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Kore wa Zombie Desu ka? 1: Una masou shoujo, harto pantsu y ¿manservice?

Sí. La motosierra es rosada

El protagonista de esta desopilante comedia de acción, o quizá love comedy, o quizá comedia de absurdo, o quizá amasijo paródico empachado de fanservice… es un zombi. Please, don’t try this at home. Disfrazarse de masou-shoujo o utilizar una motosierra, sin importar su color, es asunto de expertos. Esta conjunción disparatada de elementos dispares que parecerían pedirnos a gritos no tomárnoslos en serio, sino como una burla descarada a nuestros hábitos de consumo de ciertos géneros (aventura, chicas mágicas, la misma moda zombi, tan cacareada actualmente). Quienes aguardaban combates épicos contra cadáveres andantes y antropófagos en lugar de moestático harem mágico con enemigos idióticos y un héroe avergonzado por practicar el crossdressing, absténganse de esta reseña. COMEDY OF THE DEAD, Yeah!

Los zombis son la onda geek del momento, por alguna razón que todavía no termino de comprender. Hace unas semanas, alguien convocó a una Zombie Walk en Lima vía twitter y Facebook y horas después había decenas de muchachos cosplayeando por las calles limeñas. Incluso existen mashups literarios de obras célebres de la literatura universal trasladadas (o resemantizadas) al código zombi. El género siempre fue serie B, incluso en sus apariciones novelescas y cinematográficas. Desde el clásico La noche de los muertos vivientes de 1968, se impuso el sintagma “of the dead” como marca para crear títulos en cantidades industriales. En 2010, su influencia cuajó en el anime merced a la adptación de HIGHSCHOOL OF THE DEAD,  que generó opiniones divididas entre quienes rescataban su calidad de animación y sensibilidad dramática y quienes atacaban la desmesurada profusión de fanservice y senos bamboleantes. Kore wa zombi desu ka? parodia los supuestos que fundamentan estos relatos, es decir, sus lineamientos temáticos y formales, entreverándolo con otras vertientes genéricas, también sometidas a la transgresión, en un cóctel cómico sin descanso, donde pasamos, en menos de media hora, del heroísmo frustrado de un muchacho convertido en zombi gracias a una necromante del inframundo que lo hizo volver de la muerte para vengarse de un asesino en serie (menuda base argumental para una serie de acción) a una caricatura de mahou shoujo que pierde sus poderes y cuya herramienta mágica es una motosierra, para finalizar con un monster of the week algo yaoi, una alusión al boys-love, un héroe obligado a travestirse para combatir, un shimapan masculino y su reputación arruinada cuando todo el colegio lo bombardea de flashes con sus celulares. Toda parodia implica una inversión de valores: los elementos épicos asumen formas farsescas, no existe sublimidad, llanto ni hot-blood. Los polos negativos y positivos se intercambian o mezclan. Predomina lo grotesco, lo estúpido y lo ridículo. Para comenzar, no hallamos un héroe admirable, nadie actúa como debería e incluso cada personaje parecería vivir su mundo aparte del resto, aún considerando que los tres protagonistas comparten el mismo techo. El zombi no es malvado, no se alimenta de carne humana, no infecta a su prójimo, por el contrario, es nuestro paladín de la justicia. La historia comienza in medias res: Ayumu confiesa al espectador que está muerto, pero no explicita por completo las circunstancias ni comprende cómo Eucliwood Hellsythe (alias Yuu) pudo haberlo resucitado. En concreto, parece inquietarle más la posibilidad de iniciar un romance con su parca huésped, lo cual continúa desbaratando el modelo heroico. Los mecanismos de la parodia a veces nos explican mejor nuestras costumbres como público dejándolas en evidencia. Haters gonna hate, pensé: tengo que bloggear esta serie.

Esta mezcla permite que convivan la historia de acción y un posible harén alrededor de Ayumu, quien por motivos inesperados, deberá acoger a chicas lindas con habilidades sobrenaturales. De inmediato identificamos los rasgos típicos del subgénero harem: un espacio cerrado de convivencia (la casa), maltrato al lead masculino (las muchachas lo desprecian como hombre, aunque lo sangran como anfitrión), una dosis de perversión o deseos libidinosos por parte del protagonista (sus alucinaciones de Yuu convertida en su imouto expresándole tiernas emociones que contrastan con su friolenta identidad) y mucho service cortesía de alguna heroína que exhiba sus pantsu. En efecto, lo primero que resalta de Haruna, la masou shoujo, son sus calzones a rayas y su atuendo frill que parecería robado del stock de Tomoyo Daidouji: una equipación perfecta para Cardcaptor Sakura hasta que descubrimos que blande una nada inocente sierra eléctrica. Además de moeficar esta terrorífica herramienta de carpintería, Haruna sería una especie de hija no reconocida de Jason y Dokuro-chan que, por razones genéticas, salió dojikko. Como postulábamos en otras reseñas respecto del moe-ness: consiste en transformar en amable, enternecedor o deseable incluso aquello que provoca escalofríos.

«That’s not a kick». Haruna es un fracaso como masou shoujo e incluso bautiza su final attack con un nombre inapropiado. Además, a diferencia de otras chicas mágicas, no practica la bondad, es agria y poco enternecedora, cercena monstruos por la mitad sin piedad y su única intención, poco altruista, es ganar level como heroína pues ello implica un ascenso en el mundo de la magia: deconstrucción demoledora del modelo canónico que analizábamos con anterioridad respecto de Puella Magi Madoka Magica. De inmediato, después de privársele de sus superpoderes, la pettanko reacciona como cualquier magical girlfriend que arriba de improviso: decide quedarse en casa del (des)afortunado protagonista sembrando la semilla de un potencial harem. Como indicáramos, el espacio de convivencia permite que surjan fricciones entre los personajes, se produzcan malentendidos, y -mientras la presencia de algún componente deba mantenerse en secreto-, angustia humorística. Según ley 20015 del moe-ness, un chico de preparatoria prefiere un millón de veces evitar ser maltratado que vivir como solteros con una o varias chicas lindas (pues según indica el inciso f), el resto de varones tiene el derecho de golpearlo o intentar asesinarlo, incluso su mejor amigo). Se exceptúa de esta norma los masoquistas y quienes no temen a la muerte. En efecto, esta serie no ahorra en abusos físicos contra Ayumu porque seguirá “no vivo” o “muerto viviente” sin importar los golpes o heridas que reciba, abriendo un abanico de posibilidades al slapstick y burlándose del gore.

Siempre que arribaba una situación seria o medianamente solemne, que exigía posturas heroicas, Kore wa Zombie desu ka? se encargaba de desbaratarla. La transformación de Haruna nos deja boquiabiertos, pero segundos después, se quedaba desnuda de nuevo. Ayumu le propina una paliza al camarón que intentaba introducirlo al BL, pero de tanto emplear el 120% del poder humano (siendo un zombi, su cuerpo no se restringe a emplear solo el 10% de sus capacidades), su brazo se quiebra y queda colgando. Para mayor inri, es convencido por Haruna de iniciarse como masou shoujo para derrotar al enemigo, pero ello implica travestirse con minifalda, encajes y liguero. Ayumu puede comenzar a buscar otro arquetipo porque el crossdressing no lo favorece: el mercado de traps ha venido incrementándose hasta convertirse en un nuevo esquema de personaje que muchos incluirían en el reciente mapa del desideratum erótico del manganime. Pero como cualquier tipología, apenas muestra indicios de consagrarse, aparecerá la parodia para denunciar su carácter artificial. Ocurría con los zombis, ahora aborda el mito del trap. Ayumu es travestido, pero en lugar de lucir femenino y “engañador” (el mejor trap es aquel cuya fisonomía conduce a la confusión), parece solamente un hombre tristemente vestido de niña. Y fotografiado por sus compañeros de escuela quienes se preocupan más porque Ayumu haga crossplay que del enorme cráter que produjo su caída o la sospechosa explosión proveniente de un salón. Cuando se trata de humillar al árbol caído, no importa acaba de ocurrir un atentado terrorista: a quién le interesa una bomba cuando un tipo está disfrazado de nena en el patio. El razonamiento de los estudiantes japoneses en insólito. Sin embargo, resulta genial esa reincidencia en la injusticia poética: Ayumu acaba de “salvar al mundo”, según los cánones del heroísmo mass-mediático, y además de tragarse semejante menoscabo a su reputación, no recibe ningún agradecimiento. Al costado del zombi, los infortunios de Touma son una bagatela, un pepino.

Continuaré bloggeando esta serie, aunque con espíritu más ligero (como cuando escribía sobre Koihime Musou), pues cada temporada requiere una comedia que alivie el trabajo y obvie el trabajo analítico y filosófico. La pretensión de Kore wa Zombi desu ka? es dinamitar cualquier estereotipo oleado y sacramentado, moeficarlo para luego burlarse del mismo moe-ness gracias al poder de la parodia. Grotesco será la palabra más frecuente en las próximas reseñas y quizá la mejor manera de describirlo sea el crossdressing de Ayumu: una mezcla declaradamente imperfecta de dos principios opuestos.

4 comentarios

  1. davidvfx

    Gran sorpresa esta serie, fue un golpe inesperado y en la oscuridad, hasta lo vi 2 veces de lo gracioso que era.

    12 enero 2011 en 21:56

  2. david

    Hola, me gustan tus resenias y la mirada intelectual que sueles tener con los animes, en verdad eres el primero al que veo criticae con argumento y de manera profesional una serie de anime.

    Me encanta la parodia que kore wa.., hace sobre el anime, lo hace ademas entrocandolo a una buena historia con cierta hilacion, muy diferente a las parodias tontas que suelen hacer los norteamericanos.

    Oye, ojala te animes a hablar mas obre los pseudo-criticos del anime, como los que abundan an animenewsnetwork, creo que tus articulos sobre la mala fama que tiene el moe fueron contundentes.

    13 enero 2011 en 00:21

  3. Debo decirlo estimado seriousman, que esta serie la mandé al cementerio 😦

    No es la misma percepción que tengo yo y el pantyshot de Ayumu fue fail…

    NEXT!!

    13 enero 2011 en 03:27

  4. si este es profesional yo soy la reina de España. lol.

    6 septiembre 2011 en 05:51

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