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K-ON!! 24: A Beginning

That means a lot

«Autumn is here and Leeds play Chelsea tomorrow and Ritsu and Yui and Mugi and Mio are alive and well and living in hope. The world is still spinning and so are we and so are you. When the spinning stops, that’ll be the time to worry. Not before.»
(Nodoka-chan en conferencia de prensa después de la ceremonia de graduación que marcó el alejamiento del Keionbu para el cuarteto fundador de Houkago Teatime).

Todo, incluso lo bueno, debe acabarse algún día. No obstante, se comenta que Mio-tan habría preparado las primeras canciones destinadas al álbum “universitario”. Ojalá -esta vez- los rumores sean ciertos.

Consideraciones hacia una teoría del slice-of-life (o breve alegato a favor de una serie “plotless”)

Aunque la emisión oficial de K-ON! todavía no culmina (se anunció un episodio adicional), la historia del club de música ligera cierra su ciclo troncal (las senpai abandonan el Keionbu) en simultáneo con el último capítulo del manga y acompañada por un éxito mediático y comercial (a esperas del lanzamiento de nuevos discos). En términos críticos, K-ON! culmina y cancela una etapa del moe-ness de cuyas características fue exponente máximo conduciendo sus líneas básicas a determinado grado de refinamiento que lo convierten en patrón para próximos slice-of-life de orientación cómica. Este último aspecto genera controversia (alimentada por el éxito), pues suele esgrimírsele con insistencia por los detractores de K-ON! como argumento para reprobar los méritos narrativos de la serie y calificarla como “plotless” (carente de plot). En primer lugar, cabe advertir que la ausencia o presencia del esquema clásico de “exposición-nudo-desenlace” (E-N-D) no tiene ninguna incidencia sobre el juicio de valor. En otras palabras, el término plotless es descriptivo, neutro, no condiciona la calidad de una obra de ficción. Emplearlo de manera despectiva supone incurrir en prejuicio crítico. En segundo lugar, esta obsesión en torno al plot es herencia de la academia anglosajona y probablemente muchos bloggers en inglés entraron en contacto con versiones simplificadas para la enseñanza en escuela. Narrar no supone por obligación contar un argumento o, mejor dicho, no requiere de tensión. La eficacia del modelo tripartito E-N-D es relativa: funciona si queremos realizar un análisis superficial de ciertas obras, pero cuando el relato no conduce hacia una instancia excepcional (un clímax), se torna inservible. Sin embargo, debemos recordar que el formato original de K-ON!, que KyoAni respeta en la mayoría de casos, es el 4-koma, que consiste en condensar un gag en cuatro viñetas donde la superior funge como planteamiento, las centrales como nudo y la última como resolución. Además, muchos episodios, en particular, durante la segunda temporada, abordaban verdaderos conflictos o temáticas particulares restringidos a esos veintitrés minutos. En suma, K-ON! sería la conjunción de varias microestructuras E-N-D en torno a otra más grande, incluso cuando la serie, vista en su totalidad, carezca de nudo o tensión. Si intentáramos aplicar este esquema de análisis a la comedia slice-of-life o productos cercanos como Hidamari Sketch, Yotsuba&!, Minami-ke o Azumanga Diaoh!, nos enredaríamos demasiado para ajustarlos a un marco teórico improcedente.

Teléfono malogrado

Pero tampoco debe confundirse una “premisa” con un argumento. La formación de una banda de música es la excusa para explorar la cotidianeidad (sometida a un proceso de idealización) de cinco chicas arquetípicas. La narración slice-of-life no consiste en retratar la vida tal cual es (para esto existe otro término: naturalismo), sino en tratar eventos ordinarios bajo un enfoque extraordinario. El propósito de capturar esa “tranche de vie” no es recrear hechos específicos, sino un ritmo similar a la rutina diaria, al trascurso normal del tiempo. El espectador de K-ON! no siempre hallará su experiencia reflejada en los acontecimientos relatados (aunque la mayoría nos graduamos (-remos) del colegio, participamos en una excursión escolar o formamos parte de talleres de arte), sino en la capacidad de iluminar situaciones intrascendentes o comunes, contagiando de esplendor nuestra vida corriente. En sentido cognitivo, el slice-of-life consistirá en centrar la atención sobre detalles que suelen obviarse induciendo al público a mirar hacia su propia biografía (y reírse de circunstancias similares). La eficacia de K-ON! radica en efectuar ese trasvase y reproducir esa cadencia cotidiana de manera entretenida. Siento ahogarlos con este desarrollo teórico, pero necesitaba desmantelar los errados razonamientos de quienes maltratan a esta serie sin dignarse a interpretarla en las coordenadas que plantea, y porque asumo que muchos lectores perspicaces y fans de K-ON! aguardaban una sacudida académica contra tanto hater suelto. Este episodio nos provee varios ejemplos que confirman nuestra teoría pero la secuencia emblemática sería el “teléfono malogrado” que causa Ritsu-sama durante la transmisión del mensaje de Mio-tan a Yui-senpai. Una ceremonia de graduación es un evento cíclico, ocurre cada año en millones de colegios del mundo entero, casi siempre bajo un formato similar y justamente el afán de mantener un orden ritual impecable motiva el temor a cualquier alteración que arruine la solemne sacralidad del momento. Imposible mantenerse tranquilo si Yui-senpai se convierte en foco de atención mientras adelante, en el estrado, el acto oficial continúa en paralelo con la tensión extraoficial y cómica de las chicas, como si se tratara de dos espacios distintos. Entonces la oficialidad (el director, los profesores, el discurso de Nodoka-chan) pierden importancia porque la verdadera acción está entre las estudiantes, como cuando había actuaciones o misas en mi colegio de curas y mientras algunos se quedaban dormidos, otros de verdad comían snacks. La imaginación de Sawa-chan es surrealista, aunque sus alumnas preferidas nunca aprendieron a fingir: Ton-chan era una opción plausible, ateniéndonos al comportamiento randomístico de Yui-senpai, pero… ¿¿Gitah??

Hola/Chau

La segunda mitad del episodio transcurrió bajo una pátina nostálgica salpicada de detalles risueños: son fases de la despedida para abordar con lentitud el adiós. Primero, en reconocimiento a Sawa-chan, quien luego no resistirá la tentación de resucitar a Catherine para liberarse del disfraz de docente modélica o referente de buena conducta y mostrar, ante sus ex-alumnas, su faceta más auténtica, aquella dimensión que conocen sus pupilas del Keionbu. Mejor dicho, al dejar de ejercer el papel de Yamanaka-sensei, la homeroom teacher, brota Sawa-chan, la estrella del heavy metal, la chica espontánea y desproporcionada. El regalo final (los mensajes en la pizarra) corona con un golpe emocional la cuesta melodramática que exigía ese gesto conmovedor para desarmar a la maestra y prepararnos para las próximas lágrimas. Aunque en apariencia el episodio avanza a un compás lento, apaciguado por la inminencia del final, en realidad progresa en una serie de picos emotivos que conducen hasta la performance musical. Mientras tanto, el relato acompaña el trámite emocional que supone cancelar los nexos con el colegio: el coleccionar recuerdos. KyoAni aprovecha para darnos otro vistazo sobre el amplio repertorio de extras creados para poblar esta segunda temporada. Entre esas apariciones, vale resaltar un último intercambio entre Yui-senpai y su célebre vecina de carpeta Himeko Tachibana (quien continúa siendo la típica adolescente apática que piensa en las musarañas durante clases: ¡la única capaz de espabilarla es Yui-senpai!), una foto con las también famosas Akane Satou y Eri Taki, las chicas del club de vóley (las primeras en ser “identificadas” por los fans), y otra con una anónima compañera de quien se ignora todavía el nombre (a esperas de conocer el captioning que quizá la bautice). Este último personaje, de aspecto intelectual y algo retraída, funge como interlocutora de las esperanzas del público y permite al estudio (y también al mangaka original) dejar abierta la puerta para una secuela “universitaria”. La meganekko de cabello verde llegó pidiendo una foto, pero deslizó un pedido directo o quizá interpretó correctamente las verdaderas intenciones detrás de asistir a la misma Universidad: que continúen “haciendo su música”, que Houkago Teatime no muera. KyoAni había manejado el tema a nivel sugestivo, muy implícito, pero esta intervención de una fangirl agradecida lo torna explícito. Aunque sus elogios sean algo “heterodoxos”, indica que el grupo supo cautivarla y solamente por amor al público, HTT está obligada a proseguir.

Las cuitas de la joven Azu-nyan

Este episodio, como varios otros episodios anteriores, planteó dos líneas narrativas complementarias: la primera, alrededor del cuarteto de senpai, y la segunda, focalizada en Azu-nyan y cómo juzgaba, desde su perspectiva, el alejamiento de sus superioras. Toda la segunda temporada puede leerse como el seguimiento de este proceso emotivo, como comprobaremos al revisar el capítulo donde la gatuna kouhai comparte distintas tardes con Mugi-oujosama, Mio-tan y Yui-senpai; el “episodio paralelo” que relata sus ocurrencias con Jun-chan y Ui-chan; o el reciente capítulo de los chocolates, cuando comprende que pronto deberá separarse de quienes fueron sus mejores amigas, sus hermanas mayores. Esa instancia de desarrollo emocional supone aceptar que el mundo no gira en torno a nuestros deseos, sino según una temporalidad indetenible, ineluctable, que obliga a las cosas a terminarse tarde o temprano, que empuja a los individuos a superar etapas. La breve conversación con Ui-chan, en términos sencillos y sentimentales, aborda ese lindero que Azu-nyan se resiste a cruzar por miedo a quedarse sola. Las palabras de la imouto aluden al transcurso del tiempo como condición incontrovertible, que simplemente se admite, aunque duela. “Me apena un poco que ya no vayamos a usar el mismo uniforme… Ella (Onee-chan) siempre está andando ligeramente delante de mí. Pero es obvio porque ella es mayor.” La secuencia final recibió un tratamiento ejemplar e insólito para K-ON!!: Azu-nyan se esfuerza por contener su tristeza, la angustia acumulada se desborda e intenta de manera infructuosa oponerse a la avalancha del tiempo: “Por favor, no se gradúen”. Creí que KyoAni explotaría esta revelación de debilidad con algún arrebato moe del tipo Yui-senpai avalanzándose para abrazarla, pero sorprende la serenidad del cuarteto mayor para tranquilizar a su kouhai derivando su atención a la herida de Azu-nyan. Después de desviar el tema para relajar la tensión, se introduce otro ritual, más informal, consistente en mantener un nexo. Como cualquier rito, se sostiene en símbolos y metáforas: la fotografía del episodio debut de la primera temporada es modificada para sumar a Azu-nyan a modo de collage anulando la diferencia de edad (como reitera Yui-senpai, por entonces eran recién ingresadas). La flor de cinco pétalos no requiere demasiada explicación, aunque, como otros elementos, cierra un círculo, pues se vincula y otorga sentido a las flores que recoge Yui-senpai durante el primer capítulo de la presente temporada: la foto y la frase de Azu-nyan (“Ustedes realmente no son tan buenas”) contactan con el ingreso de la dueña de Gitah al naciente Keionbu.

Tenshi ni Fureta yo!

Para finalizar, un comentario sobre la última canción en estrenarse, que dudaría en calificar como obsequio de despedida para Azu-nyan, pero que sintetiza de forma poética los temas que veníamos discutiendo. En ritmo de balada de tono nostálgico (KyoAni sabe cómo desbarrancar al espectador al llanto), las senpai declaran cuánto les cuesta abandonar la vida escolar, ese uniforme que vistieron tanto tiempo, las bromas del pizarrón: deben mudar para seguir avanzando. Es estoica resignación, pero también esperanza, porque “la graduación no es el final” y vuelve a recurrirse a las metáforas que simbolizan la unidad del Keionbu, como los llaveros que comparten. HTT siempre serán cinco personas, cinco amigas que, por coincidencia, tocan en la misma banda.

4 comentarios

  1. Kasuga Kyosuke

    Muy buen analisis… debo decir que, aun no he visto esta serie, pero la gran cantidad de amantes y detractores que tiene (a partes iguales, eh??) la hacen, al menos digna de verse para tener una opinion propia. Ignorando que ritmo de “slice of life” lleva, digo que este tipo de series me gusta mucho, segun se sepa llevar la interaccion entre los personajes. Creo que en este tipo de series el peso se lo llevan justamente los personajes,de manera individual y en como se relacionan unos con otros (la relacion Kagami-Konata es un buen ejemplo de ello).

    Quiza con K-On me pasa que la encuentro muy “sobrevalorada”, mas que como serie por sus personajes. Pero como dije, tengo ganas de verla para poder emitir una opinion (y quien sabe, despues ande dando vueltas por la web como un fan mas de las chicas ya graduadas xD)

    22 septiembre 2010 en 03:10

  2. Siempre leo tus analisis via feed, y son excelentes, en mi humilde opinion aun tienen de donde “exprimir” a esta serie.

    22 septiembre 2010 en 08:18

  3. Todo tiene su fin? Hasta que la ciencia no llegue al punto de hacernos vivir para siempre, es verdad, tampoco que siempre seremos beneficiados o no, de series con duracion infinita como es Gundam o Pokemon, aunque en Gundam siempre cambian los protagonistas, eso es lo que en verdad duele mas supongo.

    23 septiembre 2010 en 00:22

  4. Benjammmin

    perdon por cometar tan tarde… pero debo decir que este episodio me hizo llorar. fue demasiado. y tus comentarios son demasiado cultos para tomarlos en serio! excelente review amigo

    12 febrero 2011 en 02:22

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