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K-ON!! 25-26: Anthology

Oldies, Bootlegs & Rarities

Cuentan los rumores que después del éxito rotundo en el Festival Escolar, cuando volvieron a reventar su Budokan, Sawa-chan recibió un correo electrónico de Hollywood (en concreto, se comenta que sería Columbia) proponiéndole a Houkago Teatime filmar una película escrita ex profeso para el lucimiento cinematográfico del quinteto. El largometraje se titularía «THE K-ONBU». Accedimos en exclusivo al libreto: durante la primera secuencia, Yui-senpai, Ricchan y Mio-tan son perseguidas por una turba afiebrada de fangirls de la Bajista Zurda. Minutos después, aparece Himeko Tachibana recitándo sus únicas líneas: «Sensei, sayonara».

Qué mejor manera de festejar la clasificación de Azu-nyan a cuartos de final en Saimoe y la coronación de Mio-tan como campeona de International Saimoe League que comentando los episodios extra de K-ON!!, la despedida oficial en televisión de la serie más alabada, cuestionada, menospreciada, hypeada, odiada y amada de los últimos años. Como informamos, al final del episodio 26 se emitió un breve anuncio confirmando la producción de una película sobre esta sui géneris banda de moe-rock, por tanto, el afterschool teatime continuará en la gran pantalla. El 28 de setiembre culminó una etapa en la brevísima historia del moe-ness: K-ON! definió un patrón de calidad para las comedias y slice-of-life que sigan su estela hasta que las modas cambien, y -supongo- será el canto del cisne de una burbuja comercial. Cuando supimos que se emitirían estos capítulos adicionales, a muchos debió intrigarles el contenido de estos fillers. En incontables ocasiones he defendido el sentido y la utilidad del “episodio relleno”, pero la naturaleza genérica de K-ON! dificulta diferenciar lo circunstancial de lo trascendental, por tanto, el mismo concepto de filler es inadecuado. Al revelarse su contenido, la sorpresa se agudizó: ¿por qué KyoAni habría decidido desplazar estos eventos (la filmación de un video promocional para captar incautas kouhai y la visita al departamento de Sawako-sensei) de su posición correcta en el orden cronológico?, o mejor dicho, ¿por qué no fueron integrados al relato previo? La respuesta es obvia: porque su inclusión afectaba la interpretación del conjunto. Entre los episodios 20-24, K-ON! había acentuado su carácter de historia de aprendizaje y maduración preparando de manera paulatina el ambiente melancólico pero cálido que estallaría con las lágrimas de Azu-nyan. Los extra, de evidente matiz cómico, hubiesen desbaratado ese humor a nostalgia y drama potencial que crecía en la minina al sentirse abandonada por sus senpai. KyoAni nos propone dos alternativas de lectura, dejando al espectador en libertad de reinsertar esos capítulos o preservar el sabor agridulce. Otro aspecto importante, antes de dejarle la palabra a nuestros “dateros”: el episodio 25 reutilizó fragmentos del 20 en forma de flashback. Lo subrayo porque -a diferencia de otras series- K-ON! se caracterizó por minimizar en extremo el reciclaje de secuencias.

Let it be… Moe

En realidad, el proyecto de producción de THE K-ONBU andaba bastante avanzado cuando Sawa-chan intentó convencer a sus representadas de viajar a Los Angeles, pues Sam Raimi las esperaba para iniciar el rodaje en octubre (al parecer, la profesora había negociado los derechos de Houkago Teatime a espaldas de Kyoto Animation y Pony Canyon). Como comprueban las imágenes adjuntas, los storyboard del largometraje (se calculaba 2 horas y 1/2 en editor’s cut) estaban listos para trasladarse al celuloide. El argumento combina suspenso, asesinatos, terrorismo y escenas de combate callejero.

Una organización subversiva ha secuestrado a Akane y Eri Taki y nuestras heroínas parten a New York a rescatarlas. Luego de masacrar a tipos duros y sobrevivir a algunas balaceras, detienen el tráfico en Broadway para interpretar su clásico “Fuwa Fuwa Time” acompañadas por doscientos bailarines que ejecutan una coreografía captada con tomas aéreas. Yui-senpai es seducida por la taciturna Himeko causando la depresión de Azu-nyan quien renuncia a la banda. Mugi-oujosama la encuentra llorando sus penas junto a la cabeza del cerdo rosa, le recuerda que todavía deben salvar al club de vóley y después de enfrentar a la mafia, los capos italianos confiesan que Tachibana es una agente encargada de sembrar la discordia en el Keionbu. La dueña de Muu-tan es asesinada y Yui-senpai jura venganza convirtiéndose al death metal. Se revela la mente maestra detrás de los raptos y atentados: Ichigo, resentida porque Ricchan la privó del papel de Julieta. Azu-nyan reaparece viva y Mio-tan explica (déjà vu) que utilizaron un cadáver falso para fingir su muerte y despistar el enemigo. La villana es derrotada por el poder de la música (cover de “LOVE”) y luego de reunir a 50.000 personas en el Shea Stadium, las chicas regresan a Japón, donde -durante los créditos- Yui-senpai descubre en su koseki que es bisnieta de Yoshika Miyafuji y heredó poderes mágicos (que explican el perfect pitch), dejando la puerta abierta a una secuela.

Las chicas se rehúsaron porque habían jurado no visitar Estados Unidos hasta que lograran un #1 en los charts gringos. Sin embargo, les simpatizaba la idea de rodar una película y recuperaron la idea (aportada por Azu-nyan) de acompañar el nuevo álbum con un documental fly-on-the-wall que captase con realismo una típica tarde en el salón de música. Reclutaron a Jun-chan y Ui-chan como camarógrafas, luministas, maquilladoras, mandaderas, etc. Tras horas de intenso rodaje, empezaron a caldearse los ánimos porque Nakano-san (autonombrada directora del film) insistía en ofrecer una imagen impecable del Keionbu, pero el constante asedio de la cámara registrando sus diálogos solo exacerbaba la acritud de sus discusiones, sea porque Yui-senpai se equivocaba en alguna nota o Mio-tan irrumpía con una corrección de última hora a sus azucaradas canciones. La kouhai comprendió la inviabilidad de su plan, pues amenazaba con desnudar las rencillas internas del grupo. Entonces, Sawa-chan arribó con otra propuesta más coherente: un conjunto multimedia complementario al disco lanzado en simultáneo, que incluiría fotos, entrevistas, testimonios e incluso retazos útiles de las grabaciones de Ui-chan. La maestra se encargó de editar el material fílmico y Mugi-oujosama no tardó en conceder su aprobación con un dulce pero sexy: «Satisfaction».

Respecto de las sesiones fotográficas, en lugar de captar instantáneas (como hubiese preferido Azu-nyan debido a su vocación neorrealista), Sawako-sensei privilegió los efectos de perspectiva, las poses planificadas y los juegos de artificio destinados a convertirse en posters o íconos de culto pop. Lo advertíamos desde nuestra primera reseña: Sawa-chan sería una figura determinante para el futuro de Afterschool Teatime como mentora, guiando con sus consejos y experiencia el desarrollo musical del quinteto, y como mánager, gracias a su aguda -y monstruosa- visión comercial, cuyos excesos en cuanto a vestuario fueron sabiamente reprimidos por sus víctimas. Cualquier fanático de HTT reconocería de inmediato estas imágenes adjuntas (las carátulas de algunos DVDs), pero pocos imaginaron que, además de salvaje princesa guerrera del rock, Sawako-sensei también era una eximia fotógrafa. Aunque suene a verdad de perogrullo, gracias a Catherine, las chicas expandieron sus vivencias musicales. Entre travesuras, supieron expresarle su agradecimiento cuando la visitaron y dejaron preparada una cena que no comerían. Esas últimas secuencias del episodio 26 cerraban quizá el último círculo pendiente: Houkago Teatime abandona el departamento de Sawa-chan aportando una suerte de respetuosa ofrenda a sus predecesoras de Death Devil y momentos después, llegan a escuchar los rudimentos musicales del próximo Keionbu, todavía anónimo, que homenajea a las senpai ensayando una versión de Fuwa Fuwa Time: tres momentos en la historia del Club se suceden aludiendo con sutileza al paso del tiempo, pues el instrumental sirve como fondo para una carrera de despedida del colegio. Acerca del video promocional del episodio 25, resaltaré la presencia de varias figuras del elenco: Sawa-chan; Ichigo Wakaouji; Nobuyo Nakajima y Ushio Oota; la meganekko admiradora de HTT; Mika Saeki, Akane Satou y Eri Taki; el mentado club de jazz; las chicas del club de ocultismo (que declaran al Keionbu el OOPArt de Sakurakou, como las bolas de Costa Rica); unas máquinas expendedoras; Ui-chan; Jun-chan; Nodoka-chan; Ton-chan; la rana de Yui-senpai; las fangirls de Mio-tan; y la Abuela del barrio, además de algunas ilustres desconocidas. Para tratarse de un club escolar, las chicas gozan de relativa fama. Cuando cursaba mi secundaria, había talleres de teatro, música ligera e incluso una banda de salsa, pero no provocaban entusiasmo. Confrontada con la vida real, la idealidad de K-ON! es notoriamente festiva y kawaii.

Mio is (not) dead. Es cierto, hemos hallado muchas pruebas que sustentan esta teoría conspiratoria, según la cual Mio Akiyama habría  muerto ahogada mientras comía un plato de arroz con curry en un restaurante de Tokyo (de allí la insistencia de Yui-senpai a cantar canciones sobre esos temas) y debieron suplantarla con una doble, aunque al principio Azu-nyan y la dueña de Gitah se mostraron disconformes. Hemos dado cabida a esas suposiciones en varias reseñas y olvidamos mencionar otros tantos supuestos mensajes cifrados (por ejemplo, la portada de No, Thank You, donde todas las chicas miran hacia la misma dirección excepto Mio-tan), sin embargo, para tranquilidad de nuestros lectores, debemos demoler esas creencias infundadas. La imagen del grupo saltando en los jardines del colegio era empleada como indicio que demostraba la marginación que sufría la impostora de parte del cuarteto. Ahora sabemos que Mio-tan aparece en esa posición porque no brincó a tiempo. Y para quienes quieran entender por dónde iba el chiste, lean esto.

And in the end…

Cuando en marzo de 2009 me enteré de la existencia de K-ON!, la consideraba “la serie que ocuparía el espacio televisivo de CLANNAD”. No imaginé que dieciocho meses después, se convertiría en un fenómeno comercial de tamaña dimensión que sus productores estarían dispuestos a arriesgarse por una película. Durante estos meses he intentado aproximarme a este artefacto textual tan vistoso y ligero como inquietante y complejo tratando de conjugar también el comentario académico y la humorada, mezclándolos como K-ON! consiguió combinar el slice-of-life más llano y cotidiano con una historia de aprendizaje donde la protagonista no madura, pero descubre una vocación, un lugar simbólico donde regresar: la música (el manga llega más lejos porque se sugiere que Yui-senpai se independizaría, supongo yo, arrendando un apartamento de estudiante). Después de una sucesión coordinada de capítulos destinados a fundar un increscendo dramático, estos episodios condensaron, in a nutshell, los rasgos más característicos del humor diáfano y cálido de K-ON!, a medio camino entre el recurso al ridículo y la epifanía cómica sin obviar esos extraños momentos de fascinación después de una intervención graciosa, como cuando Mio-tan asegura haber visto lencería negra en el cesto de ropa y cuando esperábamos una reacción burlesca, las chicas tornan su mirada hacia el horizonte para contemplar el ocaso justo antes de encontrarse con Death Devil. Esta transición entre instantes grotescos y sentimentales fue la fórmula victoriosa que instauró K-ON! y perfeccionó en su segunda temporada conduciéndola hacia una suerte de Bildungsroman light. El grado de profundidad es debatible: la crítica tampoco puede fundarse en este criterio para valorar un producto cultural, sino su efectividad para transmitir un entramado subjetivo, en este caso, su capacidad de generar emociones. Entre Earl Gray y Mont-Blanc, fue desarrollándose esta historia que contaba no tanto el proceso de hacer música, sino el recorrido compartido en búsqueda de una identidad que supone ocupar un lugar en el grupo. Sawa-chan lo reconoce al acariciar la foto: se sentirá demasiada quietud en su ausencia.

Gracias por todo, Gitah.

4 comentarios

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  2. Queriendo o no, k-on dejo una gran marca tan duradera como sera de los extensos animes como naruto e bleach

    6 octubre 2010 en 03:03

  3. awyn

    Solo puedo decir de este texto, que es impresionante @Seiousman, si solo eres tú quién escribe el texto, chapeau por ti.. enserio… este anime no caerá en el olvido, fue grande, es grande y será grande! Las que fueron cuatro chicas y dijeron: vini vidi vinci, asi de claro…

    De todas formas, la cita en cursiva, me he podido reir muchísimo.

    Por supuesto, la mención a la labor de Sawa-chan a lo largo de los capítulos sobre el quinteto de chicas, me a gustado bastante, ya que se merecía una gran ovación a pesar de los inmensos cosplays e los que Mio tuvo que aguantar como una campeona… jaja

    Quedará marcado este anime, todo porque una chica se imaginó tener un grupo y arrastró a esa idea a su mejor amiga, desués unir a una ojousama que traima muchas sorpresas y como no, implorar a una chica alegre que solo sabia tocas las castañuelas para que se quedara y se convirtiera en una gran guitarrista, con la que seguidamente, sería aprendiz y a la vez senpai de la chibi del grupo, que tanto adoramos por su responsabilidad y por supuesto, por su nyaa~.

    6 octubre 2010 en 13:17

  4. Hideki

    no queda mas que pararse y aplaudir.
    me atrevo a decir que esta espectacular serie no seria lo mismo sin sus analisis señor serio
    fue una experiencia unica, realmente estoy satisfecho…
    ver k-on es como comer un mont-blanc y leer sus analisis es como tomar te, para bajar el postre nomas…

    antes que nada, quiero agradecerle, asi de onda, sus letras me hicieron ver las cosas desde otro punto de vista

    ahora… a esperar la pelicula!!!

    saludos!

    6 octubre 2010 en 22:05

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