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Toaru Kagaku no Railgun II 6: Una cierta teleporter adolorida

Judgement desu-no~

Only her railgun can shoot. Siguiendo la cruel consigna de “menos Touma, más Biribiri”, volvimos a disfrutar de verdadero suspenso, acción, desangramiento, libido y comedia en Ciudad Académica. Sin embargo, la responsable de devolvernos esa trepidante excitación no sería la Princesa Eléctrica de Tokiwadai, Misaka Mikoto, sino su aristocrática y  justiciera kouhai Kuroko Shirai, quien además de su emblemática vocecilla de cuarentona pervertida y su grácil & delicious flat chest, es célebre por endulzar con su filiforme sensualidad los tortuosos senderos del yuri rape. La escudera de Biribiri no permitirá que onee-chan continúe cargando en soledad con sus pesares, aunque ello implique robarle el protagonismo para enfrentar a su némesis en una suerte de batalla contra el émulo diabólico.

Por si acaso, esta es la reseña de Toaru Majutsu no Index II 6.

Vuelvo a informar a los lectores más fieles que, debido a mi próxima sustentación de tesis, hasta enero no podré redactar reseñas con la extensión y complejidad óptimas, y quizá los artículos queden cortos o no consigan copar sus expectativas en comparación con las anteriores coberturas. Para la temporada de invierno contaré con más tiempo, por tanto, reemprenderé con entusiasmo mi modelo habitual. Por ahora, les ruego comprensión si encuentran reducidos los análisis de sus series favoritas. Reitero: no droppearé ninguna, pero los artículos se acortarán aproximadamente un tercio.

Si Index emplea como molde narrativo primario la estructura del relato de espionaje, Railgun operaba sin ningún disimulo sobre la base del policial. La heroina guarda relación directa con una agencia de orden público (Judgement), aunque quien se encuentra afiliada es su amiga y compañera de binomio protagónico. Las operaciones de combate contra el crimen se realizan en equipo, en coordinación con miembros de esa organización y después de realizar un concienzudo estudio detectivesco, es decir, con trabajo de inteligencia y planeamiento. Biribiri suele cometer el error de atolondrarse y pretender cargar con la responsabilidad ella sola, pero es conminada por gente como Saten a confiar en sus amigos y colaborar en una armónica conjunción de habilidades. A diferencia de Index, en Railgun, los criminales son apresados y condenados por instancias civiles, por instituciones que operan a plena luz del día, sin secretos. En consecuencia, aunque no existan principios absolutos del Bien y del Mal, es posible diferenciar entre legalidad e ilegalidad, las fisuras del sistema y cómo debe prevalecer la moral sobre la ley. Este episodio de Index fue enteramente “railgunizado” durante su primera mitad, mientras que la segunda, desde que Kuroko cura sus heridas, impuso un curioso tono híbrido de Railgun “indexizado”. El inicio se caracteriza por la invasión de elementos railgunescos: por ejemplo, quienes recuerdan la temporada inaugural de Index, habrán acusado la caricaturización de los impulsos lésbicos de Kuroko, quien en sus primeras apariciones era retratada como una admiradora de Mikoto (en evidente tonalidad homoerótica), pero a partir de Railgun, ese rasgo se agigantó para explotarlo como veta humorística. Kuroko se transformó en una lesbiana acosadora, ridículamente pervertida y sexy y gracias a la interpretación de Satomi Arai y sus lúbricas fantasías, se convirtió en un personaje cómico memorable, el alma de la fiesta: esa Kuroko de Railgun regresa: pero en Index.

Para demostrar la fuerza de tamaño carisma, me remito a las pruebas gráficas: ninguna flacuchenta modela mejor los sostenes que nuestra teleporter preferida. Esos disfuerzos mezclados con esa amplia gama de entonaciones y su habla de oligarca refinada confluyen de manera grotesca aunque simpática, en clave de exageración. Sin embargo, siguiendo la regla de la saga Toaru, no existen personajes absolutamente cómicos y totalmente solemnes en la parrilla principal. La personalidad bufonesca de Kuroko es complementada y equilibrada por su función de Judgement: entonces ocurre un shift y asume una actitud heroica, totalmente badass y efectiva en combate. Incluso posee don de mando y un discurso épico propio. Kuroko es la Sancho Panza perfecta para una quijotesca Biribiri: como sidekick, descolla por su carácter burlesco, pero cuando se coloca el brazalete, nadie la subordina. Un personaje total.

Los cinco puntos de Kuroko Shirai sobre ropa interior:
1. Los rellenos para busto tipifican como traición a la patria.
2. Las muecas de Kuroko nunca sobran. Si existe un segundo estómago para los dulces, hay un segundo cerebro para los retorcimientos de Shirai-san.
3. La elección de determinado juego de ropa interior delatan el tipo de persona que te verá desnuda.
4. Todos los hombres son simios. ONEEE-SAMAAA!!!
5. Las competencias deportivas son la excusa ideal para encubrir un lapsus.

Aunque su ausencia se sintió menos prolongada debido al OVA, otra figura que aportó a crear ese clima de railgunización fue la florida e ingenua Kazari Uiharu, quien funge como contraparte de Kuroko en un segundo binomio de heroina+colaboradora. A pesar de su corto airtime, la aparición de Uiharu debió generar entre los fans pro-Railgun una serie de ideas repentinas. 1). ¿Dónde está Saten? ¿Realizará cuando menos algún cameo en Index? Ruiko suele frecuentar las oficinas de Judgement: no sería raro verla pasando el rato junto a Kazari, aunque siendo los fans pro-Index partidarios celosos de ceñirse al original, es probable que J.C. Staff optara por no desafiar la convención. 2). Pareciera que Aki Toyosaki no llegó a ajustar bien el registro que usaba para interpretar a Uiharu, porque al comienzo sonaba más como Yui-senpai. Desde luego, no estoy PARA NADA en contra. 3). Se mantuvo el espíritu y las dinámicas de Railgun como, por ejemplo, la fascinación de Kazari por imitar a sus admiradas oujo-samas de Tokiwadai. Para culminar con los factores railgunizantes, una pelea entre chicas con el grado de sordidez y violencia que solo las mujeres de Toaru alcanzan. Mientras los combates masculinos suelen retratarse por convenciones de honor guerrero, las luchas femeninas son menos discursivas o cuando incluyen un diálogo, este se intercala con acciones de ataque. Las villanas de Railgun no dudan en manifestar de manera viperina su malevolencia o embestir con sangre fría a quienes detestan. Sucedió con Telestina y ahora Awaki Musujime no es la excepción a la norma. Sin embargo, la atmósfera comienza a enrarecerse porque cae la penumbra y los movimientos se recubren de secreto, de intriga, de silencios subterráneos. El mundo de la noche le corresponde más a Index que a Railgun y durante ese momento del día se enfrentan Biribiri y nuestra antagonista de turno, que representa a determinado grupo de poder no identificado que desea reemprender los experimentos con las Hermanas Misaka. Nos vamos acercando a un terreno que le pertenece al tipo de relato que predomina en Index pero concediéndole la perspectiva privilegiada al segundo personaje más importante de Railgun, generando un modelo narrativo mixto que introduce en las penumbras, también psicológicas, a Kuroko y Mikoto.

De repente, pareciera que las medidas de cadera y busto de Kuroko se incrementaron. Una explicación inmediata sean los dulces de esa pastelería italiana que suele empacharse con Uiharu y Saten. Sin embargo, mantiene su brillantez de criterio para seleccionar lencería, en delicuescente color liláceo. No pretendo engañarlos: estas imágenes, respecto de esta reseña, una especie de fanservice, pero son consistentes dentro del relato, pues Kuroko está curando sus heridas cuando ocurre el diálogo a través de la puerta con Onee-sama. Aquí comienza el proceso que denominé indexización de Railgun, que se caracteriza por dos movimientos: la inserción de elementos de Index en la lógica narrativa de Railgun y la incorporación de personajes relacionados a Mikoto que su spin-off había obviado. Un primer ingrediente a destacar son las heridas, en concreto, la profusión de sangre, que ocurría con escasa frecuencia en Railgun, pero es infaltable en cualquier arco de Index donde los personajes se enfrascan en combates de corta distancia con el interés de causar daño físico al rival. La oscuridad que envuelve los actos de organizaciones secretas o fuerzas de élite subterráneas permite hacer justicia inmediata. Por el contrario, en Railgun este principio está mediatizado por la prioridad de Judgement de apresar a los criminales y llevarlos a la cárcel. Cuando Kuroko empieza a atar cabos, la narración se torna más sombría, en particular, la relación armónica con Mikoto: no porque se perjudique, pues continúa mostrando una devoción absoluta, sino porque se hace patente que Misaka-san oculta un cúmulo de secretos a espaldas de su mejor amiga, su socia de lucha, como la existencia de clones, el experimento de Accelerator o sus antecedentes con Touma.

Este episodio nos devolvió también la espectacularidad de las tomas nocturnas del mejor Index, acompasadas por la coreografía de saltos de Kuroko teletransportándose por la ciudad. Durante los últimos minutos se cierra la hibridación entre ambos estilos en Toaru cuando Mikoto y Awaki se enfrascan en una disputa verbal antes del movimiento definitivo. Biribiri se expresa con crudeza de la actitud de Kuroko y cuánto le molestar constatar su sufrimiento pues ambas fingieron que nada ocurría cuando conversaron tras la puerta tratando de acaparar la responsabilidad en lugar de compartir esa lucha. Esa atmósfera lóbrega invade la conducta de los personajes, con Kuroko recluida en un rincón asistiendo sorprendida a la avalancha de sinceridad de Mikoto. El razonamiento también se contagia de esta oscuridad: prevalece la inmediatez del sacrificio y las conversaciones misteriosas donde parece faltar un dato, darse por sobreentendida una situación o hablar a propósito en términos abstractos convirtiendo el enfrentamiento en una discusión sobre la moralidad de tomar partido por determinados valores. Esta situación es habitual en Index, donde, por citar un caso, Agnes y Touma anteceden su batalla con una disquisición ética. El resultado de aplicar este filtro de solemnidad sobre un personaje como Kuroko será desarrollado en el siguiente episodio, pero podemos adivinar que -debido a su arrolladora simpatía- la teleporter lésbica volverá a robarse el spotlight.

3 comentarios

  1. davidvfx

    debo decir que me agrado mucho esta saga que se sintio como continuacion de
    rail gun… aun que es verdad desde el OP me pregunto ¡¡¿¿DONDE ESTA SATEEEENNN??!!

    22 noviembre 2010 en 02:54

  2. Angie

    Esta minisaga me encanto! Verdaderamente Shirai-san se roba el show, los elementos de index y railgun se combinan perfectamente logrando algo realemte fresco, creo que podemos pensar que habra otra temporada de Railgun y que podremos seguir disfrutando de Biribiri y compañia

    22 noviembre 2010 en 13:55

  3. mijogo

    A sido el mejor arco de la temporada , el único que me a mantenido en vilo durante una semana , Kuroko se lleva todos los aplausos como personaje dramático , acción y de comedia , encuentro que Kuroko es el personaje de razonamiento mas centrado de la serie, nunca duda de Mikoto , lo único que quiere es ayudarla , tambien se extraña a Saten , aparecia hasta en el opening de index 1 y no aparece ahora , ademas siempre fiel a biri biri , por ultimo la aparicion de la dupla Last order y accelerator , parece que promete , en lo que se refiere a la historia.

    22 noviembre 2010 en 17:28

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