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Puella Magi Madoka Magica 1: Nanoha en LSD (o Hidamari feat. Zetsubou Sensei)

Yunocchi y Miyako, mahou shoujo version

Este retorno triunfal de Akiyuki Shinbo al mahou shoujo desde 2004, cuando dirigiera la primera temporada del último clásico del género, Magical Girl Lyrical Nanoha. Luego de pasárselas siete años rompiendo esquemas y frisando los cincuenta, el genio surrealista de SHAFT, emprendería una suerte de síntesis que recoge lo mejor del sello avant garde que caracteriza al estudio: los diseños de Ume-sensei (Hidamari Sketch), música de primera como en ef -a tale of memories (aunque ahora, a cargo de Yuki Kajiura y con ClariS en el opening y Kalafina en el ending), los giros de cámara, juegos de colores y collages de Bakemonogatari, la consabida finura modernista y geométrica como principio rector para construir los ambientes, primerísimos primeros planos sobre objetos específicos, en suma, todos los recursos sensoriales imaginables para una serie que ansía verse y narrarse de manera alucinante. Si creemos que existe esa absurda separación entre otakus Type-A y Type-B, este capítulo debut debería colmar las expectativas de artisticidad, oscuridad y profundidad de los primeros, y satisfacer el hambre de moe-ness y animación preciosista y fluida de los segundos. Incluso considerando la riqueza del mahou shoujo como objeto de estudio (debido a su concentración de tópicos y arquetipos de comprobada perdurabilidad), el desafío se duplica gracias al heterodoxo enfoque que despliega la creatividad onírica de Shinbo. Estos últimos adjetivos serían los más acertados para describir este derroche barroco de fantasía visual: la primera escena transcurre durante un sueño de Madoka, mientras que el clímax sobrenatural en los minutos finales es calificado por Sayaka como una pesadilla. Los territorios de la ensoñación y la realidad se entremezclan, pues Madoka conoce a Homura por adelantado en una especie de sueño profético o conexión psíquica, mientras que despúes el mundo real es invadido por una caótica acumulación de imágenes inconexas, recortes, fragmentos yuxtapuestos que parecen advertirnos del papel del subconsciente en este inusual relato de chicas lindas con poderes mágicos.

El mahou shoujo es un género altamente estandarizado, por tanto, existen rasgos formales que definen su temática y estructura narrativa. En principio, representa el paradigma más consolidado de épica femenina en el anime. Según Wikipedia y tvtropes, su exponente más antiguo y que definiría muchos de sus características subsiguientes fue Mahoutsukai Sally (1966-1968). Quienes deseen mayor información sobre su historia y desarrollo pueden remitirse a estas fuentes, no obstante, vale la pena acotar que desde entonces hasta finales de la década del noventa, todo mahou shoujo (salvo raras excepciones) pertenecía por definición al espectro demográfico femenino (Minky Momo, Sailor Moon, Rayearth, Cardcaptor Sakura). El ascenso del fenómeno moe a comienzos del presente siglo aplicó un giro radical trasladándolo al terreno del consumo masculino, donde asumió nuevas peculiaridades. En resumen, entre los elementos frecuentes, casi inevitables, se cuentan: una chica común y corriente, de clase media, mayormente criada en un hogar armónico, que recibe una misión específica, enunciada por un compañero en forma de mascota a quien rescata, activa o libera. Al hacerlo, recibe un poder y la habilidad de transformarse (con secuencia de cambio de vestuario incluidos). Por convención, la protagonista deberá guardar en secreto su servicio como heroína. Para el caso de Madoka se vienen cumpliendo la mayoría y probablemente ocurra con el resto, pero también con otros tópicos como la rival misteriosa, oscura y lacónica a quien deberá convertir en su amiga (el famoso befriending de Nanoha con Fate) y la anunciada formación de un equipo mágico donde la flanquearán una tomboy (su compañera Sayaka) y su contraparte ladylike (Mami). Se ignora el tenor de la misión, pero según se desprende del tenso diálogo entre Homura y Mami, la primera debía encargarse de capturar a alguna bruja, causante de la alteración del entorno. Otro factor menos obligatorio sería la profundización de las relaciones femeninas (no necesariamente yuri). Madoka y Sayaka parecen compartir esta clase de vínculo de contacto corporal más desinhibido y cierta complicidad emocional que no comparten con Hitomi, su compañera oujo-chan.

Algunos detalles que recuerdan a Bakemonogatari: primero, el diseño de la escuela, una torre panóptica, de estilo minimalista, constituida por una reiteración de formas geométricas, otro sello indistinguible del estudio, en particular en Hidamari Sketch, aunque ahora sin fragmentarlas en puntos y segmentos. También llama la atención que SHAFT pueble sus ambientes con personajes de decorado que no sean siluetas, delatando el grado de inversión en este proyecto y adelanta la calidad de animación: ambientes siempre definidos, aunque vanguardistas, incluso en el mundo real, como esos salones de clase transparentes o esa escuela de grandes vitrales e inacabable escalera de caracol. En segundo lugar, cuando Homura encara a Madoka es encuadrada en plano contrapicado, e incluso recorriendo de arriba abajo su cuerpo, el Senjougahara style, acorde con personajes que transmiten seguridad, fuerza, madurez y cierta aspereza, todos trazos típicos de una antagonista no malévola que mira con cierta condescendencia a quien será su rival.

P.D. Chiwa Saitou interpreta tanto a Homura como Hitagi, por tanto, podría tratarse de un guiño al espectador.

La serie acierta en retratar la cotidianeidad de Madoka, en particular, su familia moderna (la madre trabaja, el padre se queda en casa cuidando del hijo menor y de sus hortalizas) y la intimidad con su madre, con quien conversa sus asuntos de chicas en diálogos de tocador. En efecto, secuencias típicas del retrato de una clase media idealizada y feliz, sin fisuras ni conflictos, donde todos son amables y sonríen, pero descrita bajo el idioma audiovisual de Shinbo: por ejemplo, el plano sobre los artículos de maquillaje de la madre de Madoka, numerados de acuerdo al orden de aplicación. Si alguna aburrida virtud define mejor a nuestra heroína antes de adquirir sus poderes es la medianía: la pequeña del grupo, sin pretendientes, que desea recibir una love letter, y mientras tanto, vive con alegría su adolescencia de centros comerciales. Un segundo aspecto sobresaliente sería el trazado preliminar de ciertos personajes, aunque cada cual responde a condicionamientos arquetípicos que determinan su futura participación: anticipaba que Homura se proyectaba como contendora aparente que, desde mitad de temporada, será absorbida como aliada, mientras que Sayaka ocuparía el papel de deuteragonista, la sidekick o acompañante cuya personalidad presta relieve a la protagonista por contraste de caracteres. Mientras Madoka es tímida, calmada, algo cándida y quizá torpe (asociada, además al color celeste), Sayaka es audaz, bulliciosa, enérgica y tiene un aire más deportivo. Aunque menos apocada, Madoka sería una suerte de Yunocchi injertada en una confusa trama donde se vislumbra un conflicto entre usuarios de magia de distintos bandos. Toda heroína de mahou shoujo debe destacar por dos actitudes básicas: sensibilidad hacia lo extraordinario (aprecia la belleza, el romanticismo, la inocencia, se solidariza con quienes los encarnan) y fuerza de voluntad. Esto último aunque suela ser asustadiza (Sakura le temía a los fantasmas), pues consiste en saber bien cuándo decidirse a utilizar sus habilidades y reestablecer el orden (jurídico, cósmico, etc). Madoka corre a salvar a Kyubey sin detenerse a pensar en los riesgos ni las consecuencias de su apresurada determinación, sino actuando por instinto, como si persiguiera una señal del destino. Esto también es tópico: aunque al principio la elección de Madoka o cualquier mahou shoujo parezca casual e incluso injustificada, más adelante, se revelará premeditada e imprescindible pues la supuesta chica sin atributos esconde un talento potencial, innato, que requiere descubrir. Cítese como referente un derivado tecnológico del género como Strike Witches.

Los minutos siguientes constituyen la mayor exhibición de shaftismo desde Bakemonogatari o quizá más extremo y deslumbrante por la explosión de color, motivos, texturas, patrones y retazos que invadían el espacio transformándolo en un laberinto de estímulos incesantes que se sucedían con total incoherencia, embrollados e inconexos y cuya única regla sería el despropósito más grotesco. Parecía el equivalente visual de escuchar de corrido Magical Mystery Tour y Their Satanic Majesties Request mientras consumes ayahuasca. Por momentos, los personajes adquieren una tesitura distinta o son desenfocados como si fueran tragados por el collage. SHAFT ya había empleado esta técnica en otras series, con especial éxito en Hidamari Sketch, pues se trataba de reproducir un contexto artsy, pero en Puella Magi Madoka Magica adquiere una gravedad distinta, no al servicio solamente de crear una atmósfera, sino de servir al relato creando una imagen terrorífica (en sentido gnoseológico, debido a esa mixtura anárquica) para acorralar a las chicas buenas y permitirle a su nueva aliada lucir sus cualidades con espectacularidad. Es probable que la transformación de Mami no guarde demasiada diferencia con el modelo tradicional (el cuerpo es envuelto en luz mientras es supuestamente desnudado y cubierto de nuevo por el atuendo heroico); sin embargo, la secuencia de combate contra ese “caos” que invade el sótano del centro comercial es antológico por la invocación de sus decenas de rifles en simultáneo y la maravillosa música de Kajiura con aires de epicidad mística. No creo que los pics alcancen a describir esta experiencia bombástica de dadaísmo transmutado en mass media y moe-ness. Hubiera necesitado colgar el video porque las secuencias son indómitas e imposibles de resumir con un fotograma. Si existe alguna razón para embarcarnos en describir lo indescriptible es porque Shinbo se encuentra detrás forzándonos a repasar nuestros rudimentos de psicoanálisis e interpretación de los sueños, pero no paraorganizar los elementos de este collage en una narrativa congruente y unívoca, pues el subconsciente es prelógico, es anterior al significado como definición, sino al sentido en cuanto continuum connotativo (una argamasa de sensaciones reunidas por asociación metafórica). Si queremos descifrar un mensaje secreto, estamos equivocados. Esta secuencia cumple una función dentro del relato, pero además, el conjunto de sus dispersos elementos, por ejemplo, esas insistentes mariposas o las tijeras voladoras o los aterradores copos de algodón andantes, en lugar de significar, evocan. Para comprender mejor hacia dónde dirigir ese intento de interpretación, se requiere que Mami o Kyubey expliquen la naturaleza del fenómeno.

Hemos analizado la relectura de los tópicos y arquetipos usuales del mahou shoujo en este episodio debut y seguro muchos lectores se preguntarán qué tiene de especial empeñarse con un género tan esquemático y previsible. Una objeción cierta, pero incompleta: apenas se estrenó este capítulo y comenzaron las elucubraciones porque el desenlace deja mucho espacio abierto para la discusión y el comentario sobre asuntos sospechosos, no definidos. Lo interesante de observar los arquetipos del mahou shoujo es valorar su capacidad combinatoria para contar historias distintas armando variantes con los tópicos de siempre. Además, SHAFT no se caracteriza por relatar de manera ortodoxa, y aunque no sean famosos por aplicar twists inesperados, ahora no adaptan una obra ajena, sino que cuentan con absoluta libertad para impregnar fondo y forma con su estilo transgresor.

4 comentarios

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  2. davidvfx

    Aun que Sabia que SHAFT tiene un estilo muy marcado que lo vemos desde Pony pony poemi no me caia en la cabeza como animarian este projeto dentro del genero de magical girls. El resultado es algo como mas serio visualmente pero el guion es correcto en el genero, tambien note que mucho de lo que aprendieron en profesor desesperado fue aplicado aqui, me refiero el episodio donde se suben al tren de la desesperacion y aqui se usa una animacion esperimental que se aplico en esta serie cuando se sumergen en esa dimencion oscura y son rodeados por esos sseres bizarros.

    si me sorprendio este episodio y no habia visto algo tan original en magical girl desde que vi el baculo “magico de nanoha con nanoteclogia para hacer de transformer y un SistemaOperativo en ingles (milgro que no fue windows)…. Puella Magi Madoka Magica me sorprendio visualmente y espero mas sorpresass

    8 enero 2011 en 23:49

  3. Saltando las semejanzas con SZS, senti un tono estilo Tim burton en las imagenes

    9 enero 2011 en 01:38

  4. selhael

    Si bien la escena de transformación se sujeta a los ritos canónicos, y puesto que mi interés por las maho shojo no emanaba desde SM y CCS (aunque actualmente se esté retransmitiendo Sailor Moon por un canal regional por las tardes) la impresión y sensaciones concretamente en el “Mami´s style” hacen surgir en mi ansias de más, mucho más; quizá sea la mass media y el moe-ness pero habrá que reconocer que este primer episodio nos dejo a la expectativa y pues sí, SHAFT apuesta y lo hace bien(…) disponiendo de sus fichas en este entorno mercantilista como lo es la industria del anime. Sigo haciendo hincapié que aquel fue un gran momento que me empuja a reencontrarme con el género.

    6 abril 2011 en 10:55

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