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Puella Magi Madoka Magica 4: Dilemas de la heroína esclavizada

La princesa caballero al rescate

Tras la muerte de Mami (la blonda más badass del anime más reciente), una nueva puella magi declara Mitakihara como su territorio para erradicar a las brujas cual princesa guerrera con capa y espada. Suena a cuento de hadas, a ensoñación romántica, pero firmado el macabro contrato para devolverle la salud a Kamijou, Sayaka se encuentra forzada a arriesgar su vida, a sacrificarse, a olvidarse siquiera de disfrutar del deseo que le concedieron. Los poderes de mahou shoujo solían considerarse una dádiva que la usuaria empleaba para luchar por la justicia. Las puellae magae, en cambio, reciben “voluntariamente” una luctuosa obligación, un designio inapelable que las empuja hacia la muerte: todas sucumben a la tentación, esa trampa maligna que manipula sus buenos sentimientos, sus ambiciones o su frustración. Esa seducción fraudulenta es el supuesto ofrecimiento de un deseo. En principio, suena a excelente negocio, pero dadas las condiciones, el único deseo que podría justificar arriesgar tu pellejo en cada combate sería la vida eterna. El oficio de puella magi les otorga la dádiva, pero les impide gozarla. Como indicábamos en la reseña anterior, la materialidad de la muerte, su presencia constante, transtorna el modus operandi de la chica mágica, su ética, su estado psicológico y su percepción del entorno. Todo se oscurece. Sin dudas, en todo mahou shoujo donde la protagonista se enfrenta al villano semanal, es probable que muera o salga malherida. Nadie menciona la posibilidad de morir, la fatalidad es implícita, el riesgo de acabar decapitada o desangrada es primero silenciado y luego frivolizado porque los personajes no meditan sobre el peligro. El discurso sobre la amistad, el amor, la justicia suele privilegiar un sacrificio idealista, sin conciencia del dolor o la muerte. Puella Magi Madoka Magica invierte la ecuación: ante todo, el pesar, el sufrimiento, la angustia, tematizados y enunciados sin tapujos. Casi la mitad del episodio trata sobre el duelo que experimenta Madoka al presenciar la muerte de la chica que tanto admiraba y rato después, el áspero diálogo con Homura sobre morir, desaparecer, ser olvidado, ser virtualmente borrado.

La deconstrucción no implica tanto transgredir las normas de un género como someterla a discusión, hacer evidente aquello que otros dejaban de lado: eso ocurre durante los primeros once minutos, sugiriendo que quizá Puella Magi Madoka Magica pretenda retratar no tanto el combate contra una fuerza maligna sino el proceso de convertirse en mahou shoujo, abarcando las dudas de gente inocente y gentil como Madoka, las vacilaciones de cualquier persona común y corriente a quien le sirvan en bandeja un ofrecimiento semejante, pero también las decisiones apresuradas y sentimentales de muchachas como Sayaka, cuya motivación ulterior sería la culminación de otro deseo. La trampa funciona mejor mientras más al límite se encuentre la supuesta beneficiaria: una situación de vida o muerte, un desengaño, la impotencia frente a la desesperanza. Sin embargo, nada garantiza el éxito de esa elección: Mami sobrevive al accidente, pero morirá joven la misma tarde que hace su primera amiga. Y salvar a Kamijou de su invalidez restableciendo su habilidad como violinista no implica que vaya a convertirse en novio de Sayaka o siquiera reconozca con gratitud su esfuerzo. Mientras el cumplimiento del deseo es incierto, la obligación es irrenunciable: el aparente contrato equitativo que ofrecía un intercambio provechoso se revela bastante desigual. No acredita la consecución de la felicidad, pero exige dedicarse con inapelable abnegación a un trabajo que sobrepasa las capacidades de cualquier chiquilla promedio hasta convertirse en servidumbre, en esclavitud. Ser puella magi significa apostar y tirar los dados con chances microscópicas de ganar la partida. Sumémosle otro condicionante: el estado mental de la adolescente que decide involucrarse en un pacto a pérdida. Poniendo otro paralelo: sería como comprar a plazos un electrodoméstico, pero las cuotas nunca terminan de llegar. Obtienes el beneficio una única vez (luego el aparato podría malograrse) y luego seguirías pagando hasta que sea imposible y te embarguen todo. Solo la desesperación ante una circunstancia insalvable que arrincona al sujeto podría activar sus mecanismos de supervivencia que anteponen la necesidad de evitar el dolor inmediato sin estimar consideraciones racionales. En Sayaka se enciende otra clase de “estado de emergencia” psicológico, no relacionado con la autoconservación, pero sí con evitar la angustia, el daño espiritual.

Esta evasión es momentánea, dura poco porque en instancias extremas las decisiones atañen apenas al presente o cierto futuro inmediato. Las elecciones meditadas, en cambio, contemplan el balance entre costos y beneficios. La urgencia altera las condiciones normales porque maximiza la importancia del beneficio por encima del precio a pagar. En palabras sencillas: cuando estamos urgidos de algo, nos interesa ante todo conseguirlo y cualquier costo nos parecerá barato. En realidad, podemos interpretarlo de dos maneras. La primera, como engaño: desde cualquier perspectiva, arriesgar la vida es un precio carísimo, sin contar que las labores de puella magi consumen tiempo, esfuerzo físico y suponen stress. La única manera de considerar esto una ganga sería contrastándolo con la factibilidad de realizar un milagro cuanto antes, luchando contrarreloj. Aunque luego el sujeto se pese de haber tomado esa determinación, puede consolarse y tranquilizar su conciencia. El segundo método es económico: si consideramos que Sayaka se enfrenta a una situación con pocas variables reales y la urgencia influye sobre el valor de las cosas, encareciéndolas, entonces cualquier solución es mejor que el beneficio cero. Como recordaremos, el peso del estado de emergencia termina por torcer la voluntad y el razonamiento de Sayaka, quien hasta entonces había venido sopesando la oferta de Kyuubey, pero justamente esa demora implicaba un análisis más ecuánime. Cuando Kamijou empieza a manifestar síntomas de desesperanza y su personalidad se deforma, a diferencia del muchacho gentil que compartía el audífono con Sayaka el episodio previo, entonces se quiebra el margen de elección. La resignada calma que permitía a la amiga de Madoka mantener el status quo es insostenible e irrecuperable. Quizá las brujas nazcan de puellae magae que pierden el rumbo, pero las mahou shoujo no nacen solo de deseos, sino de angustias.

Aunque el título del próximo episodio sea más inspirador, me temo que Sayaka se arrepentirá en algún momento o se sumirá en el marasmo, la melancolía, el pesimismo o la insensibilidad que acorrala a las heroínas. Por alguna razón, Kamijou me parece un tipo veleidoso, que puede cambiar de humor en pocos días y atravesar fases depresivas: la enfermedad justifica ese comportamiento, pero esos vuelcos bruscos, esa actitud engreída contra la única persona que parece aguantarlo y acompañarlo en las malas épocas, siembran una mala espina. Sayaka admira al muchacho, pero poco o nada sabemos de los sentimientos de Kamijou, salvo su inconstancia (achacable a la coyuntura lamentable que atraviesa). Muchos se preguntarán qué ocurrirá si Sayaka no concreta sus aspiraciones amorosas: qué sentido tendría su lucha. El “engaño” que mencionábamos líneas arriba se expandiría: intentaría convencerse a sí misma que actuó generosa y desprendidamente, pero pasado el tiempo, seguiría peleando sin haber obtenido sino mayor dolor. Algunos creen que Sayaka se transformará en bruja cuando sus emociones degeneren y razón no les falta para sospecharlo, pues su motivación para ponerse el grillete y servir de puella magi es pasional, la reacción de una jovencita enamorada. Además, la curación milagrosa del violinista sería apenas el inicio del drama. El vía crucis de una mahou shoujo empieza cuando recibe ese obsequio griego, ese premio tramposo.

Porque, continuando con la deconstrucción, la responsabilidad adquirida por la chica mágica tradicional solía caracterizarse por 1. brotar de repente (sin consultar, sin elección, a veces de forma accidental); 2. carecer de recompensa (por el contrario, la ungida encuentra esa ocupación enojosa y no reporta ningún beneficio hasta que descubre que puede serle útil en algunos momentos); 3. ser comisionada con claridad (todos los datos necesarios eran expuestos sin complicación); 4. en caso de existir ítems coleccionables, predomina la obligación (hacia la colectividad) sobre el posible beneficio. En Puella Magi Madoka Magica, se trastocan estos cuatro puntos: Kyuubey les otorga varios días para tomar una decisión. Mientras tanto, aunque vive en casa de Madoka, no termina nunca de volverse su “mascota”. La magia, el elemento más importante del género procede de una fuente imprecisa, demasiado borrosa, como si faltaran datos claves. Las chicas obtienen sus poderes de gestores como Kyuubey, pero estos serían intermediarios entre una fuerza (del Bien, esperemos) y sus ejecutoras, las adolescentes. Ese poder original debería haber manifestado su identidad: si esconde su nombre, es legítimo sospechar que oculta algo macabro. Bajo estas condiciones, en lugar de claridad, Puella Magi Madoka Magica explota a la perfección la bruma, la oscuridad, la presencia constante del miedo.

Sin embargo, las grandes diferencias respecto de otros mahou shoujo radican en las otras dos características. Primero, porque la ausencia de recompensa evitaba en otras series que las heroínas conceptualizaran su enfrentamiento en términos ajenos a la moralidad (a defender lo Bueno contra lo Malo en sentido esencial o reinstaurar el orden). Solo existía la obligación y esta bastaba para justificar la acción, pues el oficio de heroína sería una manifestación concreta de bondad. Mejor dicho, sin recompensa se evitaba buena parte del conflicto interno de la protagonista porque luchar como chica mágica implicaba simplemente lidiar del lado del Bien. Cuando se ofrece el premio, se introduce un factor de relativización, la manzana de la discordia. Las candidatas a mahou shoujo pueden escoger si enrolarse, por tanto, el servicio está condicionado por la tentadora oferta de verse compensada en sus empeños. Aunque las brujas sigan representando un peligro y todas las puellae magae tienen como prioridad exterminarlas, el modus operandi de cada chica mágica dependerá de su perfil personal, por tanto, no existe un patrón de bondad, un discurso que englobe a todas. Como indica Kyuubey, Mami era una excepción: para la mayoría de mahou shoujo, defender la seguridad del prójimo es un asunto secundario (y habría que sumar que Mami veía en Madoka y Sayaka a aliadas, no rivales en potencia). Aquí interviene el segundo punto: la obtención de Greif Seeds enfrenta a las puellae magae en una guerra intestina por ampliar su territorio. El objeto mágico coleccionable es un bien preciado y escaso, las heroínas no trabajan en coordinación, en equipo, al mando de ningún personaje que designe sus funciones, salvo la información básica que proporciona Kyuubey. Prima, entonces, la ambición individual sobre el ideal de desprendimiento en favor de la comunidad, la Humanidad, etc. Una nueva mahou shoujo, Kyouko, encarnaría esa orientación. Está dispuesta a invadir el campo de Sayaka y atacarla sin contemplación en un enfrentamiento entre agentes del supuesto eje del Bien. Esta declarada beligerancia demuestra la complejidad del laberinto de tensiones que plantea Puella Magi Madoka Magica, imposible de reducir a un mero choque entre dos bandos moralmente polarizados.

4 comentarios

  1. Puede ser que Sayaka acepte las condiciones de lo que llamamos, amor incondicional, siendo asi que Kamijou este sano le seria suficiente, sin embargo, seria pedir demasiado

    31 enero 2011 en 17:09

  2. Tomoya

    Ojalá que Madoka se decida pronto y salga a la acción. Me gusta como se va dando.
    Si bien es altamente factible que Mami regrese, las interrogantes principales a eso son el cuándo y el cómo.

    Saludos, que pases bien!

    1 febrero 2011 en 03:12

  3. wow, estoy impresionado, tengo mucho que aprender de tu capacidad de análisis. No sé si viste naraturo, hay quienes comparan a madoka magica con esa serie por la subversión que hace de su género. En el caso de naraturu se subvertía totalmente el género de los pocket monster. Lástima que el animé se quedó por la mitad.

    1 febrero 2011 en 21:16

  4. - Test Type -

    Lo que a este espectador por el momento mantiene más intrigado, es el hecho de que una criatura mágica con la habilidad de conceder cualquier deseo sea incapaz de cumplir por ella misma el problema que se supone quiere (o debe) resolver: El daño ocasionado por las brujas. Por lo cual, la pregunta obvia es: ¿Por qué Kyuubey no resuelve el problema directamente en vez de relegarlo a chicas ingenuas? ¿Acaso las puella magi ostentan un valor adicional al de exterminabrujas?, ¿únicamente con jovencitas es factible establecer el contrato?

    Supongo que si consideramos la labor de Kyuubey un sistema universal regido por reglas inviolables que, al coordinarse con la existencia de las brujas, constituye un orden natural cíclico preestablecido, muchas de las cuestiones anteriores quedarían resueltas por default (por expresarlo de algún modo a falta de palabras precisas). Pero, de no ser así, ¿por qué entonces Kyuubey ni siquiera puede, según él/ella, sugerir al potencial contratista que deseo solicitar? ¿Esta tal regla condicionada por un tercero o, es Kyuubey su propio jefe? Y, si lo segundo, es cierto ¿porqué entonces abstenerse de hacer recomendaciones que faciliten su labor en caso de tener la posibilidad?

    Ahora, suponiendo que Kyuubey no vea al as chicas como meros peones en su lucha contra las brujas o cualquier otro fin oculto, y en efecto mantenga cierto grado de aprecio por las extravagantes guerreras, ¿cómo explicar su indiferencia ante la muerte de una colega? Bueno, suponiendo que la criatura lleve mucho tiempo reclutando chicas, es de esperar ha visto morir a varias, por tanto, tal vez prefiere no establecer vínculos afectivos para no sufrir a causa de sus decesos, explicando así su falta de reacción ante la muerte de Mami. Lo cual, desarrollando la idea, encaja con el perfil de la serie que intenta desmarcarse del tradicional mahou shoujo, ya que, como sabemos, cuando una mascota mágica percibe como su compañera recibe ataques enemigos no faltan las expresiones de angustia y pesar.

    Entiendo y acepto es precipitado afirmar por el momento que la criaturita sea malvada, pero, por las dudas que su contrato suscita, misteriosa ciertamente es.

    4 febrero 2011 en 01:14

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