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Strike Witches II 11-12. Reppuuu… zan

Yoshika en la gloria del heroísmo

Cuando la vocación de servicio se convierte en sacrificio, nace un héroe; pero esta actitud suele rondar también los territorios más oscuros de la obsesión, el descentramiento y el suicidio. Por otra parte, existen guerreros gloriosos a quienes la oficialidad les niega un reconocimiento explícito a pesar de barrer los platos rotos por la ineficiencia bochornosa de los grandes generales. Sin embargo, la obsesiva mayor Sakamoto y los altos mandos de las Fuerzas Aliadas tienen dos cosas en común. La primera, recurrir a armas de doble filo y fracasar en usarlas. La segunda, ser rescatados de su desproporción por una caballerosa chiquilla de quince años.

Desde varios capítulos atrás, mientras la serie se ocupaba por desarrollar brevemente el hilo de varios personajes, también fue calentándose mediante alusiones el foco de tensión que acabaría por estallar durante estos episodios finales. Además de forjarse una espada mágica y entrenar con machacona constancia, Mio había expuesto la semilla del conflicto: su urgencia agónica por continuar luchando. Para Sakamoto-san, que plantea la equivalencia entre vivir y combatir, la tragedia era inevitable, pues la existencia se concibe como agonía. Me explico: para el teatro griego clásico, αγων (agon) hace referencia al combate dialéctico que libra el protagonista, un debate en apariencia conceptual, pero con repercusiones vitales. El término “agonizar” tiene ese origen: la lucha que libra el sujeto contra fuerzas que superan su voluntad. El oficio guerrero es agónico por definición, consiste en desafiar a la muerte o poner en suspenso la vida. Bajo esta perspectiva, nadie sería más consecuente con su profesión que Sakamoto-san; sin embargo, también el heroísmo y el afán de servicio son susceptibles de degenerar cuando se sobredimensionan. Mio considera que fuera de la milicia no existe otra forma de vida adecuada a su vocación. Está obtusamente convencida de ello, sin percatarse de la contradicción inherente a su propio pensamiento, que puede sonarnos noble y valeroso, pero confrontado con sus limitaciones como witch, resulta poco inteligente. Primeramente, porque una dedicación exclusiva a la guerra supone vivir en eterno estado de contingencia, supeditando los propósitos individuales a valores colectivos loables, pero que sobreponen el sacrificio a la efectividad. La comandante Minna se opone a esta concepción romántica y martirológica: ningún bando puede permitirse muertes inútiles o alargar infructíferas campañas de resistencia que consumen recursos y desgastan al escuadrón. Enseguida, entra en juego el segundo factor: el agotamiento del poder mágico de Sakamoto, que provoca un descentramiento en su identidad al perder la noción básica que cimentaba su imagen personal proyectada en sus aspiraciones y deseos, un terremoto existencial similar al sufrido por Yoshika, aunque el doble de abrumador. Cuando el individuo se resiste a aceptar las circunstancias que condicionan su poder de acción sobre el mundo, la saludable terquedad se convierte en una obsesión. Mio, propensa a concebir su vida en clave de inmolación, no tiene reparos en ofrendar su magia como aval para alimentar el poder de la espada mítica. Acceder a semejante riesgo es señal de desmesura, de hybris: Sakamoto pierde la conciencia de sus propios límites y comete un despropósito, típico del héroe trágico griego: ceder al orgullo y reincidir en su temeridad. A pesar del vínculo íntimo con Minna, la karlslandesa no consiguió sofrenar nunca la obstinación de Mio.

Pero quizá la comandante Wilcke sería la persona menos indicada para intentar detenerla. Sus inocultables sentimientos por la mayor Sakamoto le impiden contrarrestar la fuerte voluntad de Mio, y aunque resista oponiéndose fusil en mano con falsa actitud de caudilla, acabará mostrando siempre su rostro más permisivo y débil apenas Sakamoto-san le incruste su mirada. Sin embargo, Mio no sería la única afectada por la desmesura, esa enfermedad tan humana. También los altos mandos militares, que apostaron cual novatos en póker arriesgándose a confiar la estabilidad de Romagna al éxito incierto de un arma que tenía por doquier impresa la etiqueta “doble filo”. Embriagados y enceguecidos por el repentino poder que proveía la ciencia al experimentar con los secretos del enemigo, se dejaron arrastrar por el triunfalismo y recibieron su castigo. Asumieron que su conocimiento de los Neuroi era pleno e infalible, cuando habían invertido en analizar los restos del Warlock y desarrollar el sistema de Neuroificación del Yamato en menos de doce meses… y tampoco parecen haberlo testeado. Los excesos cometidos por la cúpula son menos trágicos y poéticos que el agon moral de Sakamoto-san: en realidad, es fruto de la reiterada ineptitud que caracteriza a la alta oficialidad en Strike Witches, donde, como aclaramos la semana pasada, la principal heroína carece de galones, es tropa. Por otra parte, nos encontramos con un esquema narrativo de grata recordación para la historia del anime: la humanidad, endiosada por ciertos logros científicos, experimenta con la naturaleza del enemigo para emplearla como armamento aun cuando su control total no está garantizado. La estructura narrativa del desenlace de Strike Witches se estructurará sígnicamente alrededor de dos armas perniciosas para su usuario, aunque diferentes en su concepción y consecuencias, pero coincidentes en relación al pico de tensión (Reppumaru queda incrustado en el Yamato representando el fracaso de Sakamoto y los superiores) y el agente que resolverá ese nudo, la heroína que con gesto artúrico desenclavará la espada. En ambos casos, los detentores de estas armas confían ciegamente sus destinos procurando olvidarse del “otro filo”, que podría volverse en contra suya al menor descuido. Mio pretende negar que Reppumaru esté carcomiéndola por dentro, mientras los oficiales se consideran capaces de dominar y sojuzgar una fuerza que prácticamente desconocen. Aunque se sostengan en discursos distintos (la ciencia y lo mítico), recordemos que en Strike Witches, la magia ha sido integrada al estudio racional como fuente de energía, además, ambas armas desembocarán en la misma vorágine después de traicionar a sus confiados dueños y luego de arruinarlos y abandonarlos sin remedio ante la debacle. Sin embargo, se alzará una figura redentora que cargará sobre sus hombros el peso de tamaña hybris, redimiendo y salvando a los desmesurados.

Perdónese la profusión de imágenes, no porque reseñase dos episodios en simultáneo, sino porque en estos últimos episodios AIC Spirits se esmeró en ofrecer un excelente nivel de animación con alta dosis de emotividad, manipulando a la perfección el efecto conmovedor de las secuencias de combate (cuando todas las chicas le encomiendan a Yoshika la labor de rescatar a Mio) y el impacto moral del propio discurso heroico de Miyafuji. Se dedica a cada integrante del 501st un corto segmento en cada combate, aunque la batalla final del episodio 12 explota mejor las habilidades particulares y refuerza el ambiente de epicidad que rodea la hazaña de Yoshika, delegada como una misión no militar, sino salvífica. Habíamos insinuado esta noción cuasi religiosa para comprender mejor el tipo de heroísmo que valora Strike Witches: aunque Sakamoto agotó sus poderes a los veinte años, Yoshika apenas ha cumplido los quince. La inferior entre las witches del Adriático es quien recibe la tarea de emprender la salvación sacrificándose para limpiar los errores que consumaron sus superiores y redimirlos de esa hybris, pues tampoco son villanos. Me llama la atención que emplearan el motivo de la espada enclavada porque quien haya estudiado la simbología artúrica recordará las conexiones crísticas detrás del mito del famoso rey de Camelot y cómo su elección tiene un carácter mesiánico. Probablemente Yoshika habría sido la única capaz de retirar a Reppumaru del Yamato, pero este hecho la convierte en una especie de cordero de sacrificio honorífico. Por fortuna, estamos ante una serie moe japonesa donde tiernas adolescentes combaten en calzones a anónimos extraterrestres, porque si otro fuera el contexto, no sería descabellado afirmar que subyace una estructura narrativa cristológica, donde el sujeto más humilde se transforma en mesías sanador del pecado más grande (el orgullo) mediante su inmolación ritual. Intencional o accidental, el esquema está presente y conduce a otra pregunta más incómoda. Después de ofrendar a la salvación mundial su capital de trabajo (porque ese poder le hubiese asegurado sustento económico a Yoshika en el futuro) y derrotar arriesgando su propia integridad a la amenaza alienígena que los altos mandos militares no consiguieron destruir a pesar del despliegue tecnológico, ¿por qué no solamante Miyafuji, sino todo el escuadrón, continúa ostentando los mismos rangos? ¿Por qué su rostro no aparece en la prensa y, a juzgar por el artículo, ni siquiera se nombra a la heroína principal de la jornada?

Quizá sobre estas circunstancias haya que buscar el correlato ideológico de Strike Witches, aparte de su proposición utópica e ingenua de un heroísmo plenamente idealista y desinteresado, que encarna Yoshika. Aunque discutir estos aspectos suena desacertado para una serie consagrada al entetenimiento y el lucimiento fanservicero de sus simpáticas protagonistas, reducir cualquier producto a su finalidad primaria sería erróneo (el contenido ecchi constituye otra faceta de su andamiaje ideológico, pero no pretendo realizar un juicio sobre la construcción del objeto de deseo porque correspondería a otro post). Como muchos relatos light, se transmite una humilde resignación. La heroína regresa a su hogar a retomar sus actividades comunes, sin mayor recompensa material ni reconocimientos oficiales. La última escena describe su retorno idílico a sus modesta y campechana rutina en la clínica rural de su familia. Nadie creería que acaba de salvar al mundo y tampoco le interesa ganarse una medalla ni recibir aplausos, tampoco le desvela haber perdido sus poderes, pues ha cumplido su sueño. Esa atmósfera de plenitud, de realización, ajena al provecho material o el prestigio social, se presenta como una aspiración ideal que valida esa modestia y pobreza como valores máximos. Yoshika había transformado con su humildad a quienes la rechazaban como Barkhorn y Perrine, contagiando a todo su escuadrón. Al final, esa personalidad se convirtió en su mejor arma.

Debido a circunstancias particulares, cubrimos Strike Witches desde el episodio 5, sin embargo, bastó para revisar en siete entregas la mayoría de aristas que valdría comentar. AIC Spirits mejoró el trabajo de GONZO en la primera temporada dotando a las escenas de acción de mayor colorido, plasticidad y espectacularidad. Porque, ante todo, Strike Witches se proyecta como relato de entretención y debe juzgársele por su capacidad de divertir, un propósito que cumplió con creces pues nunca faltaron la picardía, los retos épicos y la dosis correcta de yuri para congraciarse con la audiencia masculina. No obstante, existe otra dimensión donde Strike Witches también destaca con brillantez: la configuración de una estética del heroísmo femenino. Las witches son tanto figuras del moeness como íconos de fastuosidad heroica, representaciones de un desiderátum erótico y encarnaciones de una ideología tan primariosa como idealista. Eros y épica se conjugan bajo un empaque que juega con varias vertientes de disfrute. Aunque la senda de Yoshika parece haberse agotado, aún queda harto material en el universo Witches para explotar, como el batallón de Hanna-Justina Marseille, el 507th de Ursula Hartmann, y el 504th conocido como Red Pants o Ardor Witches, cuyas integrantes (excepto Angelita Salas Larrazabal) aparecieron durante el colofón exponiendo sus particularidades en una sugerente presentación en sociedad. No descartemos una secuela donde aparezcan como protagonistas, dedicadas a alguna campaña en Karlsland u Orussia.

5 comentarios

  1. awyn

    Aunque este anime no sea fiel al manga, puedo decir, que este final me encantó, me ilusionó esa forma de ser de Miyafuji, que de todo por su amiga y sus mejores recursos para destruir a los neuroi… echaré de menos esta serie…

    Por cierto, perfecta narración Mr. Seriousman

    27 septiembre 2010 en 12:14

    • Mami Aeru

      No es que el anime sea fiel al manga o no, sino que no esta basado en ninguno de los mangas de este basto universo, mas bien son obras diferentes dedicadas a ampliar el universo de strike witches, al final el anime se centra en las protagonistas que han dado el nombre a este universo pero los proyectos audiovisuales del mismo abarcan una mayor gama de historias

      21 febrero 2012 en 01:15

  2. davidvfx

    mmm… no es que venga en mala leche pero esta temporada me dejo mal sabor de boca, la primera temp era una introducion y en el final parecia el incio de un arco interesante… pero todo quedo en “hubiera”.

    se que “el hubiera no exisate”, pero despues del resultado de argumento y guion no me dejo de preguntar: ¿ Gonzo tenia un argumento mucho mas complejo sobre el papa de Yoshika? ¿Preseuntarno a la demas brujitas incluida la que cayo del cielo al final de la 1ra temp? ¿Explicari mas de los misterioso neurois?

    Bueno todo que en un Hubiera.

    27 septiembre 2010 en 21:07

  3. Con SW tengo un apego sentimental, sin que sea la mejor serie que vi esta temporada, es la diferencia entre las mejores series que he visto y mis favoritas, bueno, del cap me sorprendio y me parecio intrigante, que Perrine fuera la primera a abrazar a Mio despues del combate ya que es el primer abrazo que ella da de total voluntad y sigue sosteniendo su brazo cuando se acercaba Minna, me gusta pensar que significa, ambas luchan por el corazon de Mio o hay Mio para todas, jaja, noto que Minna fue mas cercana al final con Mio por que Perrine tuvo su oportunidad en el final de la primera,como si quisieran compensar, ahora, Perrine siguira con la reconstruccion de Gallia o ira con Mio a cuidarla?
    Tambien Lynne perdio su oportunidad con Yoshika ya que esta volvio a casa con mayores posibilidades con su amiga loca, Michan creo.
    Ahora, se anuncio mas SW pero si hacen mas, es casi seguro que no sera con el escuadron 501, ya que ”cortar las alas” de dos personajes importantes y despues corregirlo seria un error feo, pero como con Digimon e Pretty Cure nuevas Witches son muy plausibles.

    27 septiembre 2010 en 23:18

  4. Mami Aeru

    Pues en respuesta al comentario anterior… Ya hay confirmada la pelicula de SW y es sobre el 501 jajaja

    esta temporada me gusto mas que la primera y me encanto saber que este unverso se amplia muchisimo mas de lo que ppudimos ver en el anime

    21 febrero 2012 en 01:19

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