque, desde que forma parte de ese círculo y decidió “asentarse”, ha dejado de vivir como un nómada sentimental. No termina sus frases porque es momento de conversar, de hablar hacia afuera. Kouhei ha hallado su lugar en el mundo gracias a los entrañables vínculos que supo forjar gracias a esa determinación y eficiencia emocional tan atípicas: sus amigos le recuerdan que debe terminar de romper con ese “yo” melancólico y despatriado del primer episodio. Entonces el discurso, trillado si queremos, adquiere relevancia porque nos ayuda a percibir la evolución de un personaje. Estropea un tanto la definición romántica, pero le otorga unidad al relato recordándonos que había motivaciones latentes desde la primera escena de la serie. Además, aunque la excusa para esta excursión campestre sea premiar al Consejo Estudiantil por el éxito del Festival, se aprovechó para enganchar con una escena que habíamos olvidado: la promesa de Kouhei a Shiro. De esta manera, pretende transmitirse la sensación de haber atado los cabos sueltos.

Comencemos por las hermanas Yuuki, quienes poseen las menores posibilidades de concretar sus aspiraciones con Hasekura. Al principio, Haruna pudo haber jugado la mejor carta disponible (incluso en sentido literal), siendo la gran osana najimi y destinataria de sus misivas cuando pequeña, por tanto, unida a Kouhei por un precedente sentimental. Este mito melodramático (y erótico, a veces) de la childhood friend no funciona nunca en la vida real, pero es un tópico del anime, pero por desgracia, Haruna es otra persona: Erika le borró la memoria y de Kouhei solo recuerda sus cartas. Aparte, su principal problema como contendora es que suele operar, como personaje, en conjunción con Kanade, formando la pareja dispareja de onee-chan genki girl + imouto ladylike. Esta geminación (dos personajes complementarios que actúan como una dualidad) impide que Hina-chan se muestre individualmente aún cuando Kanade destaca por su espíritu animado y bullicioso: el contraste, como resulta patente, desfavorece a la hermana menor que aparece relegada mientras la mayor gana notoriedad debido a sus dotes cómicas. Haruna es aburrida y para intervenir en escena depende demasiado de Kana-chan. No extraña que carezca de secuencias notables o rasgos destacables más allá de su papel de niña buena. Ni siquiera opuso mucha pelea en el tennis. En cambio, Kanade estuvo presente prácticamente en cada momento cumpliendo su papel de encargada disciplinaria, introduciendo con malicia el tema romántico y planteándolo como una guerra. Junto a Iori Sendou, la Yuuki mayor anima cada evento con sus travesuras y gestos infantiles, pero, por desgracia, el anime suele portarse pésimo con las niñas eternas y negarles el triunfo sentimental. En distintas escenas solían emparejarla con Iori mientras que Hachimandaira solía acompañar a Hina-chan: me sorprende que Shiro relacionase a Kanade con Heiji, cuando no existía ningún indicio en los anteriores episodios. Si Kana-chan lo niega, entonces no es canon. Que Kouhei la viese desnuda me parece demasiado castigo para su jovial y cándido corazón: aunque ella encarne el espíritu espontáneo, juguetón y extrovertido, también se toma en serio sus obligaciones de dorm-manager y su audacia no llega tan lejos. Es contradictorio, pero hablamos de una loli moe a quien el público le exige ser tentadora y casta: me sorprende más que semejante tipo de personajes resulte tan vívido y entretenido.

La popular Frozen-Dry Kiriha Kuze estuvo casi ausente hasta que Erika decidió que debían ajustar cuentas por diversos motivos. El primero, porque Kiri-kiri es la única capaz de derrotarla en algún curso del colegio. Además, Kuze-san es sirviente de Kaya, la madre de Erika y aunque la rubia deteste a su madre, no olvida que la morena azabache la hostigara y desafiara cumpliendo las órdenes de su represora okaa-san. Para complicar la situación, Kiri-kiri se atreve a manifestar su interés por Kouhei la noche del pajama-party, y puesto que si descontamos a Haruna por insípida, las únicas chicas rebozantes de suficiente sensualidad para pelearse a Hasekura son la Vicepresidenta y Kuze-san, este duelo definiría el título de hembra-alfa del harén. Hablar de Kiriha es referirnos a la deliciosa secuencia de tennis, lamentablemente de corta duración: me encanta el deporte blanco y desde hacía tiempo esperaba una moeficación (la próxima temporada se estrena Softenni). Kuze-san no necesitaba del apoyo de Heiji, como Erika prescindió también de Kouhei, más distraído en “cubrirle las espaldas”, por tanto, califica como duelo femenino o batalla moestática, cuando dos bishoujos colisionan en alguna forma de competencia y sin importar el resultado gana el espectador. Fuera de este breve campeonato, Kiriha se resumió a mantenerse al margen del grupo leyendo un libro y apenas realizando comentarios marginales con su habitual mordacidad. Tomando en cuenta que debería enfrentarse a la heredera del clan Sendou y su reducida comunicatividad, Kiriha se encuentra bastantes pasos detrás y pese a sus talentos, pierde por omisión.

Los últimos capítulos de FORTUNE ARTERIAL habían cambiado mi percepción de la loli mascota del grupo Shiro Tougi. Al comienzo, me parecía la competidora con menos posibilidades, pero -ley #21 del moe-ness- “nunca subestimes el poder de una loli”, además de ganarse mi respeto cuando se ofreció como sirviente de Erika para aplacar su dolor asumiendo con valentía los deberes heredados por su clan. Chica inofensiva y tierna, como corresponde a su arquetipo, tenía como principal obstáculo el jugar demasiado bien su papel de imouto indefensa en busca de una relación de voluntaria dependencia y sumisión. Suena duro, pero en ello consiste el modelo de heroína de Shiro. Como sospechábamos, ese lugar en su corazón lo ocupa Seichirou, su auténtico onii-chan y Hasekura-senpai es apenas un “protector” o una persona que admira. Pero la vasta inocencia de Shiro provoca malentendidos y su adorable proclividad a comportarse como un conejito fuwa-fuwa la transforma en una tentación incluso para los menos loliconáceos pues incita al instinto de hermano mayor. Shiro protagonizó buena parte de los minutos iniciales pues su acercamiento a Kouhei para agradecerle que cumpliera su promesa encendió las alarmas en Kanade y Haruna que debieron recuperar la tranquilidad cuando la menuda twintail confesó sus vibras incestuosas. Aunque sus palabras carecían de malicia, esa misma pureza es peligrosa para quienes la disfrutan, en particular, Hasekura, pues de inmediato Seichirou apunta su nombre en la lista negra. No aguardaba un cambio radical en la personalidad de Shiro porque está supeditada a un molde fetichístico, pero hubiera preferido que fuesen consecuentes con su maduración y dejara de actuar como puberta retraída y boba. Su otro gran problema es, obviamente, la estricta marcación de un hermano carente de carisma y desagradable en todas sus intervenciones.

Como siempre, Erika impecable marcando la cancha en el momento adecuado: después de mucho tiempo, una protagonista femenina de harem exhibe una autoestima y una seguridad tan grandes sin desbordarse por inútiles cauces tsunderescos y merece un aplauso porque, sin caer en excesos, es intrépida pero también sensata y amable, como lo demuestra que 1. mientras todas sus mejores amigas manifiesten un abierto interés por (y ciertas esperanzas de enredarse con) su pareja “extra-oficial”, Erika no sucumba a la desconfianza (contra Kuze-san profesa otra clase de rivalidad); 2. a pesar de cachetear a Kouhei por entrar al baño de chicas, sabe reconocer las triquiñuelas de su hermano a quien realmente masacra (admitamos que Hasekura debía recibir el sopapo para evitar que “continuara mirando”); 3. interpreta con inteligencia las situaciones y tampoco monta en celos o resentimientos cuando escucha que Seichirou amenaza a Kouhei por algún asunto relacionado con Shiro. Cualquier tsundere habría empleado la fuerza bruta, por ello, la chica de listones rojos es waifu material de calidad superior. Hasekura debe agradecérselo a Iori porque Erika parece juzgar a los hombres teniendo como patrón de idiotez a su hermano, en consecuencia, cualquier persona más razonable, con virtudes menos ocultas y menos egocéntrico se ganará su preferencia. No desmerezcamos a Kouhei quien como pretendiente tampoco ha dado motivos para la suspicacia. En cambio, ha sabido arriesgar su sosiego adolescente y además de guardarle el secreto a la Vicepresidenta, le permitió probar su sangre y salió a rescatarla donde Kaya. Erika no apareció mucho durante la primera mitad, salvo ese fantástico paneo en la laguna, pero brilló durante el partido de tennis en todo su esplendor de heroína testaruda y hacia el final, después de permitirse un descanso romántico, reclamó su territorio practicándole a Kouhei una especie de fellatio digital.

Si alguna escena justifica que retrasaran la definición melodramática entre Kouhei y Erika hasta este episodio extra es esta apetitosa chupada de dedo con fines medicales, alimenticios, eróticos, sentimentales: usted elige cómo leerlo porque el gesto vampírico de la rubia admite todas estas interpretaciones en simultáneo. Erika había permitido que otras chicas se acercaran sin impedimentos a Kouhei, pero tuvo la astucia de ponerles freno a sus aspiraciones de manera sutil y atrevida, para no dejarles dudas de quién manda. Lamentablemente, este será el final de FORTUNE ARTERIAL y habiendo declinado Kuze-san, Erika gana por demolición y como respuesta a quienes estábamos descontentos con el soso desenlace, queda implícito, al cruzar sus dedos a la entrada del colegio, que ahora ambos emprenderán el camino juntos. Digno final para una rendidora adaptación de eroge donde incluso una imagen de erotismo casi caníbal queda reivindicada como signo de amor.

Nota.- Este post sirve también como un experimento para un posible cambio en el formato de presentación de imágenes: los links a los fotogramas (alojados en una cuenta de Picasa) en tamaño completo se encuentran ahora al interior del texto, no dentro de los mosaicos.

incita

3 comentarios

  1. Me gusta cuando tomamos una sere poco popular para profundizarla de esta manera

    30 marzo 2011 en 21:09

  2. javier

    oye se puede saber de donde sacaste las capturas es q todabia no encuentro HD de esta ova

    7 agosto 2011 en 13:00

  3. me encanta

    5 enero 2013 en 17:52

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