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Nazo no Kanojo X 53: El sabor misterioso del resfriado femenino

Babear de amor nunca fue tan hermoso

A 14:46 del viernes, hora de Japón, ha ocurrido un terremoto de 8.9 grados en el Océano Pacífico a 130 kilómetros de Sendai, al norte de la isla de Honshuu, que provocó, además, un tsunami de olas de hasta diez metros. Este movimiento sísmico, el sexto más intenso registrado en la historia, ha costado la vida de alrededor de 1000 personas (hasta el último reporte) y cuantiosos daños materiales. Desde este blog dedicado a una expresión de la cultura japonesa, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo nipón y le expresamos nuestros mejores deseos para recuperarse de esta catástrofe.

Hacía meses que no reseñaba los capítulos de Nazo no Kanojo X, pero nunca le perdí la pista como lector a nuestra adorable novia misteriosa Mikoto Urabe. Después del arco de Momoka Imai, la idol que alborotó la plácida y anónima vida de los salivales enamorados, Riichi Ueshiba parece haber optado por retornar a su seguro feudo episódico: historias cortas encapsuladas en viñetas rápidas que duran como máximo dos entregas y abordan un aspecto específico o un fetiche circunstancial en la insólita relación entre el everyman sin talentos Akira Tsubaki y la polivalente, vigorosa y guapa Mikoto. Muchos lectores adeptos al manga se inclinan por este formato porque lo consideran más fiel al tono de comedia romántica “de pareja” en contraposición al modelo “de triángulo amoroso”. En efecto, el primer esquema se decanta por otra clase de tratamiento de la relación amorosa: los personajes no buscan concretar su amor luchando contra algún impedimento o contra sus propias inseguridades, sino que parten casi desde el inicio como novios y el relato se encarga de describir los pormenores de una relación sui generis en su proceso de desarrollo. A medio camino, Ueshiba intentó introducir mayor tensión valiéndose de rivales para Mikoto y aparecieron las peligrosas Hayakawa y Momoka, pero en las recientes ediciones, dio marcha atrás y retornó a la fórmula habitual: focalizando desde Tsubaki para contemplar la fascinante extrañeza de Urabe y sorprendernos con las circunstancias donde el deseo en lugar de sublimarse adquiere una forma orgánica.

Give me fever

Desde su primera edición, Nazo no Kanojo se sostenía sobre los conceptos de “enfermedad del amor” y del “amor como enfermedad”. Ambos son tópicos distintos pero coinciden en otorgarle un tratamiento médico, anatómico e incluso farmacológico a una circunstancia psicológica o espiritual. Tsubaki es infundido por Urabe de una dependencia somática al ingerir su saliva, por ello, para sostener su vínculo instituyen una rutina diaria que reafirma el origen somático, biológico de su relación amorosa. En otras palabras, que para Urabe y Mikoto, el amor será siempre carnal, no porque no involucre sentimientos, sino porque el lenguaje que estos afectos adquieren no es metafórico, sino concreto. Esta ocasión, se retoma la enfermedad como temática cuando Youko, la hermana de Tsubaki, enciende los radares fetichistas del hiperhormonal Ueno, quien aprovecha para pregonar su indiscreta estética de las mujeres resfriadas. Llama la atención que teniendo una novia tan simpática y bien dotada como Oka-san, este afortunado ganso con pocas neuronas confiese sin desparpajo que desde siempre tuvo un crush por Youko y tenga el valor de revelarlo delante de su propio hermano. Ueno es idiota, un tarado con suerte, pero en ciertos asuntos ha estructurado metódicamente sus ideas hallando la mejor descripción casi científica del moe-ness que emana de una chica linda cuando está agripada. Muchos lectores comprenderán hacia donde nos dirigimos. Les advierto que, cuando se trata de obsesiones extravagantes, no existe retroceso:

1. La máscara: un elemento trascendental porque además de proteger a la muchacha de contagiar a sus allegados, oculta la mitad de su cara enfatizando el valor de su mirada. Esta cobertura está cargada de connotaciones: concede misterio al rostro, provocando en el enamorado una intensa curiosidad, como ocurrirá con Tsubaki, desesperado por quitar ese velo, participando de un juego erótico análogo a desnudar a una chica. La máscara se convierte en un elemento provocador, incluso cuando el rostro que encubre es de conocimiento cotidiano. No interesa tanto ver como quitar. Se cuenta que durante la colonia, las mujeres limeñas salían de noche completamente tapadas y solo descubrían un ojo, suficiente para tentar a sus pretendientes. Ponerle cubierta a algo y prohibir el descubrirlo solo alimenta el potencial lúdico. Por otra parte, el valor del moe-ness se incrementa con la amplitud de ternura que puede alcanzar un gesto: cualquier chica se torna más deseable cuando parece más indefensa, pero también cuando pretende defender a otros.

2. La mirada: entre los síntomas del resfrío se encuentran los ojos llorosos. No significa que quienes apreciamos a las chicas enfermas (¿cuándo acabé incluyéndome en el grupo?, bueno…) seamos unos masoquistas que disfrutamos verlas sufrir hasta el llanto. Reafirmando los valores de nuestra premisa anterior, la fragilidad es un criterio que eleva el factor de enternecimiento, el principal atractivo de una adolescente de manga. Si leemos Nazo no Kanojo X desde la perspectiva que privilegia el autor en este episodio (el punto de vista de Tsubaki), se trasluce el deseo masculino sobre un cuerpo que transmite la imagen de docilidad. Esta situación es contradictoria con la conducta usual de Urabe, quien posee suficiente madurez y autoridad para llevar las riendas de la relación, pero Akira suele aguardar los momentos idóneos para tomarla desprevenida y contradecir los designios de la novia misteriosa. Una mirada llorosa invoca piedad, es irresistible para quienes sienten la necesidad, de nuevo, de jugar un rol en la dinámica teatral del amor como caballero protector de la dama enfermiza. Esta eventualidad debe parecerle fascinante a Tsubaki pues le permite soñar o fantasear con la posibilidad de subvertir el orden que impone Mikoto y sus reglas (entre ellas, no tocarla ni abrazarla súbitamente y mantener en secreto su relación); además, en otros episodios hemos comprobado que incluso la función de heroína “en combate” le corresponde a Urabe mientras que Akira permanece como mero espectador. Una mirada lacrimosa podría interpretarse como un incentivo para asumir un papel más activo.

3. Las mejillas sonrojadas debido a la fiebre. Sin duda, aunque Ueno y Tsubaki son vulnerables a este encantadora manifestación de temperatura rampante, la única interpretación que encuentro al deleite que produce sería el espejismo. Se confunde un rubor inducido por la enfermedad con la pudorosa vergüenza de las muchachitas gráciles y castas, como si tuvieran miedo o reverencia por el varón que las corteja. Para gozar del amasijo connotativo de este síntoma habría que dejarse arrastrar por esta confusión y creérsela aunque seamos conscientes de su falsedad. Parte de la construcción del fetiche consiste en mentir, en construir una imagen ficticia, un estereotipo, tomando los elementos más convenientes para saciar nuestro deseo. El sonrojo de fiebre no tiene correspondencia alguna con exteriorizar los sentimientos mediante señales recatadas, pero asumiendo que Nazo no Kanojo X procesa el amor como enfermedad, puede establecerse un vínculo analógico que mediante interferencias semánticas nos lleve a suponer una identidad entre resfrío y amor-pasión. Entre las características del amor como transtorno se encuentra la incapacidad de controlar el cuerpo, afectado por las pulsiones instintivas. Sin embargo, en este episodio, quienes no consiguen calmar sus impulsos, no serían las afectadas por la fiebre, sino los hombres que contemplan la imagen de la enferma. En realidad, el amor loco que altera el organismo sería una enfermedad que ingresa por los ojos. El sonrojo, además de generar la sugestión, despertaría esa otra forma de transtorno que sería el deseo.

Estas fueron las características que describe Ueno. Tsubaki no es inmune a estos encantos clínicos como demuestra la segunda parte del capítulo donde, para no perder la costumbre, los enamorados se separan en el acostumbrado puente donde realizan su rutina diaria. Entonces Akira y Mikoto introducen variantes maravillosas al modelo arquetípico gracias al tema preferido de Nazo no Kanojo X: la saliva. Ambas son cómicas y tiernas, en el contexto del romance adolescente. De parte de Tsubaki, la idea de compartir una enfermedad para hacerla más llevadera y fácil de curar, aunque la formule como excusa para incitar a Urabe a quitarse la máscara, suena caballerosa a pesar del ridículo. Aunque este manga reformule las nociones sobre el amor aproximándola a la organicidad del ser humano, también es una historia de humor ligero que pretende entretener y tampoco intenta alejarse del todo de los principios más idealistas del amor como solidaridad y mutua comprensión. Simplemente cambian las vías para “transmitirlo”. Compartir una enfermedad es un sacrificio, una locura, pero Tsubaki estaría dispuesto a coger un resfriado pues sería un precio menor a pagar por el placer de contemplar a Mikoto. De parte de Urabe, es imposible no retener la imagen de su saliva manando sobre el mentón cuando Akira le arranca la mascarilla. Como recordaremos, entre las características de la novia misteriosa se cuenta salivar inconteniblemente cuando la embarga la emoción. No veíamos esta propiedad en acción desde el episodio cero y supongo que esta ocasión la insistencia de Tsubaki por una negociación de subtexto erótico la entusiasmó.  Aun cuando mi interpretación sea antojadiza, la saliva tiene un peso semántico primordial en este manga como conexión y símbolo del amor entre ambos muchachos. De esta manera, una consecuencia de la enfermedad se convierte en un acontecimiento romántico mediado por ese delicioso catalizador orgánico: la baba.

Una respuesta

  1. Oscar Valero

    Exceleente manga! le vengo leyendo desde q salio (por casualidad lo encontre en internet) y desde entonces he venido siguiendolo hasta ahora jaja “Our bond” o la “usually routine” que llevan
    Felicidades por su pagina, hacen buenas reseñas de buenos animes y siempre la estoy revisando. SIgan asi.
    PD: de todas los manganimes que hay.. no me esperaba que aparezca de este. Grata sorpresa que me llevo

    12 marzo 2011 en 09:45

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