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Yosuga no Sora 7-8: Shake! Shake!! Shake!!! Shake your booty!

Delicious rape en el día contra la violencia de género

La violación sexual no es ningún asunto de burla, sin embargo, la representación narrativa del forcejeo, la seducción opresiva o la candidez arrebatada requieren un tratamiento cuidadoso para resultar eficientes en su propósito de impactar, conmover o incluso escandalizar. Cuando es ejecutado con torpeza y sensiblería tremebunda, corre el riesgo de hundirse en la comedia involuntaria y provocar carcajadas en lugar de tensión emotiva. Por desgracia, la escena que supuestamente debía generar la mayor zozobra erótica de la serie no sobrevivió a sus propios pecados de composición, delatando los peligros que acarrea saturar de exhibicionismo y apareamientos cada episodio. Nadie niega el potencial provocativo del sexo, que poner en escena las cópulas casi rondando el hentai sea una digna osadía, pero repetirlo cada semana agota demasiado pronto los recursos.

Será el arco de Nao-chan, pero Sora continúa siendo el personaje mejor constituido: una imouto incestuosa con complejo de hermano, enfermiza, nihilista y tsundere, cuya única preocupación es tomar la siesta, que conecten el condenado internet y que mantenga su exclusividad sobre Haru-kun. A diferencia del resto de arcos, donde Sora acepta a las pretendientes de su onii-chan con cierto grado de naturalidad (a Kazuha la admite después de una conversación con Amatsume, mientras nunca parece oponerse a la historia entre Haruka y Akira), por la meganekko abriga un odio visceral que adquiere enorme consistencia cuando confiesa haber atestiguado, cuando era niña, el traumático desvirgue de Haru-kun a manos de la exuberante puberta Nao-chan. Una experiencia dolorosa, equiparable a una humillación, que años después se repite volviéndola a situar en una posición de voyerismo vejatorio, entiéndase, que la casualidad la enfrenta a una situación afrentosa donde solo participa como una observadora marginal, privada del placer, del amor, y herida por el espectáculo que contempla. Incluso sospecho que me alegré cuando Sora opta por marcar su territorio confrontando con valentía y rabia esa imagen chocante y largando de su casa a Nao-chan a empujones y aventándole el maletín como si fuera una vulgar ramera. No negaré la irritante similitud con cualquier culebrón mexicano o venezolano y quizá por culpa de las tres Marías de Thalía, los latinoamericanos estemos inmunizados contra el asombro ante esta clase de escenas pasionales. Por el contrario, su emotividad kitsch causa mucha gracia. Este termina siendo el principal defecto del reciente arco de Yosuga no Sora: su persistencia chapucera en transformar situaciones solemnes, lúgubres u onerosas en motivo de risas, degradando su propia fuente de dignidad melodramática, en otras palabras, minando su verosimilitud.

Claro, a todos nos interesa tanto el nuevo disco de eufonius que podemos dejar de lado una escena
de tamaña intensidad dramática para leer el anuncio parroquial.

Sin embargo, sería magnífico si el problema se restringiera a simples inscripciones colocadas en el momento menos oportuno suscitando un efecto anticlimático, porque se trataría de un mero desajuste de edición provocado por las obligaciones contractuales (créditos, publicidad, etc.) que seguro la edición en DVD-BD se encargará de eliminar. Pero esta joyita es apenas la falta menos grave de un conjunto de crímenes contra la arquitectura narrativa. Los guionistas deben ser conscientes de haber elegido la peor fórmula para adaptar una visual novel si pretendes desarrollar un conflicto complejo y otorgarle profundidad de carácter a los personajes. El método del reseteo apenas permite relatar una cantidad mínima de situaciones básicas para introducir el meollo, complicarlo con algunas desavenencias tópicas y resolverlo de inmediato al tercer o segundo episodio. Por tanto, aunque Haruka nos parezca despreciable como protagonista, siempre arrastrado por las circunstancias, carente de iniciativa pero favorecido por la suerte porque proyecta esa imagen de niño bueno, aunque su delicadeza de galán novelesco nos sepa incompatible con una serie que pretende introducir un lead masculino que posibilite la identificación del público objetivo, y aunque cometa el doble error de ser ingenuo y faltarle chispa, mostrarlo casi petrificado y abatido, con el trasero al aire fue demasiado maltrato. No puedes rebajarlo hasta semejante nivel de patestismo cuando no cuentas con tiempo suficiente para tratar ampliamente un dilema tan intenso como vivir de golpe y porrazo un debut sexual presionado por los embates seductores de tu vecina. Este primer impedimento se resuelve de manera atolondrada y nada problemática, cuando correspondía, por respeto a la verosimilitud, que cuando menos provocara un conflicto de aceptación. La circunstancia es ambigua y aunque Haruka no lo concibiera como una violación, subyace un ímpetu violento y un deseo retorcido (evadirse de las discusiones domésticas fornicando con su candoroso vecino del lado), que descalificarían su comportamiento. La siguiente escena de sexo, cuando Sora interrumpe el lúbrico solaz de Haru-kun, parecía comenzar bien encaminado: la intrigada hermanita menor descubre secuencialmente la presencia de Nao-chan en casa y cuando se acerca a la rendija las primeras imágenes son congeladas y fraccionarias. Pero de inmediato, adquiere un ritmo de hentai softcore (el rebote de los descomunales senos de Nao-chan acentúan esta similitud) para culminar con la extravagantemente cómica secuencia de Haruka que continúa penetrando a su novia con ahínco digno de mejores causas incluso después de cruzar miradas con Sora, como si -perdonen el francés- pidiera permiso para correrse antes de darle una explicación.

Como si este gesto no bastara para rebajarle el grado de razonamiento del protagonista y empantanarlo en la idiotez, los brillantes guionistas vuelven a enredarse en soluciones incoherentes. Sora acaba de echar a Nao-chan de su casa porque los pilló arrejuntándose como cerdos y Haruka le propone a la igualmente mononeuronal meganekko que se hagan los suecos, los tercios, los desentendidos, aquí nadie vio nada, no pasó nada, todos amigos, medetashi medetashi… como si Sora pudiese recomponerse del sorpresón en apenas unos días. Esa clase de rencores tardan años en curarse y ellos pretenden ganarse la confianza de la misma chica que los encontró follando dos veces, y en lugar de dejar que pase el tiempo y las heridas cicatricen un poco (a nadie le simpatiza llegar a casa o salir de su cuarto y hallar a su hermano en pleno tira y afloje: lo consideraría una total falta de respeto, con o sin brother complex), en lugar de, caballero, agachar la cabeza por unos meses, pretenden reconquistar el corazón de Sora empleando los mismos métodos que tanto detesta la imouto: que Nao-chan finja portarse como una onee-san generosa y amigable. ¿Acaso esta gente no aprende de sus errores? Primero, a calmarse la bragueta. Segundo, ponerle pestillo a la puerta. Tercero: el único remedio viable es la terapia de choque, que Haruka destruya el complejo de hermano de Sora poniéndole en claro su relación con la cuatroojos o que Nao-chan encare a su caprichosa cuñada apelando al japanese style, es decir, poniéndose de rodillas e inclinando la frente hasta el suelo. Es resarcir la humillación con otra humillación o limitar con voz enérgica el poder de acción de Sora como hermana (una plática acerca de “cada cual tiene su vida privada” no vendría nada mal). Sin embargo, la acumulación de actitudes absurdas sobre la pareja protagónica -cuyo romance debería asentarse sobre un discurso coherente- afecta la verosimilitud del arco. Suerte que acaba la próxima semana.

P.D. Perdonen que rebaje el estilo, pero no puedo verter la bilis con una prosa de ensayo universitario. Es rant y punto.

No: no habrá lectura psicoanalítica de la posible relación entre sandías y oppai

4 comentarios

  1. davidvfx

    debo decir que conlcuyo que esto es la peor daptacion de un eorge y no me refiero en animacion, si no en direcion.

    Ahora entiendo por que diablo no debe calcar tal cual el juego a un anime, no me puedo imaginar para nada si hicieran AIR, CANNAN. TRUE TEASR de esta vil manera.

    26 noviembre 2010 en 20:01

  2. Sertorio

    Felicidades por la entrada. Ha sido mas divertida que los capítulos…

    Al lío:
    Considero este método narrativo, de mostrar todos los arcos posibles la evolución (involución) natural del genero.
    Cada vez los creadores de animes tipo aren y sobretodo los que adaptan este tipo de juegos, tienen más y más miedo a que el “prota” tome una decisión por lo que puedan pensar los “fanboys” de tal o cual chica.
    ¿Es triste? Ni te cuento. ¿Es la realidad? Mirar los foros…
    Por otro lado, y aunque yo he de confesar que siempre que veo un anime de este corte tengo preferencias por alguna de las chicas, la realidad es que suelen ser todas maravillosas, y la única manera de tomar una decisión es basándote en preferencias personales.
    En True Tears, dejaron sin explotar un filón prometedor para no “crear” “fanboys” de otra chica, y dieron un premio de consolación algo raro a la perdedora… en otros animes los triángulos amorosos no se terminan de resolver… SNS por ejemplo: tanto en las novelas como en el anime, se dan casi al comienzo situaciones en las que se tenia que haber resuelto el triangulo.
    En muchos casos no se resuelve por otros motivos, como que el espectador perdería interés si el triangulo se resolviera.

    Ahora habrá que ver si tienen éxito y si se fija este método, o el de amagami SS.
    Pero lo que desgraciadamente no creo que ocurra, es que decidan resolver claramente esos conflictos, mojándose, defraudando a “fanboys” etc.

    28 noviembre 2010 en 13:30

    • Siempre queda una tercera opción que sería publicar OVAs con finales alternativos, pero no todas estas series tienen el mismo éxito que CLANNAD.
      Todavía no termino de creer si alguien en la industria creyó que este modelo era novedoso y podría sacársele provecho (más endings que vender en el caso de Amagami SS) o realmente pensaron que podrían prevenir el enojo de los fans y dejar contentos a todos. Si asumieron que esto último era posible, deberían presentar su renuncia y dedicarse a la alfarería porque no existe manera de satisfacer a la totalidad de tu público sin sacrificar algo. En Yosuga no Sora el precio a pagar fue demasiado costoso: apresuramiento en el desarrollo de la trama, devaluación del protagonista, y para variar, un grado de patetismo en algunas escenas que termina siendo cómico. Los arcos de Akira y Kazuha bastaban para el friendzone (dejarlo en “seamos buenos amigos”) y hubieran usado como trama principal la rivalidad entre Nao y Sora, con posible final wincest que parece ser el hilo principal del juego.

      28 noviembre 2010 en 13:59

  3. davidvfx

    Sertorio no creo que TRUE TEARS se un caso para los fans con quien se va o que los gionistas estaban barejeando con quien se hiba el prota y premios de consolacion para los fans de la chica que va perder, y es que a diferencia de air, clannad, y esta misma Yosuga no Sora, es que True tears lo unico que tiene del Eroge fu el titulo por que P.A.Works solo uso el titulo del juego he hiso una hisotoria y personajes totlemente de cero, nada que ver con el juego; por eso no se varajearon nada en el guion, ya habian planeado la historia desde antes la preproducion.

    por eso les salio un historia de 10.

    de Yosuga no Sora sigo pensando que es una latima de trabajo, la direcion es perfecta, solo el guion apesta

    30 noviembre 2010 en 20:39

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