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Ore no Imouto ga Konna ni Kawaii Wake ga Nai 12.5 (TRUE END): Es imposible que mi hermanita menor se vaya sin decirme adiós

Una perspectiva distinta: la misma tsundere

La hermanita más ¿tierna? y emblemática de la historia del anime retorna tras algunas semanas de ausencia con el primer episodio de extras que seguirán la ruta alterna denominada “true end”. Excelente noticia para los fanáticos de esta deliciosa comedia de amor y odio siscon/brother complex sazonada de apasionado elogio del eroge, aunque en concreto, casi la mitad del capítulo consistiera en una repetición del “good end” de la temporada regular. Quienes conozcan la dinámica de los bishoujo games comprenderán mejor la propuesta de AIC Build para la adaptación del argumento y coincidirán conmigo cuando insistí en interpretar OreImo no como una simple serie moe, sino como relato metatextual. Para afinar nuestra explicación, debemos remontarnos a la praxis y vocabulario asociados a la clase de videojuegos que tanto adora Kirino Kousaka. El rango de finales que puede alcanzar el jugador gracias a las elecciones que realiza en determinados puntos cruciales depende de la cantidad de heroínas y opciones a escoger en cada pregunta. Ciertos juegos conducen a uno o varios “bad ends”, todos cuentan con algunos “normal ends” (nada cambia para el protagonista o ocurren pocas cosas excepcionales), un número variable de “good ends” (el jugador entabla una relación con alguna chica del elenco) y un único “true end”. ¿Qué diferencia este final verdadero del resto de posibles desenlaces y qué sustenta su carácter de “Verdad”? Recordemos que los galges o bishoujo games se sostienen sobre una noción del tiempo que contempla la posibilidad de múltiples caminos alternos y enfatiza la importancia de las decisiones personales a cada paso mediante las elecciones del jugador. Un diagrama de cualquier eroge se parecería a un árbol debido a sus ramificaciones. Ontológicamente, no existe una rama superior pues en todas se consigue presenciar un relato completo y cerrado. Sin embargo, esta faceta interactiva, de opera aperta, de consumidor-creador, contrasta y convive con otra línea más tradicional y autorial.

Esta otra componente de todo eroge es el criterio por el cual determinado final es más “true” que otros. En otras palabras, se refiere a la designación deliberada, por parte de los creadores, de un desenlace privilegiado que sería el único en otorgarle pleno sentido a la historia. Todo eroge posee una heroína principal a cuya conquista se dedican los mayores esfuerzos: solo accediendo a su final se obtiene una visión integral y auténtica del relato, según sus autores. Por tanto, aunque los bishoujo games nos ofrecen como consumidores el poder de escribir nuestra propia historia, al mismo tiempo imponen la voluntad autorial exhortándonos a seguir la línea propuesta por los creadores. Valdría anotarlo para posteriores estudios que aborden la ambigua condición de la ficción interactiva. Volviendo a OreImo, cuesta vislumbrar hacia dónde derivaría este “true end”, pues el punto de quiebre electivo ocurriría cuando Kyousuke debe optar por ver el álbum de fotos o dejarlo para otro momento. En ambos casos, la reacción de Kirino es contraria a las expectativas: cuando se enoja con su hermano porque no actúa como los héroes románticos incestuosos de sus eroge, decide quedarse en Japón; pero cuando dialogan amablemente e incluso accede a mostrarle sus notas de educación física en primaria, se larga sin despedirse a Estados Unidos. Por otra parte, aunque OreImo manipula todas las fórmulas de la comedia siscon/onii-chan, siempre circunda el mismo terreno de tsunderismo fraternal (de parte de ambos personajes) sin profundizar en aspectos más riesgosos, incluso cuando Kirino parece invitar o provocar inconscientemente a Kyousuke a quebrar el status quo de sus “life counseling”. Sin duda, no existe “true end” sin la díscola imouto y sacarla de escena para introducir un potencial romance con Kuroneko (pobre Moenami, la relegaron cuando tenía mejores chances que nunca) solo servirá para crear un escenario de tensión entre las populares amigas y rivales. Ojalá entonces, como en el opening, Saori cumpla un papel menos low profile. Juntar a Kyousuke y Ruri en la misma escuela, donde podrán frecuentarse y pasar tiempo juntos sin interrupción de Kiririn-shi seguro acelerará el desarrollo de una trama romántica más acentuada.

Aunque la primera parte transcurre de manera idéntica a la versión “good end” (Kyousuke desconfía del extraño comportamiento de Kirino, le consulta a sus amigas y finalmente recibe la misión de comprar el infame “Onii-chan no Pantsu”), como no dediqué mucho comentario al episodio 12, puedo ensayar algunos apuntes que quedaron pendientes. Primero, que OreImo también subvierte ciertos tópicos de la comedia ligera sin excluirse necesariamente de su influencia. Por ejemplo, el harem, y Ayase, la amiga yandere, sería un caso emblemático. Su acercamiento a Onii-san es ambiguo: por momentos, parecía interesada o atraída, pero después del incidente en el Comiket, esta posible fascinación adolescente se transformó en un odio ambivalente, pues aunque afirma detestarlo y nunca se ahorra una mueca de asco, no evita conversar con él ni recurrir a su ayuda con cierto agrado que ella misma se encarga de repeler. En general, como intuye Saori, todas las chicas del elenco (salvo Kanako) giran alrededor de Kyousuke. En segundo lugar, la divertida secuencia entre el atareado Kousaka y Akagi, dos hermanos mayores atormentados por las extravagancias de sus imouto, una regla de la comedia que dicta que siempre habrá alguien en “peor” situación que uno; sin embargo, en simultáneo, se atenúan los rigores de esas categorías: entre una hermanita pubescente que adora los eroge de lolis y otra que prefiere los juegos gay, ¿cómo y por qué establecer una escala de valoración? A final de cuentas, no importa el contenido del juego, sino cuán irritante sea la hermanita.

Desde luego, si esta serie fuese solo un aparato metatextual, no tendría el menor atractivo comercial: se criticó la composición del personaje de Kirino porque abusaba con desproporción del protagonista, pero como objeto de deseo, la hermanita es una pieza maestra. De aspecto tierno y apariencia delicada pero enérgico carácter, la pequeña de cabello castaño es presentada con insistencia como una tentación, un aperitivo para la vista. Como Haruka Nogizaka, representa al fanático de closet incapaz de abandonar su torre de marfil porque la sociedad circundante la obliga a cumplir otro rol, pero también como figura que condensa el desiderátum del otaku promedio, y como subversión del ideal lolitesco de las imouto de los eroge. Había que explotar esa imagen con encuadres fanserviceros que resalten su emblemático zettai ryouiki, quizá el mejor llevado en ropa de casa.

Llegamos al punto resolutivo donde se separan ambas “rutas”; sin embargo, el primer paso que marca la diferencia sería que Kyousuke perdiera el último tren y, supongo, esa inconveniencia condicionará la actitud de Kirino, menos ofensiva, más sumisa y apacible que de costumbre. La chiquilla es temperamental, pero comprende razones y antes que responder con hosquedad tsunderesca, prefirió premiar el esfuerzo fraternal de Kyousuke que realiza en bicicleta un viaje que usualmente demora una hora en tren. El ojo avizor notará ciertas diferencias respecto del “good end”, pero quizá el detalle más curioso antes del saving point sea la inesperada apelación al ridículo que sucede cuando cae de la colección de Kirino un delator juego llamado “Scatology Sisters” que, suponemos, trata de hermanitas congraciando las parafilias más asquientes de su onii-chan. Googleen “coprofagia” si tienen estómago: la imagen de portada es elocuente. Continúo sosteniendo que Kiririn-shi es una pervertida encubierta que encubre su excitación tras un discurso de sublimación erótica, pero no creo que extienda sus exploraciones sensitivas hacia lo excrementicio. La pregunta de Kyousuke (“You… eat shit?”) es sintomática respecto del asunto metatextual porque pareciera que el hermano mayor confundiera a su imouto real y presente con las hermanas ficticias replicando de manera grotesca el paralelo con la escena romántica de OniPantsu que transparentaba los sentimientos de Kirino ante la separación. Aunque la deducción de Kyousuke es estúpida, no carece de sentido en el contexto del juego de espejos entre realidad y ficción, como si hubiese aprendido a interpretar el mundo real desde la perspectiva de los eroge, una distorsión que genera esta clase de malentendidos casi involuntarios. A pesar de cachetear a Kyou-chan, Kiririn-shi se revela más pudorosa y enternecedora, en especial, cuando la escuchamos por primera vez llamar a su hermano por su nombre de pila. Más adelante, volverá a decirle “aniki”. La explosión 120% tsun-tsun del paradójico “good end” es reprimida y, en cambio, la fierecilla es amansada por su propia melancolía.

Como resulta evidente, una elección distinta acarrea una secuela de consecuencias muy diferentes. Sobre esta premisa, AIC Build propone una estructura más flexible y opcional, convirtiendo a OreImo en una especie de eroge. No sería un planteamiento innovador, pues durante su misma temporada de debut, una serie como Yosuga no Sora (que también aborda, con mayor radicalidad, los impulsos incestuosos) aplicó con rigurosa fidelidad los saving points del videojuego de origen presentando un modelo de estructura denominada omnibus, consistente en reformar los tradicionales arcos en ramales que brotaban de un episodio común. Sin embargo, aunque solo se aplicara en este punto específico de la serie, en OreImo, la imitación del modelo eroge adquiere un verdadero salto cualitativo pues recarga de significación al juego de paralelos entre la realidad y los bishoujo games, en concreto: confirma la metatextualidad. OreImo se vuelve un anime con forma de videojuego donde se habla acerca de la praxis del juego y donde la relación entre los protagonistas, el drama romántico -si acaso se desliza un vínculo similar- asume los rasgos del relato del eroge incestuoso. Kirino estelarizaría, sin saberlo, su propia visual novel. OreImo se encarga de sembrar indicios, entre ellos, el “life counselling” que siempre parece redundar alrededor del siscon/brother complex. Por otra parte, podría interpretarse como una respuesta alegórica del jugador standard, del otaku corriente a la sociedad que rechaza su afición, replicándole con sabroso relativismo que vivir es jugar. El giro que imprime la elección de Kyousuke a la pregunta de Kirino puede sonar paradójico (que accediera mejor al mundo interior de su hermana menor y recibiera un trato enternecedor, para sorprenderse al día siguiente con su partida), pero si calibramos los adjetivos que diferencian a ambos “ends”, quizá parezca incluso más coherente y realista.

El “good end” representa la mantención del status quo, aún cuando Kyousuke consigue conmover -sin proponérselo- a Kirino lo suficiente para insistir en su persecución tsunderesca. Se alcanza una situación feliz, por ello el final es “good”, pero también es incompleto, insuficiente y mediocre, pues no resuelve la ambigüedad de los sentimientos de la indómita hermanita menor. El “true end” todavía no termina pero, como la vida real, es problemático. Kirino reprime sus deseos y prácticamente huye de Japón sin contarle nada a Kyousuke, dejándolo libre y disponible para sucumbir a los encantos moestáticos de Manami o, peor incluso, a las oscuras garras de Kuroneko. Como indican muchos spoileadores, el entendimiento con Ruri podría trascender a mayores (insisto: ¡pobre Vecinita-chan!, no puede competir contra la fuerza lolitesca), Kiririn-shi regresará en poco tiempo debido a alguna excusa pues es la protagonista y entonces arderá Troya, porque el choque entre ambas otaku-girls-unite! dejará el plano de Stardust Witch Meruru vs Mascherade para acometer los sentimientos más “true”.

2 comentarios

  1. davidvfx

    Interesante analisis, yo entiendo que esto mas que un TRue end es realmente un TRUE ROUTE ya que no llega a ningun final realmente si no al un final abierto, y mas cercano a los novelas que no terminan en esta faceta, todavia tiene camino.

    Con respeto a Vecinita-Chan (minami) relamnete tiene todavia muchas posibilidades, no dire ya que es spoiler en la relacion entre el prota y kureneko…. otra cosa se fijaro en el intro deste ep? en la secuancia de fotos esta uina de los padre de Kirino y Kyousuke cuando eran jovenes y son la viva imagen de Minami (Vecinita-chan9 y Kyousuke… tal ves Kyousuke se parece mas a su padre realmente.

    1 marzo 2011 en 00:43

  2. LIGHTDX

    Gracias por el analisis. Me gusto saber más del true end. Estoy ancioso por verlo, sólo he visto el 12 hasta ahora,así que espero ver los proximos tan pronto como se pueda. Espero que la true route si sea la ruta de Kirino, pero sie s abierto donde se habré una competencia con kuroneko, pues sería interesante también.

    6 marzo 2011 en 05:08

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