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Toaru Kagaku no Railgun OVA EX: Una mirada furtiva

Otra clase de miradas...

Como parece sugerir Kuroko, la mirada es una especie de metáfora del control que determinado poder ejerce sobre la libertad de los individuos, a veces simulando una falsa sensación de albedrío mientras los sujetos son sometidos a vigilancia mediante mecanismos de observación. Esta represión no necesita siquiera de aparatos tecnológicos para imponerse. Simplemente requiere interiorizar en las personas el lema “Te estamos mirando” presuponiendo que todos aplicamos la mirada hostigadora sobre el resto. No resulta extraño que Ciudad Científica esté plagada de ojos censores, pero cuando esa mirada se evidencia, quienes son conscientes de sufrirla, como Biribiri, conocen el terror del acoso manifiesto.

El formato OVA permite al estudio un manejo menos restringido del tiempo, con posibilidad de exceder los 23 minutos que dura un episodio de emisión televisiva, pero por debajo de sesenta minutos que implica ingresar en el terreno del largometraje. Cuando los OVA siguen la estela exitosa de una serie previa, suelen asumir la forma de capítulos extendidos, como ocurriría con Toaru Kagaku no Railgun. Dependiendo del presupuesto destinado, se esperan mejoras sustanciales en animación, aunque tratándose de J.C. Staff, la calidad visual en productos de la rentable saga Toaru puede darse por descontada, como demuestra la maravillosa secuencia de apertura. Partiendo de un concepto simple (cuatro amigas divirtiéndose y jugando con unas cámaras de Super-8), el videoclip nos resitúa en una temática frecuente de Railgun: el poder de la amistad. Suena cursi, pero las implicancias derivadas de esta proposición idealista influyen sobre la concepción de heroicidad que escenifica la serie, una imagen humanizada, de feliz interdependencia entre la heroina y quienes la rodean. Por ponerlo en términos simples: nadie duda que Mikoto Misaka, la habilidosa Level-5, es capaz de defenderse de maleantes y abusones rostizándolos con un justiciero electroshock, pero la excesiva confianza de Biribiri (su conciencia heroica) suele perjudicarla cuando pretende cargar sobre sus hombros la responsabilidad de enfrentarse a grandes amenazas que requieren trabajo de inteligencia. Entonces, para volver a encumbrarse como heroína, la vulnerable Mikoto deberá apoyarse en Kuroko, Uiharu y Saten-san. El opening nos obsequia al cuarteto entreverándose mutuamente, es decir, mimetizándose de ellas mismas: imitando la pose del railgun, usando diademas al estilo Kazari, saludando a Gekotta, intercambiando sus uniformes o practicando el giro “Judgement-desu no~”. El mejor OP de J.C. Staff desde “daily-daily Dream”:

Resulta gracioso que siendo Mikoto la notoria darkhorse de Toaru Majutsu no Index robándole el protagonismo a la monja-loli de los 103.000 grimorios, cuando le toque estelarizar su propio spin-off sea “darkhorseada” —si cabe el término— por Saten, la única del grupo cuya aparición en Index II parece descartada. Esta ocasión todas participaron cumpliendo una función en la captura de la científica descarriada que buscaba vengarse de Tokiwadai (Uiharu monitoreando la acción desde su computadora, Kuroko en labores detectivescas y desenmascarando a la delincuente, Ruiko “encubierta” vigilando y persiguiéndola, y Biribiri rematando con una descarga final; todos trabajando para que Mikoto ponga la cereza sobre la torta); sin embargo, de nuevo Saten se encarga de traducir en palabras la moral del grupo y comunicársela a nuestra Princesa Eléctrica, recordándole que ejercer un papel de liderazgo implica confiar en quienes vienen detrás dispuestos a apoyarla. Ruiko ha aparendido a respetar y admirar a Biribiri como líder (enjabonarla tendría un valor metafórico), reconociendo que mientras Mikoto siga mirando adelante, ella cuidará su espalda. No obstante, Saten profesa una admiración crítica, permitiéndose amonestar o abrirle los ojos a Misaka-san. La popularidad de Ruiko puede interpretarse según los mismos criterios que aplicábamos a Touma como héroe de Index: a diferencia del resto del elenco, carece de cualidades excepcionales pero le sobra fuerza de voluntad, valor para aprender de sus errores y mucha sangre caliente en momentos cruciales. La habilidad de combate de Saten reside en la fuerza bruta, el despliegue físico, como Touma suele atacar con sus únicas armas: los puños (el Imagine Breaker sirve para defenderse). En teoría, según los estándares de Ciudad Científica, valores sostenidos como verdad absoluta por el discurso oficial (la ciencia), ambos serían individuos inferiores, degradados a la escala jerárquica más baja. La contradicción a los parámetros del sistema incremente su encanto como personajes. El héroe Level-o se encuentra más próximo al espectador, incluso asume su perspectiva respecto al sentido común y la vida cotidiana.

El argumento permitió la breve aparición de casi todo el elenco regular de Railgun: Konori-senpai, Touma, Mitsuko Kongou y those two girls del club de natación… solo faltaba la Mánager del Dormitorio. Además, se cumplió con los tópicos reglamentarios de cualquier episodio de Railgun: acoso lésbico de Kuroko-stalker, Saten comprobando que Uiharu lleva pantsu de fresitas, Touma incomodando a Biribiri, Mii bebiendo leche en el mítico baño público donde acuden las profesoras de Cierta Preparatoria, Judgement llegando demasiado tarde y Kazari siendo poseída por el espíritu dojikko de Yui-senpai en la última escena, delirando por oh, Pasticceria Manicagni! y revelando asuntos que debían guardarse en secreto. Quizá gran parte del éxito de Railgun sea mérito del trabajo de interpretación por un carismático cuarteto de seiyuus como Rina Sato, Satomi Arai, Aki Toyosaki y Kanae Itou, quizá el mejor ensemble protagónico del momento, tanto que ni siquiera necesito mencionar sus trabajos previos pues sus voces son inconfundibles. Sin embargo, a pesar del lucimiento en general de Railgun como producto, merece destacarse la cuota de participación de Kuroko como figura individual, tanto en aspectos épicos (investigando la fuente del Someone’s Watching y enfrentándose a la culpable) como en sus habituales despropósitos humorísticos (limpiándose las babas mientras espía el sueño de Biribiri). La secuencia inicial es sintomática pues parecería advertirnos que Kuroko jugará un papel trascendental en resolver el caso mientras Mikoto es arrinconada como víctima a pesar de su poder. Dejando de lado su amena perversión y sus chillidos de Oneee-sama!!, nuestra lesbiana de coletas es una bad-ass como ordenan los cánones y una detective sagaz, rápida en captar las pistas. Pero olvidarnos de su dimensión cómica supone un esfuerzo de abstracción innecesario y erróneo porque su atractivo proviene del contraste entre ambas facetas que condensan los polos característicos de la saga Toaru: humor, acción y largas explicaciones teóricas, también a cargo de Shirai-san. Su devoción hacia Biribiri es sincera y conmovedora, incluso cuando la encauza por vías cándidamente depravadas: su denodado empeño por defender a Mikoto, su honesta preocupación, su encantadora aparición con un propicio paraguas, serían poco entretenidas sin el complemento libidinoso que considero muestras extremas de amor incomprendido.

La escena del baño amerita la atención del fanático acérrimo de Railgun por la extrema ternura de Mikoto al esconderse en el agua para ocultar su delicious flat chest siendo evidente su desventaja frente a Konori, aceptable porque es su senpai, pero también ante Saten, menor que Biribiri por un año. Otro motivo de deleite para los fans de Ruiko que podrían defender una tercera vía independiente del pettanko y del oppai maximus. La acción yuri o cuando menos yuriesca entre Saten y Mikoto también se recibe como una agradable sorpresa, quizá porque ambas forman una especie de yin-yang si tomamos en consideración sus características básicas (clase media-chica rica, Level-5-Level-0, Kuroko-Uiharu, idealismo-coolness) y ciertos trazos comunes (altura, fuerza, valentía). No conozco el manga de Railgun e ignoro el desarrollo de Saten, pero J.C. Staff parece favorecerla de manera inconsciente consagrándola como una especie de pepegrillo consejera anímica y acercándola a Mikoto mejor que Uiharu e incluso con cierta intimidad que Kuroko no recibe debido a su ingenio morboso. No pretendo practicar el yuri shipping, pero existen relaciones privilegiadas en la serie y mientras que Uiharu y Mikoto no parecen tan cercanas, lo mismo parece ocurrir entre Kuroko y Saten. Por el contrario, las chicas de Judgement interactúan mejor juntas. A final de cuentas, estos sub-nexos subyacen al vínculo mayor de amistad entre las cuatro que actúan de forma coordinada cada cual de acuerdo a sus habilidades. Por ello, el desenlace es redondo en múltiples sentidos: se trataba de una enemiga menor, para variar otra investigadora trastornada y vengativa (al parecer, el perfil típico de antagonista en Railgun), sin embargo, su poder de perturbación se fundaba en la ciencia, el discurso que invoca la capacidad de la razón para explicar el mundo. En nombre del conocimiento, se pretende emplear a seres humanos como conejillos de Indias, se cuantifica y objetiviza a las personas y los científicos reciben presiones políticas para “producir” más Level-5. La resentida Jounan era una víctima del sistema que degeneró al confundirse con la deshumanización que reinaba en su entorno: es derrotada por un discurso alterno que contradice la lógica de Ciudad Científica al afirmar el valor de todo estudiante sin importar su nivel de poderes psíquicos a través del trabajo en conjunto.

En el interín, disfrutamos una magnífica exhibición de thriller y desasosiego psicológico con aquella notable secuencia donde acompañamos la percepción aturdida de Mikoto por diversos escenarios donde presiente el acoso asfixiante de la mirada. Biribiri es sometida a tortura, pero la narrativización de este estado de turbación y desvelo es impactante, pues logra transmitir ese desconcierto desde adentro, es decir, cómo la sensación de persecución se convierte en miedo existencial hasta el extremo de que incluso nosotros como público dudamos de la percepción de Mikoto. Aunque el argumento decanta hacia una solución menos compleja (un crimen cuyo móvil es la venganza personal), al inicio, el problema de la mirada entronca con una crítica a la vigilancia del Estado. En teoría, el espacio público donde conviven los ciudadanos es un territorio donde se cruzan infinidad de miradas y donde la tecnología ha permitido establecer mecanismos de observación de masas para controlar su actividad y garantizar la seguridad de la ciudadanía que paga ese riesgoso precio al Estado (pues esos mismos aparatos de control podrían utilizarse para perseguir a sus opositores). Sin embargo, también nosotros como sujetos solemos vigilar a nuestros semejantes aprobándolos o censurándolos con la mirada: creí que Mikoto podría sería víctima del acoso del poder, una expectativa medianamente razonable porque ha frustrado dos proyectos monstruosos que contaban con patrocinio de las autoridades, pero incluso cuando la torturadora actuaba por cuenta propia, sigue el mismo razonamiento podrido de sus antiguos jefes, de manera que reproduce como individuo ese afán de control sobre el prójimo. En conclusión, un divertido episodio con secuencias de elaborada tensión, sin demasiado derroche visual, pero suficiente para satisfacer nuestra sed de Railgun (ahora que Mikoto está ausente del primer arco de Index), un extra que resume la propuesta crítica (en sentido massmediático) sobre la ciencia sin conciencia, es decir, sobre los desvaríos del conocimiento sin moral. Vemos a Mikoto apenarse cuando Kuroko explica los motivos de Jounan. Al parecer, fue despedida porque la Academia Nagaten Jouki no producía Level-5s mientras que Tokiwadai contaba con dos. Probablemente Misaka-san comienza a sentir su condición de prodigio como una carga penosa que solo ocasiona dolor. ¿Un posible indicio del anhelado Sisters’ Arc y una hipotética segunda temporada?

2 comentarios

  1. mijogo

    Hace rato que me han negado a Biri Biri en index , pero por lo menos estoy conforme despues del OVA , con lo anterior prefiero la Mikoto de Railgun a la de Index , en Index siempre la vemos metida en algun problema y se los toma muy a pecho , pero en Railgun la vamos mas relajada y libre.

    31 octubre 2010 en 00:42

  2. davidvfx

    mijogo, yo al contrario prefiero a Mikoto de Railgun ya que la index por que es demasaiado dependentista y hasta tonta en el arco de las sisters, al esconderle las coasa a sus amigos; pareciera que ni si quiere lo fueran, dependio mucho de Toma (q era un casi desconocido en ese momento) y de ahi, si alguien critacaba a Kuroko por la forma que acosaba a Mikoto, el railgun mikoto se ve muy patetica en como acecha a Toma que se ve No quiere nada y ella descuidad muchas responsabilidades por acosarlo, muy diferenete a Kuroko que no descuida nada…. por eso me sorprendio mucho La Mikoto de Railgun mucho mejor que la vista en Index

    31 octubre 2010 en 21:11

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