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Shouko Kirishima, o la redefinición del tsunderismo

Derederederedere...

El reciente episodio de Baka to Test to Shoukanjuu, centrado en la delicada, elegante y torturadora figura de Shouko Kirishima, la representante de la clase A, confirma mi hipótesis acerca del surgimiento de una nueva categoría de personajes femeninos que, dotadas de una personalidad tan perturbadora como sensible, vienen redefiniendo el paradigma de la tsundere, quizá el arquetipo más polémico, fructífero y publicitado de la tipología del animé desde aquellas épocas, in illo tempore, de verdaderos clásicos de la comedia como Kimagure Orange Road (Madoka Ayukawa) o Ranma 1/2 (Akane Tendo). Aunque entre las heroinas de los ochenta y Louise Françoise de la Vallière median dos décadas de evolución, en esencia, pervivía en esta estirpe de mujeres indómitas, como principal atractivo, el ocultamiento sentimental y la tensión beligerante hacia el amado como escudo para evitar, por temor a parecer débil o vulnerable, la sincera expresión de sus emociones. En 2007, Lucky Channel, en Lucky*Star hizo eco de la polémica en torno a la definición del término. En concreto, existían dos teorías circulando en foros y páginas especializadas: la primera, que llamaremos evolucionista, porque consideran el tránsito del lado tsuntsun (la animadversión) al deredere (la ternura) como un esquema dramático evolutivo (la chica comienza siendo hermética y hostil para terminar siendo honesta y sensible); la segunda, de tipo psicológico o psicopatológico, definiría el fenómeno como una suerte de complejo bipolar producto de la represión erótica del personaje, por tanto, la chica fluctúa entre la mansedumbre y la antipatía. TvTropes divide a las tsunderes (tradicionales) en dos subtipos:
Tsun o harsh: en modo tsuntsun por default (Kagami Hiiragi, Rin Tousaka y en general la galería de Rie Kugimiya).
Dere o dulces: quienes, por lo común, no andan de coña sino hasta que son importunadas por el protagonista (pocas, como las protagonistas de Rumiko Takahashi o Hinagiku Katsura).

O quizá quieres...

Congratulations

Hasta aquí el panorama predominante hasta hace apenas unos meses, hasta la aparición centelleante de dos personajes que coparon la atención del público pese a provenir de series radicalmente distintas: Hitagi Senjougahara, de Bakemonogatari, y Shizuku Sango, de Kämpfer, sin duda, las reinas del abuso y la dominación absoluta en nombre del amor. Ambas maltratan y subordinan al objeto de sus afectos, pero a diferencia de miss Vallière y compañía, ejercen la violencia con clase, hacen alarde de una actitud fresca, orgullosa y altiva, sabiéndose irresistibles y elocuentes, poseen una lengua viperina y mordaz que emplean tanto en denigrar como coquetear, o mejor dicho, en coquetear denigrando porque no necesitan comunicarse a gritos y sus insultos son proferidos con sarcasmo, no como método de defensa ante la vergüenza, sino como su táctica preferida de ataque. El mismo hecho (el trato nada preferente hacia su pareja protagónica) ocurre bajo una óptica radicalmente opuesta. Las tsunderes tradicionales eran una paradoja: aparentaban un carácter fuerte mientras interiormente se debatían entre el pudor y el deseo. Shizuku y Hitagi no pierden tiempo sintiendo vergüenza, saben a quién quieren, cómo, cuándo y dónde. Proponen y disponen, se lanzan al ruedo romántico sin temores. La violencia verbal, refugio de las tsunderes clásicas para ocultar su fragilidad sentimental, asume la forma de discursos que combinan la intimidación y la seducción. Se vanaglorian de su belleza e inteligencia y se burlan sin piedad de los defectos de sus enamorados, pero al mismo tiempo se ofrecen en cuerpo y alma sin entrar en contradicción. La bipolaridad terminó: se trata de chicas con personalidad, conscientes de su sagacidad y astucia retórica, sin ataduras para explotar y manifestar su sensualidad. Hitagi se autodenomina tsundere, entrando en confrontación directa con el arquetipo pero integrándose en una tipología conocida para el espectador. Cuando le dice a Koyomi “I love you”, lo hace mirándolo de frente, sin sonrojarse y señalándolo con el índice a modo de desafío y luego se confiesa una virgen desesperada. He allí el secreto de la fascinación que produce Senjougahara: no reserva sus sentimientos.

Una leve recaída

El caso de Shouko es distinto, aunque se acerca en algunos detalles a esta nueva concepción. Por su forma de hablar, Shouko parecería una kuudere, pero está decididamente abocada a la acción tomando la iniciativa de acosar, cercar, atrapar y finalmente capturar a Yuuji hasta que la muerte los separe. Es agresiva tanto verbal como físicamente: coacciona y amenaza, no duda en aplicar el castigo o maltratar cariñosamente a su amigo de la infancia electrocutándolo para arrastrarlo a la eterna sesión continuada de una película o machacándolo a batazos cuando escucha una grabación donde Hideyoshi imita la voz de Yuuji diciendo que prefiere a las chicas con senos más grandes (otro rasgo de la nueva tsundere: son celosas in extremis, y lo expresan abiertamente, además de encargarse de eliminar cualquier posible amenaza). Sin embargo, a diferencia de Hitagi y Shizuku, Shouko es más sentimental y puede quebrarse en lágrimas además de suspender por un momento su habitual frialdad para desbordar de emoción. Esta diferencia de matices secundarios (me imagino que Hitagi hubiese puesto en su sitio a esos patanes que se atrevieron a burlarse de Shouko en traje de novia y sus ilusiones infantiles de casarse, pero recordemos que estuvo a punto de ocuparse de ellos al comienzo y Yuuji le impidió que saliera en su defensa), este pequeño arranque deredere de dulzura no invalida el punto esencial de la redefinición del arquetipo: la coexistencia de una sólida personalidad, un enamoramiento sincero y expresado con claridad, y la rutina de dominación sobre su pareja, todo englobado en un discurso coherente, no maníaco-depresivo. De hecho, pervive una paradoja: la posibilidad de ese ensamblaje, de cómo consigue deslumbrarnos esta manifestación avasalladora del cariño. Me gustó la primera temporada de Zero no Tsukaima, pero la segunda y tercera me parecieron bodrios tsunderescos insoportables. Shouko es mi personaje preferido de Baka to Test porque desde un primer momento llegó con alambres y estacas a marcar su territorio dispuesta a borrar del mapa a Himeji por considerarla un peligro potencial y porque apenas hizo público su interés por Yuuji, utilizó todos los métodos, sin importar cuán inhumanos sean, para retenerlo y enamorarlo, por ejemplo, ahogarlo en una piscina para darle respiración boca a boca. Quizá habría que pensar en otra categoría para abarcar a estas heroínas que hablan sin restringirse, pueden knockearte o incrustarte un bolígrafo en la pupila, pero juran amarte sin arrepentirse y saben cómo mangonearte a placer.

Oh, Yuuji, cuán idiota puedes ser... un momento, sí es un idiota: está en la clase F!

6 comentarios

  1. Es que Shouko es yantsundere!!! ¿Y cuándo hablaremos de Hideyoshi? Merece su entrada 😛

    24 febrero 2010 en 07:12

    • Yantsundere es un término que ha venido empleándose aunque me resisto a aplicarla sobre ellas porque el “yan” lo asocio con personajes como Rena, Kotonoha o Ryouko Asakura y todas tienen en común un comportamiento similar: son “evolutivas” porque su progresivo o a veces súbito cambio psicológico (en concreto, que se vuelvan violentas) las hace pasar del deredere al yan como parte de un desarrollo argumental. Rena solo vuelve a ser deredere cuando Higurashi hace “reset”, Kotonoha termina perturbada y Ryouko no se arrepiente de sus actos. Un caso particular sería Yuka, de 11eyes, pero para tener un final feliz también necesitó un reset. Normalmente una yandere es una chica kawaii y amorosa que degenera por x circunstancias en una obsesa, posesiva con perfiles enfermizos, psicóticos que suelen desembocar en un final sangriento: es un dispositivo del drama o la tragedia. Ese lado yan no es aplicable a las que considero nuevas tsundere y por eso no estaría de acuerdo en endosarles el membrete de yantsundere.

      Como ya sabes, Hideyoshi es un género aparte.

      24 febrero 2010 en 11:36

      • Es que para mí, las yandere son realmente “dereyan” (pasan del “dere” al “yan”), mientras que las tsundere pasan del “tsun” al “dere”. Por eso digo que Shouko es yantsundere, pasa del yan y tsun al dere, o más bonito sonaría “yandere inversa” porque el yan y el tsun son complementos xD

        25 febrero 2010 en 05:08

  2. Mil veces prefiero a las nuevas “tsunderes”

    24 febrero 2010 en 09:18

    • toshiaki

      de acuerdo con esa apreciación , la “new tsundere” tiene un encanto mil veces superior a la tsundere clasica, tal ves el exceso de uso de este estereotipo produjo este cambio que es mas concreto, real y atractivo, conservando una violencia como dice el maestro: “con clase”.
      esta maduración del concepto creo hace hincapié a nuestro deseo casi oculto de ser amado (por lo menos los hombres) loca y sinceramente, sabiendo que nunca nos dejarán, a tal extremo que seamos casi una mascota a su entero control.

      seriusman, lo reitero , me encantan tus criticas!

      5 marzo 2010 en 06:28

  3. Josefina

    ¿Que persona con dos dedos de cerebro se fanatizarìa con una bruja asi? O_O Lo siento, me quedo con la clàsica…

    14 septiembre 2010 en 14:13

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