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Amagami SS 18: Globos del cielo

Firmes, tan suaves y sensibles

Un afortunado Junichi acarició por breves instantes una porción de la Gloria: quizá descubrió que la exuberancia encabeza la lista de numerosas virtudes que ostenta la ubérrima anatomía de una adolescente carnosa. Curvas pletóricas y abultadas que incitan al rozamiento, provocando un apetito lúbrico que ningún nikuman puede calmar. En apoyo de Rihoko valdría subrayar que aunque sobren unos centímetros de adiposidad, ese superávit de carne está bien distribuido y convoca al disfrute táctil. Ahora, considerando que desde niño Junichi manifestaba una fijación fetichista por los oppai, es probable que Rihoko reactivara esa fascinación edípica por las copiosas glándulas mamarias. La Ley 2345 del moe-ness (aka “Ley de la tsundere pettanko”) no aplica para estos casos puntuales.

Paseo visual

¿Cuál es el territorio natural de una dojikko en el espectro narrativo amoroso? La comedia romántica. Caerse, exhibir los pantsu por accidente, quedarse abierta de piernas cual gimnasta olímpica sobre una pista de hielo, no saber rellenar un simple formulario (y cansarse hasta la extenuación), extendiendo el largo etcétera del episodio anterior (donde se quedó atracada por partida doble), pero para alegría de Rihoko, la turgencia de su trasero puede delatar gordura, pero también significa que sus caderas son demasiado sensuales para un miserable tobogán. Supongo que, para nuestros estándares latinos, Rihocchin sería una chica apetecible: hips don’t lie. Este episodio se concentró menos en cuestiones de peso y derivó la atención del argumento hacia el Club de té, complemento del proceso sentimental donde Junichi juega un papel pasivo y Rihoko intenta fluctuar entre su femenina reserva y la urgencia imperativa de tomar la iniciativa (incluso ahora depende de ella la resolución en ambas tramas paralelas: decidirse por un “regalo” e incorporar a Junichi como miembro). Ninguna otra heroína de Amagami SS ostentó semejante poder y margen de acción sobre su arco, porque en casos anteriores, quien emprendía la conquista e impregnaba el relato con su sensibilidad era Tachibana-kun. Es probable que optaran por focalizar desde Rihoko para aprovechar la simpatía que transmiten las dojikko, en especial, cuando su torpeza interfiere con sus afanes amorosos suscitando la solidaridad del público e involucrándolo a favor de su simpleza de corazón, su dulzura e inocencia. Cuando los tropezones, revuelcos y caídas aparatosas son empleados en exceso, sin una pizca de ironía o amabilidad que atempere el mero recurso al humor físico, la tipología dojikko corre el peligro de degenerar en idiotez crónica. La torpeza requiere suministrarse en dosis moderadas y verosímiles para convertirse en catalizador de la lindura: Amagami SS lo consigue aplicándola sobre Rihoko en situaciones cotidianas y previsibles como clases de educación física (el infierno para los descoordinados por naturaleza) o el patinaje, que exige equilibrio y cierto dominio sobre el cuerpo. Rihoko evidencia su naturaleza en situaciones de riesgo para quienes (lo admito) no fuimos bendecidos con habilidades psicomotrices. Sin embargo, mientras más inhábil, chapucera y novata se muestra, mejor opera un doble dispositivo de atracción: primero, exponiéndola a la teleaudiencia como una chiquilla boba que requiere la protección de una figura varonil, y segundo, reivindicándola como idealista, bienintencionada y de fuerte voluntad.

Cada heroína de Amagami posee, cuando menos, una acompañante, que en narratología se conoce como coadyuvante, es decir, quienes ayudan a la protagonista dependiendo de su función. Rihocchin tiene tres, contando a Kanae Itou y las senpai del club, Ruriko Yuzuki (la incisiva meganekko) y Manaka Hiba (la enigmática y oscura). Estas últimas actúan en tándem, conformando una unidad, pues es imposible verlas por separado y su dinámica depende de la presencia de ambas. Tratándose de un arco mayormente cómico, aportan un matiz más cerebral y conversacional al humor en contraste con la comedia del ridículo o los chistes físicos de otros personajes. Esta faceta inteligente se denota con insistencia pues ambas fueron diseñadas empleando como patrones de apariencia las figuras marginales de la nerd y la chica dark, sometidas a moeficación y recodificadas con un sarcasmo pugnaz. Recordemos la capacidad omnímoda de la estética moe para transfigurar en fetiche cualquier peculiaridad o carácter humano.

Si hablamos de senos moscovitas y pezones de dinamita, imposible pasar por alto a Sae Nakata, la tímida chica de coletas que protagonizaba el tercer arco. No caigamos en la tentación de mezclar en un mismo saco a una dojikko risueña y voluntariosa como Rihoko con una kouhai timorata e insegura, pues pertenecen a patrones diferentes, aunque en ambos casos se manifieste una forma de impericia: Sae necesita vencer su miedo a socializar y gracias a la ayuda de Junichi consigue un trabajo part-time; sin embargo, Rihoko es torpe pero no dependiente. Acaso su candidez y mala suerte confundan a ciertos espectadores que aguardan un romance más verticalizado (donde el hombre impone el ritmo; por ejemplo, el caso de Nakata, donde además de senpai, Junichi es “coach”) y quizá un 40% de la ternura que transmite Rihoko proviene de esa aparente incapacidad práctica, pero de inmediato el restante 60% trastoca el escenario retratándola como una luchadora del amor no correspondido (aún) empeñada por cambiar su situación, pero manteniendo el optimismo y la mejor actitud frente a la adversidad. Parecerá la heroína menos talentosa y habilidosa, será la menos esbelta, la menos astuta o la menos provocadora del elenco, pero su fortaleza a pesar de los defectos actúan a manera del recurso retórico conocido como captatio benevolentiae. También lo aplicaban con Sae y consiste en bombardear al personaje de imperfecciones para realzar sus virtudes. (1)

Desde luego, se busca como primer paso “captar” la “buena voluntad” del público para que, creyendo haber subestimado al personaje, sus elementos positivos impacten con mayor fuerza. El mecanismo funciona tanto sobre Junichi como sobre los espectadores masculinos y nada mejor como acompañamiento que un kimono rosa (el color adecuado para denotar la inocencia, pero me figuro que el apellido Sakurai tendrá alguna connotación). Es fanservice, sin embargo, he defendido hasta la saciedad que no debemos emplear este término con una acepción meramente negativa, es decir, en relación al argumento, porque significaría incurrir en el equívoco de considerar la trama el componente más importante de un relato… y no siempre es así. Como todo recurso expositivo, complacer al público con detalles especiales como cosplay, yukatas o desnudos, es aceptable mientras mantenga una coherencia discursiva con el propósito de la historia. Llevo tiempo viendo anime pero no consigue todavía contagiarme ese deslumbramiento por la vestimenta típica japonesa. Probablemente debamos navegar mar adentro en los rezagos de tradicionalismo en la mentalidad japonesa, donde el kimono podría vincularse a arquetipos de femineidad idealizada o yamato nadeshiko. Quizá la explicación más simple e inmediata fuera que cualquier atuendo excepcional nos llama la atención sobre el sujeto en quien usualmente no solemos fijarnos porque ya nos acostumbramos a una imagen habitual.

1. No concibo un invierno sin comer nieve o moldear senos de nieve… o comer senos de nieve…
2. Las osana najimi son una ruta segura al éxito. +9000 cuando son vulnerables al humor.
3. Nada más tierno que regalar guantes mal tejidos, con amor. El cariño es auténtico… de lo contrario, los hubiera comprado de rebaja en alguna tienda. En conclusión, Rihoko es absolutely win y tolera bien el frío en minifalda.

Incluso cuando tiene a Junichi prácticamente a centímetros de caer en su trampa de amor, Rihoko continúa esforzándose por bajar de peso, pues su inocencia le impide percatarse del desarrollo de los acontecimientos y prefiere emocionarse con la incertidumbre como haría cualquier adolescente en sus cabales. Cualquiera fuese el desenlace, marcará la diferencia respecto de los anteriores episodios porque la cita navideña, el evento principal cuando la narración recae sobre la subjetividad de Junichi, pierde su posición central (la fecha no significa demasiado para Rihoko), por tanto, deja de considerarse la meta, el culminación del juego. Según los avances, el componente melodramático guarda relación con el club de té y la obligatoria epifanía que permita a Junichi percatarse de sus sentimientos por la perseverante amiga de infancia, pero apartándose de la fiesta navideña que dejamos atrás en este episodio.

Notas
(1) Comprendo que en retórica, el orador es quien se rebaja a sí mismo a propósito para conseguir el aprecio del público, pero adapto el término para su aplicación narrativa.

4 comentarios

  1. Tania

    Hola que tal¡

    Permiteme presentarme soy tania administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.

    Si estas de acuerdo no dudes en escribirme

    Exitos con tu página.

    Un beso

    10 noviembre 2010 en 15:28

  2. Juan Mario

    Que te puedo decir, en primer lugar pareces ser un connacional mio ya que mencionas a Pedro Suarez Vertiz (un cantante que no es de mi predileccion actual, pero admito que hace 12 años era bastante de mi agrado), por otro lado me es de mucho agrado encontrar a un blogger que tenga un estilo de escritura mas o menos cultivado y que no solo se dedique a hablar de lo moe que son los personajes femenimos, de cuanto fanservice nos mostro tal capitulo, o de cuanto tiempo en escena tuvo tal o cual loli (reconozco que los clasicos estereotipos del anime son de mi agrado, una tsundere confianzuda como Kaoru casi siempre me va a fascinar, una dojikko moe como Rihoko siempre me va a causar ternura, una kouhai osada y algo bocona como Ai realmente encandila, por citar algunos ejemplos, el fanservice cuando esta integrado inteligentemente dentro del contexto de una serie, siempre lo recibire con todo gusto), sino que vas mas alla y haces un analisis serio del contenido de las series, eso es algo realmente destacable, haz ganado en mi persona un nuevo lector.

    17 noviembre 2010 en 23:29

    • Muchas gracias por tus comentarios. Cada blogger tiene su estilo y escribir regularmente sobre anime requiere mucha pasión y harto compromiso. Sobre la alusión a Pedro Suárez, te confesaré que me ocurre lo mismo: es un cantante de mi adolescencia, más o menos por la época en que sonaba Globos del cielo que, para quienes nunca la hayan escuchado, era una canción tonta pero chonguera acerca de un tipo que intenta flirtear con una rusa de senos grandes. Me gusta introducir alusiones pop rebuscadas a ver si alguien las capta (aunque en este caso, los peruanos tenían ventaja). No me disgusta Suárez, pero prefiero dejarlo como un recuerdo de secundaria.

      Sobre Amagami, estás en lo cierto: se trata de una serie construida sobre la base de arquetipos y estructuras formulaicas (tanto que durante un arco, lo hacen explícito al hablar del boy meets girl), pero cuando te dedicas a estudiar novelas, películas o series de televisión, descubres que la originalidad no es un asunto de invención, sino de combinación. Bajo este principio, Amagami no tiene ninguna fórmula secreta, pero logra ser entretenido por momentos.

      18 noviembre 2010 en 01:30

  3. Mishkin

    Hola!
    Quiero felicitarte y agradecerte por tu blog. Es refrescante leer sobre anime un analisis entusiasta pero tambien conciente.
    Queria pedirte q hicieras una reseña sobre el arco de nanasaki, es mi favorito y en gral he leido en los foros poco interes por el , al igual q por el de rihoko.
    Saludos y grax otra vez!

    22 noviembre 2010 en 08:30

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