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Yosuga no Sora 5: Airhead drama

Sé lo que hicimos el verano pasado

¿Es posible preservar la genuina y cándida espontaneidad de un arquetipo tan adorable como la airhead clásica del anime al adjudicarle la función de foco protagónico y motor del melodrama? ¿Es congruente la coexistencia entre dos perfiles de carácter tan disímiles sin traslucir una sensación de “pérdida”? (que nuestra idolatrada chiquilla hiperactiva se torna opaca, se apaga, se desmorona). El arco o, mejor dicho, historia alternativa de Akira, nos permitirá interpelar a la estructrura del drama romántico en sus confluencias y resistencias frente a un personaje proveniente de la comedia y evaluar su permeabilidad. Por mientras, admitamos que, gracias a su frescura, demoró menos tiempo que su discreta hermana en encamarse con Haruka.

Un antecedente notable es Minori Kushieda en Toradora!, que durante los primeros episodios, constituía otra pieza del rompecabezas humorístico o complicado paralelepípedo amoroso de la serie. Sin embargo, al acrecentarse la tensión dramática, sus rasgos de personalidad fueron deformándose hasta tornarse casi irreconocible. El fenómeno se reproduce en Yosuga no Sora, aunque ejecutado con menor brillantez, pues la vivaracha y deslumbrante Akira Amatsume careció de tiempo suficiente para explotar sus matices como personaje cómico. Cuando Minori se convirtió en heroína o deuteragonista (en relación a Taiga) de un melodrama, ciertos elementos que consideraríamos básicos de su comportamiento como airhead fueron opacándose y enmudeciéndose: la diet warrior que preparaba pudín en un balde e irrumpía en escena como un estallido de gozosa plenitud fue recluyéndose sobre sí misma, hundiéndose en crisis emotivas y negándose a confrontar la realidad. En cuanto personaje, su transición de la comedia al drama debía supuestamente enriquecerla al infundirle profundidad y otorgarle un background emocional más complejo (angustia adolescente), pero acabó por demolerla como personaje, emprendiendo un viaje sin retorno: al desenmascarar su entusiasmo, su joie de vivre, fuente de carisma de cualquier airhead, como frágil defensa tendida por temor a la soledad, aunque capítulos más tarde recupere ese alborozo solar, el público más perspicaz no podrá volver a verla como la ingenua y festiva quinceañera con corazón de niña eterna. Por regla primordial, cuando matas a una airhead, es imposible resucitarla porque la pureza, la naturalidad juvenil es irrecuperable. Esto ocurrió con Akira, aunque de manera acelerada: la obligación de precipitar los acontecimientos para hacerlos encajar en dos episodios le resta credibilidad al cambio de carácter. Transformar a Amatsume en una doliente doncella enamorada con zozobra contradice su imagen de los capítulos anteriores si consideramos el ensamblaje narrativo propuesto de antemano (como continuación del manguerazo en la piscina). Esa Akira primordial se extinguió y apenas reaparece cuando camina por encima de un parapeto y salta exponiendo sus pantaletas blancas. Meterse en la tina con Haruka implicó, en cambio, una mezcla positiva entre travesura y sensualidad.

Deriva una pregunta elemental: ¿son compatibles las características esenciales de este patrón de personaje cómico cuando no ocupa una posición marginal, sino protagónica en el melodrama?, de donde deviene una cuestión más enmarañada: ¿es concebible este género en consonancia con el humor como factor central? Según Yosuga no Sora, es imposible, pues acaban de decolorar la faceta más exultante de Akira para convertirla en una heroína dramática como ordenan los cánones, vale decir: afligida, atribulada, resignada al silencio y al sacrificio, escondida en una falsa sonrisa para aliviar de sus culpas al resto. No dudo que Amatsume continúe siendo admirable pero en comparación con la onee-chan juguetona y plena de alborozo del arco de Kazuha, esta Akira que lleva la procesión por dentro luce deslucida porque su optimismo y entusiasmo son falsos. La serie se empeña constantemente en denunciar ese engaño negando la posibilidad de mantener un esquema sólido de caracteres en favor de una concepción tradicional de melodrama donde prevalece el concepto de adversidad: la pareja debe enfrentarse a determinado obstáculo para alcanzar la felicidad. Sin embargo, en esta clase de relatos salidos de visual novels o bishoujo games, este peso psicológico recae casi exclusivamente sobre las chicas del elenco quienes abrigan un rencor (Kazu-chan), silencian una pena (Akira), reprimen un deseo (Sora), en concreto, quienes padecen de forma pasiva un sufrimiento, una carencia, una inestabilidad. La única figura activa es Haruka, encargado de solucionar el conflicto interno de la muchacha en cuestión. Por tanto, la incompatibilidad es producto del modelo que adapta Yosuga no Sora, donde, por necesidad estructural, a las heroínas debe faltarles algo que nuestro alter ego en la ficción del juego (ahora encarnado por Haruka) debe proporcionarles para recibir una recompensa. Emplearé el término sexista no de manera despectiva, sino meramente descriptiva, para enfatizar la preferencia absoluta hacia una perspectiva masculina que redunda sobre la conducta de los personajes. Las airhead resultan problemáticas por su inmunidad a la pesadumbre y su inquebrantable hiperactividad escénica. No obstante, quedan resquicios por donde se escapa del control inconsciente de los guionistas y tenemos a Akira propiciando y tomando la iniciativa hacia el contacto sexual.

Ahora le toca a Haruka desfacer el entuerto con empeños caballerescos si vale el término para solucionar un conflicto que trasciende su ámbito de influencia. Resulta curioso que el protagonista de Yosuga no Sora, como muchos héroes de visual novel sean unos entrometidos que intervienen en la vida privada de media docena de chicas. Sin embargo, el texto obliga a interpretarlo en la lógica que plantea, por tanto, esa curiosidad es benigna en cuanto conduce a una solución feliz: los adolescentes buena onda y pintones como Haruka, emisarios del deseo masculino en la ficción, ejercen un poder de cambiar la cruel realidad de las relaciones humanas superior a cualquier persona corriente, por tanto, aunque sus acercamientos corteses y su caballerosidad algo lerda (disfrazarse para cavar en el bosque bordeó lo excesivo, bastaba con llevarse la lampa) parezca, como decimos en Perú, gileo monse (tóquenlo que es realidad), desde la ideología que sostiene el reparto de roles de género en una visual novel, el ahínco es sinónimo de galanura, pues, como afirmáramos respecto de FORTUNE ARTERIAL, la mecánica del juego, esta intromisión se interpreta tanto como un reordenamiento hacia la justicia y el bienestar (el protagonista los encarna) como una táctica para hacer méritos. Haruka debe devolverle el equilibrio emocional a Akira recomponiendo la relación entre Amatsume y la madre de Kazuha: mientras tanto, la clave parece hallarse en la revelación de un misterio cuyas claves oculta nuestra desmoralizada y confundida (ex-)airhead. El cuaderno de registro de nacimientos hurtado del consultorio de los padres de Haruka (¿alguien recuerda que el padre de Akira mencionó que la familia Kasuga le había ayudado mucho en el pasado?) conserva la identidad de una mujer cuyo nombre debe mantenerse no desconocido, sino en secreto. Aparentemente, nadie le impidió a Amatsume que se enterase, ni siquiera el señor Migiwa, pero probablemente le prohibieron hacerlo público. Al menos podemos agradecerle a Yosuga no Sora preservar el ingrediente más jugoso de su receta: esos inquietantes cliffhangers.

P.D. Me disculpo por la tardanza para actualizar este artículo. Estos días han sido agitadísimos.

3 comentarios

  1. davidvfx

    La verda este episodio de akira solo tengo una palabra para describirlo “Molesto”.

    El personaje de Eterna niña estaba bien , y como dices lo desdibujaron horriblemente, nos mostraron el rostro oculto de Akira de tal manera que al volver a ponersolo no nos dejara la misma sensacion, sabrebos que cuando agan el “reset” de nuevo y en los demas arcos se dirijan a las otras chicas sabremos que akira su vida estar hecha basura sin resolverse y que su sonrisa es una mascara nadamas,.

    Creo que que fue un ‘Error’ de calculo por parte de los guionistas al hacer la serie de esta manera.

    Hubieran hecho un solo arco centrandose en los dramas de las chicas y no en como el capullo de Haruka se las vá tirando cada episodio.

    Hare una mala comparativa imaginense que Air la hubieran hecho asi, en que la historia fuera solo en tirarse a cada niña, y madre, y hacer un reset… ¡Seria Horrible! sabriamos que cada chica seguerian con sus dilemas sin resolver escogiendo solo a una de las chicas dejando colgada a otras dos…

    Creo que esta serie mejor hubieran hecho un solo arco, ya por parte de la animacion esta muy bien hecha pero el guion es muy molesto como lo manejan, espero una mejora en esto.

    8 noviembre 2010 en 19:42

  2. si es

    9 noviembre 2011 en 17:09

    • si es harem….

      el arco argumental es que el tipo llega, a una casa con sólo mujeres adolescentes y el personaje principal es bueno con todas y todas se enamoran de el y tiene sexo con todas.

      Fin de la discusión.

      9 noviembre 2011 en 17:12

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