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FRACTALE 1: Balada de la soledad

Todos son hikkikomori en Irlanda

Seré sincero: Yutaka Yamamoto (o Yamakan, para sus amigos) nunca fue ni será santo de mi devoción. Lo considero un director ridículamente sobrevalorado por motivos bastante dudosos, aunque quizá la verdadera dimensión de su talento aún no haya despertado y anduviese desperdiciándola en coreografías. A juzgar por ciertas actitudes ridículas (como decapitar un nendroid en público) y algunas declaraciones en entrevistas, Yamamoto se consideraría el abanderado de una propuesta novedosa para hacer anime. Con FRACTALE tiene la oportunidad idónea de demostrarlo y según afirma, si fracasa, aceptará la responsabilidad y abandonará la industria. Extravagante apuesta, incluso cuando empiezan a llover las primeras críticas debido al estilo “ghibliesco” del diseño de personajes. Sin embargo, el planteamiento argumental es irreprochable y este primer episodio suministra las bases para un relato misterioso, bizarro, entretenido y sumamente colorido, sin perder de vista la reflexión sobre dos aspectos que atrajeron mi atención: el entibiamiento de las relaciones humanas en las sociedades post-industriales y la distopía (disfrazada de utopía) del Estado providencialista que administra todo, pero deshumaniza, invade y separa. Ignoro qué caminos seguirá la serie, aunque se adivina que Clain, el solitario protagonista encerrado en su fortín de nostalgia tecnológica, deberá proteger o acompañar a Nessa (la chica que surge del broche que Phryne le regala al muchacho), quien posee algún secreto o clave acerca del sistema Fractale que organiza la vida de esta Irlanda futurista donde la gente se resiste a mostrar su verdadero rostro o está tan lejos de sus familiares que prefiere utilizar “doppels”, avatares pintorescos de ellos mismos para interactuar incluso en espacios de intimidad. Al parecer, en este mundo, la soledad es ley de vida.

Afín a sus modelos ghiblianos, FRACTALE propone un entorno colorido, donde se entrecruza la ciencia ficción y el pasatismo rural, habitado por una sociedad pintoresca poblada de duplicados virtuales que recuerdan a las extravagantes deidades o criaturas fantásticas de Miyazaki. Ser y estar son circunstancias distintas en este universo ficcional. Ahora que existe internet, una comunidad en torno a las redes sociales y 2.0, la gente conversa por Skype (la aplicación más cercana al videófono), y cualquiera puede inventarse una personalidad alterna en la red, es probable que las nuevas generaciones comiencen a separar con mayor radicalidad los matices entre estos dos verbos. A veces agradezco haber nacido hispanohablante justamente porque diferencio dos palabras allí donde los francófonos y los angloparlantes solo poseen una. Para volver al asunto, antes de masificarse internet, ser era lo mismo que estar. La presencia del sujeto constituía y manifestaba su esencia. Ahora ser no necesariamente implica estar, y viceversa. Puede vivirse en internet y, en efecto, mucha gente ha comenzado ha vivir exclusivamente en internet, salvo breves instantes, cuando tienen que aliviar sus necesidades básicas. Esta situación se expandiría en FRACTALE e incluso afecta a nociones que nosotros todavía preservamos, como la familia. Las personas viven alejadas, cada cual por su cuenta, reuniéndose con los avatares de sus padres o sus hijos solamente para cenar y desayunar, no porque lo necesiten, sino porque la soledad parece haberse impuesto por consenso y el individualismo como opción regular de vida. La calidez familiar es apenas un recuerdo, como los antiguos videos que preserva Clain, aunque el muchacho le resta valor sentimental y solo atiene a conservarlos porque es un fanático de la tecnología retro. Este aspecto de su personalidad justifica su elección como héroe: rodeado de gente que “es” pero no “está”, Clain continúa usando su bicicleta y yendo al mercado de pulgas del pueblo. Everyman hasta cierto punto, el protagonista se refugia en un hobby entre nostálgico y arqueológico. Además, posee una virtud primordial para un lead masculino: la curiosidad aventurera. Aunque Phryne fuese una mujer epifánica y fascinante que lo deslumbrase a primera vista, pocos se arriesgarían a descender por un acantilado para rescatarla. Menos aún cuando sus enemigos continúan rondando las inmediaciones. Y me pregunto, ¿a cuánta gente hay que pegarle para no ser catalogado como inútil o soso?

Espero que Phryne no tarde en regresar, pues como personaje femenino -aunque a muchos les incomode- cumple la función de generar intriga, de interpelar moralmente a su contraparte masculina e incitarlo a la acción. Con Phryne, Yamanaka diseña su imagen de objeto del deseo que cautiva pero altera al protagonista, pero huyendo de empantanarse en un relato romántico. Sospecho que inconscientemente aplicase sobre este episodio un esquema de heroína autónoma, indómita, todavía conectada con la espiritualidad, como Mononoke Hime, aunque interviniendo ese esquema con trazas de personalidad menos agrestes, más risueña y traviesa, liberada del sistema, como si, a pesar de resistirse, el director todavía intentara inyectarle una cuota de simpatía moe. La película de Miyazaki también ponía en conflicto al pensamiento mítico pre-lógico y un mundo progresivamente inserto en la modernidad. Ignoro si FRACTALE pretende emular esa elegía del mundo mágico-religioso que sucumbe por necesidad al empuje de la racionalidad moderna y del primer atisbo de capitalismo, pero no existe relato distópico que no aborde la discusión política. Desde luego, la sociedad futurista de FRACTALE representaría un estado desarrollado del paradigma moderno que suele poblar muchas pesadillas de ciencia ficción: el triunfo del Estado omnipresente.

Todos hemos llegado a convivir de alguna manera con el Estado. Quizá sea, como algunos lo postulan, un mal necesario. Pero estoy convencido que, de ninguna manera, es el medio idóneo para alcanzar la justicia social, la equidad o el bienestar. Mis lectores que todavía crean en el Welfare State seguro tendrán motivos para objetarme y probablemente en muchos casos, tengan razón; sin embargo, aunque no me defino como anarquista ni anarco-liberal, defiendo la tesis según la cual mientras más pequeño el Estado, será más eficiente, honesto y menos amenazador para las libertades individuales, y que progreso significa no expandir las ramificaciones del Estado hasta transformarlo en un sistema omnipotente que cubra todas las actividades humanas y satisfaga todas las necesidades, porque ello supone sacrificar espacios de libertad. Curiosamente, no conozco ningún gobierno en el mundo, de derechas o izquierdas, que afirme que avanzan porque hoy el Estado es más pequeño, sino lo contrario: los Estados publicitan sus obras, tratan de convencernos que los necesitamos. En FRACTALE hemos llegado al punto máximo de control y desarrollo estatal, el sueño de encarnar esta estructura en una tecnología o, mejor dicho, de empaquetar la ideología en una máquina. Recordemos cómo se define esta “red de computadoras” en la data que compra Clain (y provendría de “tiempos antiguos”):

Fractale is comprised of several trillion processors networked using 22nd century science. By embedding the Fractale Terminal inside your body, and sending your life log periodically to the high-altitude hovering servers, everyone can receive equal and basic income. One daily’s needs are guaranteed even if one does not work. It is a world without war and strife. Indeed, Fractale is a 22nd century man-made god.

(Las cursivas son mías) No llegaré tan lejos como para determinar si el Sistema Fractale parodia, alude o evoca a la utopía socialista, pero las similitudes sorprenden, pues sus principios son idénticos. Ambos se afirman sobre bases científicas (el marxismo -el materialismo histórico- tenía esas pretensiones), persiguiendo la vieja aspiración moderna de establecer una sociedad que funcione según criterios racionales. También coincide su intención redistributiva, de establecer un salario equitativo. Sin embargo, de sobra conocemos el resultado de tales experimentos: se diviniza al Estado, el individuo se convierte en otra pieza del sistema bajo control del aparato de represión. En teoría, ser absorbido en la masa reportaría beneficios al sujeto: seguros de salud, educación gratuita, etc. Sin embargo, como ocurre en FRACTALE, el Estado pedirá a cambio información acerca de ti: quién eres, dónde vives, qué haces, cuánto consumes, quiénes son los miembros de tu familia, e incluso si estás enfermo. Insertarse la terminal en el cuerpo supone someter toda tu vida a la tutela estatal, que asegura de esta manera la insumisión de sus miembros, pues sin importar cuán sigiloso sea el individuo, no existen secretos para el Sistema Fractale. Debería llamar la atención que durante las primeras escenas, la única manifestación activa del Sistema mediante las fuerzas del orden sea reprimir un mercado ilegal.

Este primer episodio de FRACTALE nos permite aguardar con entusiasmo una serie entretenida, con innegables dosis de controversia y especulación, siempre que sepamos captarla. Mientras mantenga o supere este nivel, sería injusto o arrebatado que Yamamoto piense en el retiro porque todavía le quedaría mucho qué decir y demostraría que la industria no solo se restringe a vender DVDs valiéndose del moe-ness y el fanservice (aunque sería hipócrita después de presentar a una loli de pecas como primera villana). Adoro la cultura irlandesa, en particular su literatura, el arte iluminatorio de sus manuscritos medievales, su música brumosa, sus historias de hadas y espíritus, su afición desmedida por el buen brindis. Por ello, me causa ilusión que A-1 ambientara el relato en Irlanda y escogiera como ending la versión musicalizada de un poema de William Butler Yeats, “Down by the Salley Gardens”, donde, intentando reproducir el folklore de su tierra, reescribe una historia que escuchó cantar a una pueblerina, una oda nostálgica a la vida simple perdida:

She bid me take life easy, as the grass grows on the weirs;
But I was young and foolish, and now am full of tears.

6 comentarios

  1. davidvfx

    Se me hace curioso que no tocaras el tema dela poco o casi nulo parecido de los diseños de los personajes del anime con los de las novelas (por defaul igual el manga). En algunas noticias dan a conocer un rage de fan de las novelas alegando una “adaptacion desastrosa” o “poco fiel”.

    Creo que es parte que esto es parte de la bandera polemica de Yutaka Yamamoto de repudiar el moe como lo ha hecho.

    No se si este cambio radical obedece a que Yutaka Yamamoto quiere copiar a gibli quitando los grandes ojos, cuerpos delgados, vestidos estilisados por otras ropas mas simples y cabellos violetas a tonos mas realistas (a execcion de la niña guerita que en las novelas era peliroja); o es por hacer polemica con esa postura de aborrecer el moe; que sospecho mas esto ultimo.

    19 enero 2011 en 20:53

    • Como digo, si así fuera, sería una hipocresía luego de hacerse una carrera y un nombre en la profesión creando y vendiendo moe. O acaso la gente no recuerda que cuando Yamamoto tuvo libertad creativa fuera de KyoAni, ¿se dedicó a hacer shounen?, ¿a hacer algo parecido a Death Note, Cowboy Bebop, etc.? No: dirigió Kannagi y luego estuvo detrás de Black Rock Shooter. ¿Y alguien recuerda cuándo su estudio de animación Ordet ha producido una serie completa como compañía principal? En parte sus pretensiones me parecen absurdas porque continúa valiéndose de lolis y chicas desnudas, pero mientras dirija una serie entretenida, su talento no será en vano. Mucho mejor si aspira a cierto grado de profundidad reflexiva.

      19 enero 2011 en 23:24

  2. alevaz

    Lo que no me quedo es si se trata de un mundo virtual donde los humanos estan dentro de una computadora a travez de dicha terminal implantada en el cuerpo, o se trata de ¨ realidad aumentada ¨ donde lo virtual convive con lo real.

    Alguién podria decirme que piensa sobre esto.

    19 enero 2011 en 21:41

  3. adrianitiko

    Al principio me pareció un tanto descarado el estilo ghibliano, cuando aparece por primera vez Phryne no pude evitar solapar su imágen a la de Náusicaä más ke a San, pero afortunadamente sólo kedó en eso, pues en carácter no le veo mayor parecido a cualkier otro personaje ghibli (más o menos). En cuanto a si tiene fanservice… depende de cómo lo veas, para mí la escena no estaba de más, no hubo un enfoke de los atributos de la fémina ke no viniese a cuento. El personaje de la villana, siento ke le kita “severidad” a la facción de los “malos” pues introduce un personaje pseudotsundere (por ahora sólo tsun) ke bien podría no ser lo ke parece. Clain puede dar mucho de sí, pero ya se le anticipa el rol moral, kizás conciliador (creo ke me precipito en especulaciones) a lo largo de la historia.
    En cuanto a Yamamoto, si bien dice lo ke dice y hace otras cosas, hay ke pensar ke, para bien o para mal, tendrá ke pagar facturas así ke se valdrá de lo ke pueda para hacerlo, por lo menos hasta ke se haga un nombre de verdad (Satoshi Kon te echamos de menos) y pueda hacer lo ke le dé la gana. Si hasta entonces tiene ke dirigir series para el fandom moe-adicto, lo hará, como cualkiera en su situación.

    20 enero 2011 en 12:13

  4. davidvfx

    Bueno ondeando mas en tema de este anime que me agrada personalemnte, sera por que no lei la novela y nunca vi los diseños originales no me pega tan duro…. pero hagamos leña XDDD LOL

    Azuma Hiroki, escritor original de Fractale, ha alabado el nuevo anime de Hourou Musuko en su cuenta de Twitter a su vez se ha quejado de mala manera al productor del anime que adapta su propia obra, Yamamoto Koji, por convertir Fractale en una historia de segunda en comparación con Hourou Musuko.

    Textualmente traducido:
    ” No podemos vencer la perfecta combinación del manga original y Okada Mari montando la serie, eso sin mencionar el dibujo con acuarelas. ¡Maldito productor! Has convertido nuestro anime en una serie de segunda. Creo que se acabó.”

    Fuera de la polemica entre novelista y autor que parte del disgusto es que autor habia mandado diseños ropios y que los que se usaron en el anime fueron unos que le presentaron pero el rechazo rotundamente, creo que se llevo un WTF! al ver el trailer animado.

    Otro mas es que los creadores de la linea Nendoroids no se si sera por unirse a la troleada pero saco sus muñecas en base a los diseños originales… tal ves pensaban que esos eran los diseños ara el anime… sera que Yamakan no le aviso a nadie el cambio?

    21 enero 2011 en 18:34

  5. dave

    Sin animo de parecer inteligente, yutaka siempre me parecio subrevalorado tambien. Me parfece ironico que hable sobre el estancamiento conceptual del anime, mientras FRACTALE es una serie qque muestra con elocuencia la influencia de ghibli en este director. Si usamos su premisa para criticar al moe con Fractale, concluiriamos que tambien no logra nda nuevo. LO cual es tonto pues este anime difiere en ciertos aspectos y es original en la ejecucion de las ideas.

    Hay ya VARIOS Animes que muestran conceptos distinos, y en mi opinion, de forma mucho mas genial que miyazaki y cia.

    22 enero 2011 en 21:32

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