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Amagami SS 19: Zzzzzz…

Todas tienen sus quince minutos

Antes de adentrarnos en el paseo visual, comentaré algunos aspectos de este soporífero episodio que contrastó con el acelerado ritmo del capítulo anterior: quienes estén a cargo de planificar la distribución y fragmentación del relato merecen un jalón de orejas por disminuirle la velocidad a una narración que sin parecer trepidante ni excitante, avanzaba con naturalidad y fluidez quemando etapas con sorprendente frescura y complicando a buena velocidad la relación entre Junichi y Rihoko. Se equivocan quienes opinan que la historia es aburrida: en realidad, la inyección de humor, ingenuidad y buena voluntad desde la perspectiva de Rihocchin la tornan entretenida merced a sus vicisitudes tragicómicas y su optimismo guerrero. El problema no radica en el argumento, sino en su disposición. El anime es un producto narrativo limitado temporalmente por los formatos que impone la emisión televisiva. Los programas se inscriben en una parrilla que permite al espectador adaptarse a determinados hábitos de consumo y a las cadenas organizar con mayor eficiencia la venta de spots y la búsqueda de auspiciadores. Cuando una historia proveniente de otro género de ficción como las novelas, visual novels, date sims, etc. se adapta a la animación por televisión, se impone como primer reto al equipo de producción que: 1. Cuentan con, al menos, 12 slots por temporada (a veces 13 o 14 dependiendo del canal, los meses, etc). Si una serie se extiende, se suman las docenas o trecenas. 2. Que cada episodio dura 24 minutos sin contar los opening, ending y avances, donde se escapan cerca de tres minutos y cuarto. Mientras dispongan de más tiempo, podrán en teoría desarrollar mejor el perfil psicológico de sus personajes, dotarlos de una subjetividad dramática o enrevesar mejor sus conflictos. La práctica demuestra que esto es relativo, porque las series de largo aliento (no necesito mencionarlas) terminan convirtiéndose en repeticiones mecánicas del mismo sistema formulaico. Por el contrario, cuando reduces a apenas cuatro capítulos el desarrollo de una historia, el tiempo es oro, no puede desperdiciarse con puntos muertos demasiado extensos que no aporten siquiera fanservice. El propósito es mantener despierta la atención del espectador y en estas circunstancias, si necesitaban relleno, podía apelarse a estos recursos. Sin embargo, no basta con plantear una historia en cerca de 100-90 minutos, sino saber cómo distribuirla en cuatro partes para hacer coincidir el cierre de cada fragmento con algo que asemeje un cliffhanger. Y encima, mantener un promedio de tensión mínimo en los episodios de baja intensidad. Aquí falló Amagami SS, pues sus guionistas aceleraron demasiado no solo la temporalidad externa del relato (pues llegamos a Navidad sin la consabida cita), sino también la interna, pues la cercanía entre Rihoko y Junichi fue acrecentándose y rondando ese terreno implícito que precede al amor. Pudieron acortar bastante de este capítulo y alargar partes del otro para regular el ritmo, pero al final quedó una sensación de disparidad. Los aspectos positivos, entre el escaso avance, fueron perseverar en la personalidad espontánea y auténtica de la protagonista y continuar ofreciéndonos esos instantes de contacto corporal eróticamente asolapados que imprimen su marca particular a cada arco. Ocurrió con el beso detrás de la rodilla a Haruka, el ombligo de Kaoru, los pies de Sae, y ahora la mordida de Rihoko, que recuerda la traducción literal del título (“suave mordida”).

Nunca hemos sido los guapos del barrio, siempre hemos sido una cosa normal,
ni mucho ni poco ni para comerse el coco, oye ya te digo una cosa normal…

Has sido tú qué crees que no te he visto, has sido tú, chica cocodrilo, has sido tú la que me dio el mordisco…

Nunca me cansaré de insistir en el punto fuerte de Rihoko como heroína: se tropieza, cae desastrosamente, pero siempre se levanta y continúa adelante. Su frase preferida debe ser fight-oh! y aunque conoce sus limitaciones, no deja de asumir retos. Me encanta porque reivindica la torpeza y embellece a quienes somos poco coordinados y tendemos a chocarnos varias veces contra la pared antes de aprender, pero nunca nos rendimos. La comprendo porque creo parecerme a ella. Curiosamente, esta clase de personas suelen descubrir de pronto que poseen un talento artístico que (podría ser, no he consultado a ningún especialista en neurociencia) acapara demasiado la actividad de su cerebro. Cuando pienso en chicas como Rihoko o Yui Hirasawa, recuerdo que muchos colegas gente de letras son verdaderos ineptos en asuntos que cualquier otra persona consideraría básicos, además de distraerse con facilidad y comportarse como chiquillos, pero cuando escriben parecen otras personas. A veces el anime ilumina ciertos temas de la realidad que solemos pasar por alto. Quizá si mis compañeros de carrera fuesen chicas lindas y su talento escondido fuera el canto, me habría percatado antes.

No olvidemos mencionar la participación de Miya. La hermana de Tachibana-kun ha aparecido en todos los arcos ejerciendo alguna forma de influencia, en particular en los arcos de Haruka y Sae, y su posición respecto de la ocasional novia de su nii-nii cambia según la relación que mantenga con la susodicha. De la declarada animadversión hacia Morishima-senpai al extremo opuesto, más colaborativo, durante el arco de Nakata, por tratarse de su compañera de promoción. Con Rihocchin la proximidad es incluso más marcada porque se sugiere que los Tachibana y Rihoko fueron desde siempre amigos de infancia, por tanto, nuestra heroína es una figura familiar para Miya y comparten un espíritu travieso, además de gustos musicales similares. Algunos opinan que la exclamativa imouto debería poseer su propia ruta incestuosa, pues la continua intervención de Miya en la vida privada de Junichi podría deslizar la sospecha de brother complex, el elemento fundamental para cualquier relato wincest. Ayuda bastante la representación del hogar aplicado a la familia Tachibana: no existen adultos, los padres han muerto o siempre están ausentes, como buena parte del resto de arcos donde se manifiesta un universo plenamente adolescente. Incluso la profesora, quien debería representar el lugar de enunciación de la adultez, no parece imponer demasiado respeto. Cuando Miya no se opone a Junichi, suele facilitarle el camino a sus candidatas preferidas y vuelve a ocurrir con Rihoko, pues le permite lucirse imitando a una idol.

Gourmet race

Definitivamente, es imposible concentrarse cuando una chica de curvas suntuosas se sienta a tu costado en ropas ligeras y empieza a digerir todo cuanto encuentra en el refrigerador: tres comidas diarias no bastan. De cualquier forma, la sandía no debe causarnos mucho escándalo porque es una fruta bastante acuosa, poco pesada y buena para la salud. Sin embargo, gaseosa y helados son incompatables con cualquier dieta.

Suerte incierta… Me olía que Rihoko debía sacar esa balota porque describe a la perfección su fortuna: en apariencia, puede parecer signada por la mala ventura, pues es poco habilidosa y ama en silencio a su amigo de infancia, pero al final del cuento, se prevé que saldrá vencedora gracias a su voluntad de continuar peleando. Sería redundante que resaltara cuán previsible es el desenlace pues los seguidores de Amagami conocieron ya cuatro good endings, por tanto, sabemos que Rihoko o Junichi deberán exteriorizar sus sentimientos y emprender una relación. No obstante, los guionistas perdieron la oportunidad ideal de plantear un punto de tensión irresuelta o dejarla entredicha al final de este capítulo. En realidad, sería lo recomendable pues apela a la urgencia de presenciar el siguiente episodio para conocer cómo se resuelven los dilemas (pues recordemos, también queda por solucionarse el asunto del club de té). Dudo que Junichi descubra por completo la atracción que siente por Rihoko y quizá requiera una declaración, torpe pero efectiva, para despertar de su inconsciencia romántica.

Una respuesta

  1. Acabo de leer varias de tus reseñas y debo decir que me dejaste anonadado, nunca había leído algo así de bueno relacionado al mundo del anime, muy buen trabajo.
    Saludos.

    20 noviembre 2010 en 04:43

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