Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Toaru Kagaku no Railgun II 7: Una cierta escudera reivindicada

Las trenzas engrandecen su efigie heroica

Kuroko Shirai, la febricitante teleporter lésbica que escolta en plan de heraldo y acosadora a su idolatrada Onee-sama Mikoto Misaka, no desaprovechó la oportunidad de derrochar sangre caliente y brillar con corajudos desplantes e intrépidas arremetidas consolidándose como heroina de acción en su propio arco, sin necesidad de depender de Biribiri para plantarle pelea a la villana de turno. Admito que, técnicamente, Kuroko no ganara, que Mikoto y Touma la rescataron de una muerte catastrófica y Awaki Musujime fuese derrotada sin distingos de género por Accelerator; sin embargo, ella consiguió quebrantar la resistencia emocional de su contrincante ahogando su identidad en una vorágine psicológica. Nunca hubiese imaginado que nuestra alocada Judgment desu-no~ protagonizaría en Index un arco que bien hubiese podido incluirse en Railgun. Sin embargo, ciencia y magia continúan habitando territorios aislados, no cruzan sus caminos, no interfieren entre ellos: mientras los primeros se concentran en experimentos, remanentes de computadoras, clonaciones y un hipotético level-6; los otros solo tienen en mente artefactos mágico-religiosos, luchas intestinas entre facciones del cristianismo, grimorios, feng shui, etc. Aceptémoslo: la saga Toaru apenas rozó el conflicto entre tecnología y religión durante el arco de Hyouka, pero desde entonces, ambos espacios no volvieron a experimentar fricciones ni tampoco existe una animosidad declarada y peor aún, una conciencia de enemistad. Pareciera que los científicos ignoraran la existencia de la magia (esto último suena lógico si se analiza desde la perspectiva del método científico) y los magos se desentendieran de la ciencia. Touma es el protagonista porque su habilidad consiste en destruir habilidades, por tanto, es una rara avis, la antimateria de los espers, pero también de los magos, milagreros y chamanes. Una especie de categoría intermedia, flotando entre ambas sin pertenecer a ninguna. En cuanto al nivel del discurso, este episodio guardó mayor similitud con Railgun por la discusión en torno a la responsabilidad compartida y la lealtad a los proyectos de nuestros amigos. Kuroko apoya a Biribiri en su utópica pretensión de frustrar más experimentos deshumanizantes en nombre del progreso. La contradicción es evidente pues, si la ciencia existe para enriquecer el conocimiento humano y mejorar sus condiciones de vida, cualquier investigación que implique instrumentalizar y manipular individuos como conejillos de India corre el peligro de transformar el ejercicio científico en una rama criminal. El contexto de Ciudad Académica, expuesto severamente en Railgun, justifica considerar la pretensión de Mikoto un sueño, un ideal casi inalcanzable.

Nadie desmerece los logros de la ciencia, pero cuando esta se desprende de una conciencia crítica que someta a continuo cuestionamiento su rol social, es capaz de crear monstruos. Ciudad Académica es una utopía superficial, una fachada futurista concertada para encubrir o justificar una distopía en ciernes donde el poder del Estado u oscuras organizaciones de intereses nada altruistas amparan y promueven en secreto proyectos orientados a la manipulación del sujeto, sea controlando o incrementando sus habilidades, sin respetar su condición humana y reduciéndolos a meras estadísticas. Esta Biribiri suena más consecuente con la Mikoto de Railgun que conoció el drama de Kiyama-sensei, comprendió la frustración de Saten e interactuó con error childs en la guardería de Cypress Park. Porque el segundo problema que genera el supuesto proyecto de sociedad perfecta de Ciudad Académica es la imposición abusiva de una jerarquía social que produce focos de marginación. Aunque en teoría no existe una segregación explícita contra el level-0, en la práctica se manifiesta el desprecio por quienes no desarrollan sus capacidades o carecen de poder alguno, gente arrinconada por las sucesivas frustraciones a tomar medidas desesperadas. Resulta curioso, en este contexto, que Mikoto y Kuroko sean figuras heroicas. Biribiri porque encarna el summum del proyecto desarrollista de Ciudad Académica: crecer de level-1 a level-5; Shirai-san porque representa a una institución encargada de reprimir cualquier intento de sedición. Sin embargo, oponerse a una noción errada de ciencia no implica validar la venganza. El sueño de Mikoto que provoca la discusión entre Kuroko y Awaki supone la posibilidad de habitar una sociedad igualitaria, sin niveles de poder, sin duelos sangrientos y letales para cuantificar el poder de un esper, sin experimentos que involucren carnicerías. La amoralidad detrás del exterminio de miles de hermanas Misaka es la consecuencia natural del esquema jerárquico donde determinados individuos como Biribiri o Accelerator tienen más valor que otros, etiquetados como despreciables, fallidos, incapaces. Bajo estos patrones, puede prescindirse sin remordimientos de ciertas personas o emplearlas como carnadas desconociendo su condición humana.

Cuando Awaki expresa sus motivaciones, se devela un perfil de villana acorde con Railgun, similar a Telestina, que pretende cobrarse la revancha contra los cimientos ideológicos de Ciudad Académica sin ningún afán justiciero, sino para calmar el desasosiego identitario que la carcome: la subjetividad de Musujime está fraccionada por experiencias traumáticas y certezas endebles, carece de un discurso unificado y sólido, pierde con facilidad la confianza porque reacciona contra el miedo de convertirse en un monstruo y considera su habilidad una maldición. La batalla verbal contra Kuroko la conduce al descalabro psíquico exteriorizado por sus deformaciones faciales, una encendida ferocidad, risas tremebundas y descontrol sobre su fuerza, que excede y sobrepasa la capacidad de la heroína, sin embargo, cuando su seguridad o paciencia se extinguen, quedan expuestas sus debilidades. Este argumento es endémico a muchos relatos de pelea, donde el malhechor es, en términos meramente cuantificativos, más poderoso y temible que el protagonista, pero es incapaz de revalidar esa ventaja cuando el héroe consigue destemplar su armazón emocional, por ejemplo, al develar la fragilidad de sus supuestamente intachables argumentos o desmontar su razonamiento poniendo al descubierto la carencia de afectividad o madurez que pretende disimular. Kuroko arrolla y humilla a Awaki cuando se niega a pactar y unírsele en su causa, recordándole que la potestad de emplear las habilidades depende del usuario y cada cual deberá asumir las responsabilidades de su abuso. Awaki solo trataba de manera desesperada y torpe de eludir ese compromiso asumiendo una falsa superioridad moral. Sin embargo, aunque Kuroko destruye su coraza discursiva arrinconándola en la contradicción, su complejo comportamiento, sus inseguridades mal disimuladas, la convierten en una figura trágica que termina noqueada y escarnecida por incurrir en hybris. Nunca simpaticé con Accelerator y hubiese preferido que Biribiri detuviese a Awaki empleando su clásica trade-mark, pero comprendo que muchos fans aguardaban el retorno de su psicótico antihéroe favorito.

Este arco también significó la reaparición de las carismáticas hermanas Misaka: 10032 y Last Order, reconocibles por su particular manera de hablar narrando sus propios enunciados. Siempre creí que este detalle era una derivación del empleo de la tercera persona del singular para referirse a uno mismo, una práctica usual en el habla infantil del Japón, y entre algunos personajes de anime como rasgo kawaii. Lo comprendo para la pequeñaja de Last Order, pero contrasta por completo con el mecanicismo sin matices de 10032. Probablemente en ambos casos se juegue tanto por asociación como por contradicción.

El gesto heroico definitivo, como corresponde en Index, recayó sobre dos figuras privativas de esta serie como Touma y Accelerator, sin embargo, queda en suspenso, para quienes no hemos leído las novelas, si pronto el perturbado level-5 cumplirá su anhelo de recuperar su prestigio contra el desafortunado protagonista. Por desgracia,  la resolución del arco no derivó en una ruptura de ilusión pues, por el contrario, Awaki es derrotada por el usuario más malicioso y temerario que justifica sus actos por razones meramente personales, en consecuencia, su derrota se mantiene dentro del terreno de la intervención psíquica sobre la realidad, es decir, en los cauces normados por las teorías científicas que estudian los poderes sobrenaturales. A Accelerator le desagrada la idea de participar en más experimentos con sisters porque su verdadero duelo lo enfrentará a Touma, sin embargo, si ambos mantienen su performance de este episodio, me jugaría por el level-0, capaz de detener el derrumbe de cuatro toneladas de hierro y concreto. Ignoramos si Kuroko y Biribiri participarán como elementos centrales en los próximos arcos, pero suena paradójico que esta segunda temporada de Index comience a levantar vuelo, incluso en calidad de animación, cuando aspira a parecerse a Railgun.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s