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FORTUNE ARTERIAL Akai Yakusoku 6: fa -a tale of memories.

No podemos juzgarlo por tener el fetiche incorrecto

Maids: he allí el secreto

A pesar de sobrarle arquetipos y clichés, FORTUNE ARTERIAL viene proveyéndome de agradables sorpresas, incluso cuando algunas pequen de inconexas o brotadas de improviso. La tipología de personajes, aunque nada excepcional, es divertida y permite al espectador incorporarse al relato con amabilidad y un manejo equilibrado de drama y humor. Sin duda, la figura resaltante es Kanade Yuki, un ejemplo de cómo plantear en términos de melodrama el papel de una adolescente aniñada, algo random y muy hiperactiva. A diferencia de muchos personajes similares que cambian de perfil hasta oscurecerse, la pena de Kanade es representada con mayor naturalidad.Es probable que el conflicto pareciese demasiado repentino, como sacado de las mangas en un acto de prestidigitación, pues Haruna nunca había manifestado signos de amnesia ni el relato se preocupó por deslizar alguna sospecha de incoherencia entre los recuerdos de Hasekura y la ausencia de memorias de Hina-chan. Quizá la escasez de tiempo para administrar en paralelo varios relatos románticos y una historia de suspenso vampírico precipitó a los guionistas a solucionar con prisa esta ruta y cerrarla cuanto antes pues, calculando sobre la base preliminar de doce episodios, todavía quedan por cancelar las correspondientes tramas dedicadas a Kuze-san y Shiro, además de disponer los últimos dos episodios al combate existencial de Erika, cuya naturaleza draculesca pretende brotar pugnando en forma de instintos irreprimibles. Otro aspecto divertido de estos capítulos fue la consolidación del Presidente como personaje cómico, incluso cuando intuimos que oculta información trascendental para el desenlace. Su ambigüedad moral le permite transitar entre la simpatía y la soterrada perversidad, pero cuando juega al payaso resulta simpático y consigue instaurar en el colegio su propio harén de meidos. (Ley #243 del anime estudiantil: Los directores y profesores no gobiernan los colegios, sino los Consejos de estudiantes. Con énfasis en kaichou femeninas. Véase: Kaichou wa Maid-sama, Seitokai no Ichizon, Hayate no Gotoku!, etc.) Después del escape del conejo, Shiro ha venido perdiendo airtime, convirtiéndose en una contraparte cómica de su hermano apelando al contraste absoluto (parejas de opuestos complementarios, sería el término más acorde): el sister complex, antes enmarcado en un contexto solemne, han experimentado una transición hacia la comedia y ahora onii-chan parece un esclavo sentimental de sus celos de hermano (o sus inconscientes pulsiones incestuosas).

P.D. Como verán, he deslizado spoilers del sétimo episodio, pues su reseña vendrá inmediatamente después. Pude fundirla en artículo doble pero ambos episodios trataban temáticas diferentes.

Sobrevaloré las posibilidades de Haruna como rival de Erika porque ignoraba su amnesia parcial y cómo había afectado su lectura e interpretación del pasado. Cuando no existían los amigos virtuales a quienes se conoce y frecuenta por internet, algunos jóvenes emprendían amistades vía correo postal. En pleno siglo XXI, el fenómeno pen pal ha perdido su mística porque la masificación del e-mail, chat, redes sociales, permite contacto, intercambio de ideas y transferencia de información casi en tiempo real, pero entonces se apreciaba como experiencia cultural y espiritual comunicarse con un completo desconocido cuya presencia real se intuía únicamente por los trazos de bolígrafo sobre el papel. Lo terrible del conflicto de Haruna no consiste en recibir misivas de un supuesto amigo imposible de recordar, sino en concebir la pérdida de un pasado compartido. Se zanja un vacío, una brecha habitada por fragmentos que antes pertenecían al rostro, actos y palabras de una persona. De pronto, tu mejor amigo se convierte en un extraño: es distinto olvidarlo (y obviar la responsabilidad sentimental) que ser consciente de no poder recordarlo, pues este último dilema implica una lucha constante contra una incapacidad física que frustra la recuperación de plenitud por parte del sujeto. Las cartas que envía Hasekura le reiteran su obligación de recuperar un vínculo sin fundamentos cognitivos. El recuerdo es una vivencia, un referente concreto almacenado en nuestra mente, que cuando queda grabado, nos certifica la existencia pasada de algo. Olvidar es borrar a alguien de nuestro mundo y desvanecer esos sentimientos adjuntos. Haruna los consigue recuperar al enamorarse de Kouhei, pero entonces se entrampa con otro conflicto moral de dimensiones más laberínticas: la rival fraterna. Las gemelas yin-yang abundan en anime y casi constituyen una norma del moe-ness que formen un nudo de potencial tensión narrativa. Cuando empleo estas palabras no aludo necesariamente a una oposición dramática (Saya y Diva, en Blood+), sino también a fórmulas de comedia circunstancial (como ocurre entre Kagami y Tsukasa en Lucky*Star). Es preferido, cuando no obligatorio, que estas gemelas no sean idénticas, sino que además de poseer personalidades distintas, su aspecto gráfico también lo sea.

La vicepresidenta es una maid-sama!

El antecedente más doloroso y lacrimógeno de gemelas a la deriva en un caos emocional proviene de ef -a tale of memories. Una similar estructura enrevesada de envidias, celos y rencores nunca manifiestos entre Kei Shindou y su hermana Chihiro desemboca en un accidente automovilístico donde esta, la menor, pierde no solo una porción de sus recuerdos, sino que pierde un ojo y adquiere amnesia anterógrada (no puede almacenar sucesos en su memoria a largo plazo y cada trece horas sufre un reset). Los rasgos básicos del argumento parecen calcado, pero aligerados en FORTUNE ARTERIAL para facilitar una solución inmediata, light-hearted y menos angustiosa, pues no se problematiza demasiado la dificultad de sincerarse como etapa previa a la reconciliación real. Haruna es capaz de percibir que Kanade todavía abriga ciertos sentimientos por Kouhei y -al estilo de Kyou y Ryou en CLANNAD- finge comportarse como alcahueta para paliar con su sacrificio alguna deuda con el pasado, pero yerra al suponer que Kana-chan se autoinculpaba por no haberla cuidado lo suficiente. En realidad, la pequeña jefa del dormitorio continúa reprochándose por haber evidiado el amor que brindaban sus padres a su enfermiza hermana menor. Aunque el trauma del accidente transformara su percepción, incubó una culpa que acabó por convivir de manera contradictoria con el auténtico amor fraternal. Haruna también se declara responsable pues alega haber odiado la suerte de Kanade que nació fuerte y sana. En ambos casos, un atropello, un suceso casual, es asumido como castigo y fomenta una serie de silenciosos imperativos que apuntan a una reparación, aunque también, de manera individual, a un desahogo inalcanzable mientras ese consuelo pretendiese buscarse bajo tierra. FORTUNE ARTERIAL renuncia a ahondar en el asunto porque su propósito urgente es entretener con un melodrama sencillo de rápida resolución, porque Kanade y Hina-chan son personajes secundarios cuya trama se desarrolla solamente de manera adyacente al relato troncal, y porque necesita anteponer una visión más amigable, inocente y utópica de las relaciones humanas, donde todavía es válido y recomendable ilusionarse con árboles milagrosos que cumplen deseos infantiles o mantener esa ingenuidad primordial como parámetro ético.

 

Una respuesta

  1. q bkan el anime me gusto

    21 noviembre 2010 en 05:28

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