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Saki 11: Hisa rulez

La cosmoenergía emana de sus trenzas

Como sospechábamos, la presidenta del Congreso Estudiantil, Hisa Takei, sería la única con suficiente GAR-moe-mahjong para arrancarle lágrimas de terror a la capitana Mihoko de Kazekoshi All Girls. Mientras esta tragedia de rivalidad yuri se desarrollaba en los pasillos del auditorio, las kouhei de Nodoka siguen quedándose dormidas en pleno tren y pasándose varias estaciones. Me pregunto si desempeñarán algún papel trascendental durante los próximos episodios o figuran como simple relleno, como mera excusa de GONZO para repletarnos de personajes moé, en especial, de fangirls enamoradas. Nadie se queja, aunque podrían complementar el moe-ness overload con algunos pantyshots furtivos al estilo Hatsukoi Limited o, para recordarle al estudio sus buenas épocas del ecchi más desvergonzado y complaciente, Rosario to Vampire (sin vampiros u ositos, por favor). Cumplí mi promesa de investigar sobre mahjong en la fuente más confiable de conocimientos del mundo: Wikipedia. Sirvió de poco, pese a la abundancia de datos desplegados, porque las partidas de Saki no emplean como norma el standard chino (de donde proviene el juego), sino las reglas japonesas, donde existen el riichi y el dora, tan importantes en la delirante terminología de la serie. ¿Estamos presenciando el campeonato escolar de un estilo periférico y secundario de un juego desconocido? Lógicamente, nuestra prioridad, antes que las fichas con discos y bambús, es reportar los nuevos acercamientos, roces, toqueteos y caricias indeseadas entre Saki y Nodoka mientras dormían apapachadas en el salón de siestas. Poco intercambio de cariño durante este episodio, aunque presenciamos un fabuloso comeback con malabar incluido, moe-ness a borbotones por cuenta de Mihoko, su catgirl, kodomo Koromo, un impactante flashback que explica la compleja relación entre Hajime y Touka de Ryuumonbuchi, otro relatando los motivos de la capitana Hisa para escoger las peores apuestas en el mahjong, y gracias a una pregunta soñolienta de Saki, Nodoka nos revela la identidad de Etopen.

Ueno-san... ... ¡Cásate conmigo!

Ueno-san... ... ¡Cásate conmigo!

Debo reconocer, como mérito de la serie, su economía expositiva: en apenas once capítulos la densidad de información revelada ha ido creciendo aritméticamente, sin embargo, han sabido cubrir diferentes líneas narrativas, primarias o accesorias, en pocos minutos y aprovechando al máximo cada capítulo para abarcar el mayor volumen posible de”character developement”. Mis respetos por Hisa, la indiscutible protagonista de este episodio, tanto que bastó con lanzar la ficha al aire y devolverla a la mesa con un zarpazo para demostrar su destreza y personalidad. La capitana de Kazekoshi lloró de compasión por la pobre ficha y cuando terminaron las primeras rondas salió a encarar a Ueno-san bajo la excusa de darle consejos a su jugadora, que dado el nerviosismo y la presión de salvar a Mihoko de otra paliza propinada por su amargada entrenadora (algunos testigos presenciales aseguran haberla visto haciendo zumbar una espada de bambú), perdió todos los palitos de colores que habían conquistado sus senpais provocando un descenso abismal en la tabla. Un conocido blog dedicado al yuri y al hentai que no suelo consultar (naaaaah), había catalogado la relación entre Mihoko y Hisa como “Fan only” (es decir, existente solo en la mente podrida de algún fanático: “It’s that old chestnut –  “old enemies and long time rivals make good couples”. Completely untrue, of course.”): comenzaría a dudarlo, considerando las reacciones de la capitana de Kazekoshi, debió impactarle la seguridad, el aplomo, la malacrianza de Hisa en lugar de sus movimientos de fichas. Al parecer, la estrategia de Takei-san (se cambió de apellido en algún lugar del espaciotiempo que pronto será develado merced a un oportuno racconto) consiste en escoger las peores combinaciones o apostar en situaciones de desventaja (o algo similar, continúo hablando a ciegas del mahjong) porque la experiencia parece haberla convencido de que tiene más éxito jugando de manera caprichosa. Después de constatar que estoy extraviado entre tantas reglas incomprensibles, esta táctica nihilista me parece la única coherente.

¿Quéeee?

¿Quéeee?

Para la racional Nodoka, confiarse de la  suerte es una superstición, quizá porque rebaja a su venerado mahjong al nivel de juego de azar. Sin embargo, la presidenta no pretende pasarse la vida confiando en el endeble poder de la Razón, comprende que las circunstancias humanas no son predecibles con estadísticas ni deducibles de leyes: de contrabando, fuerza a Nodoka a confesar que sueña con graduarse de profesora de primaria. Mientras tanto, Tsuruga sigue salvándose del apaleamiento aunque sus jugadoras son nada atractivas física (excepto la rubia meganekko con suerte de principiante) y deportivamente. Hajime, la loli de Ryuumonbuchi maquillada con esa enorme estrella en la mejilla, le puso freno momentáneo a la arremetida de Hisa, pero su colegio continúa agonizando como colero. La leyenda relata que necesita las cadenas para evitar que ejecute un movimiento de magia profesional que, durante un torneo infantil, le costó la eliminación de su equipo. GONZO mató dos pájaros de un tiro empleando el flashback para contar su primer encuentro con Touka (quien había cerrado su transferencia al colegio Ryuumonbuchi apelando al poder del dinero) y mostrar a una loli comiendo helado en ropas provocativas. Aprovecho esta mención para disculparme públicamente con Koromo. OMG! Qué errado estaba al juzgarla por sus apariciones iniciales. La pequeña es apenas una chiquilla en busca de cariño, tiene gracia y buena voluntad, y lloró por la suerte de Etopen cuando las feas resentidas del capítulo anterior le rompen un brazo cuando intentaron quitárselo forcejeando. El promedio de potencial moe de Koromo se disparó en breves segundos mientras soñaba despierta con hacer una nueva amiga. Sin embargo, debo suponer que jugando al mahjong es una bestia sangrienta.

Serás mi maid y a veces, mi esclava, está en el contrato, en letras chiquitas

Serás mi maid y a veces, mi esclava, está en el contrato, en letras chiquitas

Con Etopen despedazado, con una presidenta Hisa confrontada con una vieja admiradora, rival de otros tiempos y ahora posible interés amoroso, con Saki babeando sobre un tatami, con Nodoka angustiada por la suerte de un pingüino protagonista de su propia serie de libros ilustrados, con Kyoutaro cubriendo el espacio que le correspondería a una chica guapa, con Yuuki atiborrándose de tacos, y Mako viviendo su propio romance delusional con Hisa (mentira, en tus sueños, cuatroojos), se acercan los enfrentamientos más candentes: Nodocchi vs Touka vs la gorda de Kazekoshi vs alguien de Tsuruga; y Saki vs Koromo vs la catgirl. Mientras ocurren los encuentros, no aburran a los espectadores con interminables comentarios técnicos: mejor lancen un inesperado flashback con harto yuri love. Su seguro servidor estará más que gentilmente agradecido.

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