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Puella Magi Madoka Magica 10 (Parte 2): Una amistad obsesionante

Una postal imposible

En nuestro artículo anterior, establecimos como hipótesis de análisis que la trama de Puella Magi Madoka Magica giraba alrededor del trágico propósito de Homura Akemi por rescatar a quien consideraba la única amiga íntima que tuvo en su corta vida, Madoka Kaname. Sin embargo, introdujimos la duda ontológica sobre la identidad de la persona que inspiraba ese noble empeño: ¿era Madoka-1 la misma que Madoka-5? Homura ha presenciado sucesivas veces el sacrificio, casi ritual, de Kaname-san durante la Walpurgisnacht: esas chicas son insalvables, pero siempre que salta hacia una línea temporal diferente, Akemi-san mantenía la esperanza de corregir sus errores y evitar que aquella muchacha pelirrosada y pura de corazón muriese de forma absurda. En realidad (si acaso existe una), Homura perdió el “mundo” a donde pertenece, es un elemento extranjero sin posibilidad alguna de retorno y quienes otrora fueron sus “amigas” o “compañeras” a cada paso fueron tornándose gente distinta. Y aunque su perfil psicológico exhiba numerosas similitudes, en cada dimensión Homura entabla diferentes relaciones con ellas, experiencia que termina constituyendo su carácter hasta tornarlo agrio y desencantado. No obstante, aunque la intención de Homura nazca de un digno gesto de amistad heroica, el mundo donde ella aprendió a valorar y admirar a Madoka jamás regresará, porque Madoka-1 ha dejado de existir y Madoka-5 es un sujeto muy distinto, forjado en otras circunstancias y que viene de experimentar la tragedia después de perder a sus recientes mejores amigas Mami y Sayaka, además de presenciar el sacrificio de Kyouko. Homura persigue un imposible porque la persona a quien desea socorrer con tanta desesperación jamás volverá. Akemi-san continúa luchando sin cesar porque, antes que cualquier versión de Madoka, su única motivación para seguir viviendo tiene la forma de esa amistad irrecuperable, en otras palabras, sobrevive en función a una obsesión cuya forma es Madoka, sin importar cuán diferentes sean sus encarnaciones.

Pero, ¿quién es esa Madoka por quien Homura lo arriesgó todo? Describir a Madoka-1 es hablar de quién era Homura al comienzo de la historia: una chica frágil, enfermiza, sin mayores talentos académicos, insegura, depresiva, que se cansaba haciendo el calentamiento en clase de Educación Física y que fracasaba en matemáticas por culpa de su miedo escénico. Homura carecía de propósitos, no perseguía ningún ideal ni abrigaba sueño alguno, tanto que incluso es presa fácil de Isadel, una bruja que Madoka-1 y Mami-1 exterminan en una maravillosa escena precedida por una pesadilla surgida del “Guernica” de Picasso. Homura está por debajo de una nerd, aunque sea la típica meganekko de trenzas, de habla retraída y en bajo volumen. Los nerds son socialmente ineptos y sufren la descalificación y el bullying, pero suelen reconocerse entre ellos, formar colectivos y ser bastante ambiciosos. Homura pertenece a una especie urbícula más doliente y abundante en los últimos años: ese grupo de adolescentes incapaces de reponerse al ostracismo, aislados por una sociedad que diviniza la eficiencia y desecha a quienes no consiguen integrarse al caótico vaivén del mundo. Incluso en su línea del tiempo, Homura era una suerte de outsider afectada por sus propias incertidumbres. Madoka, en cambio, es luminosa, alegre, extrovertida, amable y, sobre todo, heroica en su sentido más íntegro: responsabilidad y desprendimiento. Además, su intervención con el arco durante la escena del rescate es épica. Madoka-1 posee todos los atributos que caracterizan a una figura protagónica de mahou shoujo tradicional: es generosa y abierta con las personas como Homura, en quienes puede discernir la bondad y extenderles su corazón con amplitud. Muchos comentaristas deploraban en Madoka-5 la ausencia de rasgos orientados a las funciones “heroicas” exigidas a toda chica mágica y quizá, desde esta perspectiva, Mami-5 y Madoka-1 guardan mayor semejanza con las heroínas genéricas, pues actúan sobre una lógica justiciera, en función a valores y contra villanos definidos. Sin embargo, los atributos guerreros que más extrañan algunos espectadores son la determinación y el valor. Madoka-1 y sus siguientes dos encarnaciones operan sobre ese paradigma de heroicidad.

Algunos comparan a Madoka-5 con Shinji Ikari y aunque en ciertas características parezcan análogos, se equivocan al adscribirle una carga negativa a estas semejanzas. Quienes así lo interpretan, no han comprendido ni Evangelion ni Puella Magi Madoka Magica. Ambas series son deconstrucciones de sus respectivos géneros de base y aunque no renuncian a un modelo trágico o catastrófico de epicidad, su principal interés transita por lo filosófico. Madoka-5 no naufraga en el marasmo de frustración de Homura, pues aunque se considerara torpe, lerda y muy infantil, su perfecta vida familiar le proveía de un refugio. Conocer a Mami y Kyuubey la confrontó con la muerte y la desolación, pero no podemos exigirle que actúe con la intrepidez y arrojo de su predecesora porque Madoka-1 ignoraba, entre muchas cosas, el calculador plan de QB. A diferencia de sus anteriores encarnaciones, Madoka-5 ha conocido todas las aristas macabras de esta guerra usada como proceso de extracción de energía. Esa batalla está degenerada, su heroísmo es fatídico porque conduce a un callejón sin salida. En cambio, las primeras Madokas peleaban, si bien engañadas, en un contexto donde se sentían seguras de la utilidad de sus esfuerzos como paladines de la justicia.

La relación con Madoka-3 sería la segunda más sobresaliente porque esa amistad utópica en pleno fragor de la batalla que tanto persigue Homura alcanza un punto de máxima intensidad, intimidad y devoción. La escena donde ambas yacen juntas sobre el pavimento inundado y cruzando sus manos es un indicio de fraternidad irrompible. Puede discutirse si la obsesión de Homura es romántica, sea platónica (incluso al nivel amical) o asistimos solamente a un intercambio emocional fluido y sincero. Pareciera que durante todas las versiones del drama de Akemi-san, siempre queda a solas con Madoka, pero nunca vuelve a igualar este nivel de cercanía, incluso respecto de las cuerpos. Ambas se encuentran tendidas como dos amantes y se miran de cerca. El deseo de Homura es morir al lado de Madoka-3 y exterminar juntas el mundo para purificarlo en la destrucción y “no queden huellas de maldad ni dolor”. Un anhelo erótico y tanático, en cuanto desea unirse por alguna forma de conjunción espiritual a Madoka, pero asumiendo también la malignidad de esa unión cuando ambas se conviertan en brujas. Morir en pareja es un tópico del romanticismo juvenil, de donde se deduce implícitamente que entre ambas puella magae circula un conjunto de sentimientos no necesariamente lésbicos, pero que implican un compromiso íntimo. Aunque Homura lo traduce en palabras y parecería más proclive al acercamiento afectivo, Madoka-3 realiza el gesto de sacrificio más noble al brindarle a su amiga la última Grief Seed. Akemi-san deberá sobrellevar el trauma de asesinarla por misericordia, sin embargo, antes de inmolarse, la pelirrosada desliza una petición trascendental para el resto del argumento: hace prometer a Homura que la rescatará. Madoka-3 también espera vivir a plenitud su amistad con la meganekko en un escenario donde toda la hecatombe de las puella magi no las involucre. Si acaso esta misión es inviable, solo servirá para complicar el panorama pues la cuarta Madoka tampoco será esa Madoka-1 o Madoka-3 con quienes forjó esa ligazón emotiva: en todo escenario, Homura ha debido reconstruir su relación, presentarse como aliada, acompañar incondicionalmente a Kaname-san, ofrendarle todos sus sentimientos. El clímax de la Walpurgisnacht había sido precedido de una matanza entre chicas mágicas, donde Sayaka muere al transformarse en Octavia, Mami mata a Kyouko al montar en terror y Madoka la fulmina para proteger a Homura. La pretendida camaradería entre chicas fracasa también al revelarse la fatalidad de la incubación. A partir del siguiente reset, Akemi-san cambia de estrategia y adopta un discurso diferente, más desilusionado y frío. La promesa con Madoka se corresponde con la adopción de una nueva identidad que repercute en la imagen que proyecta: la niña tímida y atontada se convierte en una antisocial por vocación que habla desde la autoridad de su desgracia.

Las posiciones se invierten: Homura, la chiquilla enclenque y temerosa abriga, por fin, una ambición, un cometido que justifica su existencia. Madoka-1, a diferencia de Madoka-5, pudo haberlo descubierto y adquirido cuando fue engañada por Kyuubey y creyó que su utilidad como persona era derrotar a las brujas. Akemi-san continúa siendo una figura marginal: sus únicos sentimientos auténticos parecen concentrarse exclusivamente en Madoka, porque no puede confiar en nadie más, ni siquiera en Mami y Sayaka, a quienes ha aprendido a cuestionar. Su frialdad es melancólica: una careta que utiliza para abordar a las subsiguientes Madokas con un gesto adusto para persuadirla mediante el temor. Hasta la tercera línea temporal, Homura había colaborado con una Kaname mahou shoujo e incluso defendido la tesis de luchar en grupo: ahora, oscurecida por la desconfianza, asume la labor en solitario. Al asumir esta responsabilidad le otorga sentido a su comparación entre oficio de chica mágica y pecado: ella aspira a cargar, como chivo expiatorio, con la maldad del mundo para evitar que Madoka se involucre y cumplir su promesa, pero para ello debe ensuciarse espiritualmente, teñirse las manos de sangre asesinando a otras chicas embaucadas y convertidas en brujas. Ignoramos cuántas repeticiones del mismo contexto habrá vivido Homura, pero incluso cuando Madoka-5 sea realmente Madoka-n, lo cuantitativo no altera lo cualitativo: la evolución del personaje hasta transformarse en una versión sombría de la persona a quien admiraba. Al principio, una inepta e insegura Akemi-san es salvada por una alegre y heroica Madoka-1; varias dimensiones después, la función salvadora recae en Homura mientras que Madoka encarna a la depresiva damisela en peligro agobiada por sus dudas mientras alrededor suyo todos toman decisiones resolutivas. Si recordamos las conexiones fáusticas de esta serie, podríamos replantear el esquema mefistofélico de la tentación. La tragedia de Homura-chan, como ocurría entre los griegos, es producto de la hybris, quizá la mayor de todas: resucitar a un muerto, ser Dios. Como el doctor Fausto, las habilidades de Akemi-san se vinculan con la alquimia y las ciencias experimentales (fabricación de bombas, manipulación del tiempo y del espacio) y como el malaventurado sabio ha pulido sus conocimientos acumulando en su casa cuanta información existe sobre la noche de Walpurgis. La motivación de ambos es el amor de una mujer: cuando la Soul Gem de Madoka degenera, brota una bruja llamada Kriemhild Gretchen. El primer nombre hace referencia al Niebelungenslied (o Cantar de los Nibelungos), el segundo a la amada de Fausto, por quien pacta con Mefistófeles. Homura acepta el contrato con QB y, como ocurre con Gretchen, el intento es fallido. Sin embargo, a diferencia del atribulado doctor, Akemi-san puede reintentarlo y, si elucubramos sobre la base del texto de Goethe, debe ser Madoka, como Gretchen, quien redima de sus culpas a quien sacrificó su candidez por ella.

Esta serie se ha convertido en un verdadero reto. No esperaba que exigiese de nuevo un análisis a doble artículo, y aún creo que muchas cosas quedaron en el tintero, como discutir la personalidad de Mami-san, cuyos rasgos en otras líneas temporales parecen desdibujar la imagen de solvente senpai que celebramos en los tres primeros episodios. Ojalá la pausa obligada por el drama del terremoto le permita a SHAFT cerrar con broche magistral este maravilloso relato que consagraría al estudio como la referencia de vanguardia del momento.

P.D. ¿Nadie dijo nada sobre el banner de Mami?

8 comentarios

  1. Cataliz

    Apuesto que para la proxima volverás a hacer dobe articulo para el capitulo 11 :3 (o posiblemente 3 si se revela mas detalles 😄 )

    PD: Sobre el banner de Mami ……… que no me llama la atención 😄

    19 marzo 2011 en 16:36

  2. Segun la producción, el final de Madoka dejara al publico muy feliz, tal ves algo una salida logica, como desear que nunca haber conocido a QB pero si una a las otras y tendriamos un ultimo reset pacifico, esto encajaria en lo que dijo Shinbo de querer una serie mas alegre para madoka. Ahora todos aman a Mami Yandere

    19 marzo 2011 en 17:28

  3. lnn

    El destino de todas cambia poco con o sin contrato con Kyuubey: la muerte violenta de Mami, el corazón roto de Sayaka, la familia destruida de Kyouko. Con sus continuos viajes en el tiempo, Homura forja lazos afectivos y después los pierde. Debido a su naturaleza enfermiza, podemos suponer que ha entrado y salido de diferentes escuelas como estudiante transferida, de modo que sus amistades no pueden durar, así que el contrato con Kyuubey en ese sentido tampoco cambia mucho las cosas para ella. El caso distinto es el de Madoka: sin el acoso de Kyuubey su vida familiar era normal, tenía su grupo de amigas consolidado, ningún peligro la amenazaba ¿podemos pensar que renunciaría a todo eso voluntariamente y su destino sea convertirse de todos modos en alguna clase de heroína?. O sea ¿puede ser que Madoka sea la verdadera chica mágica, por sí misma, y las fabricadas por Kyuubey sólo falsificaciones?

    Por lo menos una clase de poder “especial” tiene. En las primera vueltas en el tiempo de Homura, el “regreso” era siempre al mismo lugar y el mismo momento. Volver a su cama de convaleciente en el hospital, la mañana que inicia sus clases como estudiante transferida para conocer de nuevo a Madoka por primera vez; este era el deseo otorgado por Kyuubey. Incluso cuando descubrió el plan de los incubadores, no pudo ir más atrás en el tiempo para advertir a Madoka o a Mami. Pero la última voluntad de Madoka provoca una alteración: el regreso se produce a una semana antes, para darle a Homura tiempo para acabar con Kyuubey antes de que formalicen el contrato. Madoka modifica claramente el deseo original de Homura.

    Cuando Madoka usa su última Grief Seed para salvar el alma de Homura, no se trata de auto-sacrificio, sino de auto-preservación: Homura es la única que puede salvarla de Kyuubey, y sabe que no importa qué, Homura va a cumplir su promesa. Pero el deseo de Madoka no es egoísta, no quiere ser salvada por sí misma, sino por lo que ella puede hacer. Quiere ser salvada porque, recordemos su frase, “hay muchas cosas en este mundo que quiero proteger”.

    19 marzo 2011 en 20:28

  4. Konopikyu

    Pues en cierta forma me alegra que se haya retrasado la serie (no me alegro por el terremoto, desde luego que no) asi siento como que me duro mas la serie.

    Madoka es la heroina, debe salvarlas a todas de alguna forma o al menos hacer sus muertes representativas. Homura comete el error siempre de aislarse, aunque comprensible, esto solo le dara un destino mas duro que superar. Supongo que su union con Madoka marcara en ella una diferencia, a menos que muera antes de viajar en el tiempo (que es una posibilidad).

    A mi me gusto mucho el banner, con Mami es con la que me siento mas identificada de las 5, a mi me hizo mucha gracia :).

    20 marzo 2011 en 11:50

  5. Pedro

    Me gustaría mas un TRUE END (por ejemplo que puedan eliminar a kuubey sacrificando sus vidas para así prevenir la existencia de más chicas magicas) que un GOOD END como el que desea Shinbo. Estaría mas acorde con la trama de la serie.

    Ahh por cierto, vi este wallpaper y me enamore: http://blog-imgs-47.fc2.com/y/a/r/yaraon/20mai00387658.jpg

    21 marzo 2011 en 07:50

  6. Benjammmin

    arghhh!

    23 marzo 2011 en 19:25

  7. Q31T

    Sorprendente, mis respetos para este articulo, es la primera vez queentro a este espacio y la verdad he quedado sorprendido, a mi tambien me gusta mucho la serie de “Madoka”.

    Y si antes, al ver el capitulo 10, me senti impactado, ahora al leer tu analizis, se me a acongojado el corazón, ya que no imagine verlo de la manera como lo describes. excelente post.

    Y sobre el banner de mami, de todo el fanart que esta en la red, escogiste uno de los mas lindos sobre ella.

    Saludos.

    31 marzo 2011 en 23:48

  8. - Test Type -

    Para intentar explicar el quiebre psicológico de Mami acontecido durante la tercera línea temporal, a continuación transcribo un texto originalmente escrito por algún Anon en /a/.

    “Until she met Madoka, Mami was being crushed by her oppressive loneliness that itself has stood all this years as a testament to her foolishly selfish wish – a constant reminder that she wasted a true miracle on saving only herself instead of the lives of the people who had mattered the most to her AS WELL as herself.

    She can never live a normal life again. She can never have a boyfriend, let alone a husband and children. The only people she could ever close to – other Magical Girls – were just as likely to kill her for her “territory” as they were to befriend her.

    She constantly had to put her life on the line fighting terrifying, reality-defying abominations. Not for riches or glory, but for survival and for the lives of strangers who could never know who she was or what she did.

    That was that shinning light –that she was doing something r the world and honoring her family’s memories- that keep her strong, even in the personal abyss of loneliness, regret and guilt. The one day she finds out she’s not only perpetuating a system of suffering and death, but that she too will become one of its monsters. And the person who’s been with her this whole time, who saved her life, who she’s served and protected for all this years… he’s the guy running the whole thing.

    You can call her a psycho, a failure. I call her a victim, a hero.”

    Sobre el banner.

    Aunque el contorno negro que rodea la figura de Mami me parece algo extraño, no es algo de mucha notoriedad debido a que la intrépida rubia posee un par de bellos ojos color miel capaz de usurpar la atención de cualquiera. Aunque confieso mis banners favoritos siguen siendo el más reciente de Railgun, en el cual aparece Kuroko curando las heridas de Mikoto, y el navideño de K-ON!, mismo que me era imposible mirar sin NNNGGGHHHnear bastante duro; por fortuna había un desfibrilador cerca.

    Por cierto, ¿”o un contrato con QB”? Mmmmh, lo voy a pensar *se voltea, da tres pasos y sale corriendo*.

    8 abril 2011 en 04:13

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