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Otome Youkai Zakuro 3: Tiempo a solas

¿Y qué decir de Beelzebub?

Como es regla en un romance donde la pareja protagónica ha de recibir mas tiempo para conectarse más profundamente ya sea por conflictos dramáticos, comedia irreverente o practicas al azar, para explorar mejor el asunto de la convivencia entre individuos de razas distintas, Otome Youkai Zakuro nos introduce en el tema de cómo surgen los medio-youkai. Este tema tendría que llevarnos a pensar en “esas cosas’’ que los propios personajes deberán… enfrentar, aunque la propagación de la especie resulta menos pícara aunque mucho más curiosa.

La serie lleva su nombre, Zakuro, por tanto, podemos esperar que la narración gire en mayor parte alrededor de nuestra zorrita tsundere: como buena chica temperamental, aunque no siendo tan exagerada como otros personajes tsunderescos, quede claro, es arrogante cuando se siente menospreciada, pero dócil cuando anda relajada. Su compañero, Agemaki, representa un payaso involuntario que pese a querer mostrarse caballeroso, se resbala repetidas veces debido a su torpeza, tanto que las estrellas y las flores que expandía en su primera aparición pierden su efectividad al tratar de ennoblecerlo. Sin embargo, nada realmente evita que se amisten. Acerca de cómo nacen los medio-youkai, debemos aclarar que no involucra cruce en el sentido más picante (¿decepcionados?), tampoco pediremos que un shoujo trate la sexualidad de manera tan abierta sino como mero recurso cómico ocasional, no constante como lo harían series shounen (Sora no Otoshimono solo por citar una). La parte youkai es introducida en el vientre materno, de manera casi milagrosa, esto claro hace que estos pequeños crezcan sufriendo prejuicios de otros niños. Esto varia según la región y la posición que su familia ocupaba, por lo que tener buenas compañías desde joven hizo a Zakuro una persona más calmada, otros youkai, como sabemos, podrán haber tenidos encuentros más desafortunados. Aunque a Zakuro no la hará inmune totalmente a los prejuicios que le rodean, pero es suficiente madura para olvidarlos, principalmente cuando algo alegre le sucede. Contrariando por ahora un cliché del shojo, que es chico salva chica, Zakuro es la que salva a Agemaki, en esta ocasión de una criatura que combinada con el tema musical, me recordó a los Ghosbusters. Tambien fue el primer monstruo a quienes destruyen, por lo que por ese dato concluyo que no era un youkai que podía ser tranquilizado, sino un espíritu peligroso, por lo que liquidarlo era lo más prudente. A pesar de la torpe ayuda de Agemaki, como ya no muestra su cobardía, vuelve a ganar sus puntos con Zakuro, aunque ahora esté en un estado en que no parece tan linda, refiriéndome a su personalidad.

Es raro, pero mención aparte a Mamezo, que pese a ser una mascota de la serie, tiene los momentos más graciosos principalmente por su apego incondicional a Agemaki. Si Mamezo fuera una persona fácilmente seria objeto de bromas BL, como ocurre en Fortune Arterial. Al final, las chicas se mostraron muy coquetas con el asunto de que Agemaki y Zakuro durmieran en la misma habitación, mientras que Agemaki debe estar tranquilo ya que Zakuro amenazándolo con su daga me recordó al personaje de Marion Loxley (Robin Hood 2010) que  amenazó al protagonista que si se acercara durante la noche con malas intenciones perdería su virilidad porque dormía con un cuchillo, bueno, si hubiera ocurrido sería una escena que haría temblar hasta las chicas de Higurashi.

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