No necesitábamos juntar demasiados indicios para sospechar que algún negocio turbio tramaba Yayoi, la representante de artistas, invitando a Haruka al parque de diversiones y apareciéndosele “de casualidad” en sus clases de piano y arreglos florales. En realidad, habría que tener el grado exarcebado de candidez y condescendencia de Haruka para creer tamaña mentira de la “accidental” confusión de documentos que terminaron comprometiéndola con una audición para idols, y una confianza ciega y generosa en la honestidad ajena para prestarse a ayudar a Yayoi ignorando que entraba en las fauces de una bestia hambrienta de ganancias. No encontraríamos mejor palabra para definir a la heredera del imperio Nogizaka que “purezza”, una ingenuidad virginal amenazada por la angurria empresarial que pretende apoderarse de su imagen. Sin embargo, Yayoi necesitará transformarse en una villana maquiavélica y manipuladora, una bruja sin moral ni principios si pretende llegar lejos, a salvo e ilesa con su patraña de audición y el subsecuente proyecto de convertir a Haruka en objeto de consumo. Gentou puede tolerar a Ayase Yuuto porque el muchacho se ganó su respeto plantándole la cara y desafiándolo para defender a Haruka. Dudo que Yayoi reaccione de manera similar cuando le apunten las narices con un sable. Y tampoco creo que Akiko, las maids y Mika, quien ya manifestó su desagrado porque Yuuto y Haruka no pasen san Valentín en estado lovey-dovey, toleren semejante estafa. No obstante, la única capaz de decidir su futuro es Lumière du Clavier y aunque su magnanimidad parece ilimitada, dudo que acepte continuar “apoyando” a Yayoi y su leal súbdita cuyo nombre me jacto de haber olvidado. A cualquiera le seduciría el dinero, la fama, el glamour, pero cuando tu padre reune 400 invitados en una isla privada de Polinesia (rebautizada para la ocasión) para celebrar tu fiesta de cumpleaños en un castillo de reminiscencias nórdicas y los regalos arriban por aviones en containers, un manager artístico es irrelevante. Pregúntenle a Paris Hilton. Además, pesa la sorprendente humildad de Haruka, que podría tener todo lo que quisiese, pero suele querer menos de lo que podría. Entre todos los obsequios de cumpleaños, prefirió la estatuilla de Dojikko Aki-chan que compró Yuuto a los trajes enchapados con diamantes. Yayoi viene ganando la partida de manera subterránea, pero ¿qué ocurrirá cuando su plan salga forzosamente a la superficie? ¿Intentarán sobornar a Yuuto? Muchos intentaron buscarle un paralelo a este episodio con WHITE ALBUM, un drama romántico cuya primera parte se estrenara en invierno y actualmente viene emitiendo su secuela final. Aunque Touya también comience a perder a su novia Yuki porque esta debuta como idol y además acabe trabajando como manager para otra cantante mientras que la representante del estudio complota para separar a los enamorados porque considera su noviazgo un obstáculo para la carrera de Yuki… (okay, son
demasiadas coincidencias…) sin embargo, por fortuna, Yuuto es un caballero, centrado y maduro, algo indeciso e infantilmente candoroso, pero valiente y responsable. Quizá su peor defecto sea dejarse influenciar demasiado por las opiniones hirientes de gente malintencionada como ocurrió con Shuuto Shuterland en la primera temporada y ahora aceptando sin cuestionar las órdenes de Yayoi, cuando lo lógico hubiese sido preguntarle directamente a Haruka. Con mayor razón cuando la codicia rapaz podía leerse en los rostros de esas arpías, vamos, que faltase que babearan de avaricia.
15 Diciembre 2009
Nogizaka Haruka no Himitsu Purezza 10: ¿Alguien dijo White album?
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14 Diciembre 2009
Taisho Yakyuu Musume 11-12. El partido final (quebrantando las leyes)
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Mi momento preferido. Nótese la diferencia de tamaño entre Koume y Yannagi. Ni imaginarse qué hubiese ocurrido si llegaban a impactar
No recuerdo un desenlace de serie deportiva que colmara en pleno mis exigencias, probablemente porque el espectador está condicionado a una expectativa genérica cuando consume esta clase de ficciones: estamos seguros y podríamos aportar nuestra fortuna a que ganará el protagonista, sin importar cuán débil parezca. Todos dábamos por descontado que Saki Miyanaga vencería a Koromo, pero deseábamos averiguar cuánto demoraría y cuántos rinshan kaihou necesitaría para remontar el marcador. Taisho Yakyuu Musume me demostró que existen otras alternativas o, mejor dicho, que vulnerar los axiomas era también una opción. El escenario es similar: el Ouka-kai, en busca de la hazaña colectiva, bregará contra un marcador adverso: gracias a una secuencia de acción casi coreográfica sobre el fondo musical de “Romantic Strike”, presenciamos jugadas de gran precisión y entendimiento de equipo. Sin embargo, no consiguen la remontada a pesar de esos tres instantes de sublimidad épica, destacables por su sencillez de recursos: Yuki volando hasta arriesgar su integridad para atrapar una bola complicada, el soñado home-run de Tomoe, y el magnífico catch de Koume adelantándose a la colosal barrida de Yannagi -¡el tipo rudo de Asaka!- y evadiéndola con una especie de volantín. El partido final requería ser apoteósico, pero en el sentido moral del término: una reivindicación del orgullo de las chicas como competidoras, no ambicionaban necesariamente un resultado numérico, sino provocar un terremoto en la mentalidad patriarcal de los muchachos. Todo equipo anhela la victoria, pero el Ouka-kai tenía claro su verdadero objetivo: romper esquemas y ganarse el respeto de quienes las despreciaron. En consecuencia, narrativamente era necesaria una derrota para dejar en claro el verdadero carácter de la “victoria” de Akiko, Koume y compañía, pues un triunfo habría frivolizado el asunto limitándolo al ámbito del béisbol.
Al inicio de nuestro recorrido, habíamos enumerado las fórmulas y tópicos básicos que habían aplicado los relatos de género deportivo en animé, y hallamos que, en comparación a un conjunto amplísimo de series, la historia del Ouka-kai era una refrescante excepción, pero también un producto inquietantemente heterogéneo que, debajo de esa pátina de simplicidad, merecía mayor atención. A manera de recopilación, después de conocer la evolución del equipo, revisemos esas características genéricas que Taisho Yakyuu Musume transgrede quebrantando con naturalidad varias “normas” implícitas. Vale subrayar que este terreno narrativo solía dirigirse casi con entera exclusividad al público masculino, en particular pre-adolescente, y sus protagonistas, es decir, los héroes en quienes recaía la identificación del espectador eran hombres. El panorama viene adaptándose o ampliándose a nuevos criterios de consumo: por ejemplo, una serie como Tenisu no Oujisama cuenta con una vasta (y odiosa) legión de fangirls. Por otra parte, títulos como Bamboo Blade, -Saki- o Taisho Yakyuu Musume delatan un ingreso paulatino de la estética moe, una vertiente distinta del consumo masculino, al campo deportivo/competitivo.

A diferencia del primer partido, ahora las chicas sí cuentan con un distintivo (el uniforme rosado). Fíjense en el escaso público alrededor.
1. Sobrestimación o “Ley del serious business”. No importa si juegan vóley, básquet, ajedrez o chapas. No importa el nivel, amateur o profesional. Existe todo un aparato publicitario y periodístico pendiente (publicaciones, cobertura televisiva), las estrellas son celebridades, es negocio serio y nadie se atrevería a tomar tamaño despliegue en broma. La ambientación de Taisho Yakyuu Musume le impide sucumbir en esta exageración propia de épocas más actuales: en la era Taisho no existían mass medias tan desarrollados y omnipresentes. Sin embargo, no deja de parecerme curioso la paradoja que plantea. Un partido entre chicas y chicos es un evento revolucionario, pero solo lo presencia un público bastante reducido que no supera la treintena de personas (el club de coro, los niños de primaria, la familia de Koume, Saburou, la directora, el anciano y paramos de contar)… ¡y hablamos del deporte más popular en Japón! La serie apostó por una tendencia más realista: ni siquiera los partidos de la Secundaria Asaka, el equipo juvenil más poderoso de Tokyo, llenaban unas pocas bancas de madera (puede verse cuando Noriko los “espía”), ¿por qué un encuentro marginal debería llamar la atención? Al desprenderse de la megalomanía, Taisho Yakyuu Musume pudo relatar una gesta verosímil.
12 Diciembre 2009
Mis heroinas preferidas del 2009. Un balance moe del año. Parte I
Posted by seriousman under Anime | Etiquetas: akiha shishidou, Anime, clannad, K-ON!, marimite, mashiro mito, moe, nagisa furukawa, noriko nijou, rina ogata, sora wo kakeru shoujo, tayutama, white album, yui hirasawa |Leave a Comment
En lugar de establecer un ranking de series destacadas durante los pasados nueve meses, he preferido abocarme en los personajes que consiguieron ganarse mi simpatía y conmoverme hasta el tuétano las últimas cuatro temporadas. Lo primero hubiese supuesto evaluar aspectos de narratividad, animación, propuesta artística o capacidad de generar suspenso, aquellos ingredientes que definen la calidad de un relato. Lo segundo se vincula menos con motivaciones objetivas, sino con afectos personales, con la sensibilidad, placeres o ideales del blogger, en consecuencia, carece de imparcialidad y valor como juicio crítico; sin embargo, siempre consideré parte del cometido de redactar un blog el comunicar mis preferencias más irracionales, de manera que advierto al lector no interpretarlo como un veredicto sobre la calidad del personaje o del desarrollo dramático de una serie. En realidad, solo refleja mi manera de entretenerme viendo anime, una perspectiva enteramente personal -y reivindico esa individualidad- y cuyos efectos solo se restringen a mi forma de comprometerme con la ficción (aunque me encantaría que compartiéramos gustos). Cuando consumimos historias ficticias, debemos separar nuestra subjetividad del comentario objetivo, no porque alguno tenga mayor validez, sino porque describen puntos de vista distintos.
No obstante, decidí someterme a algunas restricciones para animar la discusión y establecí ciertos criterios a la hora de elaborar mi catálogo de bishoujos 2009. En primer lugar, dividirlo por temporadas: invierno, primavera, verano y otoño. Los personajes del primer semestre participaron en Saimoe 2009, mientras que los segundos tentarán la corona de 2010 recién a partir de junio próximo. Comprendo que en primavera coincidieron -Saki- y K-ON!, los grandes éxitos moe del año, pero esta limitación tornaba más palpitante la elección porque determiné que limitaría mi inventario trimestral a solo tres personajes, ordenadas según su puesto (oro, plata y bronce) más un número indeterminado de menciones honrosas. Además, los personajes figurarán en la temporada de finalización de su serie, por tanto -Saki- no coincidiría con K-ON!, pero sí con Hayate. Finalmente, solo consignaría a las series que hayan culminado o culminen entre enero de 2009 y diciembre de 2009, según la información más confiable (ANN), porque considero injusto adelantar opiniones definitivas acerca de personajes cuyo desarrollo requiere 12 ó 13 episodios más. Lo menciono pues algunos fans podrían montar en cólera ante la ausencia de Mikoto Misaka (Toaru Kagaku no Railgun acaba en marzo de 2010).
Sin otros preámbulos, he aquí nuestra selección de 12 favoritas.
(más…)
11 Diciembre 2009
Sasameki Koto OST: El sonido de la cotidianeidad
Posted by seriousman under Anime, Sasameki Koto | Etiquetas: Anime, música, Sasameki Koto |[2] Comments
Acabo de descargarme el soundtrack original de Sasameki Koto y excepto algunas pistas convencionales (“Kibou wa Aru?”), la experiencia auditiva consiguió trasladarme al universo de Sumika y Kazama, al fluir sosegado de esa cotidianeidad que sirve como telón de fondo para el redescubrimiento sentimental. Salvo ciertas excepciones como la ágil y burlesca “J.O.S.H.I.B.U”, utilizada para las escenas en que Murasame atraviese algún apuro avergonzante, el disco está compuesto por melodías suaves en piano, vientos y coros sin palabras que los seguidores de Sasameki Koto reconoceremos y vincularemos de inmediato a escenas o situaciones, cuándo no capítulos enteros. Por ejemplo, la imagen de Miyako o Akemiya diciendo o cometiendo una estupidez nos saltará de súbito a la mente cuando escuchemos “Kyou, Gakkou de Konna Koto ga…”, la tonada cómica que indica que Murasame deberá lidiar con las excentricidades de sus amigos y familia. Algunas, como “Kotoba ni dasu Koto ga Deki nai” no requerirían siquiera conocer la serie para disfrutarse como verdaderas piezas melódicas: en tono de balada, probablemente en arpa y violines, logra describir primero un sufrimiento lento, hondo, que avanza despacio, luego parecería colarse una esperanza en el segundo movimiento, para retornar al ritmo inicial más desolador y desconsolado. Como advirtiéramos en posts anteriores, el disco desarrolla la misma tónica de la serie intercalando instantes de dramatismo contenido y humor cándido mientras la vida transcurre sin sobresaltos trágicos, pues la felicidad y el dolor se entrecruzan sin extremismos. Esas virtudes que convierten a Sasameki Koto en el mejor anime yuri que conozca desde Marimite ~Haru~ se encuentran reflejadas en un álbum que merece una tarde para saborearse con los ojos cerrados mientras afuera las nubes se desplazan sin prisa. La banda sonora funciona como apoyatura emocional del relato, puede encargarse de potenciar la transmisión del mensaje y transformar la manera como asimilamos una historia. Quizá nos percatamos que los personajes de ficción no viven en nuestro mundo porque ellos habitan otro donde sus penas y alegrías están acompañadas de música que solo nosotros podemos oír. Una gran serie siempre suena bien y Sasameki Koto lo demuestra.
Exploremos algunos de mis tracks favoritos:
9 Diciembre 2009
Sasameki Koto 8: Tod@s son lesbianas por Sumika
Posted by seriousman under Anime, Sasameki Koto | Etiquetas: Anime, azusa aoi, moe, Sasameki Koto, sumika murasame, ushio kazama |[5] Comments

Chica tropieza encima de chica y causa malentendido cuando otra chica los sorprende: un tópico del harem ha sido reformulado
Hasta la fecha, el mejor episodio de Sasameki Koto por knock out: comenzar in medias res dejando en suspenso una escena de intenso contenido melodramático, con Sumika culpándose de las lágrimas de Kazama, y pasar al opening intrigando al espectador acerca del motivo del llanto, sería apenas el inicio de veintitrés minutos de aceleradas y sorprendentes revelaciones, de aprietos, malentendidos, de Tomoe repartiendo besos, Miyako balbuceando contra el ventilador y Kiyori mojándose con la gaseosa, un comprendio perfecto de esa amalgama sutil de humor cotidiano y dramatismo meditado, la impronta característica de Sasameki Koto, aunque esta ocasión las circunstancias
acontecieran a un ritmo más acelerado, sin afectar la transición entre comicidad y desencuentros románticos, que mantuvo su naturalidad permitiendo introducir las facetas más íntimas (y también las ridículas) de Azusa Aoi, la meganekko fangirl del yuri, partidaria del amor refinado, sublimado y secreto, y obnubilada por la amabilidad de Murasame-san. No obstante, el evento trascendental del capítulo sería la irresuelta insinuación que confirma con mayor claridad aquello que elucubráramos semanas atrás: que Kazama abriga a nivel inconsciente una nebulosa ambigua de sentimientos por Sumika, afectos que rebasan el lindero de la amistad, hasta ahora silenciados pero prestos a brotar al mínimo susto. El mapa de relaciones se torna complejo: a Akemiya Masaki, el único en manifestar honestamente su interés por Murasame, debemos agregar en la lista de candidatas tentativas a Azusa y Kazama, de manera que Sumi-chan, apenas ayer una lesbiana de closet temerosa de confesarse y solitaria en su desdicha, se encuentra sin proponérselo al centro, al vórtice de un polígono amoroso y convertida en el objeto de devoción y deseo lésbico de dos mujeres y un trap (que cuenta como femenino porque se trasviste para volverse lesbiana). El patito feo del karate, la violenta Murasame, de repente transforma a medio elenco en su harén de lirios, uno enamorado, otra entusiasmada y la tercera debatiéndose por comprender sus impulsos, pues aquella excusa de llorar porque Sumika parecía un hombre libidinoso arrojándose sediento de lujuria sobre la inocente Aoi-chan me parece un pretexto para sosegar su consciencia: ese rostro ruborizado y nervioso de Ushio al final del episodio delata su pasmo, además, ninguna pareja de amigas comunes y corrientes se demora tanto para intercambiar frases de
despedida con esa atmósfera embarazosa. Kazama requiere un empujón, una experiencia conmocionante para percatarse de sus sensaciones más profundas y quizá los celos funcionen como un catalizador pues suelen traer a superficie las reacciones más primarias del sujeto como la posesividad: Azusa parece más insociable que tímida, a juzgar por sus reproches en público a Tomoe y Miyako por andar ventilando su relación cuando deberían reservarla poéticamente con modestia y hermetismo. Aunque en represalia al atrevimiento Tomoe le desvirga los labios en presencia de sus compañeros, demostró que tiene un carácter fácilmente inflamable al responderle con una cachetada. A diferencia de Akemiya, Azusa es capaz de emprender la iniciativa, lanzarse en conquista de Murasame. Conociendo el espíritu bienhechor de Sumika, su desprendimiento y gentileza, un acercamiento demasiado cordial con Aoi activaría el conflicto sentimental con Kazama, pues bastó la ausencia de Sumi-chan durante su cita con Akemi para hundir a Ushio en la tristeza. El primer golpe de esta rival hizo ya manar las lágrimas.
8 Diciembre 2009
Seitokai no Ichizon 8: Un harén posesivo
Posted by seriousman under Anime, Setokai no Ichizon | Etiquetas: Anime, kurimu sakurano, lilicia toudou, moe, seitokai no ichizon |Leave a Comment
Habiendo fracasado en su primera intentona por destruir al Consejo Estudiantil invadiendo sus entrañas, Lilicia consigue infiltrar a su pequeña imouto para desestabilizar el frágil equilibrio afectivo del harén de Sugisaki provocando un arranque de celos enfermizamente negados, tanto que incluso Chizuru desenfundó un látigo, Minatsu se dedicó a practicar su bateo abierto, Mafuyu se encerró en sí misma para escribir otra novela yaoi y la Presidenta se atiborró de usamaru. La presencia de la adorable Elise monopolizando la atención de Sugisaki tenía como propósito que registrara con un magnetofón encubierto las conversaciones banales del Consejo, materia que serviría a Lilicia para su próximo artículo difamatorio. Y vaya que consiguió una exclusiva que titulará “Chico lolicon y muchachas encolerizadas por los celos”, pero Elise disfrutó su labor de espionaje y develó la faceta amable y paternal de Sugisaki. Este trato delicado y caballeroso con la niña precipitó el descontento de las chicas, que atravesaron por fases de negación tsunderescas que se aproximaban peligrosamente al hambre de destrucción que enloquece a las yanderes cuando las rechazan. Mafuyu optó por una escapatoria hikkikomori y la Presidenta por refugiarse en sus pulsiones infantiles, pero nadie se libró de
manifestar inconscientemente su rabia, motivada no tanto por la posesividad individual, pues entonces se pelearían entre ellas, sino porque el harén no admite incursiones de fuera ni súbitas invasoras, y porque Elise había alcanzado, gracias a su edad, que Sugisaki la engriese y tratase con respeto, mientras ellas continuaban siendo consideradas piezas intercambiables de un eroge particular. Tarde o temprano arribaríamos a esta circunstancia crítica cuando el protagonista deba escoger un path, aunque podríamos descartar a Chizuru y según las reacciones expuestas en este capítulo, estableceríamos una escala de celos encabezada por la Presidenta, en segundo lugar Mafuyu, y menos airada pero más peligrosa Minatsu. El camino de Kurimu parece afirmado después de su doliente reacción al escuchar que Sugisaki aceptaba casarse con Elise si seguía amándolo cuando fuese adulta, sin importar si engordara. Aunque pretenda esconder su faceta más pueril, la pelirroja en determinados aspectos sigue teniendo la edad mental de una preescolar y además de preciarse de protagonizar la serie y presidir el Consejo, no podría tolerar que nadie le arrebate el papel de loli exclusiva de Seitokai no Ichizon, pues la convivencia con Sugisaki le permitió comprender el poderoso impacto que ejercen sus rasgos infantiles entre sus electores, de manera que pronto, mientras las series sigan k-onificándose y los personajes de Lucky*Star sigan siendo nombrados ciudadanos honorarios de algún distrito de Tokyo, el moe dominará Japón y en consecuencia el mundo. La ruta de Mafuyu no muestra mayores dificultades e incluso la rubia había creído en las palabras de Sugisaki, pues habiéndose decepcionado por la indecisión de su senpai, jura que nunca jamás volverá a confiar en sus promesas. Además, nunca antes había rechazado con demasiada determinación los avances de Ken y cuando calibramos sus diferencias, bien podríamos suponer que entre un coleccionista de visual novels y una jugadora de RPGs existe un núcleo cultural común que podrían disfrutar en pareja, pero una leyenda ampliamente difundida afirma que entre un otaku y una fujoshi nunca germinará el amor. A todo esto, una reciente encuesta entre mujeres japonesas acerca de sus preferencias masculinas, los otakus son calificados como parejas fieles y leales, cuya única debilidad serían las chicas en 2D, pero a las encuestadas no parece incomodarles que sus novios los engañen con Taiga, Nodocchi o Biribiri. Aún caben esperanzas, Sugisaki…
7 Diciembre 2009
Senjougahara sigue reinando: Bakemonogatari mejor anime de 2009 según 2ch
Posted by seriousman under Anime, Bakemonogatari | Etiquetas: Anime, Bakemonogatari, hitagi senjougahara |Leave a Comment
Merecida recompensa a la excelencia y el genio creativo de Akiyuki Shinbo y el equipo de SHAFT que durante los últimos años habían venido produciendo series formalmente arriesgadas con propuestas de vanguardia en géneros diversos demostrando su capacidad de transmutar cualquier discurso convencional y convertirlo en una audacia compositiva, desde la comedia de absurdo (Sayonara Zetsubou Sensei), el melodrama clásico (ef- a tale of memories, ef- a tale of melodies), el slice of life (Hidamari Sketch), la serie de aventuras (Mahou Sensei Negima). Después de conocer el éxito comercial destronando a K-ON! de la cima del ranking de ventas, Bakemonogatari, esa serie anómala donde los personajes dialogan de forma casi beckettiana el 80% del tiempo y cuyo mayor atractivo reside en el raciocinio y las palabras de sus protagonistas, se impuso de manera contundente en la reciente encuesta de 2ch para elegir las mejores cinco series de anime de 2009. Sankaku Complex amplía la información hasta el top-10:
1. Bakemonogatari (1231)
2. Darker Than Black II (805)
3. -Saki- (704)
4. K-ON! (582)
5. Higashi no Eden (525)
6. Toaru Kagaku no Railgun (456)
7. Kimi-ni Todoke (428)
8. Taisho Yakyuu Musume (238)
9. Natsume Yuujincho (209)
10. Tokyo Magnitude 8.0 (199)”
Bakemonogatari se impuso por +50% de los votos de su rival más cercano, la secuela de Darker than black. En tercera y cuarta posición, los éxitos moe de primavera, -Saki- y K-ON!, mientras que cierra la tabla Higashi no Eden, una serie que suscitó muchos comentarios positivos a comienzos de año. Hasta aquí ninguna sorpresa: Bakemonogatari ha venido liderando o apareciendo en rankings desde sus inicios, pues la
personalidad de Senjougahara y más adelante, el ingenio de SHAFT para desarrollar cada caso de anormalidad en un entorno de extrañeza formal sin atosigar al espectador, consiguieron encandilarlo pese a su complejo argumento. Darker than black debía figurar en la nómina debido a su popularidad, -Saki- sorprendió en su momento al ofrecer una impresionante amalgama de relato deportivo, superpoderes, yuri y carencia absoluta de calzones, mientras que el éxito omnímodo de K-ON! al establecerse como referente por antonomasia del moe-ness contemporáneo debía reeditarse en votos a favor. Me sorprende con muchísimo agrado la presencia en octavo lugar de Taisho Yakyuu Musume y la sexta posición para Toaru Kagaku no Railgun. Había llegado a creer que Koume y Akiko habían sido ignoradas también en Japón, pues los bloggers en inglés se interesaron poco por reseñar la historia del Ouka-kai. Del mismo modo, vienen criticando a Railgun por no parecerse a Index, cuando el protagonismo de Biribiri ha significado un salto cualitativo respecto del humor además de alejarla de los gestos tsunderescos. ¿Los grandes perdedores? Ni mencionarlo: el “rebuild” de Haruhi Suzumiya y el remake de Fullmetal Alchemist. La victoria de Bakemonogatari demostraría que, incluso después de cuestionarles sus gustos y manías, los fanáticos siempre mantendrán muy altos sus criterios de calidad.
P.D. No podría arrepentirme de colocar a Senjougahara en el banner ni analizar Taisho Yakyuu Musume después de conocer estos resultados.
6 Diciembre 2009
Taisho Yakyuu Musume 10: Definiciones sentimentales II – Kyouko
Posted by seriousman under Anime, Taisho Yakyuu Musume | Etiquetas: Anime, kyouko sakurami, moe, Taisho Yakyuu Musume |[2] Comments
Un amor no correspondido
Si el triángulo amoroso es la estructura básica por excelencia del relato romántico, el amor no correspondido (unrequited love) es un dispositivo narrativo complementario muy frecuente tanto al interior del mismo esquema triangular como desde fuera, permitiendo el ingreso al conflicto de sentimientos íntimos diversos como la frustración, la envidia, la angustia, la desorientación. El ejemplo reciente más ilustrativo sería Sasameki Koto, cuyo mosaico de constantes rechazos nos presenta un escenario paradójico donde, salvo Tomoe y Miyako, todos son desestimados por sus respectivos intereses amorosos, incluso los personajes secundarios. Quizá la vida real se parezca más a los amores no correspondidos que a los excitantes triángulos, pero siempre existe una estructura triangular que subyace, pues cuando el sujeto que desea descubre que la persona amada tiene otro interés (otra persona en concreto o un “ideal”), el primero intentará emular a este último para sustituirlo. Ocurre con Sumika que rivaliza no contra un individuo específico sino contra un concepto (la chica kawaii). Este combate interior la arrastra hacia la confusión, pues, en lugar de valorar sus propias virtudes, anhela mimetizarse con ese estereotipo que obsesiona a Kazama para complacerla. Semejante pugna interior acarreaba Kyouko Sakurami desde los primeros episodios de Taisho Yakyuu Musume.
Resulta significativo que la resolución emocional (un paso adelante en su maduración) ocurra en simultáneo con la consolidación definitiva del equipo del Ouka-kai como colectivo, momento culminante de su evolución como grupo, una condición indispensable para enfrentar a la secundaria Asaka. Antes del partido decisivo, todas piezas debían engranarse correctamente, pero Kyouko, desde lejos, el elemento más irregular físicamente y más vulnerable psicológicamente, no lograba todavía acoplarse en el acelerado ritmo de crecimiento que exhibía el resto del equipo (incluidas Koume y Akiko) ni asumir un compromiso absoluto con los propósitos del Ouka-kai. Su única expectativa era ganarse el aprecio de Tomoe, pero ninguna motivación personal la ligaba al béisbol ni pretendía replicar a la sociedad mediante su práctica. En cualquier momento, hubiese bastado un descalabro emotivo para quebrar ese frágil nexo, pero una observación previsora de la profesora Curtland sirvió para evitar una reacción en cadena originada por la frustración amorosa. Kyouko se había autoinculpado por la primera derrota cuando no consiguió atrapar una bola trascendental y entonces había quedado expuesta su inestabilidad para enfrentar las dificultades: solucionar esa incertidumbre era una urgencia porque otro llanto culpable podría echar por tierra el esfuerzo de meses. Como veníamos sosteniendo, en Taisho Yakyuu Musume, el romance es un correlato del béisbol, por tanto, las relaciones humanas tienen una consecuencia inmediata sobre la constitución del equipo. Kyouko, quizá un personaje relegado al background durante el resto de la serie y supeditado a fungir de contraparte a Tomoe-oneesama, tiene el privilegio de saldar el puntillazo final al largo proceso de desarrollo que experimentó el equipo y salvarse además de sus propios fantasmas.

Ocho expresiones que resumen el carácter de cada integrante del Ouka-kai, desde la comprensiva y jovial Yuki hasta la temperamental Tamaki
Kyouko
Las escuelas femeninas suelen ser escenario de historias lésbicas o relatos de amistad romántica entre adolescentes que suelen iniciarse como sentimientos de admiración o idolatría de estudiantes menores (kouhai) hacia sus senpai. Un sistema escolar verticalizado en los tratos personales como el japonés puede alimentar esta clase de relaciones de subordinación emocional. Kyouko podría calificar como la típica fangirl de grado inferior (reconocible por su habitual grito “kya!”, señal de excitación) fascinada por las virtudes de una muchacha más fuerte, intrépida y con capacidad de liderazgo como Tomoe, de donde se desprende una atracción erótica pero también candorosa por su inexperiencia e ingenuidad. El diseño gráfico de Kyouko ha sido concebido para adaptarse a estas funciones al interior del relato, en particular, para sugerir debilidad, torpeza e inocencia, y cumplir el papel de niña, el elemento más inmaduro del grupo. Sus trazos delicados, pero enmarcados en un rostro de contornos redondos propios de personajes infantiles aludiría a este carácter. Su notorio ahoge curvo resaltado por la ausencia de cerquillo (¡un rasgo raro en anime!) suele vincularse al arquetipo dojikko. Su trazado de ojos estilo tarime, también bastante redondeados, reafirma su caracterización moe, aduciéndose primero una frescura infantil, falta de malicia y cierto componente air-head, quizá descuidada o incompetente, como puede comprobarse durante el episodio 10, al intentar ocuparse de la lavandería o pretender ayudar a Tomoe en sus tareas. (más…)












