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FORTUNE ARTERIAL: Akai Yakusoku 3-4: Persistencia de la memoria

All these places have their moments...

Existen dos acciones inherentes a la mecánica de una visual novel/bishoujo game: “crear vínculos” y “hacer méritos”. Aunque no parezca, se trata de una competencia retórica: aplicar la respuesta correcta en la circunstancia indicada para fortalecer la relación con otro personaje. Cuando se traslada al anime, estos aspectos son tematizados y dejan una huella en la estructura narrativa. Estos episodios lo demuestran: Kouhei-kun se enfrenta a la decisión de escoger entre mantener una vida común o preservar sus primeros recuerdos de camaradería con su nuevo grupo de amigos. Luego, deberá esforzarse por ganar la confianza de sus compañeros y organizar un festival deportivo memorable. Esta gallardía, sin dudas, repercutirá en su potencial harén.

Comienzo por comunicar a los lectores de Serious Moe Business que, debido a motivos de estudio (debo ultimar la escritura de mi tesis de maestría), me veré forzado a reducir el tiempo que dedico al blog. Tranquilidad: no pretendo abandonarlo ni dejarlo en hiato por segunda vez, ni tampoco pretendo droppear ninguna serie ya comenzada, a menos que alguna se torne aburrida o degenere en mamarracho. Pero explayarme en el análisis como tanto me agrada, me cuesta horas valiosas de redacción, por tanto, he decidido acortar la extensión de las reseñas y, cuando determinado capítulo lo permita, realizar apenas un “paseo visual” comentando las escenas de mayor importancia. Por fortuna, debo depositar mi tesina a mediados de diciembre, por tanto, cuando abordemos los episodios de desenlace podré gozar de todo el tiempo necesario para discutir el cierre de temporada.

Otro tema que compromete a FORTUNE ARTERIAL es la publicación de los ránkings de popularidad de personajes femeninos emitida por los lectores de NyanType respecto de las temporadas de verano y otoño. La primera lista es encabezada por Sanya, Azu-nyan y Minna Dietlinde Wilcke. La segunda, por Mikoto Misaka, Index y la imouto Kirino. El décimo puesto, por debajo de Ika Musume, lo obtiene la célebre Freeze & Dry Kiriha, alias KiriKiri.

Creo comprender la popularidad de Kiriha, pues desde el tercer capítulo ingresamos en otra competición paralela, ahora entre las cuatro eventuales candidatas al corazón del protagonista. Mientras que Kouhei, como representante de las expectativas del público masculino en la ficción se enfrenta al relativo grado de dificultad y resistencia de cada chica del elenco (de mayor a menor: Haruna, Shiro, Erika y Kiriha), habiendo entrado en contacto la mayoría de personajes, las mujeres también parecen enzarzarse en una contienda todavía inconsciente, subterránea, tácita, por ganar puntos con Hasekura. Sin embargo, la única reticente y adversa a todo contacto y quien se perfila como hueso duro de roer es KiriKiri. Ni siquiera es necesario subrayar su carácter de (Defrosted) Ice Queen porque su apodo lo delata: considerando que la función estructural de Kouhei, al cruzarse en el camino de cada muchacha, supone transformar su vida o cambiar su manera de pensar, se aguarda que, incluso perdiendo la batalla romántica contra Erika, sea integrada al grupo de amigos como meta. Las chicas apáticas son un arquetipo célebre por concitar la curiosidad del público pues irradian un aura enigmática, que incita a levantar el velo o quebrantar la pared para dejar al descubierto una adorable sentimentalidad de niña indefensa. Además, como cierta congénere, evidencia una debilidad orgullosa por la comida picante. Mientras la cuarta competidora se demora en entrar al ruedo, Shiro y Haruna emplean sus mejores armas para contrarrestar la creciente influencia de la vampiresa rubia: la primera, valiéndose de su ternura consustancial de loli frágil y candorosa; la segunda, aprovechando cualquier ocasión para lucirse como waifu material y recordarle a Kouhei su cercanía en el pasado. Que Hina-chan y Erika comiencen a intimar después de la segunda tea-party es un síntoma sospechoso, pues pareciera que Haruna sospecha que tarde o temprano la vicepresidenta se convertirá en rival de amores. Le apena enterarse que Hasekura será parte del Consejo Estudiantil porque comprende con aguda perceptibilidad, que Erika podría adelantársele. Esa amistad paradójica deberá resquebrajarse cuando se manifiesten sus tensiones. Siempre y cuando Hina-chan no renuncie en silencio.

La serie se encarga de aclarar qué clase de vampiros son Erika y Iori, aunque era redundante mencionar su inmunidad a la luz diurna. Según se informa, son inmortales, nunca envejecen y beben sangre por necesidad, no porque les plazca y prefieren abastecerse mediante bolsas destinadas a la transfusión en lugar de extraerla directamente del cuello humano. Sin embargo, Iori no explica esos motivos adicionales que inducen al vampiro a morder a determinadas personas (menciona que existen excepciones, sin indicar cuáles). Además, poseen la habilidad de borrar la memoria de otros individuos. Cuando liberan sus poderes, como demuestran las imágenes adjuntas, operan cambios en su semblante: se enrojecen sus írises (nótese el paso del estilo de ojos de tareme a tsurime), los rasgos se tornan afilados y más rectilíneos. Incluso asumiendo que Erika es un personaje de carácter fuerte e independiente, no alcanza el estatus de extrema negatividad de una tsundere e intenta mantener la coherencia entre sus actos y su ética personal: le duele eliminar unos recuerdos donde ella está presente. No existe lado tsun ni lado dere, solo un comportamiento valiente y sentimental. A partir del episodio cuarto parece rondar el terreno tsunderesco, aunque en ausencia de reacciones violentas hacia el lead masculino, quizá sea únicamente una fase de negación ante los demás. Iori consigue arrastrar a Hasekura al Consejo Estudiantil ordenándole, medio en broma, mucho en serio, que defienda a su hermana menor: ignoro hacia dónde conduzcan sus “expectativas”, pero algo turbio esconde en complicidad con el imperturbable onii-chan de Shiro. Cuando dos figuras siniestras en modalidad keikaku doori observan desde la azotea a los ilusos mortales, nada positivo puede preverse. En caso apareciese un antagonista que fuerce a Hasekura a suspender su serena vida estudiantil para erigirse como héroe, espero que reaparezca la Erika vampírica con ese fantástico halo de coolness. Por ahora, el relato se restringe a trazar una divertida y optimista rutina adolescente con sus típicas actividades extracurriculares mientras se tienden los hilos melodramáticos con las respectivas heroínas. Una intervención amenazante de lo fantástico terrorífico transformaría este panorama por completo.

He aquí la prueba de que Erika, como Mafuyu y Saki, is not wearing any…

Esta parece la nueva moda ecchi asolapado: ¿por qué mostrar pantaletas si podemos insinuar que nuestras heroínas andan de comando? Depende mucho de cómo manejan el elemento pícaro, aunque tampoco me opongo a los tópicos de la comedia romántica como el clásico chica encima de chico con cruce de miradas y rodilla masculina entre muslos femeninos. Esta clase de escenas recurrentes poseen un encanto que suele estropearse con la excesiva reiteración: lo interesante del tropezón de Erika sobre Kouhei es la pudorosa pero serena reacción de ambos. La rubia tendrá una personalidad enérgica, pero tampoco es obtusa o violenta. No debería sorprendernos que, casi de inmediato, mudaran de tema y revisaran las fotos. El esfuerzo de Hasekura en la organización del festival deportivo lo catapulta al liderazgo tras diluír el recelo de sus compañeros hacia sus ideas innovadoras. Los actos de Kouhei se corresponden con el patrón funcional del héroe romántico que resuelve tareas cotidianas para 1. ayudar a una chica que requiere su apoyo, o 2. llamar la atención de esa muchacha-objetivo ofreciendo una imagen de eficiencia. Su determinación provoca que Haruna, Erika y Shiro profundicen en su enamoramiento, que empiecen a caer rendidas. Sin embargo, Kouhei es un modelo de héroe accidental: su verdadera intención difiere del jugador de eroges, no pretende conquistar chicas, sino sembrar amistades duraderas en un lugar donde asentarse. Si hechiza y cautiva con su actitud trabajadora, es mera casualidad. Se descarta de antemano la malicia entre los amigos del dormitorio: los malos presagios, la malevolencia, proceden del Consejo, su Presidente y su Secretario. Erika ha picado el anzuelo pero tardará en definirse: la dinámica de la indecisión es un motor argumental del melodrama y el love-comedy. Yo escogería a Kanade: será una loli bullanguera e hiperactiva, pero sabe cuándo comportarse con madurez, es divertida, no teme al ridículo y suele portarse como onee-chan aconsejando con persuasividad. Cuando una chiquilla traviesa canta el opening del Detective Luchador de Sumo, nadie puede competir contra semejante explosión de moe-ness.

2 comentarios

  1. Algunas series son flores e burbujas, esta es violines e atardeceres, aunque muestre ser de media talla adoro como logran ser emotivos

    1 noviembre 2010 en 03:15

  2. Kevin-kun

    Jaja, lo de comando me causó carcajadas, aunque creo no haberlo entendido ¬¬

    19 noviembre 2010 en 20:01

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