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So.Ra.No.Wo.To 13 (EXTRA): El segundo descubrimiento de América

Navegando al oeste llegaremos al Oriente

Han transcurrido doce meses desde que Kanata Sorami arribó a Seize cargada de ilusiones mientras el mundo se muere lentamente. Luego de heredar el instrumento de su maestra, mejorar sus habilidades musicales e impedir una batalla con el toque de trompeta más épico del anime, la ingenua Kanata descubre que, mientras el resto de compañeras del Pelotón 1121 aspira a realizar sus ambiciosos sueños, ella carece de una motivación a futuro. Hora de preguntarse cuánto derecho tienen a soñar quienes viven bajo la amenaza de una lenta catástrofe ecológica que viene engulléndose al continente. Quizá Rio-senpai posea la respuesta.

Seikimatsu Occult Gakuin y So.Ra.No.Wo.To no solo tienen en común su afiliación al proyecto Anime no Chikara. Ambas series, dispares en sus principios estéticos, fundamentan su persuasividad, su capacidad de enganchar al televidente, en la creación de una atmósfera de extrañeza, desfamiliarizada, plagada de vacíos informativos (preguntas sin respuesta, Historia envuelta en mito, coincidencias irresueltas) que conducen al espectador a elucubrar teorías, mejor dicho, a gestar especulaciones. Sin embargo, en So.Ra.No.Wo.To se sobrepone otra capa: un ambiente de cotidianeidad, casi de slice-of-life, que recubre y encubre un pasado luctuoso y un presente convulso. Esta mezcla de dimensiones permite disfrutar la serie incluso cuando su resolución parezca insuficiente al negarse a esclarecer la naturaleza de muchos fenómenos como el fantasma del capítulo 2, quiénes eran los “ángeles” que mencionaba Ai’shah en el relato romano-germánico de la leyenda, qué produce la desertificación de Eurasia: nuestras certezas menores se estrellan contra la incapacidad de afirmarlas de manera tajante y determinativa. Son apenas hipótesis que únicamente fueron respondidas con circunstancias que volvían a derrumbar las anteriores conjeturas. Por ejemplo, existen dos versiones del mito de la Servante du Feu, y aunque Naomi considere la helvética menos acorde con la Historia, es apenas una suposición, no existe base probatoria ni siquiera al interior del universo ficcional que demuestre la superioridad del relato romano. El espectador debe convivir a regañadientes con las incertidumbres y acostumbrarse a rellenar activamente esos vacíos intencionales propios de una opera aperta, interactuar con la historia y formarse también su versión personal de los hechos. Encuentro coherente que So.Ra.No.Wo.To evite enunciar una Historia oficial e indiscutible, es decir, una Verdad, pues hacerlo sería traicionar su propuesta ética: verdad o falsedad son producto de la imposición de un juicio autoritario sobre la Realidad, una postura opuesta a la moraleja idealista de confraternidad intercultural (todos se conmueven oyendo “Amazing Grace”). Lo menciono porque muchos aguardaban grandes revelaciones acerca de los tópicos antes mencionados y pudieron sentir cierta decepción.

En cambio, este segundo episodio extra se desarrolla a un ritmo pausado, sin tensión, como el desenlace de un relato de aprendizaje, cuya culminación coincide con el despertar del conocimiento, vale decir, con la conciencia de la ignorancia o la incertidumbre, preámbulo para la adquisición de madurez. Si So.Ra.No.Wo.To fuese un drama solemne, esta revelación desestabilizaría al sujeto, pero tratándose de Kanata, solo genera una crisis de curiosidad infantil. La trompetista se encuentra blindada contra la tragedia por una pátina de cándida esperanza. Para explicarlo mejor, pensemos en Kana-chan como una figura de transición entre Yui-senpai y Yoshika Miyafuji. Al parecer, el prototipo de heroína moe es una jovencita torpe o inexperta, pero muy entusiasta y amigable, de catorce a diecisiete años, con cabello marrón corto, y habilidades excepcionales que debe aprender a dominar o valorar (pienso también en Saki Miyanaga). No descartaría que K-ON! y Strike Witches influyeran en la composición de personajes a través de elementos selectos. Un texto se inserta siempre en diálogo con productos textuales que le precedieron. Esa configuración, a medio camino entre la comedia y la épica (que tampoco llega a tocar directamente, pues Kanata nunca combate), impide que la pregunta acerca de los sueños acabe transformándose en un dilema existencial para la protagonista, pero sí provoca inquietud y en lugar de retener interiormente sus cuestionamientos, sale en busca de respuestas. Esta situación personal coincide con el cierre de un ciclo (el inicio de otro) en sentido ritual, con la reactualización del mito de la Servante durante el Festival de Seize. Como parte del sincretismo religioso que confluye en Helvetia, Kanata conoce los ema, que entroncan la religión con la temática del episodio, integrándolo al conjunto de la serie. Para explicarlo mejor, apoyémonos sobre el paralelo que continuamente trazaba So.Ra.No.Wo.To entre Kanata y Rio bajo el concepto de herencia: la “kouhai” (en realidad, la sargento) es depositaria de un mensaje, un pensamiento y unos ideales transmitidos por la princesa Illya Arkadia, hermana mayor de la teniente Kazumiya. Además de la trompeta, se transmite un rol, de manera que paulatinamente se sugiere que Kanata ocupará ciertos lugares en la estructura simbólica del relato que detentaba su maestra. Illya no consiguió detener la guerra: Kana-chan sí reactualiza la leyenda y como las analogías deben ser exactas, a ella le corresponde actuar como Doncella del Fuego y esto justifica por qué Rio acepta que su discípula la acompañe en su futura, pero todavía quimérica, travesía.

El sueño de Rio consiste en revivir el aeroplano, es decir, en mirar hacia ese pasado teñido de mito (como ocurrió con el Takemikazuchi) para forjar una esperanza en el futuro, anhelo representado por la creencia en un continente desconocido por los cartografistas del presente, cuya tecnología no alcanza para proveer de conocimiento acerca de las dimensiones del mundo. En apariencia, la princesa Kazumiya emprendería un viaje cimentado en nociones científicas, racionales, técnicas; pero persiste en su intencionalidad un componente de pensamiento mítico, de igual manera como ciencia, Historia y mito han venido entremezclándose en la serie. Esta contaminación mutua ocurre en varios sentidos. Primero, asistimos a la racionalización de los motivos narrativos de la Tierra Prometida y del Jardín del Edén. Sin embargo, cuando Rio expone sus motivaciones, brilla por su ausencia el afán de conocimiento que suele motivar al hombre de ciencias, sino una aspiración moral, salvífica, de encontrar una suerte de Paraíso donde el hombre se redima de su desesperanza y recupere su pureza. Mejor dicho, detrás del discurso científico que sostiene la empresa de reconstruir la aeronáutica, pervive un sustrato religioso, legendario, transmitido oralmente (de madre a hija). La geografía universal de So.Ra.No.Wo.To será el último motivo de especulación que suministrará la serie. Rio recibe de Roma un mapa que guarda una vaga similitud con el diseño garabateado del planeta Tierra: según algunos, una desviación en los ejes magnéticos habría provocado transformaciones en la topografía moviendo las líneas costeras; otros creen que durante el proceso de involución tecnológica, también se perdieron los instrumentos necesarios para diseñar mapas precisos. Puede consultarse, para mayor información, esta wiki, donde también se concluye que Roma y Helvetia se encuentan alrededor de Japón, Corea o regiones aledañas. Una tercera teoría que podría desprenderse de esta hipótesis sería que los pueblos europeos huyeron hacia el este debido a la debacle ecológica, provocando largos períodos de guerra, mezclándose y mestizándose con la población local, absorbiendo ciertos usos y costumbres, e integrándolos en una especie de caprichoso sincretismo. El fabuloso Paraíso de redención se encontraría en otro continente distinto de la desertificada Eurasia, donde ha ocurrido el pecado, la estrago, la ruina. Nada impide creer que hablen de América, incomunicada y aislada del resto del mundo cuando colapsó el avance tecnológico humano. La certeza de su existencia pudo preservarse durante algunos siglos hasta que nadie era capaz de cerciorarse y se confundió con el mito.

Esta ilusión por conquistar un territorio que satisfaga la sed de maravillas, de fertilidad, riqueza, prosperidad y plenitud espiritual, son frecuentes en los testimonios de quienes, durante el siglo XVI protagonizaron el Descubrimiento del Nuevo Mundo (inspirados, sin dudas, por relatos previos como El viaje de san Brandán o Il Milione, de Marco Polo) y de quienes, como Francis Bacon, en Utopía, hallaron en la expansión territorial la esperanza de fundar desde cero un Estado ideal con una Humanidad ideal. Los conquistadores trazaron en sus cartas y crónicas descripciones formidables y desmesuradas de tierras exóticas y prósperas, de abundancia y profusión. Resulta curioso que, después de cinco siglos, un relato de ficción japonés apele -o insinúe hacerlo- a tópicos que confunden la racionalidad y la religión. Kanata decide seguir el sueño de Rio y quizá ella le permita acompañarla porque considera que, como Moisés, ella no verá la Tierra Prometida y deberá delegar esa aspiración a quien siempre fue su idónea sucesora. En aquella escena donde Rio consagra a Kanata colgándole el collar, confluyen varias líneas de significación: la maestra cede la posta como Servante du Feu (otro linaje simbólico), pero también se instituye a la discípula como continuadora de un sueño que Rio también heredó. Al vestirse para la ceremonia religiosa, Kanata reúne sobre su persona todas las formas distintas de ocupar la función de Doncella del Fuego: de manera real y ritual, como encarnación de un personaje que ella misma resucitó al evitar la guerra tocando el Cuerno legendario. Este episodio ofrece a So.Ra.No.Wo.To un epílogo digno donde se cancelen las deudas no informativas, sino programáticas, saldando también las preguntas éticas que proponía un universo ficcional donde la humanidad se enfrenta a su probable extinción. Se responde con un excepcional pero esperanzado estoicismo. Llegará el final, pero mientras tanto, debemos seguir viviendo.

3 comentarios

  1. No veo que el mundo de la serie se trata de la humanidad yendo a la extincion, mas bien pienso que la guerra pasada afecto a un continente mas que a otro, y que los continentes que superaron mejor la guerra simplesmente ignoran el estado de los otros, una situacion parecida actualmente pero menos intensa.

    30 septiembre 2010 en 22:53

  2. El anime es la aplicación de hecho de la teoría de Olduvai: la humanidad llegó a un punto en que no puede avanzar más su tecnología por falta de recursos (desertificación y alteración del planeta), el asunto de los ángeles aceleró ese proceso y la guerra entre los sobrevivientes y la caída de la tecnología es señal de ello. Con esas condiciones, la humanidad regresaría a la edad de piedra y se extinguirá; es así de simple.

    La base de la historia usó esa hipótesis para desarrollarla…

    1 octubre 2010 en 00:17

  3. - Test Type -

    Cinco doncellas, cinco jóvenes en un mundo cuyas condiciones ponen en jaque a la raza humana. Cinco chicas en una comunidad amenazada de ser aplastada por el martillo de la guerra. Cinco mujeres con cicatrices mentales provocadas en mayor o menor medida por las circunstancias anteriores. Pero aún así, después de todo, cinco amigas quienes se dan el tiempo de disfrutar y compartir momentos de diversión y amor fraternal.

    El paraíso no es un lugar, el paraíso, es un estilo de vida. Aunque nuestros hijos tengan el potencial para vivir plenamente durante momentos de adversidad, en nosotros esta la responsabilidad de no truncar tal dicha al heredarles batallas perdidas. Ese es el recordatorio que So. Ra. No. Wo. To transmite a este comentarista.

    Muchísimas gracias por haber blogueado la serie. De no haber sido por las incógnitas planteadas en las primeras reseñas, así como la esclarecedora interpretación de cada acontecimiento, habría ignorado una magnífica obra que pasó de engancharme por sus interesantes misterios, a angustiarme y conmoverme por sus situaciones.

    16 febrero 2011 en 03:51

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